Rob* y el camión de la vida

viernes, 29 de enero de 2016 · 5 comentarios

Roberto García (Rob*) es un artista encerrado en un profesional del diseño de una gran imprenta de Málaga. Con Rob* se puede hablar de literatura, de arte, sobre todo de pintura.

En una entrada anterior señalé que su felicitación de Navidad es mi favorita de este año: es muy expresiva de su estilo, muy característico, de dibujar y de pintar.

Su obra maestra, quizá, es la del camión agotado (ignoro si tiene título). Está, si no recuerdo mal, en la sede actual del Club Juvenil Maestranza, en Málaga. He buscado la foto en Internet; pero sólo he encontrado la cabecera de su abandonado blog, El ciprés y la estrella (Rob* tiene una muy particular relación con la estrella, esa que acompaña a su firma).

foto atarifa. No hace justicia al color de la postal
Hace unos días me dio una postal con la pintura de su famoso camión. Me dijo algo como que yo sabría entender y qué hacer con la prosa que lo acompaña. En efecto, al dorso está escrito, de su puño y letra, en tinta roja, lo siguiente:

Un viejo camión es el símbolo del hombre olvidado por las noches que ha dormido a la intemperie. Desconchones y arrugas nos cuentan momento difíciles. Su viejo motor ya inservible, lo es porque arrancó un millón de veces, siempre que fue necesario para prestar un servicio. Nunca se quejó por lo temprano, ni por la lluvia, ni por la helada. Por eso, ahora, descansa hermoso a nuestros ojos y nos dice, calladamente, como aquél de Tarso: "he recorrido el camino, he alcanzado la meta".
El texto se entiende bien, es fácil compartirlo. También se pueden hacer muchas cosas con él: colgarlo en un blog, considerar la fugacidad de la vida, plantearse un modo más humano y agradecido de comportarse con los demás, particularmente con los ancianos a punto de culminar el camino, de alcanzar la meta.

Nota del editor (o sea, mía): el de Tarso es, evidentemente, San Pablo.

Kovacs y la feria del vino

jueves, 28 de enero de 2016 · 0 comentarios

Qué difícil es mantener un blog personal cuando se debe mantener una espesa urdimbre de webs, blogs, redes, comunicados y actividades por motivos profesionales. Nunca hay tiempo para el cierto reposo que permite escribir sobre lo que sucede y se aprende con solo vivir.

Aprender, y mucho, es lo que hice asistiendo a la conferencia del doctor Kovacs (Francisco Kovacs) hace unas semanas -el 19 de noviembre pasado-, en el salón de Actos de Caja Granada (hoy BMN). La ocasión estuvo magníficamente organizada por las "ampa" (sin h) de los colegios Monaita y Mulhacén, con la colaboración de sus respectivas asociaciones de antiguos alumnos.

Kovacs es un personaje de novela de aventuras; pero también es un gran especialista en estimulación temprana -esa a la que los de mi edad llegamos tarde-, además de gran sanador de dolencias de cuello y espalda -justo lo que yo necesito-.

Me llamaron la atención muchas de sus ideas: entendí por qué a los españoles nos cuesta tanto aprender otros idiomas (cuestión de registros sonoros); que no debemos proteger a los niños de los obstáculos, sino enseñarles a superarlos; que los intereses de los actores educativos son diversos, y debería prevalecer el del niño -cosa que no suele suceder-; que la audición, el equilibrio, el gusto son estimulables en el útero materno...

Estimulante también fue ver convertido el gran patio del "Cubo" de Caja Granada en una enorme área de estimulación temprana.

El vino vino días después. Cita anual casi obligada con José Antonio Muñoz, aprovechando la feria que monta el diario Ideal, esta vez -y fue mejor, más cómodo y calentito, aunque quizá con menos ambiente que bajo la carpa de la explanada- en el Palacio de Congresos. No nos hicimos ni una autofoto; pero el vino granadino está cada año mejor, y como José Antonio tiene tantos amigos en los mejores restaurantes y bodegas de la provincia... Por eso acudo andando a estas citas.

Con el vino se consuela uno de no haber aprendido a tocar el piano y ha hacer el pino por falta de estimulación pre y post natal.




La Navidad por Whatsapp

martes, 12 de enero de 2016 · 0 comentarios

Pasó la Navidad y Whatsapp se confirmó como el rey mago de los sistemas de felicitación social.

He seleccionado algunas de las tarjetas de Navidad que me han llegado por este medio; he excluido las que no tenían motivo navideño y las horribles. ¿Las puntuamos sobre 10?


Con elementos nazaríes 9/10


Original 8/10


Clásica 8/10


Con estilo 9/10


Esta me encanta, un 10


Familiar 7/10




Luminosa 9/10


Original pesebre de montura 9/10


Barroca 8/10


Granaína 7/10


Vidriera 6/10


Naïf 5/10


Dibujo. Esta es mi favorita, por ser obra del que me felicita, un 10


Una muy clásica siempre acierta 7/10


Realista 6/10



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