Mis libros de 2016

viernes, 30 de diciembre de 2016 · 4 comentarios

Termina el año y, como otras veces, hago un repaso -por curiosidad- de los libros que he leído. Como lector caótico y "a salto de mata", me gusta sorprenderme con lo que leo y ya casi ni recuerdo. Advierto, además, que como lector arcaico, cuento aquí únicamente lo que considero merece la categoría de libro editado en papel: en resumen, 14 libros, que suman 5.652 páginas.
Veamos.

Lo primero que constato es que me ha dado este año por la Historia, la mitad (7/14) tienen que ver con la Gran Maestra de una u otra forma:

1, 2 y 3. La trilogía de Santiago Posteguillo sobre Escipión el Africano (Ediciones B): Africanus. El hijo del cónsul, Las legiones malditas y La traición de Roma. Me ha gustado mucho, como prueba el hecho de que he leído las 2.433 páginas que suman de un tirón. La grandeza y sus peligros.

4. Cuando éramos invencibles (ed. El Gran Capitán), de Jesús Ángel Rojo Pinilla. Grandes hechos de armas de la Historia de España, para combatir la gran depresión nacional en la que aún andamos. Para venirse arriba.

5 y 6. La Batalla de Los Arapiles y Juan Martín El Empecinado (ed. Espasa), de Benito Pérez Galdós. Había olvidado por qué dejé de leer a Galdós tras Trafalgar. Demasiado romántico. Leído porque hice la mili en RCZM Arapiles 62 y era tarea obligatoria.

7. Castilla y la conquista del Reino de Granada (ed. Diputación provincial de Granada), de Miguel Ángel Ladero Quesada. Estudio muy técnico. Para especialistas.

Hay dos que pueden clasificarse en la categoría de "profesionales":

8. Buenas prácticas parea evangelizar en Twitter (ed. San Pablo), de Xiskya Valladares. Cuando te lo regala y dedica la autora... Muy útil si tienes cuenta en Twitter.

9. DYA. La Academia Residencia en la historia del Opus Dei (1933-1836) (ed Rialp), de José Luis González-Gullón. Estudio histórico muy agradable de leer. Para conocer los primeros pasos del Opus Dei tras los años de embarazo.

Dos pequeñas joyas de la literatura ya clásica. Para paladares exquisitos:

10. Cartas del diablo a su sobrino y el Diablo propone un brindis (ed. Espasa Calpe), de Clives Staples Lewis

11. Papá Piernaslargas (ed. Turner), de Jean Webster

Las lecturas espirituales, para trascender sin dejar de tener los pies en el suelo:

12. .Despertar al asombro (EDICEP), de Manuel Ordeig Corsini. Para rutinarios que quieren dejar de serlo.

13. Vida cotidiana y santidad en la enseñanza de San Josemaría (ed. Rialp tomo 2 de 3), de Ernst Burkhart y Javier López. Para teólogos profesionales o aficionados.

14. Para Llegar a puerto (ed. Palabra), de Francisco Fernández-Carvajal. Para viajeros del alma.

Ahora tengo cuatro empezados muy al principio, y he pedido otros cuatro a los Reyes Magos. Lo que necesito es tiempo para leer, ese gran placer, y que Dios me conserve la vista.

Y vosotros, ¿qué leéis?

Jubilados, en clave de humor

martes, 27 de diciembre de 2016 · 0 comentarios

Que jubilado venga de alegría (iubilo) parece un sarcasmo; aunque muchos estén deseando jubilarse. Sin embargo, el carácter chistoso y festivo propio de los pueblos mediterráneos ha sabido acuñar sus bromas al respecto, para hacer la jubilación más llevadera.

De todos es conocido que algunos, al jubilarse, pasan a ser Corredores de Bolsa: llevan y traen las bolsas del hipermercado. A muchos jubilados los contrata la IBM: y veme por el pan, y veme por la fruta, y veme a comprar bombillas...


Esta mañana, camino de casa, me he encontrado con un antiguo vecino, recientemente jubilado, cargado de sendas bolsas repletas de cosas de primera necesidad navideña. La broma era fácil, algo sobre el IBEX 35, un apunte sobre el gigante informático... Pues no. He aprendido un nuevo guiño jubiloso al jubileo:

-¿Qué tal, Paco? Te veo...
-Aquí, haciendo el árabe.
-¿El árabe?
-Sí, arabé y tráeme el pan, arabé y tráeme la la leche...

Y es que en Navidad, con la mañana tan estupenda que hacía, apetecía un montón correr con bolsas e ir a por lo que fuera, aunque pesara.

Feliz Navidad 2016

sábado, 24 de diciembre de 2016 · 0 comentarios

Los años pasan, son ya doce desde que nació este blog. Esta noche, el que nace es Jesús, nada más y nada menos que Dios hecho Hombre. Asombroso, escandaloso, absurdo... ¡Real! Por esto y por todo lo que supone, he procurado que cada año haya una entrada dedicada a felicitar la Navidad.

He aprovechado uno de los Belenes de mi amigo Rafael Doblas, historiador, decorador, restaurador, ¡artista!, del que ya he hablado en alguna ocasión. Se trata de uno de los Belenes que cada año pone en Córdoba, uno de esos que ganan siempre el primer premio de los concursos correspondientes, porque recorrer los muchos que Rafa instala en Encinas Reales, Córdoba, Moriles y otros lugares de Andalucía es un gozo para los sentidos, tanto si se tiene fe como si no (mejor si se tiene, claro está).

Se trata del Belén instalado en el restaurante Caravasar de Qurtuba en 2014. ABC Córdoba se hizo eco de esta instalación.


Además, este año quiero felicitaros también con una propuesta para el año nuevo 2017: TENDER PUENTES. Así sigo la moda de felicitar la Navidad con vídeos, la moda del vídeo "Naviral":



LO DICHO: ¡FELIZ NAVIDAD!

Mons. Javier Echevarría. Prelado del Opus Dei

lunes, 19 de diciembre de 2016 · 0 comentarios

El lunes 12 de diciembre fallecía en Roma el prelado del Opus Dei, Mons. Javier Echevarría. La noticia y los acontecimientos siguientes son noticia mundial. No lo es, porque no debe serlo, lo que cuento a continuación.

Recibí la noticia el mismo lunes por la noche, pocos minutos después de que aconteciera, y, tras comunicarlo a allegados y amigos, vinieron a mi memoria los días de mayo de 1996 en que tuve la suerte de vivir con él en la misma casa, en Granada. No es que parara mucho en casa, la verdad, porque siguió sin rechistar un plan de encuentros con grupos más o menos grandes de personas diseñado para acabar con cualquiera. Estas son las primeras cosas que quiero destacar: que se sometió al programa previsto por otros con total docilidad, sin pedir nada ni reservarse un minuto; que todo su interés era estar con las personas que querían verle -y eran miles- y a todas atendió con la máxima atención. Visitó la Alhambra porque le insistimos, pensando que le gustaría y que descansaría: le gustó; pero no descansó, pendiente todo el rato de los que le acompañaban, como refleja lo que escribió en el libro de visitas del monumento:

"Con todo mi cariño -que traduzco como oración y afecto- he caminado por este lugar histórico, precioso e indescriptible -¡hay que verlo!-, encomendando a las personas que aquí trabajan, de modo que su servicio 'sirva' -y no es redundancia- para la alegría de los visitantes, de unión con sus propias familias, de oración, porque el Señor ha querido que le encontremos en todas las ocupaciones honradas de los hombres y mujeres de todos los tiempos.
Rezo ahora y rezaré siempre para que se mantenga esta riqueza de arte y de cultura".
+Javier Echevarría Granada, 13-V-96

Hasta en las comidas, en las tertulias, había invitados para que pudieran estar ese rato con él. Con todos estuvo siempre muy cariñoso, muy sobrenatural y humano, y con muy buen humor. Solo recuerdo un momento "fuera de programa". La tarde del sábado, antes de cenar, estaba en su habitación, probablemente escribiendo postales a personas de todo el mundo (escribió muchísimas desde Granada), y unos pocos nos dispusimos a esperar la cena en la sala de estar. En esto apareció Mons. Javier Echevarría, que había terminado antes de tiempo, y nos cogió por sorpresa. Nos dijo que hiciéramos lo que solíamos hacer, que era ver el partido de fútbol que entonces televisaban a esa hora. Eso hicimos; pero en Barcelona llovía a cántaros, y se suspendió el Barça-Español, así que apagamos el televisor e improvisamos una tertulia. El trato que D. Javier propiciaba era tan sencillo y natural que a mí, sentado a su lado, no se me ocurrió más que enseñarle una tontería simpática que me había enviado un amigo (por fax, ¡cómo hemos cambiado!): ese fue el tono de los minutos que pasamos entonces y de todos los ratos que pude pasar con él.

He estado con el Padre -como le llaman familiarmente los miembros de la Obra y muchas otras personas que le conocen-, de esta manera tan próxima, en otras pocas ocasiones (en Granada en 2002, en Roma en 2012), y siempre ha sido igual: cercanía, sencillez, aprovechamiento del tiempo, interés por cada una y cada uno, buen humor y un paternal sentido sobrenatural que llevaba a Dios como a una fiesta. Por eso, me sumo a la cadena de agradecimiento que expresa tan bien, en mi opinión, el vídeo que sigue a continuación:



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