Por fin he terminado de leer la Carta Encíclica del Papa León XIV, Magifica humanitas, "La magnífica humanidad que Dios ha creado...".
Comprendo que mis compañeros de comunicación del Vaticano hayan cedido a la presión de los medios de todo el mundo para llamarla "la encíclica sobre la Inteligencia Artificial".
Es una tentación irresistible aprovechar este gancho para crear expectación y notoriedad; pero tengo una mala noticia: esta encíclica NO VA DE IA.
De hecho, las referencias a la IA son pocas, prescindibles y, a veces, forzadas; aunque sirvan para poner el acento en las posibilidades y los riesgos del uso de la tecnología.
TAMBIÉN TENGO UNA BUENA NOTICIA.
En mi molesta opinión, la Carta Encíclica Magnífica humanitas va de lo que su título indica: la maravillosa DIGNIDAD del ser humano, de todo ser humano, desde su concepción hasta su muerte natural.
Y va del BIEN COMÚN. Es decir, los Derechos Humanos tiene su fundamento en la dignidad del ser humano creado por Dios y están, o deben estar, orientados al bien común.
Se agradece que se haya recuperado el concepto de "bien común", distinto, y con frecuencia enfrentado, al de "interés general".
Hay un tercer aspecto fundamental en este documento, y con esto ya está dicho lo principal: la PAZ.
He leído este año Guerra. Ensayos estadounidenses, una recopilación de ensayos hecha por David Cerdá (España. Ed. Rialp. 180 págs). La lectura de estos textos han zarandeado muchas de mis opiniones sobre la guerra y la paz, y me han descubierto los mecanismos culturales, sociológicos, políticos y hasta religiosos de la guerra.
Magnífica humanitas ha supuesto la consolidación de un propósito: no solo ver la actualidad internacional con otro foco, sino tratar de contribuir a una cultura de la paz.
Esa paz que es responsabilidad de todos porque, escribe el Papa, "cada uno dispone de un ámbito propio de acción, y ahí —no en otro lugar— está llamado a elegir si alimenta la lógica de la fuerza —aunque sea sólo con indiferencia, cinismo, mentira y odio—; o si promueve la lógica de la paz —con verdad, sobriedad, cercanía y cuidado—".
Espero poder reflejarlo en este blog de ahora en adelante.

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