El pasado sábado 5 me tocó presidir el Acto de Imposición de Becas Colegiales del curso 2011 – 2012, en el Colegio Mayor Universitario Albayzín de Granada. El salón de actos y el ante salón se llenaron a rebosar de profesores universitarios, colegiales, familiares, amigas y amigos, hasta el punto de que muchas personas se resignaron a esperar en el afamado patio del Mayor a que acabara el acto y comenzara la “Copa de vino español”, una auténtica cena por todo lo alto, como las que ya no se ven en estos tiempos de crisis.
La conferencia corrió a cargo de conocido de antiguo (no “viejo conocido”, porque no es viejo), Evaristo Aguado Raigón, Director de Formación, Desarrollo, Asesoramiento y Coaching de la Universitat Internacional de Catalunya, sobre el tema: “Trabajar los valores para salir de la crisis”. Tuvo el mérito de concretar esos valores de los que tanto se habla, pero pocos saben identificar. Señaló hasta cuatro: la centralidad de la persona, la búsqueda de la verdad, el compromiso social y la excelencia (distinta del éxito).
En mi intervención de clausura, previa al canto del Gaudeamus igitur, me acogí a comentar ese valor del compromiso social, con las siguientes palabras:
"El curso que comienza es el número 66 de este colegio mayor; 66 años de actividad ininterrumpida. Esto ha sido posible, entre otras cosas, gracias a un largo período de paz social en España.
Ciertamente no han faltado momentos difíciles desde aquel ya lejano octubre de 1945, como el trascendental cambio de sistema político o los largos años de barbarie terrorista, que hoy parecen, así lo deseamos, próximos a concluir.
Si nos fijamos en las fotografías del viejo Carmen de las Maravillas, primera sede del Colegio Mayor, que decoran el ante salón, podremos concluir cuánto hemos cambiado. Más ricos, más libres, mejor preparados, con más oportunidades y, sin embargo, sumidos en una crisis que nos llena de confusión y desasosiego.
¿Qué nos sucede?
Lee el artículo completo
Un amigo africano me escribía hace unos meses: “Ya nos gustaría tener aquí vuestra crisis, eso que vosotros llamáis crisis”.
Se equivoca. Porque nuestra crisis no es solo económica, es mucho más profunda, es una crisis de valores, como acaba de exponer reveladoramente D. Evaristo Aguado.
De todos esos valores a los que nos ha propuesto volver, quisiera hacer referencia, únicamente, al tercero: el compromiso social.
El profesor Llano, abundantemente citado durante la conferencia, señala en un reciente artículo que “la actual tesitura revela en nuestro país una peculiar modalidad de lo que el sociólogo Víctor Pérez Díaz denomina “malestar de la democracia”. Llevo tiempo señalando –dice Llano- que el déficit de competencia política que se produce entre nosotros revela un notable desinterés por la cultura y, en especial, por la dimensión cívica y social del conocimiento. Este despego es un tipo de irresponsabilidad especialmente notorio entre los profesionales de cierto nivel[1]”.
Hasta aquí la cita.
Como los colegiales aquí presentes están llamados a formar parte de ese grupo de profesionales de cierto nivel, no queremos, bajo ningún concepto, que se les pueda tachar de irresponsables por falta de interés hacia la cultura y la dimensión cívica y social del conocimiento.
La lectura de la memoria es un reflejo, necesariamente breve e indicativo, de este interés, real, concreto y participado por todas las instancias colegiales, -dirección, becarios, colegiales, administración, asociación de amigos, patronato - por la cultura y el compromiso social, entendido como servicio.
Era la mente de San Josemaría Escrivá cuando impulsó personalmente la fundación de este Colegio Mayor Universitario: “Es necesario que la Universidad forme a los estudiantes en una mentalidad de servicio: servicio a la sociedad, promoviendo el bien común con su trabajo profesional y con su actuación cívica. Los universitarios necesitan ser responsables, tener una sana inquietud por los problemas de los demás y un espíritu generoso que les lleve a enfrentarse con estos problemas, y a procurar encontrar la mejor solución. Dar al estudiante todo eso es tarea de la Universidad[2]”.
Es la tarea en la que todos en Albayzín estamos comprometidos".
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[1] Alejandro Llano. Indignación y política. ¿Una nueva época? Nuestro Tiempo nº 670 set-oct 2011
[2] Josemaría Escrivá de Balaguer. Conversaciones nº 74
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La conferencia corrió a cargo de conocido de antiguo (no “viejo conocido”, porque no es viejo), Evaristo Aguado Raigón, Director de Formación, Desarrollo, Asesoramiento y Coaching de la Universitat Internacional de Catalunya, sobre el tema: “Trabajar los valores para salir de la crisis”. Tuvo el mérito de concretar esos valores de los que tanto se habla, pero pocos saben identificar. Señaló hasta cuatro: la centralidad de la persona, la búsqueda de la verdad, el compromiso social y la excelencia (distinta del éxito).
En mi intervención de clausura, previa al canto del Gaudeamus igitur, me acogí a comentar ese valor del compromiso social, con las siguientes palabras:
"El curso que comienza es el número 66 de este colegio mayor; 66 años de actividad ininterrumpida. Esto ha sido posible, entre otras cosas, gracias a un largo período de paz social en España.
Ciertamente no han faltado momentos difíciles desde aquel ya lejano octubre de 1945, como el trascendental cambio de sistema político o los largos años de barbarie terrorista, que hoy parecen, así lo deseamos, próximos a concluir.
Si nos fijamos en las fotografías del viejo Carmen de las Maravillas, primera sede del Colegio Mayor, que decoran el ante salón, podremos concluir cuánto hemos cambiado. Más ricos, más libres, mejor preparados, con más oportunidades y, sin embargo, sumidos en una crisis que nos llena de confusión y desasosiego.
¿Qué nos sucede?
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Un amigo africano me escribía hace unos meses: “Ya nos gustaría tener aquí vuestra crisis, eso que vosotros llamáis crisis”.
Se equivoca. Porque nuestra crisis no es solo económica, es mucho más profunda, es una crisis de valores, como acaba de exponer reveladoramente D. Evaristo Aguado.
De todos esos valores a los que nos ha propuesto volver, quisiera hacer referencia, únicamente, al tercero: el compromiso social.
El profesor Llano, abundantemente citado durante la conferencia, señala en un reciente artículo que “la actual tesitura revela en nuestro país una peculiar modalidad de lo que el sociólogo Víctor Pérez Díaz denomina “malestar de la democracia”. Llevo tiempo señalando –dice Llano- que el déficit de competencia política que se produce entre nosotros revela un notable desinterés por la cultura y, en especial, por la dimensión cívica y social del conocimiento. Este despego es un tipo de irresponsabilidad especialmente notorio entre los profesionales de cierto nivel[1]”.
Hasta aquí la cita.
Como los colegiales aquí presentes están llamados a formar parte de ese grupo de profesionales de cierto nivel, no queremos, bajo ningún concepto, que se les pueda tachar de irresponsables por falta de interés hacia la cultura y la dimensión cívica y social del conocimiento.
La lectura de la memoria es un reflejo, necesariamente breve e indicativo, de este interés, real, concreto y participado por todas las instancias colegiales, -dirección, becarios, colegiales, administración, asociación de amigos, patronato - por la cultura y el compromiso social, entendido como servicio.
Era la mente de San Josemaría Escrivá cuando impulsó personalmente la fundación de este Colegio Mayor Universitario: “Es necesario que la Universidad forme a los estudiantes en una mentalidad de servicio: servicio a la sociedad, promoviendo el bien común con su trabajo profesional y con su actuación cívica. Los universitarios necesitan ser responsables, tener una sana inquietud por los problemas de los demás y un espíritu generoso que les lleve a enfrentarse con estos problemas, y a procurar encontrar la mejor solución. Dar al estudiante todo eso es tarea de la Universidad[2]”.
Es la tarea en la que todos en Albayzín estamos comprometidos".
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[1] Alejandro Llano. Indignación y política. ¿Una nueva época? Nuestro Tiempo nº 670 set-oct 2011
[2] Josemaría Escrivá de Balaguer. Conversaciones nº 74
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