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El plátano de Alves

Es muy conocido y aparente mente cierto, el aserto de que una imagen vale más que mil palabras, y quizá hoy más que nunca. Pero se podría decir también que un gesto vale más que mil imágenes, al menos en términos de comunicación pública. El gesto del futbolista Daniel Alves dando un mordisco a un plátano que le arrojaron el pasado domingo durante el partido en campo del Villarreal, con claro ánimo insultante, ha supuesto la más eficaz y contundente respuesta contra la violencia racista. Las fotos y vídeos de de todo tipo de personas comiéndose un plátano, además de una gran propaganda inesperada para la industria platanera canaria, han hecho por la educación y la igualdad mucho más que cualquier montón de imágenes y palabras.

Francisco está siendo mundialmente conocido y seguido por sus gestos, que dicen más que sus discursos, o, por ser más preciso, refuerzan y globalizan sus palabras. Estos días se está celebrando en Roma el IX Seminario Profesional para las Oficinas de Comunicación de la Iglesia (#churchforum). Esta mañana, el P. Lombardi explicaba en su reunión con los periodistas que el Papa Francisco solo sabe dos idiomas (español e italiano), pero que comunica con todo. En esto, su santo predecesor, Juan Pablo II, era un campeón, en gestos, imágenes y palabras en tantos idiomas.

Comunicar con todo. Estamos inmersos en una tremenda batalla cultural, y todo contribuye al mensaje de uno u otro bando. Me cuenta un amigo que ha participado con cientos de universitarios en el congreso UNIV esta Semana Santa, que el único lugar que algunos jóvenes han visitado dos veces ha sido la Tienda Disney, que no tienen en su pueblo, y que el souvenir más solicitado por estos ha sido el (¿o la?) olvidadizo Dory de Buscando a Nemo. No pasaría de una "provincianada" sino fuera porque el Lunes de Pascua, al romper el consabido durante el desayuno, me he encontrado con esto dentro:


Lo dicho, una batalla cultural por el alma del mundo, en el que todo, absolutamente todo, comunica y construye -o destruye- una u otra cultura. Y los gestos lo que más. Por ahora.



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La toma de Quaragosh

El pasado jueves 8 de enero por la tarde me llegó por whatsapp un mensaje urgente pidiendo oraciones porque los islamistas del ISIS acababan de tomar la ciudad de Quaragosh, la que cuenta -o contaba- con más cristianos en Iraq. Según el mensaje, cientos de hombres, mujeres y niños estaban siendo decapitados en ese momento. Dicho así, me produjo tal congoja que empecé a pasarlo, hasta que decidí comprobar, acuciado por cierta sospecha.

Procuro estar informado, y la toma de Quaragosh ese día no me cuadraba nada. Acudí a Twitter en busca de una fuente profesional sin encontrarla, y me fui dando cuenta de que la cadena de oración se iba remontando poco a poco en el tiempo, a días, semanas, meses atrás. Uno de los tuits (del 5 de enero) reconocía: "La noticia que colgué ayer de la ocupación de quaragosh en Irak, se produjo en agosto". En efecto, el primer tuit alusivo anuncia el ataque a la ciudad en junio, y el siguiente, que informa de la toma y la masacre, es del 8 de agosto.

A propósito de Tabarnia

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Con humor.

Por esto tiene tanto éxito.

Como barcelonés, y, por tanto, presunto tabarnés, me considero implicado. Al principio no quise dar vuelo al invento: bastante lío tenemos con el nacionalismo independentista catalán como para regresar al cantonalismo del siglo XIX. Después, ha ido haciéndome gracia la broma, por su sencilla genialidad y eficacia para poner en evidencia el separatismo, hasta el punto de que barajo la posibilidad de ofrecerme como cónsul de Tabarnia en Granada.

Pero ahora veo que, como dijo un amigo, Tabarnia no es nada inocente. Está bien para defender la unidad de España; pero ¡ojo!

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José Antonio Senovilla. Vicario del Opus Dei en Rusia (y Ucrania)

Conocí a José Antonio Senovilla cuando era el prototipo de lo que hoy se llama un emprendedor. Tenía proyectos para sí y para cualquiera que se le acercara. Muchas personas con espíritu emprendedor se le acercaban en busca de asesoramiento y encontraban, normalmente, aliento para ir más allá de lo que nunca soñaron. Luego trabajamos juntos unos cuantos años y comprobé en carnes propias su empuje y magnanimidad.

Solo una persona de su magnanimidad y empuje podía ordenarse sacerdote entrado ya en años y marcharse a comenzar la labor estable del Opus Dei en Rusia. Así, sin saber ruso y, casi, sin saber ser cura. José Antonio merecía una entrevista, y así lo entendió el Diario Jaén, que le abrió una página entera en su Dominical del pasado domingo. Esto es lo que escribió:



"En Jaén, la ciudad en la que nací y a la que vuelvo siempre que puedo, como ahora, aprendí de Rusia lo que habitualmente un niño alumno de los Maristas puede saber sobre el país más grande del mundo: Rusia ocupa má…