¡Lo conseguí! DOCE (12) libros en 2025, uno al mes; por los pelos; pero primer objetivo cumplido.
Son 3.071 páginas, una media de 256 páginas por mes, gracias a que solo dos están por debajo de las 200 páginas.
Por estilos, gana la lectura espiritual, con 4 libros, resultado de plan constante con el que estoy completamente comprometido. Le sigue el ensayo, con 3, que es mi prioridad literaria. Dos biografías, 2 novelas y una novela histórica completan el menú, que, como siempre, surge de gran improvisación.
Hasta 6 editoriales han proporcionado volúmenes a la estantería de 2025; aunque Rialp, mi editorial de referencia, se lleva la palma con la mitad de las obras. Las demás, lógicamente, se reparten una obra cada una (Plaza y JKanés, EUNSA, William Collins, Topo Sármata y Espasa), más una autoedición.
Por países, gana España, con 5, seguda de USA y Máxico, con 2. Los autores de Polonia, Alemania y Gran Bretaña aportan una cada uno.
Los ensayos, plato fuerte, han sido, Ortodoxia, de G.K. Chesterton (Gran Bretaña, Rialp, 307 págs.), El triunfo de la estupidez. Por qué la ignorancia es más peligrosa que la maldad, de Jano García (España, Plaza y Janés, 301 págs.), y Dirigir empresas con sentido cristiano, de Javier Echevarría (España, EUNSA, 103 págs.).
Ortodoxia, entra en la categoría de obras que, en mi opinión, debe conocer un europeo culto. Lo abordé con todo tipo de reservas, advertido por muchos que habían empezado a leerlo y no habían podido acabarlo. Así empecé yo también; pero puedo asegurar que la perseverancia tiene premio en este caso; Chesterton abre la mente, enriquece el argumento, multiplica el enfoque y viste el pensamiento de una mirada humilde, penetrante y bienhumorada muy necesaria para los debates broncos de este siglo.
Aquí tengo que levantar mi copa en honor de los traductores y editores, que pueden convertir textos arduos en lecturas deliciosas. Por esto, recomiendo mucho que quien quiera leer Ortodoxia, o quiera volver a intentarlo, lo haga con la traducción y anotaciones de Juan Luis Lorda.
Con El triunfo de la estupidez me metí por seguir en YouTube el programa En libertad, de ViOne, que dirige Jano García. Otra lectura refrescante, que pone en solfa, con ejemplos palmarios, muchos de los sobeentendidos con los que hemos construido los que llamamos, con engolamiento insoportable, «nuestra democracia». Muy oportuno para hacer pensar y adquirir un sano juicio crítico, y para saber por qué van mal cosas que deberían ir bien.
Leer Dirigir empresas con sentido cristiano responde a una necesidad profesional directa, desde el momento en que dedico una parte crecientemente importante de mi trabajo a la gobernanza. Echevarría, que fue obispo y prelado del Opus Dei, es la voz más autorizada posible para casar las líneas maestras del liderazgo empresarial y la traducción social de la vida cristiana personal.
Novelas. Solo tres, y por casualidad. Leí Navegando entre líneas (España, Autoedición, 257 págs.) porque coincidí unos días este verano con su autor, Alfonso Berlanga, y le prometí que lo haría. Opera prima que no está nada mal; aunque peca, en mi opinión, de didactismo. Es una obra valiosa dentro de el género de novelas de jóvenes para jóvenes.
A Mindfulness para asesinos (Karsten Dusse, Alemania, Espasa, 444 págs.) llegué gracias a la recomendación de un gran amigo, y ha sido una de las lecturas más gratificantes y desengrasadoras en años. La novela es abracadabrante, como deja entrever su título, y lleva la semilla de una buena serie de plataforma, si alguien quiere verlo; no en vano, Dusse es guinista, además de otras cosas. Un gran descubrimiento, gracias, Alexis.
La culpa de que haya leído Los Cruzados. Tomo I: ¡Dios lo quiere! (Zofia Kossak, Polonia, Topo Sármata, 287 págs), es de mi amigo Higinio Paterna, traductor y editor de las obras de Kossak en España. También influyó mi curiosidad por las Cruzadas, sobre las que he leído muy poco. Con ser la polaca una escritora católica, hay que decir que esta primera parte de su trilogía es muy poco complaciente con los Cruzados, y se entiende que en ciertos círculos católicos no haya gustado.
El capítulo biografías se completa gracias a un interés personal (Álvaro de Bazán. El mejor marino de Felipe II, Martín Hernández-Palacios, España, Rialp, 250 págs.), y a la recomendación «de actualidad» de otro buen amigo (Hillbilly Elegy, J. D. Vance, USA, William Collins, 269 págs.).
Álvaro de Bazán es un personaje histórico tan imponente como desconocido, marino siempre victorioso, y granadino, por más señas. Entra dentro de mis lecturas sobre los grandes hombres de la historia de España, azuzadas por otro buen amigo, sacerdote, farmacéutico y marino, ligados con el mar, que se pueden rastrear en mis artículos sobre mis lecturas anuales.
Doy por sentado que mis lectores saben que J. D. Vance es el vicepresidente de los Estados Unidos en el segundo mandato de Donald Trump. En esta autobiografía, que he leído en el inglés hillbilly original -un auténtico desafío-, se aprenden cosas que ayudan a entender una de las corrientes que alimentan el éxito de Trunp y, en consecuencia, y en parte, el rumbo del mundo, como la intervención norteamericana en Venezuela, tan reciente como de ayer mismo.
Por último, pero no por eso menos importante, llego a mis lecturas espirituales. Todo lo que puedo decir es que han sido tremendamente enriquecedoras, lecturas profundas, exigentes, cálidas y revolucionarias, para muy «cafeteros».
Han supuesto el descubrimiento de un autor, el mexicano Ricardo Sada (La fe meditada, Rialp, 232 págs. y Buscaré, Señor, tu rostro, Rialp, 239 págs.), que se incorpora a mi lista de favoritos, Michel Esparza y Scott Hahn, de los que he leído y meditado este año Sintonía con Cristo (España, Rialp, 158 págs.) y La cena del Cordero. la Misa, el cielo en la Tierra (USA, Rialp, 204 págs), respectivamente.
Un buen años con una buena cosecha, que ya ha empezado a tener continuidad en 2026 con un ensayo y un nuevo autor espiritual, al que he llegado gracias a Sada. Pero de esto hablaremos a final de año.
Os deseo un muy feliz 2026, con humor, muchas y profundas relaciones, y buenas lecturas.



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