Para cualquiera que siga con algo de continuidad este blog -supongo que no habrá nadie-, es evidente que uno de mis temas favoritos es la "banalidad del mal" . Entiendo este concepto, extraído de Hannah Arendt , como ese fenómeno que hace que personas corrientes -es decir, cualquiera de nosotros-, cooperen al mal más horroroso sin ser apenas conscientes, llevados por el ambiente, convencidos de ser una ínfima pieza de un engranaje irrebatible, y justificados porque, en realidad, están haciendo la más anodina de las tareas, considerada en sí misma. Estas reflexiones me vinieron a la mente el otro día, en el autobús . Uno de los pasajeros me llamó la atención. Era un chico joven, grandote, con aspecto bonachón. Iba vestido rigurosamente de negro, estilo "heavy metal"; en la camiseta llevaba una calavera con gorro de capitán pirata y expresión perversamente satisfecha, junto a la leyenda "The Anarkists". Los brazos desnudos estaban cubiertos de tatuajes que n...
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