Ir al contenido principal

El valor supremo de la vida


POR JUAN MANUEL DE PRADA, en ABC, el 12 de marzo de 2007

EL azar ha querido que la atenuación de la pena al criminal De Juana Chaos haya coincidido con la petición de Inmaculada Echevarría, una paciente aquejada de distrofia muscular que reclama la aplicación de la eutanasia. La evaluación de ambos casos nos depara conclusiones paradójicas que demuestran cómo los principios rectores del Derecho han sucumbido a la marea del relativismo. El criminal De Juana Chaos se declara en huelga de hambre reivindicativa y muestra su voluntad poco sincera de morir por inanición, mientras el Gobierno se resista a aliviar o abreviar su pena; para que su designio no se cumpla, primero se le alimenta mediante una sonda nasogástrica, esto es, mediante medios artificiales que el recluso rechaza con violencia, ante lo cual se opta por aplicarle una atenuación de la pena. Para justificar una decisión tan desquiciada, el presidente Zapatero invoca «el valor supremo de la vida», que el Estado debe proteger por encima de cualquier otro. Pero el presidente Zapatero olvida precisar que De Juana Chaos ha puesto en riesgo ese valor supremo para obtener fines ilícitos; olvida que De Juana ha comprometido su vida con el fin de conseguir que el Estado deje de ejercer o ejerza de distinta forma potestades que le confiere el ordenamiento jurídico. La misión del Estado, en efecto, era proteger la vida del recluso, pero sólo hasta donde dicha protección no lo obligase a atender sus reivindicaciones...


Lee el artículo completo



Atendamos ahora al caso de Inmaculada Echevarría, quien quizá cuando estas líneas aparezcan publicadas haya muerto. El derecho a la vida constituye un presupuesto ontológico para la existencia de los demás derechos; por ello, merece una especial protección; se trata, en efecto, del valor supremo de nuestro ordenamiento jurídico, y el Estado tiene una obligación específica de contribuir a su mantenimiento. Las personas pueden tener libertad para decidir voluntariamente su propia muerte por un acto propio, pero en ningún caso para reclamar que les asistan en este trance, pues esto equivaldría a consagrar un aberrante «derecho a la muerte». Reconocer el «derecho a la muerte» significaría declarar la licitud de la renuncia a los derechos fundamentales y, más concretamente, al derecho fundamental a la vida, que es presupuesto de los demás. La autonomía personal del individuo no puede esgrimirse como fundamento de una renuncia a derechos fundamentales. Es regla general del Derecho que un principio jurídico no puede ejercerse para ser destruido o anulado. Así, por ejemplo, nadie puede ejercitar su libertad para abdicar de ella y convertirse voluntariamente en esclavo. Del mismo modo, nadie puede reclamar que le sea administrada la muerte, pues estaría utilizando su libertad para destruirla. Por lo demás, el Derecho nos enseña que el valor de la libertad no es absoluto; cuando colisiona con el valor de la vida, el Derecho siempre le otorga primacía a este último. Así, el Derecho permite que una persona ejerza la violencia (esto es, que reprima la libertad) de otra que se apresta a suicidarse; incluso admite que llegue a lesionarla sin incurrir en responsabilidad penal, pues considera que la defensa de la vida es más valiosa que la libertad del suicida.
Esgrimiendo también motivos humanitarios (pero ya sabemos que las invocaciones humanitarias son la coartada de quienes se disponen a conculcar el Derecho), con Inmaculada Echevarría se va a hacer exactamente lo contrario que con De Juana Chaos. A la hora de evaluar la situación del criminal, se ha considerado que su vida era más valiosa que su autonomía personal, esto es, su libertad para infligirse la muerte mediante huelga de hambre (libertad que, por lo demás, no requería ninguna colaboración). En cambio, para justificar la muerte de Inmaculada Echevarría (que, no lo olvidemos, exige auxilio o colaboración), se argumenta que debe respetarse la autonomía de la paciente. Tanto Inmaculada Echevarría como De Juana Chaos se hallan bajo custodia administrativa; pero el valor supremo de la vida deja de serlo, o se convierte en excusa para obtener fines ilícitos, según corresponda. Estamos asistiendo a la muerte del Derecho.

Comentarios

Ángel ha dicho que…
Cuando leo este tipo de noticias, hoy desgraciadamente, me viene la idea de empreder "cruzadas". Después, con algo de calma, me pregunto ¿pero los demás, es decir mis amigos, saben lo que pienso? Tengo que cambiar el sentido de la cruzada. Hoy, por ejemplo, he quedado con un amigo que hace falta que se confiese, él lo sabe, porque no podemos "jugar" con una vida humana para estar más cómodos y "no tener preocupaciones".

Gracias por todo, el comentario del otro día me hizo mucho bien.
Gracias a ti, porque dices y haces bien: no podemos andar buscando no complicarnos la vida, porque así no servimos a los demás y -aunque no sea lo principal-, acabamos complicándonos de verdad.

Populares

San Pablo en Atenas

San Pablo en el Areópago Rafael Sanzio  (1515-1516 )   Londres, Victoria & Albert Museum He releído recientemente el discurso de San Pablo en el Areópago de Atenas * y me ha fascinado su actualidad: es un ejemplo plenamente útil para la comunicación de la fe en el Occidente contemporáneo. Atenas Atenas. Año 52 d.C. 16 o 19 años después de la muerte y resurrección de Cristo. Algo así como si estos hechos fundamentales hubieran ocurrido en 2000 y Pablo llegase a Atenas hoy. En realidad, menos tiempo, porque entonces todo iba mucho más despacio que ahora, y 17 años entonces eran un ayer. Atenas era una ciudad en decadencia . Aún conservaba el aura de capital cultural del Mundo; pero el centro de poder y cultura se había desplazado hacia el oeste, a Roma. Un ejemplo con todas sus limitaciones, como si habláramos hoy de París y Nueva York. En Atenas se mezcla un materialismo desencantado y un sincretismo religioso que resulta en un relativismo muy parecido al de ...

Aquí no hay quien viva

Así está la cosa, y lo que nos espera, porque parece ser que la Universidad Carlos III ha encargado a los guionistas de este engendro el manual de " Educación para la Ciudadanía "... Mofa de la Iglesia, apología del aborto y elogio del homomonio J.A Osca. Aquí no hay quien viva Cadena televisión: Antena 3 Hora de emisión: 22:00 Fecha emisión: 11/05/2006 Los dos últimos capítulos emitidos por Antena 3 de la serie “Aquí no hay quien viva” constituyeron un catálogo perfecto del pensamiento e ideología que pretenden imponernos en España desde el sector de la progresía más rancia y ultramontana. En una de las tramas, una de las dos lesbianas de la serie decide tener un niño, pero como necesita semen, se va con su otra amiga lesbiana al ‘banco de semen’ de la primera planta, donde viven dos gays porque “entre gays y lesbianas, el tráfico de espermatozoides es lo más normal del mundo”. De los dos, Fernando es el elegido (porque el otro, Mauri, ya prestó el suyo en otra ocasión) y le...

El Bigote

Ayer celebramos el cumpleaños de un amigo, accitano. Con este motivo, agarrándome a los pelos de su frondoso bigote, decidí dedicarle el siguiente estudio: El Bigote es un ente imponente. Basta pensar que, según autores, al parecer, proviene del alemán bei Got -¡por Dios!-, o del inglés Big God -¡gran Dios! Además, la terminación en “ote” remite inmediatamente al aumentativo: grandote, animalote, cachalote, hotentote… También su otra acepción, “mostacho”, resulta apabullante, y no digamos la elegancia del “ moustache ” francés, o la contundencia del ruso “ mostachof ”. Además, el bigote da lugar a frases recias y definitivas, redondas: Hace mucho frío: Hace un frío de bigotes Estoy harto: Estoy hasta el bigote Es un hombre hecho y derecho: Es un tío con todo el bigote Es un hombre valiente: Es un tipo con dos bigotes ¡Esto es un escándalo!: ¡Tiene bigotes! Bigotes hay para todas las fortunas y gustos, desde la pelusilla de melocotón de los adolescentes hasta los severo...