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El valor añadido de un Colegio Mayor

Nunca ponderaré bastante lo que supone un Colegio Mayor para la vida universitaria y para los que estamos ligados a alguno. Sigo unido al Colegio Mayor Albayzín como vocal de su Patronato y, desde el año pasado, como Becario de Honor -gran honor-. Pongo unos ejemplos recientes.

El mes pasado invité al presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía a comer y tertulia-café con miembros del Patronato, antiguos colegiales y amigos. Nos juntamos una preocupante cantidad de abogados, además del grueso de los estudiantes residentes, que no quisieron perderse la visita de Lorenzo del Río; no en vano, un tercio de los colegiales de este año estudia Derecho...

Lorenzo del Río, segundo por la derecha

Durante la comida y la tertulia desfilaron los grandes temas de la judicatura, junto con pequeñas anécdotas de la vida cotidiana del ejercicio de la Justicia y del Derecho. Muy interesante para todos; porque hace mucha falta cierta educación en sentido jurídico, visto cómo funciona nuestra sociedad.

Pocos días después, Albayzín inauguraba las actividades culturales del curso, con un acto académico presidido por la Vicerrectora de de Responsabilidad Social, Igualdad e Inclusión. La conferencia programada me permitió volver a encontrarme con Alfonso Méndiz, antiguo compañero de proyectos de comunicación como las Jornadas de Comunicación Siglo XXI, en su época de profesor de la Universidad de Málaga, actualmente decano de la facultad de Comunicación de la Universitat Internacional de Catalunya.

El autor (i) con Alfonso Méndiz

Pero, además, y entre otras muchas cosas, pude asistir a un espectáculo flamenco verdaderamente maravilloso. Un Colegio Mayor es una fuente inagotable de experiencias. Conviene saberlo.



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