Ante la tiranía ideológica de EpC

martes 31 de octubre de 2006

Belleza natural


Inteligente video de la campaña de Dove en pro de la belleza natural

Artículo de Juan José García Noblejas, profesor de epistemologia de la Universidad de la Santa Cruz de Roma, en scriptor, martes 25 de octubre de 2006

Inteligente vídeo el de la Campaña "for real beauty" (Evolution), orientado a poner en su sitio la autoestima de la belleza natural de las (y los) jóvenes, frente a los estereotipos idealizados y a veces ridículos que aparecen en las imágenes de anuncios y pantallas. Los autores de la campaña de Dove han tocado una fibra sensible.

El fenómeno es antiguo. Sin recorrer los siglos haciendo recuento de los recursos para lograr bellezas, no está de más recordar la anécdota que contaba Daniel Boorstin (The Image. A guide to the Pseudoevents in America , 1961): una señora lleva a su niño en brazos, y encuentra a otra que le dice –"pero qué guapo es su niño"; y la madre, orgullosa, le contesta –"pues tiene usted que ver cómo sale en las fotos".

Se valora hoy mucho la apariencia artificial, mucho más que la apariencia real de las cosas, las personas, los sucesos. Es cierto que en buena parte esto es debido a que así se certifica aquello de que "la cara es el espejo del alma".

Pero lo perverso de la situación es que hoy cuidamos con primor la apariencia artificial de nuestros rostros, quizá simulando, procurando que los demás vean una belleza de alma que en realidad no tenemos. Y quizá ni siquiera queremos esforzarnos por conseguir. Basta con la máscara retocada del rostro, podemos pensar.

Y bien se sabe que –a fin de cuentas, y a la hora de la verdad- la cosa no es así. Es cierto que hay que cuidar la apariencia, pero no como si fuera un disfraz. Un modo de ocultar el vacío o lo podrido.

Los modelos de hoy no tienen ciertamente el carácter de los modelos clásicos. En la vieja Grecia, claro que las estatuas de Apolo o de Atenea tenían una apariencia mucho más hermosa que la de quienes se paraban delante de ellas para admirarlas. Pero éstos sabían bien que aquella belleza corporal estaba íntimamente asociada y de hecho dependía y figuraba la belleza espiritual de aquellos personajes míticos, medio divinos.

Y mucho antes y después del Renacimiento, cierto que las figuras de Jesucristo, de la Virgen, y de los santos tienden a ser figuras bellas y hermosas. Pero son figuras que no están hechas para ser admiradas "por su cara bonita". Bien es cierto que ni los museos ni las subastas de arte, donde hoy han caído, fueron su destino inicial. De todos modos, al admirar esas imágenes, no provocan un irrefrenable movimiento hacia los supermercados de la belleza, sean peluquerías o lugares cosméticos. Más bien, en su caso, pueden (o podrían) llevar a las iglesias a rezar y a los confesionarios a dejar las porquerías del alma. Es bien sabido que limpiando el fondo del alma se limpia el rostro, mejor que con cualquier maquillaje o tratamiento de la piel.

Hace bien Dove en lanzar la campaña "for real beauty". Ya empezamos a caer en la cuenta de que el artificio de la belleza real tiene mucho de parquedad, de simplicidad, de sinceridad. Sobre todo, cuando los modelos que aparecen en las pantallas no tienen nada de admirable ni amable detrás: son estricta atracción fantasmagórica de puros deseos ideales.

Dice Dove que mejor no recurrir a tanto maquillaje, porque por ese camino, llegará un momento en que no bastará con los cosméticos y la cirugía estética: terminaremos recurriendo al Photoshop para quitar las arrugas, agrandar lo ojos, acortar la nariz o alargar el cuello. Cierto, en nuestras fotos.

Y entonces, nos pasará como a la señora de la anécdota de Boorstin: estaba más orgullosa de la belleza de su hija en la foto que de su hermosura natural.

Lo curioso de todo esto es que -precisamente- nos llega a través de las imágenes de un vídeo muy pensado, muy elaborado y estilizado. No habría que dejar de pensar en el asunto, al menos por un momento. El que nos cueste salir de YouTube, donde
el video (en alta y baja calidad) ha recibido más medio millón de visitas en cinco días.

domingo 29 de octubre de 2006

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cambiaelmundo podcast


¡Atrévete!


África, rica en personas






Enjoy! -- Alberto Tarifa

Señor del Mundo

Señor del Mundo, de R.H. Benson es una notable novela de anticipación que conserva, por su hondura, total actualidad. El Anticristo y el apocalipsis de esta novela de inicios del siglo XX se parecen mucho a nuestros días, mientras Huxley y Orwell están algo pasados.

De esta obra dice el gran crítico inglés Joseph Pearce que “Señor del mundo merece un lugar junto a Un mundo feliz y 1984 entre los clásicos de la distopía de ficción. De hecho, aunque las obras maestras de Huxley y Orwell son equiparables en valor literario, son claramente inferiores en valor profético. Los dictadores políticos que daban a la novela-pesadilla de Orwell su siniestra potencia ya tuvieron sus días. Sin embargo, la novela-pesadilla de Benson se está haciendo realidad ante nuestros ojos”.

Razón, clonación, educación y relativismo

El «profesor Ratzinger» ha convertido a la Iglesia, el mayor baluarte de la razón
Vittorio Messori en La Razón, 26/10/2006
«Las masas de fieles que acuden a cada una de sus apariciones públicas parecen compuestas de gente que llega, no para emocionarse, sino paraaprender, casi para asistir a la lección de un maestro»

Los obispos andaluces califican de "atentado contra la dignidad del ser humano" el Proyecto de Ley que regula la clonación terapéutica. Explican los problemas éticos de la llamada "clonación terapéutica".
Por su parte, Hay Alternativas denuncia que la Ley de Investigación Biomédica contiene "graves deficiencias que desprotegen al embrión". La plataforma científica considera el texto "una aberrante agresión contra la dignidad del hombre y contra la ciencia".

La LOE, a examen Una amenaza para la enseñanza pública y para la concertada. María Rosa de la Cierva y de Hoces, rscj, miembro del Consejo Escolar del Estado.

Relativismo dictatorial, por Ángel López-Sidro López, Profesor de Derecho de la Universidad de Jaén.

miércoles 25 de octubre de 2006

Observatorio para la Objeción de Conciencia



Presentado el Observatorio para la Objeción de Conciencia. Prevé que cientos de miles de padres objeten el curso que viene ante "Educación para la Ciudadanía"

El 10 de octubre se presentó en Madrid el
Observatorio para la Objeción de Conciencia en materia de "Educación para la Ciudadanía". El Observatorio es un foro de seguimiento de la nueva asignatura, que propone la Objeción de Conciencia frente a los contenidos que atenten contra el derecho constitucional de los padres a "educar a sus hijos conforme a sus convicciones morales y religiosas".

El Presidente del Foro de la Familia, José Gabaldón, explica que la objeción no es una desobediencia civil, sino un Derecho constitucional: "No se trata de ser insumiso ni rebelde, sino de ejercitar un derecho reconocido". Por ello anima a todos los padres a objetar frente a los contenidos que no estén en sintonía con sus principios.

Fernando Gortázar, Presidente del Observatorio explica: "Los padres tenemos el derecho y la obligación de proteger la educación de nuestros hijos, y las autoridades deben ponernos los medios para facilitarlo".

Este Observatorio va a hacer un seguimiento de los contenidos de la nueva asignatura durante todo su proceso: el desarrollo de la ley, los reglamentos, su aplicación en las distintas comunidades autónomas, y su estudio en los colegios, incluidos los libros de texto. El Vicepresidente del Foro, Benigno Blanco añade: "Los padres no estamos en contra de esta asignatura, sino contra los contenidos que afecten a la formación moral de nuestros hijos".

Por su parte, Leonor Tamayo, representante de Profesionales por la Ética, ha anunciado la publicación de una "Guía para padres" explicativa y sencilla, que se presentará oficialmente el próximo martes día 17 y que se puede consultar en la página web: http://www.objetamos.com/, donde además se ofrece asesoría jurídica gratuita a todos los padres que lo deseen.

A esta iniciativa del Foro Español de la Familia se han sumado ya numerosas entidades educativas y de padres, entre las que destacan: Andoc (Asociación nacional en defensa de la Objeción de Conciencia), Centro Jurídico Tomas Moro, HazteOir.org, Pacto por los Derechos y Libertades y Profesionales por la Ética.

Por su parte, la web juvenil Novillada.org se suma con desenfado a la iniciativa. Posted by Picasa

jueves 19 de octubre de 2006

Religión y paparrucha

Por Juan Manuel de Prada
XLSEMANAL del 15 al 21 de octubre de 2006

La aceleración de la Historia ha engendrado, entre otras perplejidades o resacas, cierta sensación de que Dios ya no es necesario. El hombre ha escrutado el universo con telescopios que alcanzan distancias inaccesibles al mismísimo ojo triangular de Yavé. El hombre ha creado tecnologías que lo hacen omnímodo y caprichosamente tiránico. El hombre ha llegado, incluso, a descifrar el álgebra genética que, en breve, le permitirá acceder a un espejismo de inmortalidad. Diríase que el hombre contemporáneo se hubiese esforzado por abolir de su vida a ese Ser Omnipotente que rige la Historia, para convertirse en monarca absoluto de su propia vida. Pero, simultáneamente, estamos asistiendo a un poderoso resurgimiento del esoterismo y la parafísica; el hombre, que creía haber encontrado una solución a los enigmas milenarios que lo hacían sentirse huérfano en su travesía por la tierra, ha empezado a inventarse otros enigmas más pueriles o tontorrones que le permitan mantener su estado de orfandad. La Fe de nuestros mayores ha sido suplantada por un conglomerado de supersticiones que se mueven entre el esperpento y la trivialidad.

Esta suplantación perfectamente mentecata ha dejado su huella en la literatura y el cine. Cada vez resulta más infrecuente tropezarse con películas o novelas de asunto religioso, pues se supone que este tipo de zozobras e inquietudes han dejado de agitar las conciencias contemporáneas; en cambio, el aluvión de películas y novelas dedicadas a las mamarrachas gnósticas y esotéricas, a los fenómenos paranormales, a la morralla templaria, a las abducciones extraterrestres y demás paparruchas seudorreligiosas propende al infinito. Paradójicamente se produce el fenómeno de que muchas de estas novelas y películas introducen una imaginería religiosa devaluada, una especie de mistificación kitsch de elementos litúrgicos o meramente ornamentales (donde cabe desde la empanada mental budista hasta el potaje pseudocatólico) que, sin embargo, no alcanzan el rango de blasfemos. La blasfemia, en arte, requiere algo más que un mero afán provocador, algo más que una mera tendencia a trivializar los misterios sobre los que se asientan los dogmas religiosos. No blasfema quien quiere, sino quien puede.

Parece claro que el hombre es un animal religioso, no puede vivir sin asomarse al misterio. Pero, en lugar de cultivar el misterio supremo de Dios, la credulidad contemporánea ha cultivado una serie de misterios subalternos, misterios de pacotilla aderezados de supersticiones, sobre los que el cine y la literatura más casposos han volcado sus argumentos. ¿Alguien se ha molestado en inventariar las novelas y películas recientes que nos proponen versiones rocambolescas o directamente chuscas sobre una supuesta estirpe divina inaugurada por el mismísimo Jesús de Nazaret? ¿Y qué decir del impetuoso auge de las películas de fantasmas? Tanto las muestras más decorosas del subgénero como los engendros más derivativos comparten una común premisa: hasta hace poco, cualquier película de fantasmas incorporaba a su resolución formal una serie de características (goticismo, atmósferas brumosas, etc.) que la convertían, desde su primer fotograma, en un artefacto que preconizaba la irrealidad y la fantasmagoría; hoy, en cambio, esas películas se revisten con los ropajes de un naturalismo cotidiano, porque el espectador ha aceptado la existencia de espectros. Hay cachondos que no creen en la inmortalidad del alma o en la Santísima Trinidad, pero en cambio profesan una fe obstinada y a machamartillo en los espíritus sonámbulos. Si reparamos en las películas protagonizadas por ángeles, apreciaremos otro cambio significativo: mientras los ángeles del cine clásico (pensemos en películas como ¡Qué bello es vivir!) viajaban a la tierra para ejecutar una misión divina, los ángeles del cine actual descienden hasta nosotros con la mera intención de vivir pasiones humanas. Poco a poco, se está imponiendo una mistificación entre lo cotidiano y lo sobrenatural, cuya frontera hasta hace bien poco estaba bien definida, aunque admitiese excepcionales interferencias.

Esta confusión de ámbitos viene a corroborar cierto estado de incuria intelectual que ya nada tiene que ver con el analfabetismo de otras épocas, sino más bien con la proliferación de supersticiones que, de inmediato, obtienen un estatuto de reconocimiento universal. Al haber renegado de Dios, los resabios religiosos del hombre contemporáneo se han desbordado en un maremágnum de creencias hechas a la medida de cada uno, trufadas de temores apocalípticos, devociones de pacotilla y aproximaciones cursis o sonrojantes a las regiones de ultratumba, que cada vez se parecen más a una urbanización para pequeños burgueses. ¿No será que estamos asistiendo a la decadencia de Occidente? Posted by Picasa

miércoles 18 de octubre de 2006

¿Aprobaremos la clonación humana? (2)

El pasado 22 de septiembre se publicó en el Boletín Oficial del Congreso de los Diputados el proyecto de ley de Investigación Biomédica, elaborado por el Gobierno, y que ahora deberá ser sometido al preceptivo trámite parlamentario para su definitiva aprobación. El profesor Justo Aznar explica brevemente sus aciertos y sus graves inconvenientes, cosa que hicimos con más detalle en un post reciente.
Para el que quiera profundizar un poco, en el artículo completo encontrará una breve y clara explicación del término preembrión.

EL TERMINO PREEMBRION.

El nuevo anteproyecto de Ley de Biomedicina que el ejecutivo acaba de aprobar y que será presentado al Pleno del Congreso para su discusión última próximamente, presenta dificultades éticas indudables. Pero aquí y ahora vamos a referirnos a otro aspecto del
susodicho proyecto de ley que creo tiene también importancia. Me estoy
refiriendo al uso del término preembrión.

El término preembrión se empezó a utilizar en 1986 (1-3), apoyándose en el criterio, arbitrariamente propuesto en 1984 por la Comisión Warnock (4), que establecía que los embriones humanos podían ser manipulables hasta los 14 días después de la impregnación del óvulo por el espermatozoide, aunque dicha Comisión admitía, en ese mismo documento, que la vida del embrión humano comienza precisamente con la fecundación.

Sin duda, en general, la utilización de este término, no tiene otra finalidad que desproveer al embrión temprano de su característica biológica fundamental de ser humano vivo, dado que así se abre la posibilidad de manipularlo sin ninguna responsabilidad ética.

Pues bien, la utilización de este término no es solamente una manipulación semántica dirigida a conseguir el objetivo anteriormente comentado, sino también un grave equívoco biológico. No hay ninguna razón científica que justifique el denominar al embrión humano
preimplantado como preembrión. El embrión preimplantado es un embrión con todas las características biológicas que identifican a estos diminutos seres humanos. Para la gran mayoría de los expertos el preembrión, biológicamente hablando, no existe, por ello, el término que lo identifica como tal es cada vez menos utilizado en la literatura médica, por lo que sorprende, aún más si cabe, el interés de nuestro Gobierno por referirse a él.

En relación con ello, he revisado, aunque sea de forma somera, cual es el uso que la ciencia actual hace del término preembrión, y, sin gran sorpresa por mi parte, aunque sí puede serlo para nuestros legisladores, he podido comprobar que es un término apenas utilizado. Ya en una revisión sobre el uso del término preembrión publicada en 1997 (5), en la que los autores utilizaron el Medline como fuente de datos a evaluar, pudieron comprobar que entre los años 1991 y 1996, el término preembrión/es, solamente aparece 83 veces en la literatura científica, por 28.434 el término embrión/es. Algo parecido se constata en otra revisión de Ferrer y Pastor (6), que revisa este mismo tema, aunque con mayor amplitud. Estos autores
comprueban que, utilizando también como fuente de datos el Medline, entre 1991 y 1997, la palabra preembrión aparece en el título de artículos científicos 55 veces (13 en 1991; 10 en 1992; 9 en 1993; 8 en 1994, 6 en 1995; 7 en 1996 y 2 en 1997). Cuando se evalúa la utilización del término preembrión/es, no solamente en el título, sino también en los resúmenes y en las palabras clave, se comprueba que aparece 150 veces, en estos
mismos 7 años. Por el contrario el término embrión/es aparece 36.301. Es decir, es evidente el uso minoritario que del término preembrión se hace en la literatura médica.

Pero analizando su uso ésta desde 1997 hasta la fecha y utilizando en este caso, como fuente de información el PubMed, se puede comprobar que, en los últimos diez años, el término preembrión es utilizado en el título de trabajos científicos, 3 veces en el año 2005, 1 en 2004, 2 en 2003, 2 en 2002 y 1 en 2001, y en total, en los últimos 10 años, solamente es usado 17 veces (7-23). Algo claramente demostrativo de la falta de interés científico que
este término suscita actualmente.


Profundizando un poco más en estos últimos datos, de los 17 trabajos publicados en los que en su título se utiliza la palabra preembrión, sólo 11 veces (8, 9, 11-14, 17, 18, 20-23) lo ha sido en revistas científicas. Pero además, de ellos, uno está publicado en una revista de difusión local (14), y los otros 3 son revisiones (8, 9, 13). Por tanto, solamente son 7 los artículos originales publicados en estos 10 últimos años en revistas de difusión
internacional (11, 12, 17, 18, 20-23) en los que en el título se utiliza el término preembrión. Es decir, no llega a uno por año: 3 en 2005, 1 en 2004, 1 en 2003, 1 en 2002, y 2 en 1998, y ninguno en 2001, 2000 y 1997.

Adicionalmente a ello, de los 8 trabajos originales en cuyo título aparece la palabra preembrión, no hay ninguno que haya sido publicado en revistas científicas de primerísima calidad (yo incluiría las que tienen un factor de impacto mayor de 15), ni de primera calidad (factor de impacto entre 10 y 14), ni de calidad contrastada (factor de impacto entre 5 y 9). Sólo 6 (11, 18, 20-23) han sido publicados en revistas de calidad media (factor de impacto entre 3 y 3,5) y los otros 2 (12, 17) lo han sido en revistas de menor rango científico (factor de impacto menor de 1).

Los datos anteriores, sin duda, avalan que la palabra preembrión es una palabra que está prácticamente fuera del contexto científico actual, y que su utilización, en la mayoría de los casos, como por supuesto ocurre en el anteproyecto de ley que estamos comentado, tiene una connotación política más que científica, y todo ello con la finalidad de desproveer al embrión de su categoría ontológica de ser humano vivo, para así poder manipularlo sin mayor responsabilidad ética.
Finalmente, en un orden de cosas más general, me parece lógico que nuestros actuales gobernantes, intenten desproveer al embrión preimplantado temprano de su carácter de ser humano, pero de ahí a que para conseguirlo se empecinen en utilizar términos pretendidamente científicos, que actualmente están en claro desuso, en beneficio de su propia ideología, me parece un intento de manipulación semántica absolutamente inaceptable.



Bibliografía

1. Leach P. Human in vitro fertilisation: an explanatory note prepared by Dr. Penelope Leach, in The First Report of de voluntary licencing autority for human in vitro fertilisation and embryology, Londres: The Medical Research Council , Annex 3: 39-40, 1980.

2. American Fertility Society. Ethical consideration of the new reproductive technology. Fertil Steril 46 suppl: 1s-94s, 1986.

3. McLaren A, Book G, O’Connor M. Human Embryo research; Yes or No? Tehe CIBA foundation, Londres: 5-23, 1986.

4. Committee of inquirí into human fertilisation and embryology. Warnock Report, Londres: Department of Health and Social Security, 1984.

5. Velayos JL, Moreno J, García J, Martín V, Alonso J. El comienzo de la vida humana y su tratamiento en el Medline. Cuadernos de Bioética 8: 1119-1121, 1997.

6. Ferrer M, Pastor LM. Génesis y uso del término “pre-embrión” en la literatura científica actual. Persona y Bioética 2: 1-27, 1998.

7. Kischer CW. The big lie in human embryology: the case of the preembryo. Linacre A 64: 53-61, 1997.

8. Eisenberg VH, Schenker JG. The ethical, legal and religious aspects of preembryo research. Eur J Obstet Reprod Biol 75: 11-24, 1997.

9. Eisenberg VH, Schenker JG. Preembryo research: m