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A propósito de Sijena

Caja sepulcral de Sijena
La devolución de algunas piezas de arte a su lugar de origen, el monasterio de Sijena, en Huesca, me ha dado para varias reflexiones politico-culturales, más allá del instante preciso en el que se produce -la campaña electoral en Cataluña- y de la controversia jurídica, que viene de veinte años atrás y aún no está resuelta.

Me parece un ejemplo clamoroso de los efectos de la descentralización política en que se ha convertido el Estado de las Autonomías. En lugar de favorecer la administración de la cosa pública mediante la descentralización, uno de los modos de aplicar el principio de subsidiariedad; ha convertido las instituciones en armas arrojadizas de las luchas partidistas. Al fin y al cabo, ¿qué más da que unas obras de arte estén en Huesca o en Lérida -provincias colindantes- si, al fin y al cabo, están en España? Contemplamos con tristeza cómo las tribus africanas son incapaces de pensar con la suficiente altura de miras como para organizarse en naciones modernas, capaces de proporcionar el bienestar alcanzable a sus ciudadanos, y en la civilizada Europa nos da por renegar de naciones multiseculares para regresar a los reinos de Taifas, que no paraban de pelearse entre sí.

Hay otra lectura interesante que tiene que ver con el papel moderno de los museos. En mi opinión, los museos han cumplido una tarea inconmensurable en la conservación física del patrimonio cultural, en su valorización entre el gran público -auténtica labor civilizadora- y en la educación de las jóvenes generaciones. Ahora bien, en la medida en que la riqueza y cultura de los países lo permita, pienso que cada obra o conjunto de obras debe regresar a su lugar propio y, en lo posible, a su función propia -el culto, por ejemplo-. La facilidad para desplazarnos que tenemos hoy en día permite a casi todo el mundo apreciar el arte en su contexto, dosificado, añadiendo valor a sitios muy variados y sensibilizando a muchas poblaciones.

El papel de los museos sigue siendo, pienso, importante. No deberían sufrir demasiado con la retirada de piezas originales, teniendo en cuenta el desarrollo tan fantástico de las técnicas de reproducción. De esta forma mantienen su papel educativo y expositivo en contextos temáticos diferentes al territorial. Además, y en esto están los estudios curatoriales, los museos viven hoy en gran medida de las exposiciones temporales alrededor de un elemento común (artista, época, técnica, estilo, etc.), que muestran fondos de diversas procedencias; y de las manifestaciones culturales en vivo y los "diálogos" entre las distintas artes.




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