Va de cine. Últimamente he incumplido uno de mis más firmes propósitos: "Nunca veré nada que no sea cine americano" (yankee, me refiero); y es que las dos últimas que he visto son del horrible, denostado, inaguantable cine europeo, y el resultado ha sido... ¡fantástico! Primero fue El Concierto, ¡genial!, unos rusos indomables en París, unos músicos maravillosos, una mofa finísima del comunismo pos comunista, un primer movimiento del concierto para violín y orquesta de Tchaikovsky...
Luego reincidí, vino El Pequeño Nicolás, ¡juás! me reí como no lo hacía desde La Cena de los Idiotas (otra francesa), hasta dolerme los riñones.
Y ahora me llegan las sugerencias de otras dos que apunto para el próximo futuro: ¡españolas, para colmo!: Vivir para siempre (se estrena en España el 29 de octubre), y Héroes; dos películas con niños para tratar lo eterno del Hombre con una apuesta fuerte por los valores y la dignidad del ser humano.
¡Hay vida más allá de Hollywood!
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Luego reincidí, vino El Pequeño Nicolás, ¡juás! me reí como no lo hacía desde La Cena de los Idiotas (otra francesa), hasta dolerme los riñones.

¡Hay vida más allá de Hollywood!
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