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Mis libros de 2019

Quince años tiene mi blog. En algún momento pensé que se moría, víctima de las redes sociales, Twitter, Facebook, Instagram, ya saben. Pero aquí sigue; aunque más sosegado. He comprobado que las tradiciones ayudan a mantener el ritmo de la vida sin olvidar las cosas importantes, como, por ejemplo, los libros.

Si cada vez me resulta más difícil escribir, poco menos me pasa con lo de leer, libros, quiero decir, porque leer, leo continuamente. Aún así, unos pocos van cayendo, este año 15; aunque algunos eran cortitos... Han sido los siguientes.

Incoado en 2018, he logrado terminar con "1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular" de los profesores Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García (Espasa. Barcelona 2017, 623 pp.). Muy aleccionador para no dejarse engañar por la manipulación de la "Memoria histórica" y, también, para poner los pelos a remojar, porque tiene toda la pinta de que los que nos van a gobernar quieren terminar lo que se les quedó truncado a sus abuelos políticos y, como ellos, no están dispuestos a detenerse ante ningún medio ni legalismo.

Para descansar de la tan sesuda lectura anterior, he recuperado la lectura abandonada hace unos años de "Hijos de un rey godo" de María Gudín (Ediciones B, 632 pp.). Continuación de "La reina sin nombre", me ha servido para saber mucho más del reino visigodo de Hispania; aunque el estilo de que lo cuente un personaje a otro en lugar de que lo "vivan" -que fue lo que me hizo dejarlo en el primer intento-, me ha enfadado un poco. No se si me atreveré con el que completa la trilogía, "El astro nocturno"; aunque lo tengo en la biblioteca.

Puesto a la aventura histórico novelada, por recomendación de un marino, y para conmemorar la famosa "Expedición de la vacuna", he leído "Ángeles custodios" de Almudena de Arteaga (Zeta, 318 pp.). Un glorioso episodio (uno más) de la historia científica de España, tan ignorado, cuando no tergiversado, como es propio, tristemente, en nuestro país. Preguntad a los de la ESO por Francisco Javier Balmis o Isabel Zendal, y te preguntarán en qué edición de Master Chef han participado... Un consejo a los que hayan visto la serie de televisión "22 ángeles": leed el libro, la serie es una adaptación malograda.

El apartado "europeo culto" no ha quedado desierto por los pelos. He tapado el agujero con "Nochebuena" de Nikolái Gogol (Punto de Lectura, 109 pp.). Una de alma rusa a tope, con moraleja navideña. De cuando a los pijos de San Petesburgo les privaban las historias costumbristas de campesinos ucranianos.

Cambio de tercio. Este año ha sido el de Guadalupe Ortiz de Landázuri, de su beatificación, una del siglo XXI. La preparé con la lectura de "Guadaluoe Ortiz de Landázuri. Trabajo, amistad y buen humor", de Mercedes Eguibar Galarza (Palabra, 294 pp.), y la rematé con "Letras a un santo", coordinado por María del Rincón y María Teresa Escobar (100 pp.), cartas de la nueva beata a san Josemaría Escrivá. Una biografía y un epistolario, para conocer a una científica y aventurera santa por fuera y por dentro. Una vida inspiradora, muy inspiradora.

En esta línea de lecturas que amplían mi conocimiento de la institución para la que trabajo, en el plano histórico y vital, he disfrutado con la nueva edición, corregida y aumentada, de "Que solo Jesús se luzca" (196 pp. Fundación Studium), biografía, fotografía e infografía de san Josemaría Escrivá, actualizada por Jesús Gil y Enrique Muñiz para una primera aproximación al personaje de gente joven o con poco tiempo para largas lecturas. Los interesados ya saben por donde empezar; gratis en edición digital.

Por sugerencias de otros, he leído dos historias de conversiones, una inédita, "Estoy ciego y nunca vi mejor" de Abraham Soler, (Argentina 33 pp., edición propia), y "Una canción de juventud. Mi vida tras los pasos de San Josemaría" de María Casal. (Suiza, 209 pp., Rialp). Del comunismo, uno, y protestantismo, la otra, al catolicismo, tras muchas vueltas, sufrimientos y amistades.

Trabajo. Por fin he abordado "Guía de supervivencia" del profesor Juan Pedro Molina Cañabate (164 pp., Crative Commons del autor). Una certera ayuda para cualquier comunicador institucional. Breve, útil y al grano. Otra de mis actividades, la intervención en los cursos de verano que organiza el Colegio Mayor Albayzín, ha exigido mi regreso al tercer grado de abstracción, el "mundo de Sofía". No ha sido tarea fácil, aunque tampoco se me exigía una gran profundidad de conocimientos; más bien se apreciaba confianza en una presunta capacidad para tratar con amenidad de cualquier tema. Los que sufrieron mis clases dirán; pero lo que sí puedo decir es que, entre otras cosas, he estudiado, más que leído, dos libros, "¿Por qué pensar si no es obligatorio?" de Rafael Corazón González (177 pp. Rialp) y "Antropología paso a paso" de José Ramón Ayllón (318 pp. Palabra). Nivel divulgación; pero yo he aprendido muchísimo, sobre todo a valorar la perceptiva y la imaginación, útiles para todo, bueno y no tan bueno.

Como la Filosofía es ancilla Theologiae, las lecturas anteriores me han venido muy bien para el repaso de cuestiones teológicas como los "Libros proféticos", manual de Fernando Milán (155 pp. EUNSA) y "Christus vivit", Exhortación apostólica del Papa Francisco (137 pp. en la versión digital de mis colegas de la Oficina de Información del Opus Dei de Madrid).

Por último, dos lecturas para alimentar la conversación del alma, tan olvidada muchas veces, y así nos va, "Para mí vivir es Cristo", libro digital de textos coordinados por Rodolfo Valdés (95 pp., editado por la misma Oficina de Información que el anterior), y la edición crítico-histórica de "En diálogo con el Señor. Textos de la predicación oral. Josemaría Escrivá de Balaguer", a cargo de Luis Cano y Francesc Castells (Rialp, 460 pp.).

En total, 4.020 páginas, cinco libros y casi mil páginas más que el año pasado, a lo que me han ayudado mucho los viajes en AVE a Madrid y Barcelona. El tren es un gran facilitador de la lectura.

Foto: sección de la biblioteca paterna (atarifa CC).



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