Ir al contenido principal

Una película y una canción

El verano, más, agosto, ese mes maravilloso en que celebro mi santo y mi cumpleaños, que suelo pasar "trabajando", con tiempo para leer, ver cine y escuchar música con atención, por puro placer; ese mes de pequeños y sabrosos descubrimientos que deseo compartir.

Por ejemplo; ayer noche decidí "cablearme" y , tras una cena de pepito de ternera y cerveza alemana, montar en la sala de estar de casa el cine de verano, con todas las ventanas abiertas (son tres) al Genil, la Alhambra y la vega, helado, ordenador, pantalla de pie, proyector, altavoces y un clásico de John Huston: El Tesoro de Sierra Madre (1948). No la recordaba, ha sido como verla por primera vez. Un prodigioso Humphrey Bogart representa el devastador efecto de la avaricia. En un momento de la película, Dobbs (Humphrey) pregunta a Curtin (Tim Holt):

-¿Tú crees en lo que decía aquel viejo que encontramos en el Oso Negro la otra noche, cuando fuimos a dormir: que el oro cambia el alma de un hombre hasta el punto de que ya no es el mismo después de descubrir el mineral?
-Eso dependerá del hombre.

Es lo que muestra esta estupenda película: que depende del hombre.

Y ahora la música. Porque después de redescubrir Falling Slowlly (Once), gracias a las maravillosas voces y guitarras de Miquel Peguera, profesor de la UOC, y Luis Boza, secretario general de TAC, y al piano de José Luis de Prada (magnífica merienda nos dieron sus padres en Can Garriga -una masía restaurada con gusto exquisito-, situada en Bellavista, Tarragona), acabo de encontrarme con otro tesoro: Let Her go, de los hasta ahora desconocidos -para mí- Passenger. Disfruten tanto como yo:

Well you only need the light when it's burning low
Only miss the sun when it starts to snow
Only know you love her when you let her go
Only know you've been high
When you're feeling low
Only hate the road when you're missing home
Only know you love her when you let her go
And you let her go




Comentarios

Populares

San Pablo en Atenas

San Pablo en el Areópago Rafael Sanzio  (1515-1516 )   Londres, Victoria & Albert Museum He releído recientemente el discurso de San Pablo en el Areópago de Atenas * y me ha fascinado su actualidad: es un ejemplo plenamente útil para la comunicación de la fe en el Occidente contemporáneo. Atenas Atenas. Año 52 d.C. 16 o 19 años después de la muerte y resurrección de Cristo. Algo así como si estos hechos fundamentales hubieran ocurrido en 2000 y Pablo llegase a Atenas hoy. En realidad, menos tiempo, porque entonces todo iba mucho más despacio que ahora, y 17 años entonces eran un ayer. Atenas era una ciudad en decadencia . Aún conservaba el aura de capital cultural del Mundo; pero el centro de poder y cultura se había desplazado hacia el oeste, a Roma. Un ejemplo con todas sus limitaciones, como si habláramos hoy de París y Nueva York. En Atenas se mezcla un materialismo desencantado y un sincretismo religioso que resulta en un relativismo muy parecido al de ...

Aquí no hay quien viva

Así está la cosa, y lo que nos espera, porque parece ser que la Universidad Carlos III ha encargado a los guionistas de este engendro el manual de " Educación para la Ciudadanía "... Mofa de la Iglesia, apología del aborto y elogio del homomonio J.A Osca. Aquí no hay quien viva Cadena televisión: Antena 3 Hora de emisión: 22:00 Fecha emisión: 11/05/2006 Los dos últimos capítulos emitidos por Antena 3 de la serie “Aquí no hay quien viva” constituyeron un catálogo perfecto del pensamiento e ideología que pretenden imponernos en España desde el sector de la progresía más rancia y ultramontana. En una de las tramas, una de las dos lesbianas de la serie decide tener un niño, pero como necesita semen, se va con su otra amiga lesbiana al ‘banco de semen’ de la primera planta, donde viven dos gays porque “entre gays y lesbianas, el tráfico de espermatozoides es lo más normal del mundo”. De los dos, Fernando es el elegido (porque el otro, Mauri, ya prestó el suyo en otra ocasión) y le...

El Bigote

Ayer celebramos el cumpleaños de un amigo, accitano. Con este motivo, agarrándome a los pelos de su frondoso bigote, decidí dedicarle el siguiente estudio: El Bigote es un ente imponente. Basta pensar que, según autores, al parecer, proviene del alemán bei Got -¡por Dios!-, o del inglés Big God -¡gran Dios! Además, la terminación en “ote” remite inmediatamente al aumentativo: grandote, animalote, cachalote, hotentote… También su otra acepción, “mostacho”, resulta apabullante, y no digamos la elegancia del “ moustache ” francés, o la contundencia del ruso “ mostachof ”. Además, el bigote da lugar a frases recias y definitivas, redondas: Hace mucho frío: Hace un frío de bigotes Estoy harto: Estoy hasta el bigote Es un hombre hecho y derecho: Es un tío con todo el bigote Es un hombre valiente: Es un tipo con dos bigotes ¡Esto es un escándalo!: ¡Tiene bigotes! Bigotes hay para todas las fortunas y gustos, desde la pelusilla de melocotón de los adolescentes hasta los severo...