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Pasar la raya

Artículo de Paco Sánchez, en La Voz de Galicia, el 2 de enero de 2010

El cambio de año es como la raya de tiza que pintan los niños en el suelo para que no pases o para que lo hagas, pero con ciertas condiciones. Una raya de tiza que acaba con el juego o con la primera lluvia. Una raya que no es nada, salvo que uno quiera que sea algo. Esas marcas del tiempo, como explicaba Chesterton, apenas sirven más que para sorprendernos, para avisarnos de que hay una oportunidad disponible por delante en la que aún podemos cambiar y acercarnos a lo que queremos ser. Empecé esta columna de otra manera, recordando cómo éramos hace diez años, casi sin móviles, con faxes, cuando viajar en avión era todavía una actividad placentera y distinguida, cuando vivíamos en el recreo de una bonanza económica que parecía no tener fin. Éramos ingenuos y creídos y ahora nos hemos vuelto pesimistas y negativos. Los diez primeros años del siglo, me parece, se han caracterizado por la falta de líderes y de visión. Nos asustaron con peligros que no eran: el «efecto 2000», ¿recuerdan?, o la gripe A, pero no fuimos capaces de prever los dos grandes desastres globales: la aparición del terrorismo radical islamista y la tremenda crisis económica. Algunos, ni siquiera fueron capaces de reconocer estos fenómenos cuando llegaron. Y por supuesto, tampoco hemos sido capaces de resolverlos. El decenio en el que la ciencia y la técnica tanto avanzaron se caracteriza por la falta de coraje colectivo y por el marujeo: nunca antes habíamos charloteado tanto. Jamás el lenguaje bajo había ocupado con tanto éxito el espacio público. Nos creemos racionalistas y nuestro razonamiento es cada día más sentimental, menos riguroso. Por eso pasamos de la presunción cegadora al pesimismo paralizante.

Pero la raya de tiza permite soñar con un espacio-tiempo por construir, del que aun podemos ser protagonistas en vez de meros observadores que parlotean.

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Comentarios

Anónimo ha dicho que…
I wish not agree on it. I assume warm-hearted post. Particularly the designation attracted me to review the intact story.

Populares

La toma de Quaragosh

El pasado jueves 8 de enero por la tarde me llegó por whatsapp un mensaje urgente pidiendo oraciones porque los islamistas del ISIS acababan de tomar la ciudad de Quaragosh, la que cuenta -o contaba- con más cristianos en Iraq. Según el mensaje, cientos de hombres, mujeres y niños estaban siendo decapitados en ese momento. Dicho así, me produjo tal congoja que empecé a pasarlo, hasta que decidí comprobar, acuciado por cierta sospecha.

Procuro estar informado, y la toma de Quaragosh ese día no me cuadraba nada. Acudí a Twitter en busca de una fuente profesional sin encontrarla, y me fui dando cuenta de que la cadena de oración se iba remontando poco a poco en el tiempo, a días, semanas, meses atrás. Uno de los tuits (del 5 de enero) reconocía: "La noticia que colgué ayer de la ocupación de quaragosh en Irak, se produjo en agosto". En efecto, el primer tuit alusivo anuncia el ataque a la ciudad en junio, y el siguiente, que informa de la toma y la masacre, es del 8 de agosto.

A propósito de Tabarnia

La broma no lo es tanto. Para empezar es el espejo en el que los argumentos independentistas se ven reflejados con toda su grotesca facha. Ni siquiera hace falta que el espejo sea cóncavo o convexo, como los que había en el parque de atracciones del Tibidabo. Es la administración del ponzoñoso brebaje nacionalista a sus mismos elaboradores.

Con humor.

Por esto tiene tanto éxito.

Como barcelonés, y, por tanto, presunto tabarnés, me considero implicado. Al principio no quise dar vuelo al invento: bastante lío tenemos con el nacionalismo independentista catalán como para regresar al cantonalismo del siglo XIX. Después, ha ido haciéndome gracia la broma, por su sencilla genialidad y eficacia para poner en evidencia el separatismo, hasta el punto de que barajo la posibilidad de ofrecerme como cónsul de Tabarnia en Granada.

Pero ahora veo que, como dijo un amigo, Tabarnia no es nada inocente. Está bien para defender la unidad de España; pero ¡ojo!

Me han abierto los ojos dos artículos de …

José Antonio Senovilla. Vicario del Opus Dei en Rusia (y Ucrania)

Conocí a José Antonio Senovilla cuando era el prototipo de lo que hoy se llama un emprendedor. Tenía proyectos para sí y para cualquiera que se le acercara. Muchas personas con espíritu emprendedor se le acercaban en busca de asesoramiento y encontraban, normalmente, aliento para ir más allá de lo que nunca soñaron. Luego trabajamos juntos unos cuantos años y comprobé en carnes propias su empuje y magnanimidad.

Solo una persona de su magnanimidad y empuje podía ordenarse sacerdote entrado ya en años y marcharse a comenzar la labor estable del Opus Dei en Rusia. Así, sin saber ruso y, casi, sin saber ser cura. José Antonio merecía una entrevista, y así lo entendió el Diario Jaén, que le abrió una página entera en su Dominical del pasado domingo. Esto es lo que escribió:



"En Jaén, la ciudad en la que nací y a la que vuelvo siempre que puedo, como ahora, aprendí de Rusia lo que habitualmente un niño alumno de los Maristas puede saber sobre el país más grande del mundo: Rusia ocupa má…