Ante la tiranía ideológica de EpC

martes 28 de noviembre de 2006

Democracia y verdad

Por Alejandro Llano
LA GACETA de los Negocios, 25 y 26 de noviembre de 2006

HOY nos suenan lejanas, quizá no sólo en el tiempo, unas palabras que Ortegay Gasset escribió en 1934: “La verdad es una necesidad constitutiva del hombre. Éste puede definirse como el ser que necesita absolutamente la verdad y, al revés, la verdad es lo único que esencialmente necesita el hombre, su única necesidad incondicional”. Semejante contundencia nos plantea actualmente un problema político. Porque ¿acaso es compatible con la democracia la aceptación de una verdad incondicionada? Parece que no, ya que ahora respiramos una atmósfera social enrarecida que nos impone el subjetivismo y el sometimiento a las opiniones dominantes, al tiempo que hablar de la verdad se considera políticamente incorrecto.
Nos han acostumbrado a aceptar la visión oficial del relativismo como algo ingenuo y hasta divertido, que contrasta con los ceños fruncidos de la intolerancia y el fanatismo. La levedad del permisivismo moral convierte la ética en estética, o incluso en dietética, porque los únicos mandamientos que se consideran absolutos son los del disfrute dionisíaco y los de la higiene puritana. Cuando lo cierto es que el relativismo consumista ha adquirido una deriva cruel: lo que el permisivismo permite es el dominio de los débiles por los fuertes.
El fundamento de la democracia no es el relativismo, que lo aplana todo, sino el pluralismo, que resalta las diferencias de actitud y de opinión. La democracia no puede florecer si se considera que es el régimen de las incertidumbres, la organización de la sociedad que permite vivir sin valores.... Si se dan posiciones diversas que entran en confrontación dialógica, que se comunican y se enfrentan, es justo porque compartimos el convencimiento de que hay realmente verdad. Si no se reconoce una verdad práctica, aplicable matizadamente a la política, lo único que permanece es el poder puro, la violencia clamorosa o encubierta. El relativismo convierte en trivial el pluralismo y tiende a eliminarlo. La España actual nos ofrece una muestra evidente. Una manera de camuflar esta situación consiste en intentar separar la ética pública de la moral privada, y propugnar la neutralidad de las leyes. Pero tal postura estará siempre sometida a la fundada sospecha de que la presunta neutralidad esconde intereses de parte y posturas ideológicas muy determinadas.
Lo que está pasando entre nosotros con la Educación para la ciudadanía reúne todos los rasgos de semejante pretensión de enmascaramiento. Se intenta hacer pasar directrices inmoralistas sobre el matrimonio, la familia y la sexualidad bajo la capa de una recomendación europea que alienta la enseñanza del civismo. Cuando el civismo nada tiene que ver, por ejemplo, con la confusión entre el matrimonio y la unión entre personas del mismo sexo. Muchos ciudadanos se quejan, con toda razón, de que se pretenden conculcar los derechos de los padres a la formación moral de sus hijos; derechos que están explícitamente protegidos por la Constitución. Pero a estos reproches tan justificados se responde desde instancias cercanas al poder político con un expediente tan torpe como echarle la culpa a los obispos. Tal acusación tienen quizá verosimilitud para quienes la formulan, tal vez acostumbrados desde su juventud a actuar de manera consignataria. Pero es completamente ridícula para quienes nunca han renunciado a pensar por cuenta propia. Recientemente se ha pretendido asociar este rechazo de la manipulación partidista con la postura de la jerarquía católica respecto a teorías biológicas, sin recordar que la Iglesia nunca ha condenado la evolución biológica, sino que ha señalado algo tan evidente como que el evolucionismo materialista es una ideología que en modo alguno se deduce de los datos científicos. Ciertamente, la educación es el cauce para lograr una democracia que ofrezca plenas garantías de pluralismo y de libertad de pensamiento. Pero toda educación auténtica tiene por camino la libertad y por foco de atracción una verdad siempre arriesgada y huidiza, nunca manipulada ni administrada por los poderosos de turno.
El hecho incuestionable de que muchas veces no nos ponemos de acuerdo sobre cuál es la verdad acerca de la orientación mejor de la vida pública no quiere decir que la política sea un campo en el que las verdades se encuentren del todo ausentes. Si tiene relevancia discutir acerca de la justicia de una ley que se va a debatir en el Parlamento, es porque los interlocutores sociales saben que existe algo que es lo justo en sí, por más que unas veces sea reconocido y otras no. En cambio, si se pretende simular que las leyes son éticamente neutrales, se empobrece el diálogo político y se da lugar a un dominio injusto de burócratas y tecnócratas sobre los ciudadanos que no tienen a mano vías de acceso a la opinión pública. Estamos entonces ante una ficción que cada vez resulta más inhabitable.
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Una carta de Jesús para ti

Querido lector de cambiaelmundo:

Como sabrás, nos acercamos nuevamente a la fecha de mi cumpleaños. Todos los años se hace una gran fiesta en mi honor y creo que en este año sucederá lo mismo. En estos días la gente hace muchas compras, hay anuncios en la radio, en la televisión. En todas partes, no se habla de otra cosa, sino de lo poco que falta para que llegue ese día.

La verdad es agradable saber que, al menos un día del año, algunas personas piensan un poco en mí. Como sabes, hace muchos años empezaron a festejar mi cumpleaños. Al principio no parecían comprender y agradecer lo mucho que hice por ellos, pero hoy en día muy pocos son conscientes de para qué lo celebran. La gente se reúne y se divierte mucho, pero no sabe de qué se trata.

Recuerdo el año pasado, al llegar el día de mi cumpleaños, hicieron una gran fiesta en mi honor. Había cosas muy deliciosas en la mesa, todo estaba decorado y recuerdo también que había muchos regalos; pero, ¿sabes una cosa? Ni siquiera me invitaron. Yo era el homenajeado y ni siquiera se acordaron de invitarme. Ni siquiera se molestaron en bendecir la mesa.

La fiesta era para mí y cuando llegó el gran día me dejaron fuera, me cerraron la puerta... y yo quería compartir ese momento con ellos.

La verdad no me sorprendí, porque en los últimos años todos me cierran la puerta. Y, como no me invitaron, se me ocurrió entrar sin hacer ruido. Entré y me quedé en el rincón. Estaban todos bebiendo, había algunos ebrios contando chistes, carcajeándose. Lo estaban pasando en grande. Para colmo, llegó un viejo gordo vestido de rojo, de barba blanca y gritando ¡jo-jo-jo-jo! Parecía que había bebido de más. Se dejó caer pesadamente en un sillón y todos los niños corrieron hacia él, diciendo: "¡Santa Claus, Santa Claus!" "¡Papa Noel, Papa Noel!" ¡Como si la fiesta fuese en su honor!

Llegaron las doce de la noche y todos comenzaron a abrazarse; yo extendí mis brazos esperando que alguien me abrazara y... ¿sabes? Nadie me abrazó...

De repente todos empezaron a repartirse los regalos, uno a uno los fueron abriendo, hasta que se abrieron todos, me acerqué para ver si por casualidad había alguno para mí.

¿Qué sentirías si el día de tu cumpleaños se hicieran regalos unos a otros y a ti no te regalaran nada? Comprendí entonces que yo sobraba en esa fiesta, salí sin hacer ruido, cerré la puerta y me retiré.

Cada año que pasa es peor, la gente sólo se acuerda de la cena, de los regalos y de las fiestas, y de mi nadie se acuerda. Quisiera que esta Navidad me permitieras entrar en tu vida, quisiera que reconocieras que hace casi dos mil años vine a este mundo para dar mi vida por ti en la cruz y de esa forma poder salvarte. Hoy sólo quiero que tú creas esto con todo tu corazón.

Voy a contarte algo, he pensado que como muchos no me invitaron a su fiesta, voy a hacer la mía propia, una fiesta grandiosa como la que jamás nadie se imaginó, una fiesta espectacular.

Todavía estoy haciendo los últimos arreglos, por lo que este año estoy enviando varias invitaciones, y en este día hay una invitación para ti.

Sólo quiero que me digas si quieres asistir, te reservaré un lugar, y escribiré tu nombre con letras de oro en mi gran libro de invitados, en esta fiesta solo habrá invitados con previa reserva, y se tendrán que quedar fuera aquellos que no contesten mi invitación.

Prepárate porque cuando todo este listo, daré la gran fiesta. Hasta pronto. Te espero, en Navidad, en la Eucaristía, en el pesebre, en la oración y en el bien que hagas en favor de los demás.

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domingo 26 de noviembre de 2006

La M manda

cambiaelmundo podcast


¡Atrévete!


La M manda






Para pensar un poco en las crueles contradicciones que se dan en nuestro mundo globalizado.

Cae un mito

EL ABORTO ILEGAL NO INCREMENTA EL NÚMERO DE MUERTES MATERNAS.
Steven Ertlett, Editor de LifeNews.com. 20 de febrero, 2006

New York, NY (LifeNews.com) - Los defensores del aborto usaron el argumento de que el aborto ilegal aumentaba el número de muertes maternas, para legalizar el aborto en EEUU y lo siguen usando para echar abajo las leyes provida en otras naciones. Sin embargo, un nuevo informe de la propia ONU indica que no es cierto.

Según las nuevas cifras de la División de Población de la ONU..., las naciones con leyes que legalizan el aborto no han visto un correspondiente descenso en la proporción de muertes maternas. Estas naciones no experimentan tasas menores de mortalidad materna comparadas con las naciones que han hecho ilegal al aborto. La información se encuentra en el Informe Mundial de Mortalidad 2005, que la División de Población publicó el mes pasado. La ONU dice que es el primero de su tipo y que registra la mortalidad materna e infantil para cada nación.

Según el Catholic Family and Human Rights Institute o C-FAM ("Instituto Católico para la Familia y los Derechos", traducción libre), un grupo provida que cabildea en la ONU, el informe revela que en Rusia, donde el aborto ha sido considerado desde hace mucho tiempo como un medio de control de la natalidad, existe una tasa de mortalidad materna de 67 muertes por cada 100.000 nacimientos. En EEUU, la tasa es de 17 muertes por cada 100.000 nacimientos, país que también tienen leyes muy permisivas respecto del aborto.

Por otro lado, C-FAM informa, en su boletín electrónico Friday Fax, que Irlanda y Polonia tienen tasas menores de mortalidad materna. Ambos países han sido objeto de fuertes protestas por parte de los defensores del aborto, quienes incluso mandaron un barco donde se practicaban abortos a Polonia, para promoverlos en esa nación. Irlanda tiene una tasa menor de mortalidad materna en comparación con Polonia, EEUU y Rusia, con sólo 5 muertes por cada 100.000 nacimientos. Polonia también tiene una tasa baja con 13 muertes por cada 100.000 nacimientos.

Las leyes abortistas tampoco disminuyen la mortalidad infantil, aún cuando el número de abortos sea restado del número de muertes de recién nacidos. Irlanda tiene la menor tasa de 6 muertes por cada 1.000 nacimientos vivos, Polonia y EEUU tienen 7 muertes por cada 1.000 bebés nacidos vivos, y la abortista Rusia tiene la tasa más alta de 12 muertes por cada 1.000 bebés nacidos.

Los defensores del aborto en EEUU exageraron el número de mujeres que morían por abortos antes de que éste fuera legalizado en 1973. El Dr. Bernard Nathanson, el fundador de la abortista organización NARAL, de EEUU, confesó, cuando se convirtió en provida, que su grupo infló drásticamente el número de muertes por aborto, para captar la atención de los medios de comunicación.

Mientras tanto, otros informes han mostrado que el avance de la tecnología médica, incluyendo la invención de la penicilina, es lo que ha llevado a la disminución en el número de muertes maternas por abortos ilegales y no el legalizar el aborto.

Este artículo fue traducido por Vida Humana Internacional del original titulado "United Nations Report: Making Abortion Illegal Doesn't Increase Women's Deaths", que fue publicado el 20 de febrero del 2006 en el servicio de noticias provida LifeNews.com. Encontrará el "World Mortality Report" del 2005, emitido por el United Nations Population Division (sección de la ONU sobre la población) aquí.
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martes 21 de noviembre de 2006

El regreso de Frankestein

Publicado en El Tiempo de Lima por Jaime Millás Mur, Director del Colegio Turicará

Tres noticias recientes llaman la atención, pues reflejan una pérdida total de sentido ético. Casi al mismo tiempo se han producido los siguientes hechos: En Londres un grupo de médicos decide que hay que eliminar a los bebés discapacitados; en New York se descubre una red de traficantes de órganos humanos y, también en Inglaterra, tres equipos de científicos británicos se propusieron conseguir un embrión mitad humano, mitad conejo o vaca...

Una asociación de médicos ingleses ha pedido a los demás galenos del país que practiquen la eutanasia a los recién nacidos con algún severo daño cerebral o físico. Según informa el sitio pro-vida LifeNews.com, el Royal College of Obstetricians and Gynecology sugiere, dentro de una lista de recomendaciones al Consejo de Bioética de Nuffield, que el asesinato de estos bebés es mejor que realizar extensas cirugías o tratamientos.

Sorprendentemente, la organización médica manifestó que promover la eutanasia reduciría los abortos tardíos ya que los padres podrían decidir si matan al bebé después del nacimiento si consideran que no podría tener una vida saludable.

Este tipo de acciones ya se viene realizando en Holanda desde hace más de un año. Es el triunfo de la mentalidad utilitarista en desmedro de la solidaridad. Sin embargo, las familias que tienen entre sus miembros una persona con discapacidad comprueban que el esfuerzo que comporta sacarla adelante es compensado con creces por el cariño que es capaz de recibir y entregar.

Por otro lado, acaba de comenzar en Nueva York el juicio contra una red que se dedicaba a traficar con partes del cuerpo de los cadáveres de los depósitos de la ciudad. Desde riñones, huesos o tendones, hasta la piel o los dientes. Para rellenar los cuerpos destripados se utilizaban tuberías. Se calcula que desde 2001 han recaudado al menos cinco millones de dólares. El relato de los implicados se mueve entre lo repugnante y el humor negro, pero desde luego no parece merecer el aplauso de la opinión pública. Si la generosa donación de órganos otorgada libremente en beneficio de la vida de otra persona pude ser un acto muy virtuoso, este tipo de acciones constituye un desprecio y un abuso de los derechos inherentes a la dignidad del ser humano.

La tercera noticia nos habla de los nuevos Frankenstein de la ciencia, como dijo en su día Oriana Fallaci de quienes experimentan con embriones humanos. Ellos pretenden ahora crear un híbrido, mitad humano, mitad conejo o vaca. Tres equipos de científicos británicos desataron en estos días la polémica en el Reino Unido con su propuesta de conseguir un embrión humano-bovino, un intento más que cuestionable desde el punto de vista ético.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Newcastle pidieron permiso para extraer el núcleo de un óvulo bovino y sustituirlo por otro de una célula cutánea de un humano. El resultado sólo tendría un 0,1 por ciento de material genético procedente del animal y, en teoría, permitiría que los expertos extraigan células madre con las que probar la eficacia de distintos tratamientos sin recurrir a óvulos humanos.

"Es un paso que provocará una repugnancia instintiva a mucha gente" se apresuró a declarar Josephine Quintavalle, del grupo también británico Reproductive Ethics. "El horror de los ciudadanos es muy válido y no contribuye a la reputación del Reino Unido", añadió esta experta. Aunque el equipo de la Universidad de Newcastle es el primero en solicitar un permiso para crear estos embriones mixtos en Reino Unido, colegas suyos del londinense King's College y de la Universidad de Edimburgo tienen proyectos similares, en su caso con células de conejo.

Si se salen con la suya, los científicos permitirían que el embrión se desarrolle hasta que tenga seis días, cuando seguiría siendo casi microscópico. Entonces intentarían extraer las células troncales y, una semana después, antes de que cumpla 14 días, lo destruirían.

A largo plazo, el dudoso objetivo es crear tejidos artificiales con el material genético de un enfermo, que podría someterse a un trasplante sin sufrir rechazo, además de examinar tratamientos para dolencias como el Alzheimer o el Parkinson, argumentan los defensores de esta iniciativa. En realidad esto no es más que una falacia. Como ya se sabe, implantar este tipo de células indiferenciadas provoca cáncer por su totipotencialidad y características especiales. No hay, hasta el momento, ningún protocolo de investigación para curar alguna patología con este tipo de células.

En cambio las llamadas "células madre adultas" ya se están utilizando con éxito en la curación de diversas enfermedades y no plantean ningún dilema ético. Por tanto, no tiene sentido seguir con las investigaciones en células madre embrionarias y hacer creer que estamos próximos a curar alguna enfermedad por este sistema, además de que es contrario a la ética pues elimina embriones humanos. En este caso hay un serio agravante: la confusión de material genético animal y humano.
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domingo 19 de noviembre de 2006

África no se rinde

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¡Atrévete!

Harambee




¡Disfrútalo! -- Alberto Tarifa

jueves 16 de noviembre de 2006

De civilizaciones y velos

La reciente reunión de los grandes abanderados de la sedicente "Alianza de Civilizaciones" deja mucho para reflexionar y debatir. Algunos ya denuncian la futilidad de estos esfuerzos, tachándolos de utópicos, como hace mi admirado Ignacio Sánchez Cámara en un artículo publicado ayer en La Gaceta de los Negocios, con el expresivo título de Ni alianza, ni de civilizaciones.

Otros, como Ángel López-Sidro López, en La intolerancia se quita el velo del pasado día 8 buscan las verdaderas raíces del problema y adelantan los graves riesgos para la libertad que supone la tan mal entendida tolerancia.

Dos artículos breves y enjundiosos para armarse ante este fundamental debate. Posted by Picasa