Ante la tiranía ideológica de EpC

martes 20 de mayo de 2008

Gervasio Sánchez, al recibir su premio de fotografía: "fabricamos cuatro tipos de bombas de racimo"

Ante varios ministros el fotógrafo denuncia la venta de armas española y la poca ayuda al desminado.

Discurso de agradecimiento del fotoperiodista Gervasio Sánchez, leído el miércoles 7 de mayo al recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía que el jurado le concedió por una instatánea de su proyecto Vidas Minadas (www.vidasminadas.com).

En el acto estaban presentes la vicepresidenta del gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, varias ministras y ministros socialistas, ex ministros del Partido Popular, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, el alcalde de Madrid, Alberto Ruíz Gallardón, el presidente del Senado y centenares de personas.

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Estimados miembros del jurado, señoras y señores:

Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo.

Es un gran honor porque varios de mis mejores amigos a los que respeto profesionalmente pertenecen a la plantilla de este diario. Queridos Ramón Lobo, Guillermo Altares, Miguel Ángel Villena, Jorge Marirrodriga, Francesc Relea, Miguel Gener, Alberto Ferreras, Gorka Lejarcegui, incluso tú querido Alfonso Armada, a los que he nombrado y a los que tengo en mi mente, a todos vosotros que me apoyasteis en los momentos más duros os dedico este premio de todo corazón.

Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar.

No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto Vidas Minadas al que pertenece la fotografía premiada tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.

Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.

Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad.

Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad.

Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi.

Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.

Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.

Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.

Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.

Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.

Muchas gracias

Ver en web de El País la fotogalería de Gervasio Sánchez sobre "Vidas Minadas"

sábado 17 de mayo de 2008

El monstruo de Amstetten

Por JUAN MANUEL DE PRADA. ABC, 5 de mayo de 2008

EL mito de la Gorgona, que petrificaba de horror a quienes osaban mirarla, se renueva en la historia del monstruo de Amstetten. Con una mezcla petrificante de estupor y espanto asistimos al paulatino esclarecimiento de las circunstancias del caso, cada cual más aberrante y oprobiosa; y lo hacemos con esa inconfesada fascinación hipnótica que produce la contemplación del Mal en estado químicamente puro. Hay, sin embargo, en nuestra actitud un ingrediente de hipocresía, porque intuimos que en los rasgos de ese Josef Fritzl contemplamos nuestro propio rostro, como la Gorgona contempló el suyo en aquel escudo que Atenea prestó a Perseo, tan pulido que actuaba como un espejo; y, para espantar esa sospecha, nos preguntamos, escandalizados, cómo puede ser posible tanta abominación y maldad. Pero sabemos bien que tanta abominación y maldad son perfectamente posibles; sabemos bien que Fritlz es uno de los nuestros, tal vez nosotros mismos. Puede que el espejo que nos devuelve nuestro propio rostro transformado en el rostro del monstruo de Amstetten no sea exactamente el escudo que Atenea prestó a Perseo, sino más bien un espejo deformante como los que sobresaltan al viandante en el callejón del Gato; pero en el reflejo que ese espejo deformante nos devuelve descubrimos rasgos familiares. Y es la contemplación de nuestra propia abominación y maldad lo que nos petrifica de horror.

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Oh, sí, de acuerdo, nosotros no padecemos los trastornos psicopáticos del monstruo, nosotros no somos esas bestias saturnales capaces de transgredir el último tabú y de enterrar en vida a su propia estirpe. Pero el fango en el que chapoteamos es el mismo. Y ese fango se llama despersonalización, fruto del humanismo sin Dios que corrompe nuestra época. Hemos dejado de mirar al prójimo como algo sublime y misterioso que estimula en nosotros un respeto de naturaleza sagrada; ahora el prójimo es contemplado de forma utilitaria, como un ser que sólo consideramos en la medida en que puede servir a nuestro provecho, a nuestro interés, a nuestras apetencias. Nunca como en nuestra época se había execrado tanto la violencia: se lanzan proclamas pacifistas, se consagra el consenso como vía de entendimiento entre las naciones, se hacen llamamientos constantes a la solidaridad. Pero, a la vez que execramos pomposamente la violencia, vemos como la violencia ejercida contra el prójimo es cada vez mayor: infancia pisoteada por los más sórdidos instintos, mujeres sometidas a las más crueles sevicias, niños a quienes asesinamos en el vientre de su madre, allá donde la naturaleza quiso que estuvieran más protegidos. Hemos dejado de contemplar el rostro de Dios copiado en cada rostro humano; y, como nos enseña el salmista, si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los albañiles. Cuando en el prójimo dejamos de descubrir una grandeza sagrada que lo torna valioso e insustituible, es natural que desaparezca en nosotros el anhelo de participar en esa grandeza; y entonces lo convertimos en un cuerpo extraño que se usa y se tira. En ese fango chapoteamos todos plácidamente; y nuestra placidez sólo se perturba cuando alguien como el monstruo de Amstetten nos salpica, por chapotear con demasiado ímpetu.

Pero, allá incluso donde el fango se espesa más, hasta adquirir densidad y negrura de betún, alumbra una fuerza misteriosa. El monstruo de Amstetten fue prendido por la policía porque infringió el designio de implacable maldad que durante un cuarto de siglo había cumplido a rajatabla. Una de las hijas engendradas en el seno de su propia hija enfermó; y el monstruo de Amstetten la llevó al hospital, incluso permitió que su madre abandonara el encierro forzoso de veinticinco años para prestarle asistencia. El monstruo de Amstetten sabía que esa debilidad le perjudicaría muy gravemente; pero, violentando el raciocinio, la pura conveniencia, dejó que su corazón se ablandase. ¿Qué fuerza lo impulsó a hacerlo? Tuvo que ser, sin duda, una fuerza invencible para lograr que, siquiera por un instante, el monstruo de Amstetten presintiese una grandeza sagrada en las personas a las que durante veinticinco años había animalizado. Y esa fuerza misteriosa es la que sigue salvando nuestro mundo despersonalizado.

Presión política a los médicos

Malestar, ante la posible regulación de la objeción de conciencia

Por María Martínez López. Alfa y Omega Nº 591 / 1-V-2008

Antes de liberalizar aún más el aborto, es necesario anular, o limitar lo más posible, la oposición de los médicos. En este sentido van las medidas y propuestas del PSOE, del tripartito catalán y del BNG, recibidas con inquietud por los profesionales de la salud

«Lo peor que le puede pasar a una sociedad es que «se pueda obligar a los médicos a practicar la profesión en contra de sus convicciones», afirma, tajante, don Rogelio Altisent, Presidente de la Comisión Central de Deontología, del Consejo General de Colegios de Médicos. No ha sido el único que ha interpretado el programa electoral del PSOE, en el que se mencionaba la «regulación de la objeción de conciencia en las prestaciones sanitarias, y especialmente en las IVE» -abortos-, como un intento de limitar la libertad de conciencia. También el doctor Arcadi de Arquer, coordinador de los ginecólogos pertenecientes a Médicos Cristianos de Cataluña, afirma que «hay una presión política sobre los ginecólogos para que practiquen abortos».

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El Gobierno de la Generalidad de Cataluña acaba de anunciar una serie de medidas destinadas a que se practiquen más abortos en los hospitales públicos. Entre ellas, está que los médicos no puedan objetar si hay peligro para la madre. En la misma línea, el BNG ha vuelto a presentar en el Congreso de los Diputados la proposición de ley orgánica sobre el aborto que ya intentó promover en 2004, y en la que sustituye la objeción de conciencia por una reserva de no participación que se habrá de presentar «por escrito ante la autoridad competente y por razones debidamente justificadas», pues, en caso contrario, el médico que no practique un aborto incurriría en un delito de denegación de auxilio. El lobby abortista ya ha preparado el ambiente, acusando a los médicos objetores de practicar luego abortos en clínicas privadas. El señor Altisent, que coincide en que eso sería una falta gravísima, asegura que no ha tenido noticia de ningún caso, y que quien habla de ello debería denunciarlo ante los colegios profesionales.

Según la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, la objeción está incluida en la libertad de conciencia, y, al ser un derecho fundamental, es de aplicación directa y no necesita ser regulada. José Antonio Díez, Secretario de la Asociación Nacional para la Defensa del Derecho a la Objeción de Conciencia (ANDOC), cree que «toda regulación equivaldría a limitarlo. Una vez que se regula, o entras dentro de los supuestos regulados, o quedas desprotegido». Es importante recordar, además, que el aborto implican no sólo a médicos, sino a enfermeros, auxiliares, etc. Se podría dar el caso de que se reconociera la objeción sólo en algunos casos, o sólo para el aborto en sí, pero no para otras intervenciones necesarias para él. Por otra parte, un registro público obligaría a los objetores a declarar sobre sus creencias, algo contrario al artículo 16.2 de la Constitución.

Riesgo de represalias

Otro problema es el riesgo potencial de discriminación. El doctor De Arquer afirma que, habitualmente, «no hay problemas ni represalias» contra los objetores, pero que, al aumentar la presión, «están por venir». En un servicio médico, la discriminación y la presión pueden tener varias formas: actitudes y comentarios, adjudicación de guardias nocturnas y los peores horarios, limitaciones a la promoción…, todas ellas difícilmente demostrables, salvo que sean muy evidentes -explica el señor Díez-, quien añade que el principal problema lo pueden tener los residentes, «que no están en condiciones de plantar cara».

Las dificultades se agudizarían -prevé Díez- si la regulación de la objeción de conciencia acompañara a otras reformas para extender el aborto. Con la ley de supuestos actual -señala-, un médico no suele tener que apelar a su conciencia para no realizar abortos: basta una objeción de legalidad y de ciencia, dado que, en España, la mayoría de los abortos se amparan en un supuesto peligro para la salud de la madre, que casi nunca se justifica debidamente. No obstante, tanto desde ANDOC como desde la Organización Médica Colegial (OMC), se recomienda que el médico que quiera objetar al aborto lo comunique a la dirección de su servicio -Díez recomienda una carta oficial por escrito, que requiera contestación-, para anticiparse a los problemas de organización que pudieran surgir. El señor Altisent aclara, además, que esta información sobre los objetores debe quedarse en el nivel más bajo posible, y que no tiene por qué pasar a la Consejería de Sanidad o al Ministerio. Recomienda también que se comunique al Colegio de Médicos. Ambos organismos han anunciado que lucharán contra cualquier intento de limitar la objeción de conciencia.

Mejor censar a los que sí quieren el aborto

Los reparos de los médicos al aborto son un obstáculo a su práctica en los centros públicos de muchos países. El 70% de los ginecólogos italianos -hasta el 85% en algunas regiones- se oponen al aborto, un 10% más que hace cinco años, algo que se ha asociado a la disminución de los abortos en este país. En Canadá, algunos abortistas han pedido que se elimine la objeción de conciencia, ya que sólo el 15% de los hospitales -y va a menos- practican abortos. Otro ejemplo es Inglaterra, donde, ante la escasez de médicos, los partidarios del aborto quieren que deje de ser necesaria la firma de dos facultativos y que lo puedan practicar las comadronas... El doctor Arcadi de Arquer explica que, «en los hospitales públicos, una gran mayoría de los ginecólogos no quiere practicar abortos. Básicamente, es un problema de conciencia. Los pocos que sí están dispuestos a hacerlo, evidentemente, no quieren salirse de los márgenes de la ley». Todo esto hace a don Rogelio Altisent, de la Organización Médica Colegial, sugerir, medio en broma medio en serio, que «compensa más hacer un registro de quiénes están dispuestos a realizar abortos».

miércoles 14 de mayo de 2008

Chats, blogs, juegos y datos de menores

En La Gaceta de los Negocios, hoy 14 de mayo de 2008

La Agencia Española de Protección de Datos presenta una guía para que los menores y los padres 'naveguen' por Internet de forma segura. Contiene recomendaciones básicas, como dar un nombre falso a la hora de conocer gente para chatear.

Madrid. Los juegos 'online', chats, foros y blogs son los medios más visitados por los niños y a la vez los "más sencillos" para obtener sus datos personales.

Esto ocurre porque los piden sin autorización, incluso a los menores de 14 años, cometiendo un delito.

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha presentado la 'Guía de Recomendaciones para navegar de manera segura", en el marco del Día de Internet, que se celebrará el próximo 17 de mayo.

Así, para el autor del texto, Ricard Martínez, al ser los niños tan confiados, es muy fácil obtener todo tipo de información, con herramientas que ellos manejan casi a diario.

De este modo, la mayoría de las denuncias que recibe la AEPD tiene que ver con la obtención de datos de menores para fines publicitarios, según explicó el director, Artemi Rallo.

La guía, a la que se puede acceder mediante la página web www.agpd.es, está hecha tanto para los niños como para sus padres y contiene recomendaciones básicas, como dar un nombre falso a la hora de conocer gente para chatear.

Además, pide a los menores no revelar contraseñas y comunicar a los padres antes de abrir un blog o página personal. Tampoco descargar programas desconocidos, porque hay virus que se instalan en el ordenador y permiten a los 'hackers' acceder a los datos.

En cuanto a los padres, la guía recomienda navegar al lado de los hijos y en vez de prohibirles, explicarles los peligros que corren al revelar sus datos personales.

La presentación se hizo en el colegio Montserrat de Madrid, con más de 150 niños de entre 10 y 12 años, "el grupo más vulnerable a los peligros por ser muy confiado e inocente", según Martínez.

"Guía de Recomendaciones para navegar de manera segura"

lunes 5 de mayo de 2008

Mayo: 50 motivos

domingo 4 de mayo de 2008

X tantos


Programa para el Sostenimiento Económico de la Iglesia

viernes 2 de mayo de 2008

Un gran disparate

Pedro Trevijano

Cuando leí que los Servicios Jurídicos de la Comunidad Autónoma afirmaban que la objeción de conciencia contra la asignatura obligatoria de Educación para la Ciudadanía no podía admitirse, porque la objeción de conciencia «no está reconocida en nuestro Estado de Derecho o en Derecho alguno, pues significaría la negación misma de la idea del Estado» (La Rioja 16-IV-08), me quedé estupefacto. Yo creía que «la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión» y, en consecuencia, la objeción de conciencia contra las disposiciones que se oponen a estas libertades, estaban en el artículo 18 de los Derechos Humanos de la ONU; que el derecho de los padres «a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos» estaba en el artículo 26 párrafo 3, mientras nuestra Constitución, artículo 27 párrafo 3, recoge el derecho de los padres «a que sus hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones».

El problema es: ¿son los derechos humanos propios de la dignidad intrínseca del hombre y anteriores por tanto a la graciosa concesión del Estado, o son inexistentes mientras al Estado no le dé la gana regularlos?; es decir, ¿su único fundamento es la legalidad del Estado? Como persona, ciudadano y católico me apunto a la primera solución. La otra, me gustaría que alguien me explique porqué es democrática y no totalitaria.

Publicado en La Rioja