Fundación Telefónica asegura que "en muchas aulas, lo digital forma parte del paisaje cotidiano y condiciona cómo se enseña, se evalúa y se acompaña a los estudiantes. Por eso, mirar a 2026 no consiste tanto en imaginar lo que vendrá como en entender qué debates están tomando forma ahora". Es decir, "la discusión educativa se desplaza hacia cuestiones más concretas: de qué manera se usan las nuevas tecnologías en el aula, su impacto en el aprendizaje o cómo alteran el trabajo docente y la organización escolar. El foco se aleja del dispositivo y se acerca a las decisiones pedagógicas que lo acompañan".
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Las tendencias son las siguientes:
1. La normalización de la IA dentro de la infraestructura educativa
El debate dejará de centrarse en la adopción de la inteligencia artificial para desplazarse hacia su uso sostenido. Qué funciones se delegan en sistemas automatizados, cómo se preserva el juicio pedagógico y de qué manera se delimitan los espacios de intervención humana serán cuestiones clave.
2. Los límites educativos de la personalización del aprendizaje
La conversación sobre personalización* ya no girará en torno a su viabilidad técnica, sino a sus límites educativos. Hasta qué punto ajustar, con qué criterios y bajo qué supervisión pedagógica serán preguntas centrales en un contexto en el que la personalización ha dejado de ser una promesa abstracta para convertirse en una práctica cotidiana.
3. Evaluación y datos: comprender mejor sin controlar más
El debate ya no se centrará en si es posible evaluar con tecnología, sino en cómo hacerlo sin empobrecer la experiencia educativa. Encontrar un equilibrio entre información útil, juicio pedagógico y cuidado del alumnado será una de las cuestiones centrales en la conversación sobre innovación educativa.
4. La competencia digital se redefine como competencia cívica
La conversación sobre competencia digital ya no se centrará en niveles de destreza técnica, sino en el tipo de relación que la educación fomenta entre niños, adolescentes y tecnología. La cuestión de fondo será qué papel juega la escuela en la formación de ciudadanos capaces de comprender y cuestionar los sistemas digitales que atraviesan su vida cotidiana.
5. Innovar con tecnología en contextos desiguales
La cuestión central será si las tecnologías educativas contribuyen a reducir desigualdades o si, por el contrario, consolidan diferencias que ya existen entre escuelas y sistemas educativos.
En conclusión, "las tendencias nos ayudan a identificar hacia dónde se desplaza la innovación educativa cuando deja de ser una promesa de futuro y pasa a medirse por sus efectos reales en la experiencia escolar. En ese tránsito es donde se está definiendo qué entendemos hoy por innovación educativa".
Fuente: Cinco tendencias que marcarán la innovación educativa en 2026, Observatorio Pro Futuro, 7 de enero de 2026.
Foto de portada:Imagen de Alexandra_Koch en Pixabay
* "Personalización" significa, en este artículo, la "prácticas cada vez más extendidas de adaptación de ritmos, contenidos y apoyos dentro del aula".

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