La crisis de valores sólo se remonta con una sociedad con valores

jueves, 6 de diciembre de 2012 ·

Entrevista de Irene Bueno/ diario Jaén / viernes 13 de noviembre de 2012

Nombre: Antonio Argandoña Rámiz / Nació: Barcelona/ Edad: 69 años. Es profesor de Economía y titular de la cátedra "la Caixa' de Responsabilidad Social de la Empresa y Gobierno Corporativo del IESE-Universidad de Navarra. Desarrolla su docencia, principalmente, en las áreas de macroeconomía, economía monetaria y economía internacional e investiga sobre ética en la empresa y responsabilidad social corporativa. Es miembro de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras de España. En 2008 la European Academy of Business in Society (EABIS) y el Aspen Institute for Business in Society le concedieron el Life Achievement Award por su fecunda carrera profesional. Además, fue reconocido como el tercer autor más destacado del mundo en ética de la empresa y RSC entre 1999 y 2008 (K.C. Chan, H-G. Fung y J. Yan, Journal of Business Ethics, 2009).

Entrevista al catedrático de Economía Antonio Argandoña. Pronunció la conferencia inaugural del VI Simposio de San Josemaria ''El trabajo como servicio", que se celebró en Jaén los días 16 y el 17 de noviembre.

En unos momentos tan difíciles, con continuas incertidumbres laborales -para los afortunados que tienen un empleo-, ¿cómo se entiende el trabajo desde la perspectiva de un servicio a la comunidad?
Pienso que esta crisis es económica, social, política, pero que también tiene un componente ético muy importante. Este último asunto es el que centrará mi conferencia del próximo viernes en Jaén. En muchas de estas conductas aparecen rasgos comunes como son la arrogancia, la codicia, la injusticia, la mentira, el fraude.

Creo que lo más grave es que nuestra sociedad ha cambiados sus valores y ahora somos muy individualistas, muy emotivistas, muy relativistas y hemos convertido los problemas económicos y políticos –entre ellos el paro- en una cuestión técnica.

Esperamos que el Gobierno o las empresas hagan algo al respecto, cuando el problema es de la sociedad al completo. Debemos plantearnos cada uno si hacemos lo posible para que todo el mundo disfrute de su derecho a ganarse la vida, es necesaria una sociedad con valores.

Sin embargo, hay una gran contradicción entre quienes darían lo que fuera por un empleo y quienes se sienten alienados y "quemados" en su puesto.
Eso es lo que yo llamo la paradoja del trabajo. El trabajo es importantísimo, es fundamental en nuestra sociedad, pero, al mismo tiempo, en ocasiones es deshumanizador, precario y sin reconocimiento.

Muchas veces, para nosotros, el trabajo es una carga, algo que hay que hacer para ganarse la vida, y por ello pierde su sentido. Pienso que debemos ver nuestra labor diaria como el lugar donde nos relacionamos con los demás, prendemos, hacemos amigos... Creo que el trabajo es un gran factor de humanización y, también, un medio de santidad. No es un castigo, no es un fin, pues mediante él nos acercamos a Dios.

Numerosos investigadores y economistas hablan de la crisis económica unida a la de valores, los gobiernos tratan de buscar liquidez y financiación, pero, ¿cómo se recobra la ética?
Esto es algo que no le podemos pedir al Estado, tiene que ser la sociedad civil. Cada uno de nosotros debemos molestarnos y preocuparnos por darle a nuestro trabajo ese sentido y explicárselo a los demás. Todos podemos hacer mucho más. Lo que sí debemos pedir al Gobierno es que no ponga obstáculos a esta manera humana de ver el empleo. Cuando alguien se queda en el paro solo preocupa que cobre para que siga consumiendo, pero quién atiende a la dignidad de esa persona.

El relativismo es uno de los aspectos que ha mencionado que más afecta a esta crisis de valores. El Papa ya lo advirtió... ¿En qué manera lo hace?
La idea principal es que "mi vida es mía y yo la vivo como quiero': Perdemos el sentido de la relación con los demás, ni siquiera los más cercanos, como la mujer o la hija. Tenemos una especie de esquizofrenia social, le pedimos a la gente que se comporte de una manera, pero ni queremos ni nos dejan ayudarles a encontrar esa forma. Debe ser la sociedad civil quien salga a la calle y diga que quiere hacer frente a estos problemas con sentido humanitario.

¿Han olvidado las empresas su responsabilidad social?
En esto pasa como en todo. Pretendemos que estas sean modélicas en todo, y no lo son. Lo que sí debe ser importante es que sean cada vez más sensibles con estos temas.


2 comentarios:

RAFAEL GUTIERREZ AMARO dijo...
12:52 a. m.  

GRACIAS, NECESITAMOS SABIOS , SANTOS Y BUENAS PERSONAS Y NO FARSANTES Y EGOISTAS

Alberto Tarifa Valentín-Gamazo dijo...
9:23 p. m.  

Así es, estas crisis son crisis de santos, dijo san Josemaría; pero se empieza por cada uno...

Gracias por comentar

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