Ir al contenido principal

El paraguazo

Un asesor en posicionamiento (SEO) me habría dicho que debería titular esta entrada como "Menor arroja paraguas árbitro herido en partido de fútbol Granada contra Mallorca suspendido", o algo así; pero a mí me gustan los titulares literarios, aunque posicionen de pena, y que me lea quien pueda.

Pero a lo que voy. Mi amigo Marcos Gutiérrez, precursor carpetobetónico de los community managers, me insistió este sábado pasado, durante un encuentro de expertos en comunicación pública -que, dicho sea de paso, organicé yo-, en que actualizara de una vez mi blog. En eso estoy, y lo que primero se me viene a la cabeza es..., el paraguas de marras.

Para el que no esté al loro, si hay alguien, a un joven se le escapó un paraguas de mala calidad en el fragor de alguna protesta, con la mala pata de que fue a herir a un linier en la cara, durante el pasado Granada-Mallorca de fútbol. El árbitro, ante lo que pareció una agresión, suspendió el partido. A mí me parece que con tanta represión de la violencia, en lugar de prevenirla en sus causas, no estamos consiguiendo frenarla y sí volvernos idiotas.

Parece ser que el árbitro herido, uno de línea, podría haber seguido perfectamente hechas las curas, o haber sido sustituido por un cuarto árbitro que hay en los partidos de la primera división. Pues nada, suspendido el partido, con todo el follón que eso implica para espectadores, jugadores, clubes, etc., etc.

Para colmo, se ha comprobado que el paraguazo fue accidental, y sin embargo los mandamases del tinglado futbolístico han multado al chaval y al club, que no tienen ninguna culpa y son los más perjudicados por el asunto. Se les llenará la boca de compromiso contra la violencia; pero a mí me parece más afán recaudatorio. Además, lo que queda de partido se jugará sin público, no vaya a ser que el linier se distraiga y tropiece.

Lo dicho, para mí que hemos perdido el norte, y así nos va.

Y conste que yo soy del Atlético de Madrid.

Mostrar a tus contactos de XING

Comentarios

Populares

La toma de Quaragosh

El pasado jueves 8 de enero por la tarde me llegó por whatsapp un mensaje urgente pidiendo oraciones porque los islamistas del ISIS acababan de tomar la ciudad de Quaragosh, la que cuenta -o contaba- con más cristianos en Iraq. Según el mensaje, cientos de hombres, mujeres y niños estaban siendo decapitados en ese momento. Dicho así, me produjo tal congoja que empecé a pasarlo, hasta que decidí comprobar, acuciado por cierta sospecha.

Procuro estar informado, y la toma de Quaragosh ese día no me cuadraba nada. Acudí a Twitter en busca de una fuente profesional sin encontrarla, y me fui dando cuenta de que la cadena de oración se iba remontando poco a poco en el tiempo, a días, semanas, meses atrás. Uno de los tuits (del 5 de enero) reconocía: "La noticia que colgué ayer de la ocupación de quaragosh en Irak, se produjo en agosto". En efecto, el primer tuit alusivo anuncia el ataque a la ciudad en junio, y el siguiente, que informa de la toma y la masacre, es del 8 de agosto.

¿Cómo ser un blogger top?

He sacado un poco de tiempo para leer varios artículos que tenía reservados para leer más tarde sobre cómo llevar mi blog al éxito: escribir cada semana, conocer a mis lectores, identificar influencers, usar etiquetas, crear eventos, tener un calendario,  establecer palabras clave...

¡Buff! La mayoría de los consejos son de sentido común; los otros son profesionales. Es decir, están muy bien.

¿Por qué no los sigo -o no se si los sigo-?

Por dos motivos.

Uno: por pereza. Pereza para aplicar tantos consejos, métodos, herramientas...

Dos: porque la mayoría de estos artículos están orientados al marketing, a vender, a crear, posicionar y fortalecer una marca -debo de haber elegido mal mis influencers-. Resumiendo, vienen a decir "escribe lo que tu público -actual o potencial- quiere leer".

Y claro, yo, en mi blog, quiero escribir lo que yo quiero escribir, lo que tengo que decir, lo que pienso o me parece interesante de lo que otros piensan y escriben.

Pero, ¿interesa a otros? N…

Elecciones bis

No trato sobre política -en el sentido reductivo de la expresión- en este blog; lo que no significa que no me apasione. Pero llevo días queriendo compartir una reflexión sobre las situaciones que nos han abocado a repetir las elecciones.

En primer lugar, el marco general del sistema de partidos, la partitocracia, que los convierte en el único factor de poder y, consecuentemente, en órganos de poder o de intereses solo alcanzables a través del ejercicio del poder. El resultado es que si uno gana, los demás pierden: por eso es tan difícil que se llegue a acuerdos. Pensemos, por ejemplo, en la liga de fútbol: si un equipo gana, otro pierde, y si empatan, ambos pierden (solo muy raramente ambos ganan). En una sociedad tan "líquida" como la nuestra, los partidos, además de omnipresentes, son de una dureza granítica.

Como el Partido Popular (PP) ganó las pasadas elecciones, todos los demás perdieron; por eso no quieren que gobierne. Además, el PP ha dado una justificación moral a e…