Ir al contenido principal

El deporte es para el verano

Empezando por las bicicletas, por supuesto. La Vuelta Ciclista a España que acaba hoy en Santiago de Compostela, pasó hace un par de semanas por Granada, con meta en la pertinaz subida de Cumbres Verdes: un "etapón". Vi pasar la "serpiente multicolor" en la cuesta de la Avenida Cervantes; pese al empinamiento, el pelotón voló en un suspiro. De vuelta a casa, calle abajo, fui cruzándome con los rezagados, allí comprobé que con los que de verdad se saborea el ciclismo es con los descolgados, porque dan tiempo a ser vistos, coreados, animados: los últimos son los primeros, al menos en esto.

Siguiendo por el baloncesto, por el Mundial cuya gran final se celebra hoy. Como es mi deporte preferido, me he sumergido en el ambiente que ha cubierto Granada de colorido y canastas. Personas de todo el mundo han tomado estos días la calle, "chocando esos cinco" con la afición local, que es mucha y entusiasta. Lo único que me da grima son los disfraces de muchos, que me parecen bastos y groseros -también las mascotas eran feísimas-; pero no todo puede ser perfecto, al mismo tiempo y en el mismo lugar. Un domingo cogí la pelota y me planté en una de las canastas, enseguida se me unieron unos brasileños, un saudí, unos chavales, niños, muchos niños: mucho "jugón", una fiesta pese al calorazo.

La alegría de esa primera fase de España en Granada y la cruda eliminación en cuartos funciona estupendamente como metáfora de la vida: como se ha puesto de moda decir en mi casa, "esto no es Disneylandia". Veo hoy las portadas de revistas y semanarios, con nuestro magníficos jugadores posando sonrientes y decididos a ganar el campeonato, y no puedo dejar de pensar en la fugacidad de la vida y los contrastes de la puñetera realidad: "sic transit gloria mundi".

En fin, el verano es, también, la reanudación del todopoderoso fútbol, con su Supercopa de España, su primer derbi madrileño, etc. Pero no quiero hacer sangre hoy...

Y ahora, empezado el curso, a trabajar, con deportividad.


Comentarios

Populares

La toma de Quaragosh

El pasado jueves 8 de enero por la tarde me llegó por whatsapp un mensaje urgente pidiendo oraciones porque los islamistas del ISIS acababan de tomar la ciudad de Quaragosh, la que cuenta -o contaba- con más cristianos en Iraq. Según el mensaje, cientos de hombres, mujeres y niños estaban siendo decapitados en ese momento. Dicho así, me produjo tal congoja que empecé a pasarlo, hasta que decidí comprobar, acuciado por cierta sospecha.

Procuro estar informado, y la toma de Quaragosh ese día no me cuadraba nada. Acudí a Twitter en busca de una fuente profesional sin encontrarla, y me fui dando cuenta de que la cadena de oración se iba remontando poco a poco en el tiempo, a días, semanas, meses atrás. Uno de los tuits (del 5 de enero) reconocía: "La noticia que colgué ayer de la ocupación de quaragosh en Irak, se produjo en agosto". En efecto, el primer tuit alusivo anuncia el ataque a la ciudad en junio, y el siguiente, que informa de la toma y la masacre, es del 8 de agosto.

A propósito de Tabarnia

La broma no lo es tanto. Para empezar es el espejo en el que los argumentos independentistas se ven reflejados con toda su grotesca facha. Ni siquiera hace falta que el espejo sea cóncavo o convexo, como los que había en el parque de atracciones del Tibidabo. Es la administración del ponzoñoso brebaje nacionalista a sus mismos elaboradores.

Con humor.

Por esto tiene tanto éxito.

Como barcelonés, y, por tanto, presunto tabarnés, me considero implicado. Al principio no quise dar vuelo al invento: bastante lío tenemos con el nacionalismo independentista catalán como para regresar al cantonalismo del siglo XIX. Después, ha ido haciéndome gracia la broma, por su sencilla genialidad y eficacia para poner en evidencia el separatismo, hasta el punto de que barajo la posibilidad de ofrecerme como cónsul de Tabarnia en Granada.

Pero ahora veo que, como dijo un amigo, Tabarnia no es nada inocente. Está bien para defender la unidad de España; pero ¡ojo!

Me han abierto los ojos dos artículos de …

José Antonio Senovilla. Vicario del Opus Dei en Rusia (y Ucrania)

Conocí a José Antonio Senovilla cuando era el prototipo de lo que hoy se llama un emprendedor. Tenía proyectos para sí y para cualquiera que se le acercara. Muchas personas con espíritu emprendedor se le acercaban en busca de asesoramiento y encontraban, normalmente, aliento para ir más allá de lo que nunca soñaron. Luego trabajamos juntos unos cuantos años y comprobé en carnes propias su empuje y magnanimidad.

Solo una persona de su magnanimidad y empuje podía ordenarse sacerdote entrado ya en años y marcharse a comenzar la labor estable del Opus Dei en Rusia. Así, sin saber ruso y, casi, sin saber ser cura. José Antonio merecía una entrevista, y así lo entendió el Diario Jaén, que le abrió una página entera en su Dominical del pasado domingo. Esto es lo que escribió:



"En Jaén, la ciudad en la que nací y a la que vuelvo siempre que puedo, como ahora, aprendí de Rusia lo que habitualmente un niño alumno de los Maristas puede saber sobre el país más grande del mundo: Rusia ocupa má…