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El valor añadido de un Colegio Mayor

Nunca ponderaré bastante lo que supone un Colegio Mayor para la vida universitaria y para los que estamos ligados a alguno. Sigo unido al Colegio Mayor Albayzín como vocal de su Patronato y, desde el año pasado, como Becario de Honor -gran honor-. Pongo unos ejemplos recientes.

El mes pasado invité al presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía a comer y tertulia-café con miembros del Patronato, antiguos colegiales y amigos. Nos juntamos una preocupante cantidad de abogados, además del grueso de los estudiantes residentes, que no quisieron perderse la visita de Lorenzo del Río; no en vano, un tercio de los colegiales de este año estudia Derecho...

Lorenzo del Río, segundo por la derecha

Durante la comida y la tertulia desfilaron los grandes temas de la judicatura, junto con pequeñas anécdotas de la vida cotidiana del ejercicio de la Justicia y del Derecho. Muy interesante para todos; porque hace mucha falta cierta educación en sentido jurídico, visto cómo funciona nuestra sociedad.

Pocos días después, Albayzín inauguraba las actividades culturales del curso, con un acto académico presidido por la Vicerrectora de de Responsabilidad Social, Igualdad e Inclusión. La conferencia programada me permitió volver a encontrarme con Alfonso Méndiz, antiguo compañero de proyectos de comunicación como las Jornadas de Comunicación Siglo XXI, en su época de profesor de la Universidad de Málaga, actualmente decano de la facultad de Comunicación de la Universitat Internacional de Catalunya.

El autor (i) con Alfonso Méndiz

Pero, además, y entre otras muchas cosas, pude asistir a un espectáculo flamenco verdaderamente maravilloso. Un Colegio Mayor es una fuente inagotable de experiencias. Conviene saberlo.



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La toma de Quaragosh

El pasado jueves 8 de enero por la tarde me llegó por whatsapp un mensaje urgente pidiendo oraciones porque los islamistas del ISIS acababan de tomar la ciudad de Quaragosh, la que cuenta -o contaba- con más cristianos en Iraq. Según el mensaje, cientos de hombres, mujeres y niños estaban siendo decapitados en ese momento. Dicho así, me produjo tal congoja que empecé a pasarlo, hasta que decidí comprobar, acuciado por cierta sospecha.

Procuro estar informado, y la toma de Quaragosh ese día no me cuadraba nada. Acudí a Twitter en busca de una fuente profesional sin encontrarla, y me fui dando cuenta de que la cadena de oración se iba remontando poco a poco en el tiempo, a días, semanas, meses atrás. Uno de los tuits (del 5 de enero) reconocía: "La noticia que colgué ayer de la ocupación de quaragosh en Irak, se produjo en agosto". En efecto, el primer tuit alusivo anuncia el ataque a la ciudad en junio, y el siguiente, que informa de la toma y la masacre, es del 8 de agosto.

A propósito de Tabarnia

La broma no lo es tanto. Para empezar es el espejo en el que los argumentos independentistas se ven reflejados con toda su grotesca facha. Ni siquiera hace falta que el espejo sea cóncavo o convexo, como los que había en el parque de atracciones del Tibidabo. Es la administración del ponzoñoso brebaje nacionalista a sus mismos elaboradores.

Con humor.

Por esto tiene tanto éxito.

Como barcelonés, y, por tanto, presunto tabarnés, me considero implicado. Al principio no quise dar vuelo al invento: bastante lío tenemos con el nacionalismo independentista catalán como para regresar al cantonalismo del siglo XIX. Después, ha ido haciéndome gracia la broma, por su sencilla genialidad y eficacia para poner en evidencia el separatismo, hasta el punto de que barajo la posibilidad de ofrecerme como cónsul de Tabarnia en Granada.

Pero ahora veo que, como dijo un amigo, Tabarnia no es nada inocente. Está bien para defender la unidad de España; pero ¡ojo!

Me han abierto los ojos dos artículos de …

José Antonio Senovilla. Vicario del Opus Dei en Rusia (y Ucrania)

Conocí a José Antonio Senovilla cuando era el prototipo de lo que hoy se llama un emprendedor. Tenía proyectos para sí y para cualquiera que se le acercara. Muchas personas con espíritu emprendedor se le acercaban en busca de asesoramiento y encontraban, normalmente, aliento para ir más allá de lo que nunca soñaron. Luego trabajamos juntos unos cuantos años y comprobé en carnes propias su empuje y magnanimidad.

Solo una persona de su magnanimidad y empuje podía ordenarse sacerdote entrado ya en años y marcharse a comenzar la labor estable del Opus Dei en Rusia. Así, sin saber ruso y, casi, sin saber ser cura. José Antonio merecía una entrevista, y así lo entendió el Diario Jaén, que le abrió una página entera en su Dominical del pasado domingo. Esto es lo que escribió:



"En Jaén, la ciudad en la que nací y a la que vuelvo siempre que puedo, como ahora, aprendí de Rusia lo que habitualmente un niño alumno de los Maristas puede saber sobre el país más grande del mundo: Rusia ocupa má…