Ante la tiranía ideológica de EpC

viernes 30 de marzo de 2007

La Traviata

Porque no todo va a ser debate, problemas, diferencias; no todo tiene que ser serio, estar alerta, combatir, aunque sea con los argumentos de la razón, las armas del diálogo y el tono de la amable propuesta. Porque debe haber tiempo para el descanso, el relax y la distensión; porque el arco no puede estar siempre en tensión; porque la música y el arte amansan las fieras.


Verdi - Traviata - Choeur Bohémiens
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Felices vacaciones de Semana Santa.

jueves 29 de marzo de 2007

Arte y nihilismo

Por FRANCISCO LORCA, E. U. DE MAGISTERIO LA INMACULADA, en IDEAL Granada, el 27 de marzo de 2007

LOS griegos sostenían que las características esenciales de la realidad -los atributos del Ser- son la verdad, la bondad y la belleza, y que sobre esos pilares está sustentada la armonía del cosmos. En esa convicción se ha basado hasta ahora la cultura occidental y sus esquemas de pensamiento. Pero la ruptura con estos planteamientos en el mundo moderno, y la inmersión de la contemporaneidad en las tesis nihilistas, es una evidencia que salta a la vista en todas las dimensiones culturales y sus múltiples expresiones artísticas. La palabra nihilismo, que antes sólo circulaba en ámbitos filosóficos y teológicos, ahora es casi de uso común. En parte, el mérito se debe a Benedicto XVI que, en una homilía previa al Cónclave que lo eligió como Papa, habló del relativismo y nihilismo de la cultura actual. El eco que tuvieron sus palabras, multiplicado por los medios de comunicación, contribuyó a que la expresión se haya generalizado" (...)

"Lo bello no está sólo en la mirada del que observa ni es puro subjetivismo. En la proporción de las notas en una obra musical, en la simetría de las formas geométricas o en la yuxtaposición de colores complementarios, existen caracteres objetivos que están en el origen de las experiencias estéticas. Todo eso está ahí, como suplicando que lo captemos con la vista y el oído para hacernos soñar y trascender. La belleza nos impulsa más allá del objeto mismo, ya sea un fenómeno natural, una obra de arte o una ley física. Hasta para algunos científicos tener en cuenta criterios estéticos en la búsqueda de una ecuación matemática hace más probable el encaje de la teoría. Se entiende así que para Tomas de Aquino las características definitorias de la belleza sean la unidad, la armonía y la claridad. El verdadero arte, incluidas las vanguardias, siempre estará en relación con el poder persuasivo de la verdad y la bondad. Por eso S. Agustín no dudó en identificar con Dios la belleza absoluta: «Tarde te he amado, Belleza tan antigua y tan nueva» (Confesiones)".
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Decía M. Heidegger que el nihilismo, el triunfo de la nada y el vacío, antes que una teoría es un hecho histórico, en el que Occidente y su modernidad llegan a la realización de su pleno declive: la carencia de sentido. La raíz del nihilismo está en el carácter superfluo de los valores últimos, y en que las grandes preguntas se vuelven caducas y obsoletas. Desmitifica la razón y rechaza las verdades objetivas, quedando sólo interpretaciones, perdiéndose así las bases mismas sobre las que se asentaban los valores (unidad, verdad, finalidad). La religión es sustituida por cosmovisiones fantasiosas y ciencias reduccionistas, sin pretender siquiera conferir sentido a la existencia y a la realidad. «Dios ha muerto», y la consecuencia es la pérdida de todo punto de referencia. «¿No erramos como a través de una nada infinita? ¿No nos golpea el espacio vacío con su aliento? ¿No hace ahora más frío que antes?», decía con patetismo Nietzsche en 'La gaya ciencia'. Y es que muriendo Dios muere también la idea más noble del hombre. El nihilismo, pues, es la historia del desfondamiento de la cultura y de la propia autocomprensión humana.

Estos planteamientos han propiciado el advenimiento de la posmodernidad, donde autores como G. Vattimo o R. Rorty la definen como la época del pensamiento débil (argumentación más con el corazón que con la razón), de la identidad fragmentada (la persona dividida en su interior), el vitalismo social (disfrutar de la vida a toda costa) y el indiferentismo religioso (la cuestión de Dios es mejor no planteársela). En definitiva «la era del vacío», como diría G. Lipovetsky. El psiquiatra granadino Enrique Rojas lo expresó bien en su visión del hombre light: «Es una persona superficial que tiene cuatro ingredientes: hedonismo (placer y más placer), consumismo (tanto tienes tanto vales), permisividad (haz lo que quieras) y relativismo (nada tiene importancia)».

Aunque es más conocido por sus columnas periodísticas en las páginas de televisión, José Javier Esparza es todo un crítico cultural. Así lo ha demostrado en su libro Los ocho pecados capitales del arte contemporáneo. Su cuestionamiento de gran parte de la actividad artística actual, que no entiende ni el ciudadano común ni el culto, y que parece haber prescindido de cualquier concepto de arte tal y cómo se concebía hasta ahora, está enmarcado en el contexto de las corrientes nihilistas. El drama del arte de nuestra época está en la búsqueda obsesiva de la novedad, la desaparición de significados inteligibles, la utilización de cualquier tipo de soporte para la obra, el imperio de lo efímero, y la sintonía con el poder entendido desde un discurso de cambio permanente. En definitiva, la claudicación del artista ante la presión de la subjetividad sin ningún referente objetivo y la pérdida del sentido de la belleza, considerando que todo es relativo: «La belleza está en el ojo del espectador». Es la sociedad del espectáculo, ligada a la dinámica del mercado, donde lo importante es la puesta en escena, el impacto de la representación que sólo pretende provocar y escandalizar. Un claro ejemplo lo tenemos en esas fotografías pornográfico-religiosas, financiadas por la Junta de Extremadura, que sólo se pueden calificar como bazofia cultural.

Lo bello no está sólo en la mirada del que observa ni es puro subjetivismo. En la proporción de las notas en una obra musical, en la simetría de las formas geométricas o en la yuxtaposición de colores complementarios, existen caracteres objetivos que están en el origen de las experiencias estéticas. Todo eso está ahí, como suplicando que lo captemos con la vista y el oído para hacernos soñar y trascender. La belleza nos impulsa más allá del objeto mismo, ya sea un fenómeno natural, una obra de arte o una ley física. Hasta para algunos científicos tener en cuenta criterios estéticos en la búsqueda de una ecuación matemática hace más probable el encaje de la teoría. Se entiende así que para Tomas de Aquino las características definitorias de la belleza sean la unidad, la armonía y la claridad. El verdadero arte, incluidas las vanguardias, siempre estará en relación con el poder persuasivo de la verdad y la bondad. Por eso S. Agustín no dudó en identificar con Dios la belleza absoluta: «Tarde te he amado, Belleza tan antigua y tan nueva» (Confesiones).

viernes 23 de marzo de 2007

25 DE MARZO, DÍA DE LA VIDA

Desgraciadamente, hay que celebrar un día tan bello como este denunciando la cultura de la muerte, y eso es lo que voy a hacer, con ayuda de Ángel López-Sidro y su artículo Un millón de muertos, del 15 pasado:


No me andaré con rodeos. Hace unas fechas, se nos anunciaba, con la frialdad de la pura matemática, que desde la entrada en vigor de la ley que despenalizó el aborto, se habían provocado en España un millón de abortos. Dado el tiempo transcurrido desde esa noticia, hoy el número habrá crecido en varios cientos o miles más.
Pretendo decir a este respecto varias cosas.
En primer lugar, el aborto continúa siendo un delito tipificado en nuestro Código Penal (...) En segundo lugar, hay que reiterar el valor de la vida humana, o lo que es lo mismo, su intrínseca dignidad (...) Llegados a este punto, no puedo ya reprimir unas palabras de indignación. Me sublevo ante una sociedad que se autodestruye...


con la de Provida Valencia que me da la pista de este vídeo:


y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida de la CEE, que acaba de publicar una Nota titulada Por una cultura de la vida:


El domingo 25 de Marzo, muchas diócesis y asociaciones celebrarán el día de la Vida. Con esta ocasión los Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida queremos dirigirnos a todos para ofrecer unos puntos de reflexión y para manifestar nuestro apoyo y aliento a esta celebración.

1. Ante la situación actual de España

La última Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española aprobó unas Orientaciones morales ante la situación actual de España, que querían ofrecer unos criterios para el discernimiento que hoy es necesario.

En el terreno de la vida, nos encontramos en un momento preocupante de nuestra historia. Por un lado, los recientes cambios legislativos han llevado a que España tenga una de las legislaciones que menos protege la vida humana en el mundo entero. Por otro lado, desde las instituciones se promueve la promiscuidad sexual con la falsa esperanza de que el preservativo o el recurso a la “píldora del día después” permitirán una práctica “segura” del sexo. Pero al contrario de lo esperado, las enfermedades de transmisión sexual y los abortos siguen creciendo.

No menor preocupación suscitan algunos temas que aparecen recurrentemente en los medios de comunicación que pueden llegar a anestesiar las conciencias. En
particular, diversos grupos de presión y muchos medios de comunicación promueven la regulación legal del aborto libre y de la eutanasia.

Por ello, como Pastores del “Pueblo de la Vida” (Evangelium vitae, n. 78), tenemos que denunciar la extensión en nuestra sociedad de una verdadera “cultura de la
muerte”, una visión del hombre que deja sin fundamento sus derechos fundamentales y diluye en la conciencia social el valor de la vida y la dignidad
de la persona.

Nos encontramos ante un verdadero “desafío cultural”, un cambio sin precedentes en el corazón y la conciencia de nuestras familias y de la sociedad. Este desafío requiere una respuesta a distintos niveles.


POR LA VIDA: NO MATARÁS

Los Cristeros, el documental


Los Cristeros méxicanos, una historia tan tremenda como olvidada; un documental pretende rescatar este capítulo de la Historia, trájico y apasionante. Vale la pena entrar en el post Memoria histórica: Los cristeros, el documental y navegar por sus enlaces, que ofrecen dos resúmenes, uno más breve que el otro, del documental.

martes 20 de marzo de 2007

Todos contra el canon

Me ha llegado este correo, y estoy de acuerdo. El canon es un robo, un insulto -nos llama a todos ladrones- y fomenta el robo -si ya has pagado por robar, ¡roba!-. Para colmo, esta gente, que vive de la subvención pública, se dedica después a hacer política partidista.


Hay que firmar a ver si lo logramos un saludo.
SGAE (Sociedad General de Autores de España), y compañeros (entre ellos Ramoncín, Ana Belén, Fernando Arbex...), quieren hacernos pagar por hacer fotos.
El nuevo canon que se nos prepara es abusivo e injusto, y aquí van unos ejemplos:

1 ordenador con 160gb de disco duro (22 EUR de canon)
1 regrabadora de dvd's de ordenador (16,67 EUR de canon)
1 impresora multifunción (10 EUR de canon)
1 cámara de fotos con memoria para 200 fotos (9 EUR canon)
1 reproductor de dvd de salón (6,61 EUR de canon)
1 Equipo de música de salón (0,60 EUR canon)
1 línea adsl 1 MB (35 EUR canon anuales)
200 CDS vírgenes para grabar diversos datos (50 EUR de canon)
100 dvd's vírgenes para grabar diversos datos (140 EUR de canon)

En definitiva, que cualquier familia española con un ordenador pagará unos 303 EUR de canon al año. Antes no se sabía que era lo del canon, pero ahora nos vamos a enterar de sobra. Señores esto no es para paliar los datos de la piratería. Que expliquen qué van a hacer con este dinero.

Firma si no quieres pagar esta burrada. La ley está debatiéndose en el Congreso y pronto verá la luz si no hacemos nada al respecto.

TU FIRMA SÍ ES IMPORTANTE Pasa este correo si no quieres pagar a estos usureros. Necesitamos 500.000 firmas y ya llevamos más de 200.000. Copia y pega este mensaje en uno nuevo, no reenvíes que da más la lata leerlo y debemos facilitar el fin de este mensaje. Gracias.

lunes 19 de marzo de 2007

Vida digna

El objetivo de la moral no consiste en promover la “buena muerte”, sino en proponer la vida buena

Por Ignacio Sánchez Cámara, en La Gaceta, el 19 de marzo de 2007

El fallecimiento de Inmaculada Echeverría tiene que merecer el sentimiento de condolencia y el respeto ante su sufrimiento. El dolor, lo sepa o no quien lo sufre, siempre redime. El respeto incondicionado a la persona no impide la valoración moral de sus decisiones, que nada tiene que ver con el juicio, absolución o condena. La evaluación moral de las conductas y de las personas persigue determinar si han optado por lo mejor, por un valor positivo, por el valor más elevado. No cabe mayor respeto a una persona que tratarla como ser libre, como fin en sí, como poseedora de una dignidad que trasciende la vida.

Y ha surgido la polémica acerca de si el caso se puede o no considerar como eutanasia. El asunto no es fácil pues se encuentra en el límite. Los conceptos no poseen en muchos casos límite o fronteras precisos. Desde luego, no es un caso de eutanasia activa, que consiste en producir directamente el fallecimiento del paciente. Evidentemente, tampoco estamos ante un caso ilícito de encarnizamiento terapéutico, que utiliza medios extraordinarios para prolongar la vida del paciente. El caso está más bien en la frontera entre la eutanasia pasiva o por omisión (en este caso, retirada) de un medio habitual de mantener con vida al paciente o, por el contrario, ante la legítima renuncia por parte del paciente a una concreta terapia médica. Con todas las cautelas, según mi criterio, se trata más bien de un caso asimilable a la eutanasia, ya que la respiración asistida, como la alimentación mediante sonda gástrica o por vía parenteral, no constituyen terapias desproporcionadas, sino tratamientos habituales y comunes. Sin embargo, es comprensible la opinión de quienes estiman que, por el contrario, se trata, en cualquier caso, de un procedimiento terapéutico al que legítimamente puede renunciar el paciente. De lo que no cabe dudar es de la existencia de una relación de causalidad directa entre la retirada de la respiración asistida y la muerte del paciente...

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Lo que ya no comprendo es la utilización mediática del caso para intentar reabrir un debate sobre la eutanasia, sobre todo por parte de quienes consideran que no estamos ante un caso de eutanasia, y el empeño por convertir el suicidio en un derecho. Cuando se piensa que hay derecho a todo y se eclipsan los deberes, no es extraño que se defienda un extravagante derecho a morir. Con independencia de la debida distinción entre la moral y el derecho, existen fuertes razones para oponerse a la legalización de la eutanasia. La principal es la obligación de la sociedad de respetar y defender, en todos los casos, la vida humana. Tampoco cabe apelar al progreso, pues su práctica fue frecuente en el pasado y su prohibición constituye un avance en el proceso de humanización, ni a la autonomía de la voluntad, ya que exige la colaboración de la sociedad y no es, por tanto, un mero asunto personal. Por lo demás, no comparto la pretensión de convertir a quienes prefieren morir a padecer el dolor en algo así como héroes. Me parece mucho más heroica y ejemplar la actitud de quienes prefieren, a pesar de todo, seguir viviendo.

La vida humana siempre es digna, incluida, por supuesto, la de los enfermos incurables o terminales. Incluso en cierto sentido es aún más merecedora de apoyo y defensa, pues es más débil. El objetivo de la Medicina no puede ser prostituido. Consiste en curar y aliviar el dolor; nunca en matar. La obligación de los familiares, amigos y de la sociedad entera debe ser contribuir a paliar o atenuar ese dolor y, mediante el amor, mostrar que toda vida humana merece ser vivida. Quien ama y es amado no desea nunca morir, sino vivir para siempre. Lo que hay que hacer es abandonar lo que bien podría calificarse como una “cultura de la muerte”, y valerse del talento humano para combatir las enfermedades y paliar sus efectos. En este sentido mucho es lo que cabe esperar de la ciencia, y, más aún de la generosidad y solidaridad humanas. Todo deseo de la muerte entraña un fracaso de la vida. Lo que más admiración merece es la decisión de vivir de quienes, sufrientes e incapaces de valerse por sí mismos, siguen luchando. Quizá no sepan el tamaño y la fuerza del valor que tiene su heroísmo, para ellas y para los demás. Aunque ciertamente el heroísmo no puede constituir una obligación jurídica, sino una actitud moral, una sociedad que, renunciando a la defensa de la vida, acepta el aborto libre, la eutanasia y la pena de muerte, camina por la senda del envilecimiento.

La eutanasia no es un mal sólo por los abusos a que puede dar lugar. Ella misma, su uso es, de suyo, un abuso. Por lo demás, el objetivo de la moral no consiste en promover la “buena muerte”, la “muerte digna”, sino en proponer la vida buena. Y una buena muerte no es sino aquella que pone fin (para los creyentes, sólo terrenal) a una vida buena. Toda vida, sin restricción alguna, es digna.

viernes 16 de marzo de 2007