Ha fallecido Tere Fiter

lunes, 22 de junio de 2015 · 0 comentarios

Es más que probable que ninguno de mis lectores sepa quién era Tere Fiter; pero necesito escribir sobre ella porque es parte de una parte maravillosa de mi vida. Hace dos o tres días me llamó mi madre para comunicarme su fallecimiento en Seo de Urgel, la ciudad donde vivía desde hacía muchos años, último destino de su marido el juez Fiter de Losada, hombre de talante sereno y fino humor (cuando el catalanismo empezó a pudrirse en nacionalismo, decía que iba a pasar a llamarse Fiter Dallausada).

Tere perdió a su marido hace ya muchos años (estuve en su funeral, acompañando a mis padres) y, lo que es peor, a su hijo Luis a causa de un cáncer. Conocí a la familia en San Salvador (El Vendrell, Tarragona), pues éramos vecinos verticales de terraza en el tercer piso -nosotros, segundo, ellos) del Edificio Socías antiguo, como luego lo fuimos -ya horizontales- en el nuevo -cabe el mar, en primera línea de playa-, hasta este verano pasado, cuando pude visitarla unos minutos en su apartamento. Allí, en la sala de estar, tienen una gran reproducción de una entrañable foto en blanco y negro en la que "els Nens del Vendrell" cargan un castell frente a la casa.

Paseo de San Salvador
Los Fiter alquilaron un verano un peculiar chalet muy próximo -hoy es un colmado-, un edificio bajo de aire ibicenco que llamábamos "Monster House". Allí organizaron algunas de las fiestas más sonadas del momento, hasta el punto de que a una de ellas mis padres acudieron vestidos de hippy y Tere y unas amigas recibían ataviadas de majorette (mayorcettes, que dice mi padre): hay fotos; pero tenemos prohibido subirlas a Internet.

Tere era mucho mayor de lo que parecía -ha fallecido con noventa y tantos-, siempre muy morena, siempre muy dinámica; siempre nos quiso mucho a los tres hermanos. Esto último llegaba al extremo de que nos dejaban con toda libertad su lancha fueraborda de cuatro metros y 40 caballos (creo recordar), matriculada en Andorra (país famoso por sus costas), que nos convertía en los reyes de la franja de la Costa Dorada que va desde Calafell hasta Comarruga, que por entonces era una playa salvaje.

Conducíamos la fueraborda sin carnet -aunque mi hermano y yo lo obtuvimos en cuando tuvimos edad-, sin chalecos, sin zonas acotadas, entrando y saliendo de la playa con absoluta pericia. Hacíamos esquí acuático, pescábamos pulpos, nos bañábamos "en alta mar"... Éramos felices, tanto, que mi padre compró una de segunda mano en El Masnou cuando los Fiter se deshicieron de la suya.

En Seo de Urgel (en  el glorioso regimiento de Cazadores de Montaña Arapiles 62) hice las prácticas como sargento de IMEC; tuve que incorporarme el uno de enero de 1987, así que llegué la víspera a la ciudad y pasé allí el más desolador fin de año de mi vida, por ahora. Por eso ha dejado huella indeleble en mi memoria y en mi agradecimiento que los Fiter me invitaran a comer uno de aquellos días navideños, creo recordar que el mismo día de Año Nuevo.

Todos estos años he felicitado la Navidad a Tere y su familia; ella me ha respondido hasta que las durezas de la vida le han ido comiendo ese ánimo que parecía inasequible al desaliento. Ahora descansa en paz; aunque su huella aquí seguirá siendo inconmensurable.




Lo natural

martes, 9 de junio de 2015 · 0 comentarios

Periódicamente me encuentro, como hoy, con noticias de esas llamadas "de sociedad", en las que se alude a "estudios" según los cuales la infidelidad sentimental es "lo natural". No rara vez, además, incitan a comportarse según esa "naturalidad".

foto atarifa
Hoy también, leo las declaraciones de cierto asesor que justifica que consejeros de determinada entidad comercial acordaran unas pre jubilaciones multimillonarias "por nervios" ante su futuro. Es humano y comprensible, ha dicho, y se ha quedado tan pancho.

Soy muy partidario de la ley natural, y de la advertencia de que ir contra la naturaleza es desastroso para el hombre y su entorno; incluso para su destino trascendente. Pero cuando se olvida que la naturaleza humana actual es una naturaleza caída -por el pecado-, se confunde "lo natural" con lo defectuoso.

Pero claro, hablar de pecado original, de trascendencia, de redención, de naturaleza caída, es demasiado "heavy" para un personal reblandecido por la sociedad del confort. Ayer oí al Papa pedir a un grupo de periodistas que rezaran por él; pero si a alguno le resultaba imposible o contrario a su conciencia, que le enviara "buena onda". Es el indeciso y edulcorado lenguaje de los que envían "toda su fuerza" en lugar de oraciones, o se refieren al cielo -o purgatorio, o infierno- con ese "allí donde estés" buenista y empalagoso, que pasa de puntillas sobre cualquier asunto comprometedor.

Hace poco leí un análisis -breve y directo, como corresponde a un poeta- del resultado de las últimas elecciones en España, atribuido a Luis García Montero. El poeta granadino tuvo la peregrina idea de encabezar la lista comunista (IU) a la comunidad de Madrid, y no ha sacado nada. Su explicación me parece lúcida: el voto de la indignación es el de la clase media enfadada por su pérdida de capacidad de consumo.

Parece que tanta regeneración, tanta indignación por la corrupción, tanto hartazgo de "la casta", no es más que el deseo tan humano y comprensible de recuperar la capacidad de consumo.

Lo natural.


El Himno de España

lunes, 1 de junio de 2015 · 0 comentarios

He intentado ignorarlo por que me enfada; pero como tengo ojos y orejas que aún funcionan, el asunto de la pitada al Himno de España al comienzo de la final de la Copa de Rey fútbol me ha invadido las entretelas. Lo que más me fastidia no es la pésima educación, el odio y el cachondeo de los que ayer pitaron el himno nacional, con premeditación, nocturnidad y alevosía; lo que más me subleva es la cobardía y la inactividad de los que lo soportan, siendo responsables por no poner medios para evitarlo.

Ya está bien de soportar que estemos tirando todo el día piedra sobre nuestro propio tejado. Somos los más entusiastas fanáticos de la "leyenda negra", todo el día echando pestes de nuestro propio país, abjurando de nuestro pasado, avergonzados de nuestra Historia, con miedo a hablar de España, a enarbolar su bandera, a cantar su himno, hasta el punto de ver cómo aquí mismo se desprecia a los símbolos comunes sin hacer nada. Este complejo de inferioridad y esa cobardía es la que nos ha llevado, por ejemplo, a tener un himno sin letra.

Por supuesto, de haber podido hubiera suspendido la final después de los pitidos al himno y la habría pospuesto a la víspera de la final de Champions y a puerta cerrada. Pienso que el rey (con minúscula, pues no merece una mayúscula quien aguanta eso, porque nos representa a todos) debería haberse marchado en ese mismo momento (y el ministro, y el militar ese de uniforme que andaba por ahí); que no debería haberse entregado la copa acabado el partido (que pongan un silbato en la vitrina); que debe multarse a los clubes por no hacer absolutamente nada para evitar el pitorreo (si es que no lo alentaron).


Hoy he aguantado hasta el final el rollo de la última etapa del Giro solo por poder oír el himno nacional con el respeto de todos los presentes. En Italia sí hay respeto por los símbolos que representan a todo un pueblo. He visto como Alberto Contador y Fabio Aru se quitaban respetuosamente la gorra para escuchar el Himno de España (por cierto, que el tercero, un español, un tal Landa, no se la quitó: o es un maleducado, o es un pita-himnos). Soy catalán, soy de Barcelona; pero el 6 de junio iré a favor de la Juventus de Turín, porque en Italia respetan el himno de mi país, que es lo mismo que respetar a todos los españoles.

Pues ya está. Ya me quedo descansado. Para los que respetamos nuestros símbolos patrios (como los ajenos), la letra de del Himno de España, mientras no se apruebe otra, es la que escribió José María Pemán (insigne escritor y poeta español) en 1928, y propongo cantarla siempre que suene la Marcha Real, sin ir contra nadie y sin vergüenza de ser españoles.

¡Viva España!
alzad la frente (los brazos)
hijos del pueblo español
que vuelve a resurgir.

Gloria a la Patria
que supo seguir
sobre el azul del mar
el caminar del sol.

Triunfa España
los yunques y las ruedas
canten al compás
un nuevo himno de fe. (el himno de la fe)

Juntos con ellos
cantemos de pié
la vida nueva y fuerte
de trabajo y paz.


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