Se lo oí explicar hace unos años al profesor Vázquez García Peñuela, catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado de la Universidad de Almería: el socialismo (dicho lato sensu) funciona mediante modelos, y ningún dato puede estropearle el modelo; en todo caso, pondrá parches, si la cosa es escandalosa, pero nunca cambiará el modelo.
Es lo que en periodismo formulan con el conocido nunca dejes que un hecho te estropee una buena noticia. Que en mi casa se aplica bajo la versión no dejes que la realidad eche a perder una buena anécdota.
Sucede que los datos están ahí, los hechos son los hechos y la realidad es terca. Es lo que explica el profesor Manuel Gurpegui, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Granada, en la carta publicada en ABC el pasado 5 de enero.
Sr. Director de ABC
He leído con mucho interés el reportaje “Primer plano: Asesinadas”, así como el artículo del Dr. Miguel Lorente Acosta “Las razones del maltratador”, en el ABC del jueves 30 de diciembre de 2010. Todo el mundo parece de acuerdo en que 71 mujeres asesinadas por su pareja en España durante 2010 es un verdadero fracaso colectivo. Es la punta de un iceberg con tantas facetas que requiere ser estudiado desde diferentes enfoques.
Quiero llamar la atención sobre la polémica suscitada por el obispo Mons. Juan Antonio Reig Plá, Presidente de la Subcomisión de la Familia de la Conferencia Episcopal Española, al afirmar que la violencia se da menos entre matrimonios que entre parejas de hecho. Por el contrario, el psicólogo clínico de La Coruña D. Manuel Fernández Blanco dice que “No hay datos estadísticos que avalen con rigor la opinión del obispo…”, según refiere el reportaje.
Con los datos que ofrece el reportaje se puede asegurar que sí hay datos estadísticos que muestran de manera rotunda que la proporción de mujeres asesinadas es mucho mayor entre las parejas de hecho. Me he tomado la molestia de hacer los cálculos estadísticos, por medio de la prueba de chi-cuadrado. De las 71 mujeres asesinadas, el 40% estaban casadas y el 28% convivían sin estar casadas. Y dado que en España hay 10 900 000 parejas casadas y 1 265 000 parejas que conviven sin casarse, un caso de mujer asesinada es 6,04 veces más probable entre estas últimas (o 0,17 veces entre las primeras). Este cociente de probabilidades (odds ratio) alcanza una altísima significación estadística (P < 0,0001). Si tomamos otros datos del reportaje, la odds ratio obtenida es de 12 (un caso por cada 25 000 relaciones no conyugales frente a un caso por cada 300 000 matrimonios, según estudia el Instituto de Política Familiar a partir de datos del Instituto Nacional de Estadística). La simple asociación del hecho criminal con el tipo de relación establecida no equivale a causalidad. Como otras conductas humanas, el homicidio en la pareja es un fenómeno complejo cuya comprensión hace necesaria una aproximación multidisciplinar, desde lo sociocultural a lo psicodinámico; pero también el método epidemiológico puede aportar luz, identificando factores de riesgo y factores de protección, como ya hacen algunos estudios españoles publicados en importantes revistas médicas internacionales. Y los datos permiten conjeturar que la relación conyugal aparece como posible factor protector (o la relación no conyugal como posible factor de riesgo), aunque el posible efecto de protección podría proceder en realidad de otras características asociadas al estado conyugal.
Tweet
Es lo que en periodismo formulan con el conocido nunca dejes que un hecho te estropee una buena noticia. Que en mi casa se aplica bajo la versión no dejes que la realidad eche a perder una buena anécdota.
Sucede que los datos están ahí, los hechos son los hechos y la realidad es terca. Es lo que explica el profesor Manuel Gurpegui, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Granada, en la carta publicada en ABC el pasado 5 de enero.
Sr. Director de ABC

Quiero llamar la atención sobre la polémica suscitada por el obispo Mons. Juan Antonio Reig Plá, Presidente de la Subcomisión de la Familia de la Conferencia Episcopal Española, al afirmar que la violencia se da menos entre matrimonios que entre parejas de hecho. Por el contrario, el psicólogo clínico de La Coruña D. Manuel Fernández Blanco dice que “No hay datos estadísticos que avalen con rigor la opinión del obispo…”, según refiere el reportaje.
Con los datos que ofrece el reportaje se puede asegurar que sí hay datos estadísticos que muestran de manera rotunda que la proporción de mujeres asesinadas es mucho mayor entre las parejas de hecho. Me he tomado la molestia de hacer los cálculos estadísticos, por medio de la prueba de chi-cuadrado. De las 71 mujeres asesinadas, el 40% estaban casadas y el 28% convivían sin estar casadas. Y dado que en España hay 10 900 000 parejas casadas y 1 265 000 parejas que conviven sin casarse, un caso de mujer asesinada es 6,04 veces más probable entre estas últimas (o 0,17 veces entre las primeras). Este cociente de probabilidades (odds ratio) alcanza una altísima significación estadística (P < 0,0001). Si tomamos otros datos del reportaje, la odds ratio obtenida es de 12 (un caso por cada 25 000 relaciones no conyugales frente a un caso por cada 300 000 matrimonios, según estudia el Instituto de Política Familiar a partir de datos del Instituto Nacional de Estadística). La simple asociación del hecho criminal con el tipo de relación establecida no equivale a causalidad. Como otras conductas humanas, el homicidio en la pareja es un fenómeno complejo cuya comprensión hace necesaria una aproximación multidisciplinar, desde lo sociocultural a lo psicodinámico; pero también el método epidemiológico puede aportar luz, identificando factores de riesgo y factores de protección, como ya hacen algunos estudios españoles publicados en importantes revistas médicas internacionales. Y los datos permiten conjeturar que la relación conyugal aparece como posible factor protector (o la relación no conyugal como posible factor de riesgo), aunque el posible efecto de protección podría proceder en realidad de otras características asociadas al estado conyugal.
Comentarios
En cuanto al artículo que enlazas, supongo que para desacreditar al autor, tengo que decir que es una información sin contrastar con la otra parte -esto sí es pseudo periodismo-, y que contiene acusaciones sencillamente falsas.
Un saludo,