Ante la tiranía ideológica de EpC

lunes 31 de octubre de 2005

Pablo VI y el demonio

« ¿Cómo
se ha podido llegar
a esta situación? »

LA
RESPUESTA
AQUÍ


Tomado de:
Georges Hubert,
El diablo hoy,
Palabra, 2000

Puritanos sin Dios

José Javier Esparza. Periodista
Análisis Digital, 20 de octubre de 2005

Este Gobierno nuestro, con esa gracia que tiene, ha anunciado un extraordinario recrudecimiento de la legislación contra el hábito de fumar. Las innovaciones pueden resumirse en esta proposición: fumar es malo y el fumador es culpable. Un ancho abanico de sanciones reglamenta el veto con carácter casi universal. Y lo llamativo de su “talante” no es, evidentemente, que fumar se considere malo (lo es), sino que el repertorio de la represión legal eleva la desproporción hasta el delirio.

Tan represiva legislación anti-fumador va a dar lugar a una extravagante paradoja. Ocurre que en España, hoy, el consumo de drogas está despenalizado, bajo la presunción de que se trata de una enfermedad; por el contrario, se penaliza el tráfico, según la muy razonable convicción de que es nocivo para la salud social. Pero con el tabaco va a ocurrir lo contrario: su consumo quedará ásperamente penalizado mientras que su tráfico seguirá siendo legal y, además, continuará reportando al Estado cuantiosos ingresos vía impuestos. Lo cual deja al Estado en un curioso lugar: padrino de prácticas nocivas, capo legal del tráfico de drogas, cooperador necesario de conductas que vulneran la ley. Por el ridículo hacia el absurdo. Qué talento…

Estamos ante un ejemplo típico de terrorismo de la virtud. “Sin terror, la virtud es impotente”, decía Robespierre. No nos llevarán a la guillotina (todavía) por fumar, pero el fondo doctrinal es el mismo: un gobernante que confunde la política con la moral (con su propia definición de la moral) se propone conducir a las gentes, tribu descarriada, hacia la tierra prometida de la virtud a través de una legislación opresiva. “Sed virtuosos de grado o por fuerza”: daños colaterales del optimismo antropológico, consecuencia habitual de la filantropía cuando el filántropo se toma a sí mismo por espejo de la perfección. Schatov, un personaje de Los demonios de Dostoievski, tenía al ser humano en muy alta estima; tan alta que, cuando los hombres fallaban y no respondían a sus elevadas expectativas, Schatov les escupía al rostro. Pero seguramente nuestros gobernantes no habrán leído a Dostoievski, y eso que podría construirse una parábola descriptiva de su carrera con los títulos del ruso –Humillados y ofendidos, El jugador, Crimen y castigo, también El idiota.

Estamos ante un puritanismo de la peor especie. Lo que hacía terribles a los puritanos, aquellos radicales que en 1564 se escindieron de la iglesia anglicana porque la consideraban demasiado católica, no era tanto su rigorismo doctrinal como su sentimiento de superioridad: por una interpretación interesada de la predestinación, se consideraban superiores al resto de los creyentes. Nuestros nuevos puritanos también se consideran superiores, pero hay una diferencia decisiva: su rigorismo doctrinal y moral descansa sobre conceptos materiales, por tanto efímeros, como “higiene” o “salud”. Son ese tipo de conceptos que, aunque respetables, tienden a quedar relativizados por el sentido común cuando los contrastamos con la caducidad de la existencia. Pero para eso hace falta pensar que la existencia física es en sí misma precaria y limitada. Si no, si uno no tiene más horizonte que esa vida mortal, entonces los conceptos de higiene y salud se convierten en fines en sí mismos, en estrictos imperativos categóricos. Este es el razonamiento que subyace en la normativa anti-fumadores. Y es clara ilustración de hasta dónde puede llevar la persecución de la virtud cuando se ejecuta sin un criterio superior a la virtud misma. Es la pesadilla de un puritanismo sin Dios.

Lo más probable es que estas nuevas normas, de puro absurdas, queden sin cumplir, del mismo modo que, a principios de los cincuenta, ya nadie hacia caso de aquella casta proscripción que vetaba a los novios el beso en los lugares públicos. Pero no hay que esperar que el poder, hoy, sea menos tenaz que entonces. Entre otros motivos, porque el optimismo antropológico suele surtir el nocivo efecto de la violencia. Otra vez Dostoievski, glosado por Jünger: “Ese tipo de amor a la humanidad que se caracteriza por el odio a las personas singulares”. Ahí estamos.

Sado & Maso

Andres Ibañez
ABC Las Artes y las Letras, 22 de octubre de 2005

Cuando pienso en el mundo educativo, especialmente en la enseñanza media (que es el mundo que conozco mejor), siempre me vienen a la mente imágenes de S & M. Sado Maso, ya saben. Látigos, caperuzas de cuero, correas de perro. ¡Arrodíllate, esclavo, lámeme los pies!
Los exámenes ya no son exámenes: son «pruebas de formato escrito», divididas en «tareas». Y ya no se hacen, o se ponen, sino que se «administran» (¿por vía oral? ¿rectal, quizá?). Los que se examinan no son alumnos, son «candidatos». Este lenguaje «nuevo» no es sólo profundamente estúpido, además de cursi y pretencioso, sino dolorosamente incorrecto, pero ya sabemos que todo burócrata que se precie ha de inventar palabras nuevas y rimbombantes para sustituir las humildes y útiles palabras ya existentes. Es como la fusta de la dominatrix, el símbolo de su poder cutre. ¡Arrodíllate, esclavo, y lámele los pies al candidato mientras le administras la prueba de formato escrito!
Y es que a los candidatos hay que lamerles los pies y lo que haga falta. A los candidatos, por ejemplo, no se les puede poner un cero, y uno que deja el examen en blanco tendrá un 2, que es la nota mínima. Lo que uno se pregunta es, ¿qué nota debo ponerle entonces al que saca un 2? ¿Le debo poner un 4? ¿Y al que saca un 4? ¿Debo ponerle un 6 y aprobarle?
¡Pero qué preguntas más tontas! ¡Claro que debo aprobar a los candidatos! Los alumnos de antes tenían la obligación de estudiar, los candidatos de ahora sólo tienen derechos. Tienen tantos derechos que es dudoso que alguna vez puedan aprender nada. Si un candidato, por ejemplo, considera que no se le ha administrado el examen correctamente (a lo mejor se le administró por una vía que no era), presentará una reclamación. Y entonces, ya saben: S &M. ¡Sadomaso! Una vez en el lugar donde trabajo (la Escuela Oficial de Idiomas de Madrid) un alumno protestó porque le habían suspendido cuando sólo le faltaba un punto para aprobar, y alegó que no había derecho a que tuviera que repetir curso sólo por un punto. El departamento rechazó la protesta por improcedente, pero la dirección contraatacó indignada, y obligó a los profesores a revisar el examen. El candidato aquél resultó aprobado, claro. ¿Y los profesores que le habían suspendido en primer lugar? ¡Arrodíllate, perro! ¡Dime que eres una mierda! Zas, fustazo.
Los profesores de antes, esas ridículas reliquias del pasado, corregían los exámenes (una redacción, por ejemplo) con su inteligencia, su experiencia, su sentido común, su intuición y sus conocimientos. Ahora nada de eso es necesario: en busca de criterios absolutamente objetivos para evaluar numéricamente hasta la centésima una redacción o el nivel oral de un alumno de idiomas, por ejemplo, las autoridades educativas elaboran unas tablas que sustituyen muy provechosamente la inteligencia, la experiencia, el sentido común, la intuición y los conocimientos de los profesores. En el nuevo 1984 educativo que vivimos ya no hace falta ser una persona para dar clases: basta con ser una maquinita obediente y aplicar las tablas de calificación, que otorgan un 2 automáticamente a todos los alumnos y que están llenas de criterios totalmente necios ?como éste, por ejemplo: si a un alumno se le pide que escriba una carta a su tío y escribe una carta a su tío (en vez de, por ejemplo, una lista de la compra para la asistenta), se le adjudican directamente 2,5 puntos porque «ha cumplido la tarea». Y si la carta es «coherente», es decir, tiene pies y cabeza y no tiene salidas de pata de banco, otros 2,5. Ya está aprobado.
Claro que los profesores de antes, esas ridículas reliquias del pasado, creían realizar una labor en cierto modo «intelectual» y se sentían, en ciertos casos, incluso «humanistas». ¡Qué viejos tan ridículos! Los exámenes actuales tienen una copia rosa, como las facturas. Ése es el mundo a que nos condenan los extraños alienígenas que han invadido la enseñanza: a un mundo de cifras, de estadísticas, de gráficos, de burocracia, de rellenar papeles, de interminables instrucciones, de normas obsesivas, un mundo donde todo está regulado, medido y organizado desde arriba con precisión sádica y donde a los docentes sólo les queda obedecer y sonreír con paciencia masoquista.
Por ejemplo, este año las autoridades educativas han decidido que las clases tienen que ser de sesenta minutos. O sea que entre clase y clase no puede haber ni un minuto de descanso. ¡Dime que soy tu amo! ¡Bésame los pies, perro! Te creías importante con tus clases de cincuenta minutos, ¿verdad? ¡Pues aprende que eres escoria! ¡Escoria!

Cómo seremos en 2040

O cómo dicen que seremos unos cuantos sedicentes pensadores. Para ir preparándose...

Pedro Rodríguez. Corresponsal en Washington.
ABC, 23 de octubre de 2005

Aunque Albert Einstein aconsejaba no perder el tiempo pensando en el futuro «porque llega demasiado pronto», la revista «Foreign Policy» de EE UU ha decidido celebrar su 35 aniversario reflexionando en negativo con ayuda de 16 destacados pensadores, centrándose en lo que no va a pasar. Una provocadora especulación sobre ciertas «especies en peligro» en el escenario global, desde ahora hasta 2040. Aunque los responsables de esta publicación, auspiciada por el filantrópico Carnegie Endowment, reconocen que no todas estas predicciones tienen que cumplirse, la polémica está asegurada ante un mundo donde lo único que realmente se puede anticipar sin temor a equivocarse es su carácter cambiante.

1.- La santidad de la vida. Peter Singer, profesor de bioética en la Universidad de Princeton, considera que la visión tradicional sobre la santidad de la vida se derrumbará bajo la presión combinada de avances científicos, tecnológicos y demográficos. Para el 2040, ante un mayor porcentaje de la población de países desarrollados con más de 75 años y a la vista de las experiencias con la eutanasia acumulada por países como Holanda y Bélgica, la presión política será irresistible para permitir que pacientes terminales o crónicos puedan elegir su muerte.

2.- Los partidos políticos. Fernando Henrique Cardoso, ex presidente socialdemócrata de Brasil, alerta sobre la creciente irrelevancia de partidos políticos con plataformas basadas exclusivamente en cuestiones ideológicas y divisiones sociales. Factores no tan importantes como identidades étnicas, religiosas o incluso la orientación sexual. La desconfianza hacia el «establishment» político se está traduciendo ya en un mayor protagonismo de grupos de interés y organizaciones no gubernamentales. Sin un monopolio de legitimidad política a través de partidos, la democracia plebiscitaria será más habitual

3.- Adiós al euro. Christopher Hitchens -periodista británico, autor, crítico y «adulto terrible» de la izquierda a ambos lados del Atlántico- pronostica a su pesar el final del «dinero Esperant». Los pronunciamientos de Francia y Holanda parecen cerrar la puerta a que países adicionales adopten el euro. Alemania añora sus originales monedas mientras que Gran Bretaña permanece más «euroescéptica» que nunca. Según Hitchens, «un euro que sea moneda legal sólo en algunas partes de Europa no sólo enfatizará el fallo del continente a la hora de eliminar diferencias: se convertirá en sí mismo en una de esas diferencias».

4.- La pasividad de Japón. Shintaro Ishihara, nacionalista gobernador de Tokio, argumenta que su país está anclado en una constitución «completamente idealista e históricamente ilegítima», impuesta por EE UU hace sesenta años para evitar la reemergencia de Japón como potencia militar. Todo esto puede cambiar con la evolución de Asia durante la próxima década, especialmente en el terreno militar. Con China y Corea del Norte a la cabeza de los retos que pueden forzar a que Japón se convierta de nuevo en una nación fuerte dispuesta a asumir sacrificios. Según Ishihara, Japón -y no China- es el gigante dormido de Asia.

5.- La monogamia. Jacques Attali, economista e intelectual francés, augura el final de la monogamia -«nada más que una útil convención social»- por la misma pauta que hace dos siglos nadie podía anticipar el divorcio legal y la homosexualidad abierta. Según el socialista galo, la hipocresía de la monogamia en la vida pública está quedando en evidencia por una insaciable demanda de transparencia. Con mayor libertad individual, avances en longevidad y tecnología, se terminará por aceptar y legalizar los amores simultáneos pese a objeciones moralistas.

6.- La jerarquía religiosa. Harvey Cox, profesor de Teología de Harvard, argumenta que cada vez más gente contempla las diferentes religiones del mundo -no sólo el catolicismo- como un flexible buffet donde es posible seleccionar y mezclar. La noción de que el consumidor tiene derecho a elegir y la idea de control local se han adentrado en el mundo religioso hasta el punto de que las jerarquías que en el pasado podían ordenar, exigir y expulsar, ahora ya se ven forzadas a engatusar, persuadir y competir. Pero el problema es que tanto «marketing» puede malograr la integridad del «producto» religioso.

7.- Los comunistas chinos. Minxin Pei, «chinólogo», insiste en que pese a las apariencias de control, autoridad y prosperidad, el Partido Comunista que monopoliza el poder político en China desde hace más de medio siglo se enfrenta a fuerzas inexorables que eventualmente lo arrinconarán. Si China sigue creciendo económicamente incluso a un «moderado» 5 por ciento anual hasta 2040, será imposible que un régimen autoritario se perpetúe en una sociedad moderna. Y si el éxito económico no provoca el final del comunismo en China, Pei argumenta que la corrupción servirá de puntilla a un partido cada vez más artrítico y sin incentivos para competir y reinventarse.

8.- Coches y humos. John Browne, principal ejecutivo del grupo British Petroleum, asegura que para 2040 los automóviles dejarán de contaminar, siguiendo una tendencia de control de emisiones ya iniciada con las emisiones de plomo, sulfuro y benceno. A su juicio, este beneficio ecológico se va a lograr a través de nueva tecnología de refinado para producir combustibles más limpios, mayor calidad de lubricantes y continuos avances en motores, tanto híbridos como de perfeccionada combustión interna.

9.- El dominio público. Lawrence Lessig, profesor de Derecho de la Universidad de Stanford, advierte que el dominio público -ese fértil espacio de la cultura libre de «copyrights»- está amenazado por cambios en las legislaciones de propiedad intelectual impuestos por la tecnología digital tan proclive a la piratería. Leyes que se verán respaldadas pronto por extraordinarias técnicas que asegurarán a los dueños de cultura «casi un perfecto control» sobre el uso de sus propiedades. Entonces, según Lessig, el dominio privado devorará al publico y «el cultivo de la cultura y la creatividad será dictado por aquellos que ostentan su propiedad».

10.- Las visitas al médico. Craig Mundie, vicepresidente de Microsoft, parte del envejecimiento de la población en países con sistemas sanitarios públicos. Según Mundie, gobiernos y contribuyentes se verán obligados a confrontar un sistema enrevesado e ineficiente que se concentra demasiado en lidiar con enfermedades cuando se presentan pero no en prevenirlas. Las visitas al médico se convertirán en un último recurso en lugar de un primer paso con ayuda de innovaciones en computación, comunicaciones, biología, nanotecnología y robótica.

11.- Monarquía británica. Felipe Fernández-Armesto, prestigioso historiador en universidades estadounidenses y británicas, anticipa el final la institución monárquica en el Reino Unido pero no por sus propios fallos ni por una victoria del republicanismo. El profesor cree que los propios miembros de la familia real no van a estar dispuestos a mantener la tradición. A su juicio, la institución «es demasiado representativa de sus tiempos», la pompa y oropel resultan horteras y excesivos, y el Príncipe de Gales ha malgastado la oportunidad de capitalizar la buena voluntad de su pueblo, convirtiendo «su tragedia en una farsa». Y la próxima generación, no muy inteligente, carece del apetito para ese trabajo

12.- Contra el narcotráfico. Peter Schwartz, renombrado futurista y estratega empresarial, augura el final a la guerra contra el narcotráfico porque las drogas como las conocemos hoy en día van a desaparecer. El futuro se puede intuir en la epidemia que sufre EEUU de metaanfatemina, fabricable en casa con un poco de medicina contra el catarro y fertilizante. En 35 años, Schwartz cree que los narcotraficantes del futuro serán diseñadores de drogas a la medida para clientes ricos. Y los campos de opio de Afganistán y las plantaciones de coca en Colombia no tendrán sentido económico. El consumo de estas drogas «domésticas» se multiplicará con innovaciones en la química del placer.

13.- Demografía. Lee Kuan Yew, ex primer ministro de Singapur, argumenta que la demografía -y no la democracia- será el factor más crítico para la seguridad y el crecimiento durante el siglo XXI. Tanto por la baja tasa de nacimientos en países ricos como la extrema fertilidad de países pobres. Ante esta situación, anticipa que el sexo, el matrimonio y la procreación no van a seguir al margen de los dictados gubernamentales. Incluso sociedades desarrolladas se darán cuenta de que sólo con inmigrantes no van a solventar sus graves problemas demográficos.

14.- La Polio. Julie L. Gerberding, directora de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, cree que junto a la erradicación de la viruela, el mundo también verá el final de la poliomielitis. En 1988 se registraron 350.000 casos frente a los 760 contabilizados en lo que va de este año.

15.- La soberanía. Richard N. Haass, presidente del Council on Foreign Relations, cree que la noción de soberanía -básica en las relaciones internacionales en los últimos 350 años- desaparecerá víctima del flujo de personas, ideas, gases «invernadero», mercancías, dólares, drogas, virus, correos electrónicos y armas. Aunque las naciones-estado no van a desaparecer, tendrán que compartir poder con grandes corporaciones, ONG, grupos terroristas, traficantes, instituciones regionales y globales, bancos y hasta fondos de inversión

16.- El anonimato. Esther Dyson, «gurú» tecnológico, argumenta que los ciudadanos del mundo desarrollado están ya facilitando información personal a un ritmo sin precedentes, con rastros cibernéticos fácilmente trazables pese a todas las promesas de intimidad digital. Según Dyson, la gente está dispuesta a sacrificar anonimato a cambio de reconocimiento como se puede comprobar en la explosión de «blogs», «chats» y fotos personales «colgadas» en Internet.

sábado 22 de octubre de 2005

A leer antes de criticar


El secretario general del ministerio de Educación invita "a leer detenidamente la LOE" antes de criticarla.
El secretario general de Educación, Alejandro Tiana, invitó el pasado 19 a leer y analizar "detenidamente" el proyecto de Ley Orgánica de Educación (LOE) antes de manifestar las discrepancias legítimas que se consideren oportunas.
Alejandro Tiana, secretario general de Educación, reclamó ayer que antes de criticar la LOE hay que leerla y analizarla "detenidamente", porque, según argumentó, "muchas veces se dice que (la LOE) dice... más que saber realmente qué es lo que dice". Durante la inauguración de las jornadas "El aprendizaje a lo largo de la vida" organizadas por el Ministerio de Educación y Ciencia, reclamó que es necesario "un buen conocimiento" para adquirir un "espíritu crítico" ante el proyecto legislativo.

Lleva razón; pero ¿dónde encuentro yo el texto ese? Ruego al señor Tiana que me lo envíe, mi correo es atarifa@gmail.com.

Otrosí digo, he leído infinidad de informaciones periodísticas sobre el asunto y muchas opiniones de especialistas que dicen haber leído la LOE: Señor Tiana, ¿es eso suficiente? Porque si lo es, el día 12 estaré en la manifestación, y si no, el señor Tiana tiene hasta ese día para ilustrarme mejor.
Gracias

viernes 21 de octubre de 2005

II Congreso Internacional ProVida

Lima, Perú, del 10 al 13 Noviembre 2005

En el Primer Congreso Internacional Provida realizado en Madrid, España, en Noviembre del 2003, se designó al Perú como futura sede del segundo Congreso para realizarse en 2005 y a la Dra. Blanca Neira Canales como su Presidente-organizadora.

En un momento difícil para la humanidad y a su vez rico en retos y oportunidades para resituaR a la vida (desde la Concepción hasta la muerte natural) en la sociedad humana, como centro y razón de ser de todos los afanes de progreso del hombre, el II Congreso pretende ser un encuentro intercontinental que reúna y fortalezca a expertos y/o defensores de la vida, del mayor número de países y organizaciones del mundo.

Un artículo particularmente bilioso sobre este congreso me ha permitido descubrir instituciones interesantísimas que luchan en hispanoamérica por una cultura de la vida, acorde con la dignidad humana. Os ofrezco estos enlaces preciosos:

- INSTITUTO INTERAMERICANO DE LA MUJER
- VIDA HUMANA INTERNACIONAL

sábado 15 de octubre de 2005

I Seminario sobre Ética y Comunicación

I Seminario sobre Ética y Comunicación

FALSEDAD Y COMUNICACIÓN
Información falsa, Imagen manipulada, Publicidad engañosa

14-17 de Noviembre de 2005
Aula Magna de la Facultad de Ciencias de la Comunicación
Universidad de Málaga. Campus de Teatinos

1. Organización:

Organiza:
- AUPEMEC: Asociación UNESCO para la Promoción de la Ética en los Medios de Comunicación.

Colabora:
- Facultad de Ciencias de la Comunicación. Universidad de Málaga
- Jornadas de Comunicación Siglo XXI

2. Presentación:

En la sociedad del tercer milenio, la omnipresencia de la información en la esfera pública y su relevancia en la toma de decisiones (tanto a nivel personal como en el plano de las empresas, las asociaciones y las administraciones públicas) supone una mayor exigencia ética en los profesionales de la comunicación.
La formación deontológica es una faceta imprescindible en todo comunicador: un aspecto cada vez más valorado por las empresas de comunicación (periódicos, revistas, productoras de cine y televisión, agencias de publicidad, gabinetes de comunicació