Un asesor en posicionamiento (SEO) me habría dicho que debería titular esta entrada como "Menor arroja paraguas árbitro herido en partido de fútbol Granada contra Mallorca suspendido", o algo así; pero a mí me gustan los titulares literarios, aunque posicionen de pena, y que me lea quien pueda.
Pero a lo que voy. Mi amigo Marcos Gutiérrez, precursor carpetobetónico de los community managers, me insistió este sábado pasado, durante un encuentro de expertos en comunicación pública -que, dicho sea de paso, organicé yo-, en que actualizara de una vez mi blog. En eso estoy, y lo que primero se me viene a la cabeza es..., el paraguas de marras.
Para el que no esté al loro, si hay alguien, a un joven se le escapó un paraguas de mala calidad en el fragor de alguna protesta, con la mala pata de que fue a herir a un linier en la cara, durante el pasado Granada-Mallorca de fútbol. El árbitro, ante lo que pareció una agresión, suspendió el partido. A mí me parece que con tanta represión de la violencia, en lugar de prevenirla en sus causas, no estamos consiguiendo frenarla y sí volvernos idiotas.
Parece ser que el árbitro herido, uno de línea, podría haber seguido perfectamente hechas las curas, o haber sido sustituido por un cuarto árbitro que hay en los partidos de la primera división. Pues nada, suspendido el partido, con todo el follón que eso implica para espectadores, jugadores, clubes, etc., etc.
Para colmo, se ha comprobado que el paraguazo fue accidental, y sin embargo los mandamases del tinglado futbolístico han multado al chaval y al club, que no tienen ninguna culpa y son los más perjudicados por el asunto. Se les llenará la boca de compromiso contra la violencia; pero a mí me parece más afán recaudatorio. Además, lo que queda de partido se jugará sin público, no vaya a ser que el linier se distraiga y tropiece.
Lo dicho, para mí que hemos perdido el norte, y así nos va.
Y conste que yo soy del Atlético de Madrid.
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Pero a lo que voy. Mi amigo Marcos Gutiérrez, precursor carpetobetónico de los community managers, me insistió este sábado pasado, durante un encuentro de expertos en comunicación pública -que, dicho sea de paso, organicé yo-, en que actualizara de una vez mi blog. En eso estoy, y lo que primero se me viene a la cabeza es..., el paraguas de marras.
Para el que no esté al loro, si hay alguien, a un joven se le escapó un paraguas de mala calidad en el fragor de alguna protesta, con la mala pata de que fue a herir a un linier en la cara, durante el pasado Granada-Mallorca de fútbol. El árbitro, ante lo que pareció una agresión, suspendió el partido. A mí me parece que con tanta represión de la violencia, en lugar de prevenirla en sus causas, no estamos consiguiendo frenarla y sí volvernos idiotas.
Parece ser que el árbitro herido, uno de línea, podría haber seguido perfectamente hechas las curas, o haber sido sustituido por un cuarto árbitro que hay en los partidos de la primera división. Pues nada, suspendido el partido, con todo el follón que eso implica para espectadores, jugadores, clubes, etc., etc.
Para colmo, se ha comprobado que el paraguazo fue accidental, y sin embargo los mandamases del tinglado futbolístico han multado al chaval y al club, que no tienen ninguna culpa y son los más perjudicados por el asunto. Se les llenará la boca de compromiso contra la violencia; pero a mí me parece más afán recaudatorio. Además, lo que queda de partido se jugará sin público, no vaya a ser que el linier se distraiga y tropiece.
Lo dicho, para mí que hemos perdido el norte, y así nos va.
Y conste que yo soy del Atlético de Madrid.
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