La Iglesia tiene un nuevo beato: Álvaro del Portillo

sábado, 27 de septiembre de 2014 · 2 comentarios

Papa Francisco: “El beato Álvaro amó y sirvió a la Iglesia con un corazón despojado de interés mundano
Alvaro del Portillo, primer sucesor del fundador del Opus Dei, beatificado ante fieles de ochenta países.
Cardenal Amato: “el nuevo beato nos invita a una santidad amable, misericordiosa, afable, mansa y humilde”.


Madrid, 27 de septiembre.- Esta mañana ha sido beatificado Álvaro del Portillo, obispo, primer sucesor de san Josemaría al frente del Opus Dei y uno de los protagonistas del Concilio Vaticano II, en el marco de una ceremonia multitudinaria presidida por el delegado del Papa Francisco, el cardenal Angelo Amato, acompañado del cardenal Antonio María Rouco, arzobispo emérito de Madrid y del obispo prelado del Opus Dei, Javier Echevarría.

El mensaje del Papa Francisco abrió la ceremonia
La ceremonia comenzó con la lectura por parte del vicario general del Opus Dei, Fernando Ocáriz, del mensaje enviado por el Papa Francisco. El Santo Padre destacó que “el beato Álvaro del Portillo nos enseña que la sencillez y la vida ordinaria son camino seguro de santidad” y recordó que “recorrió muchos países fomentando proyectos de evangelización, sin reparar en dificultades, movido por su amor a Dios y a los hermanos. Quien está muy metido en Dios sabe estar muy cerca de los hombres” (mensaje completo en: www.alvarodelportillo.org)

Tras la fórmula solemne de beatificación pronunciada por el Cardenal Amato a las 12:24 h., fue descubierta la imagen del nuevo beato cuya fiesta se celebrará el 12 de mayo en las diócesis que la Santa Sede determine.

Lee el comunicado completo 

Otro momento importante fue el traslado al altar de las reliquias de Álvaro del Portillo, portadas por la familia Ureta Wilson, cuyo hijo José Ignacio, fue curado milagrosamente por intercesión del nuevo beato.

Una participación multitudinaria e internacional
La universalidad de la figura del nuevo beato ha quedado de manifiesto por la presencia de miles de fieles de más de ochenta países. En la ceremonia han concelebrado 17 cardenales y 170 obispos de todo el mundo.

Entre las primeras filas se encontraban más de 200 personas con algún tipo de discapacidad y representantes de las numerosas iniciativas sociales promovidas por el nuevo beato, especialmente en África y Latinoamérica. También asistieron varios familiares y algunas autoridades civiles españolas e internacionales.

1.600 autobuses y un servicio de bus lanzadera desde las estaciones del Metro condujeron, desde primera hora de la mañana, a más de 200.000 personas que llenaron 185.000 metros cuadrados de Valdebebas. Allí pudieron esperar la ceremonia viendo una programación audiovisual en las 26 pantallas gigantes habilitadas y preparándose espiritualmente rezando en las 13 capillas instaladas o recibiendo el sacramento del perdón en alguno de los 80 confesonarios repartidos por el recinto.

La homilía destacó su fidelidad al Evangelio, a la Iglesia y al Papa
En su homilía, el cardenal Amato realizó un perfil de algunas virtudes que el nuevo beato “vivió de modo heroico”, como su “fidelidad al Evangelio, a la Iglesia y al Magisterio del Papa”. Álvaro del Portillo –explicó el cardenal- “huía de todo personalismo, porque transmitía la verdad del Evangelio, no sus propias opiniones”. Entre otras cosas, “destacaba por la prudencia y rectitud al valorar los sucesos y las personas; la justicia para respetar el honor y la libertad de los demás”.

Según el cardenal Amato, “el beato Álvaro del Portillo, nos invita hoy a vivir una santidad amable, misericordiosa, afable, mansa y humilde. Los santos nos invitan a introducir en el seno de la Iglesia y de la sociedad el aire puro de la gracia de Dios, que renueva la faz de la tierra”.

La numerosa participación de los fieles se caracterizó por la piedad y la alegría de los cantos acompañando al coro de 200 voces de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid 2011. Para distribuir la comunión, 1200 sacerdotes se repartieron por todo el recinto.

Mons. Echevarría: una súplica especial por quienes sufren la persecución a causa de la fe
Al finalizar la celebración, Mons. Javier Echevarría, prelado del Opus Dei, dirigió unas palabras de agradecimiento a Dios, a la Iglesia y al Papa Francisco, al Papa emérito Benedicto XVI, a los cardenales Amato y Rouco, y a la Archidiócesis de Madrid, así como al coro, a los voluntarios y a los medios de comunicación, que han hecho posible que la ceremonia se haya seguido en televisiones de todo el mundo.

El prelado añadió: “La elevación a los altares de Álvaro del Portillo nos recuerda de nuevo la llamada universal a la santidad, proclamada con gran fuerza por el Concilio Vaticano II”. Y también se refirió al “gozo de san Josemaría Escrivá de Balaguer, al ver que este hijo suyo fidelísimo ha sido propuesto como intercesor y ejemplo a todos los fieles”.

Mons. Echevarría pidió a los presentes una súplica especial “por las hermanas y los hermanos nuestros que, en diversas partes del mundo, sufren persecución e incluso martirio a causa de la fe”.

La Iglesia Diocesana de Madrid se enorgullece de este hijo suyo
En sus palabras finales, el cardenal Antonio María Rouco resaltó el estrecho vínculo de Álvaro del Portillo con la ciudad de Madrid. “No sólo ni principalmente por razones históricas. Lo está también –explicó- por la influencia que su vida y escritos obran en los corazones de tantos fieles de esta Archidiócesis. Y por el bien espiritual y social que hacen tantas iniciativas que a él deben su primera inspiración.” Y concluyó afirmando que “el beato del Portillo, nacido aquí, es particularmente nuestro, y nos bendice especialmente desde el cielo”. Como “Iglesia diocesana –añadió- nos enorgullecemos de su fiel ayuda a san Josemaría en la difusión del mensaje del Opus Dei por todo el mundo y de su contribución al Concilio Vaticano II”.

Al terminar la ceremonia, los más de 3.500 jóvenes voluntarios ayudaron a los asistentes a despedirse de Valdebebas y volver hacia Madrid. Algunos regresan directamente a sus hogares, otros volverán mañana para la tradicional misa de acción de gracias que presidirá el obispo Javier Echevarría, prelado del Opus Dei.



El aborto gana, la Vida pierde

miércoles, 24 de septiembre de 2014 · 0 comentarios

Pongo la bandera a media asta. Ayer fue un día trágico por la retirada por parte del gobierno español del Proyecto de Ley de de Protección de la Vida del Concebido, más conocida como de reforma de la ley del aborto. La noticia, triste, es esta. La dimisión del Ministro de Justicia, mi tocayo Ruiz Gallardón le honra, y este blog quiere dejar constancia: ha sido valiente, ha hecho una buena ley (como primer paso a otra mejor) y ha sido traicionado por los suyos.

Estamos en tiempos viles; toda una civilización se tambalea escasa de recursos morales; mientras la masa asilvestrada sigue de juerga. Hablamos de miles de muertos, cada día que pasa. La verdadera Tercera Guerra Mundial.

A los Provida en España nos queda volver a poner la prioridad en la batalla cultural y social. En la política se ha estado muy cerca de una gran victoria; pero nuestros aliados han vuelto grupas en el último momento y nos han dejado solos: "No pongáis vuestras esperanzas en los políticos", nos decía hace unos años en Granada Nuria Gispert.

Sin olvidar la política, pienso que hay que regresar a pie de calle, mirar a la opinión pública y darle la vuelta. Hay que seguir. Quizá sea llegado el momento de otra "Gran Manifestación", de otro 17 de Octubre. Hay que seguir.


El periódico del domingo

martes, 23 de septiembre de 2014 · 2 comentarios

Pasar un enclaustrado fin de semana en compañía de un molesto virus tiene, entre otras consecuencias, la de permitirte un placer que raramente me concedo a fondo: leer la prensa en papel con todo el tiempo por delante. Es lo que he hecho este sábado y domingo, hasta acabar con los dedos negros de tinta, porque los periódicos manchan.

Este raro placer me ha llevado, entre otras cosas, a dos conclusiones, una buena y otra mala, como en los chistes.

La buena es que hay gente que escribe maravillosamente. Mi género periodístico favorito es la Crónica, sea más o menos política, más o menos de actualidad, da igual. La Crónica, sobre todo si es humana, si habla de personas -lo mismo da si es un político, un empresario, un deportista, un delincuente-, pero también si explica las vías de financiación de un sangriento grupo revolucionario o el alcance del comercio ilegal en África -todos, y más, leídos estos días-, me encanta. Porque, además, ¡están tan bien escritas! Una delicia, y una envidia.

La mala. La mala consiste en que se encuentran muchos errores. Errores tipográficos, equivocaciones, olvidos, repeticiones. Y no solo en las páginas de deportes, tradicional caladero de la errata, donde la cosa llega a tener carta de naturaleza: he leído cómo el mismo jugador chutaba a puerta contraria y se estiraba frente a sí mismo para evitar un gol cantado; y hoy mismo he leído dos crónicas diferentes del mismo partido -afortunadamente con el mismo resultado-. No, la "errita" recorre los periódicos como un reguero de pólvora.

Ustedes podrán compartir o no lo primero, o pensar que tampoco es para tanto -lo segundo-; pero me ha venido a la mente un recuerdo del pasado. Cuando era un pipiolo, aprendiz de brujo en un despacho de abogados en mi ciudad natal (éramos dos los abogados), solía desayunar con un aún más joven periodista, rebosante de empuje y un veterano arquitecto de colmillo retorcido. Al arquitecto le gustaba mortificar al periodista descubriendo las erratas del periódico en que trabajaba -uno importante- mientras daba vueltas a la cuchara en el café con leche.

Es bueno tener aficiones; entre las mías están las buenas crónicas... y la caza de erratas. ¡Que aprenda de aquellas y evite estas, Señor!



El deporte es para el verano

domingo, 14 de septiembre de 2014 · 0 comentarios

Empezando por las bicicletas, por supuesto. La Vuelta Ciclista a España que acaba hoy en Santiago de Compostela, pasó hace un par de semanas por Granada, con meta en la pertinaz subida de Cumbres Verdes: un "etapón". Vi pasar la "serpiente multicolor" en la cuesta de la Avenida Cervantes; pese al empinamiento, el pelotón voló en un suspiro. De vuelta a casa, calle abajo, fui cruzándome con los rezagados, allí comprobé que con los que de verdad se saborea el ciclismo es con los descolgados, porque dan tiempo a ser vistos, coreados, animados: los últimos son los primeros, al menos en esto.

Siguiendo por el baloncesto, por el Mundial cuya gran final se celebra hoy. Como es mi deporte preferido, me he sumergido en el ambiente que ha cubierto Granada de colorido y canastas. Personas de todo el mundo han tomado estos días la calle, "chocando esos cinco" con la afición local, que es mucha y entusiasta. Lo único que me da grima son los disfraces de muchos, que me parecen bastos y groseros -también las mascotas eran feísimas-; pero no todo puede ser perfecto, al mismo tiempo y en el mismo lugar. Un domingo cogí la pelota y me planté en una de las canastas, enseguida se me unieron unos brasileños, un saudí, unos chavales, niños, muchos niños: mucho "jugón", una fiesta pese al calorazo.

La alegría de esa primera fase de España en Granada y la cruda eliminación en cuartos funciona estupendamente como metáfora de la vida: como se ha puesto de moda decir en mi casa, "esto no es Disneylandia". Veo hoy las portadas de revistas y semanarios, con nuestro magníficos jugadores posando sonrientes y decididos a ganar el campeonato, y no puedo dejar de pensar en la fugacidad de la vida y los contrastes de la puñetera realidad: "sic transit gloria mundi".

En fin, el verano es, también, la reanudación del todopoderoso fútbol, con su Supercopa de España, su primer derbi madrileño, etc. Pero no quiero hacer sangre hoy...


Y ahora, empezado el curso, a trabajar, con deportividad.


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