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Joaquín Navarro-Valls en Granada

Con Joaquín Navarro-Valls en Granada,
4 de diciembre de 2008
Hoy es un día de luto para los directores de comunicación de todo el mundo. Ayer por la tarde falleció el que podría considerarse hermano mayor de la profesión, Joaquín Navarro-Valls, durante 21 años director de la Sala de prensa de la Santa Sede, y antes, dircom del Opus Dei.

Navarro-Valls estudió Medicina en la Universidad de Granada y fue residente del Colegio Mayor Albayzín, primero, y director pocos años más tarde. Esta vinculación permitió que "volviera" a Granada el 4 de diciembre de 2002, para ser distinguido por la facultad de Medicina, acto al que tuve la fortuna de asistir, tras una conferencia en el paraninfo de la antigua sede, de la que no guardo recuerdo nada en este momento.

Tras el acto, hubo una cena "histórica" en el comedor de invitados del Colegio Mayor, que me recuerda siempre Antonio Mora, presente en condición de presidente de la Asociación de la prensa de Granada. En esa cena, además de Joaquín, Antonio y yo, estaba el entonces arzobispo de Granada, Mons. Antonio Cañizares, el vicario general de la archidiócesis, el director general de Ideal Pepe Moreno-Dávila y el director Melchor Sáiz-Pardo, Pepe Ruiz, vicepresidente del Patronato del Mayor, José María Peinado, decano de Medicina, Manolo Gurpegui, catedrático de Psiquiatría, y el muñidor de todo aquello, José María Fernández Ros, muy amigo y paisano del homenajeado. Los datos de los asistentes tienen la falta de precisión de mi averiada memoria. Con estos comensales, la cena y posterior tertulia fue más que memorable.

En aquella ocasión, Navarro-Valls se reunió con los colegiales en una animada tertulia. Uno de ellos le preguntó porqué Juan Pablo II era tan exigente, a lo que respondió porque el Papa tenía una gran confianza en las posibilidades de las personas. En aquella tertulia, contó, con total confianza, que los primeros dos cursos de Medicina en Granada no le fueron bien, porque le gustaba mucho el teatro, la música y salir de fiesta. Como no respetaba los horarios y normas colegiales, al final del primer año de carrera, no le renovaron como residente en el Colegio Mayor Isabel la Católica y, en segundo de carrera, pasó lo mismo en el Real Colegio Mayor San Bartolomé y Santiago. Navarro-Valls dijo que estaba muy agradecido al Colegio Mayor Albayzín porque, sin ocultar su historial conflictivo vieron algo en su deseo de cambiar y le dieron un voto de confianza. Afortunadamente, en tercero de carrera, cambio de mentalidad sobre los estudios. Al terminar se le impuso la Beca de Honor.

Otro 4 de diciembre, de 2008, José María Fernández Ros logró que Joaquín Navarro-Valls regresara una vez más a Granada; con motivo del 50 aniversario del Colegio Mayor Alsajara. Ya no era el portavoz del Vaticano; aunque seguía desarrollando una gran actividad en consejos y patronatos, a petición de múltiples amigos. Me convertí en su guía y acompañante; fue un privilegio pasear con él por el Paseo del Salón, hablando de todo, y acompañarle a la Virgen de las Angustias.

En esa ocasión, Navarro-Valls dio una conferencia en una abarrotada sala Manuel de Falla del Palacio de Congresos, naturalmente sobre Juan Pablo II, con el título “Pontificado y modernidad”. Lo que más me llamó la atención es que, comentando la biografía de referencia de George Weigel, dijera que este no había acabado de captar el verdadero pensamiento del papa polaco en cuestiones importantes como el capitalismo. Me quedó la impresión de que él sí conocía bien el pensamiento de Juan Pablo II, y que debía escribir un libro no solo de vivencias de esos 21 años de estrecha relación profesional y humana, sino también de pensamiento de fondo sobre tantas cuestiones fundamentales. Naturalmente le pregunté y animé; pero, sin decir que no, me contó las dificultades que veía, el tiempo y la tranquilidad que iba a necesitar, dejando en el aire la improbabilidad de que se pusiera a escribir. Así ha sido, el libro no existe y Joaquín se ha marchado al encuentro de sus grandes amigos del Cielo.

Yo al menos, tengo ya un patrono para mis tareas de director de comunicación, al que acudir para que haga de portavoz de mis necesidades en la sala de prensa del Cielo.

Nota del editor: seguro que en estos recuerdos se han deslizado errores, además de las imprecisiones evidentes. Pido disculpas y aviso de que cabe que haga correcciones en adelante.



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