La defensa de la vida importa a todos.

jueves, 30 de enero de 2014 · 0 comentarios

Menos mal, trece activistas y políticas francesas defienden sus críticas a la reforma legal del aborto en España de la acusación de injerencia con estas palabras: "Nos inmiscuimos en lo que nos importa a todas, a todos, más allá de las fronteras".

A partir de ahora que nadie me venga con que lo del aborto es un asunto íntimo de las mujeres, o con eso de que curas y legisladores permanezcan fuera de "sus cuerpos". Me inmiscuyo, se inmiscuyen, porque me importa y les importa.

Además, las enérgicas activistas y políticas francesas me autorizan a inmiscuirme más allá de las fronteras patrias, por lo que puedo criticar que en la douce France acaben de quitar el último freno al aborto salvaje, con lo que Francia ha dejado de ser dulce, para tener el sabor salado y amargo de la sangre. La reciente Marche Pour La Vie 2014 demuestra que tampoco Francia está libre del debate, y aprovecho la licencia de mis vecinas transpirenaicas para unirme a sus compatriotas y abogar por un cambio de la legislación francesa que defienda la vida. Es más, voy a ir más lejos, al origen geográfico del holocausto, más allá de fronteras y de océanos, a los EEUU, a la March for life, que cada año reúne frente a la sede del Capitolio de Estados Unidos a miles de personas para gritar “Sí a la vida”.


No contento con esto, voy a traspasar otra frontera. Núñez Feijóo, por ahora presidente de la comunidad autonómica de Galicia, parece haber dicho que no quiere ver personas yendo a Portugal a abortar. Será que prefiere verlas abortar en la misma Galicia. Quizá porque allí no se sabe bien si abortan o no, depende. Pero hablando en serio, en mi opinión, Núñez tiene dos formas de no ver personas abortar, ni a este ni al otro lado de su frontera: una, poner todos los medios para que ninguna mujer se vea obligada a abortar; dos, inmiscuirse en la legislación portuguesa sobre el aborto, para que allí tampoco pueda hacerse lo que no permitamos en España.

Me han contado que en ciertos siglos, cuando un ejército estaba en lo alto de la colina, el de abajo se daba por vencido y se retiraba. Con esto trato de ilustrar la importancia de los puntos de partida en cualquier debate. En el de vida/aborto se ve claramente. Pongo dos ejemplos.

1. El anteproyecto de ley de reforma del aborto se llama "Ley Orgánica para la protección de la vida del concebido y de los derechos de la mujer embarazada", y se centra, como su nombre indica, en establecer los mecanismos administrativos, políticos, sociales, económicos, jurídicos, etc., que logren proteger la vida del concebido y el derecho de la embarazada a llevar adelante su embarazo. Conviene subir este enfoque a la colina, porque me temo que la colina está ocupada por los que solo ven por el canuto de matar al nonato.

2. Nos quieren convencer de que es inevitable que las mujeres quieran poder abortar, y de hecho muchas lo hagan. Pues bien, tampoco estoy de acuerdo con este otro punto de partida. Casi ninguna mujer quiere abortar y, llegado el caso, casi todas querrían dar a luz si no encontrasen las muchas presiones que ahora encuentran para no hacerlo. Esto se puede favorecer con tres medidas:
  a. Fomentando un clima social que valore la maternidad y eduque la afectividad.
  b. Facilitando la ayuda necesaria para que todas puedan llevar adelante el embarazo.
  c. Legislando para que nadie pueda lucrarse con el aborto, ni aquí ni allende nuestras fronteras.

Porque nos importa, a todas..., y a todos.


Periodismo de datos. BIG Data

martes, 28 de enero de 2014 · 0 comentarios



Al periodismo de datos,  a eso llamado BIG DATA, a los sistemas de gestión de datos para la información, va a ir dedicada la XVIII Jornada de Comunicación Siglo XXI (sí, 18 jornadas, 18 años, 94 ponentes nacionales y extranjeros, 1.710 participantes, más de 920 periodistas, profesionales de los medios y estudiantes de las Facultades de Comunicación -ya hemos dicho que este año va de datos-); que se celebrará en el Colegio Mayor Albayzín, el próximo sábado 5 de abril.

Estamos trabajando en el panel de temas y ponentes, completando patrocinios y colaboradores, iniciando la promoción... big data, open data, visual data... ¿Qué es? ¿Cómo se hace? ¿Es el presente? ¿Es el futuro? ¿Es lo que parece? ¿Hay que estar necesariamente? ¿Es la gran oportunidad para la profesión?

El sábado 5 de abril lo vamos a averiguar... Con datos, muchos datos. Mientras tanto, hemos abierto en la 2ª barra lateral una lista de enlaces sobre Big Data: se agradecen sugerencias, comentarios y todo lo que pueda ayudar a preparar la #18jorcom.

Gracias.

Contamos con vosotros.





Comunicación para una cultura del encuentro

lunes, 27 de enero de 2014 · 0 comentarios

Comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro es el tema elegido por el Papa Francisco para la 48 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que este año se celebrará el primer domingo de junio.

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy vivimos en un mundo que se va haciendo cada vez más «pequeño»; por lo tanto, parece que debería ser más fácil estar cerca los unos de los otros. El desarrollo de los transportes y de las tecnologías de la comunicación nos acerca, conectándonos mejor, y la globalización nos hace interdependientes. Sin embargo, en la humanidad aún quedan divisiones, a veces muy marcadas. A nivel global vemos la escandalosa distancia entre el lujo de los más ricos y la miseria de los más pobres. A menudo basta caminar por una ciudad para ver el contraste entre la gente que vive en las aceras y la luz resplandeciente de las tiendas. Nos hemos acostumbrado tanto a ello que ya no nos llama la atención. El mundo sufre numerosas formas de exclusión, marginación y pobreza; así como de conflictos en los que se mezclan causas económicas, políticas, ideológicas y también, desgraciadamente, religiosas.

Lee el mensaje completo

En este mundo, los medios de comunicación pueden ayudar a que nos sintamos más cercanos los unos de los otros, a que percibamos un renovado sentido de unidad de la familia humana que nos impulse a la solidaridad y al compromiso serio por una vida más digna para todos. Comunicar bien nos ayuda a conocernos mejor entre nosotros, a estar más unidos. Los muros que nos dividen solamente se pueden superar si estamos dispuestos a escuchar y a aprender los unos de los otros. Necesitamos resolver las diferencias mediante formas de diálogo que nos permitan crecer en la comprensión y el respeto. La cultura del encuentro requiere que estemos dispuestos no sólo a dar, sino también a recibir de los otros. Los medios de comunicación pueden ayudarnos en esta tarea, especialmente hoy, cuando las redes de la comunicación humana han alcanzado niveles de desarrollo inauditos. En particular, Internet puede ofrecer mayores posibilidades de encuentro y de solidaridad entre todos; y esto es algo bueno, es un don de Dios.

Sin embargo, también existen aspectos problemáticos: la velocidad con la que se suceden las informaciones supera nuestra capacidad de reflexión y de juicio, y no permite una expresión mesurada y correcta de uno mismo. La variedad de las opiniones expresadas puede ser percibida como una riqueza, pero también es posible encerrarse en una esfera hecha de informaciones que sólo correspondan a nuestras expectativas e ideas, o incluso a determinados intereses políticos y económicos. El mundo de la comunicación puede ayudarnos a crecer o, por el contrario, a desorientarnos. El deseo de conexión digital puede terminar por aislarnos de nuestro prójimo, de las personas que tenemos al lado. Sin olvidar que quienes no acceden a estos medios de comunicación social –por tantos motivos-, corren el riesgo de quedar excluidos.

Estos límites son reales, pero no justifican un rechazo de los medios de comunicación social; más bien nos recuerdan que la comunicación es, en definitiva, una conquista más humana que tecnológica. Entonces, ¿qué es lo que nos ayuda a crecer en humanidad y en comprensión recíproca en el mundo digital? Por ejemplo, tenemos que recuperar un cierto sentido de lentitud y de calma. Esto requiere tiempo y capacidad de guardar silencio para escuchar. Necesitamos ser pacientes si queremos entender a quien es distinto de nosotros: la persona se expresa con plenitud no cuando se ve simplemente tolerada, sino cuando percibe que es verdaderamente acogida. Si tenemos el genuino deseo de escuchar a los otros, entonces aprenderemos a mirar el mundo con ojos distintos y a apreciar la experiencia humana tal y como se manifiesta en las distintas culturas y tradiciones. Pero también sabremos apreciar mejor los grandes valores inspirados desde el cristianismo, por ejemplo, la visión del hombre como persona, el matrimonio y la familia, la distinción entre la esfera religiosa y la esfera política, los principios de solidaridad y subsidiaridad, entre otros.

Entonces, ¿cómo se puede poner la comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro? Para nosotros, discípulos del Señor, ¿qué significa encontrar una persona según el Evangelio? ¿Es posible, aun a pesar de nuestros límites y pecados, estar verdaderamente cerca los unos de los otros? Estas preguntas se resumen en la que un escriba, es decir un comunicador, le dirigió un día a Jesús: «¿Quién es mi prójimo?» (Lc. 10,29). La pregunta nos ayuda a entender la comunicación en términos de proximidad. Podríamos traducirla así: ¿cómo se manifiesta la «proximidad» en el uso de los medios de comunicación y en el nuevo ambiente creado por la tecnología digital? Descubro una respuesta en la parábola del buen samaritano, que es también una parábola del comunicador. En efecto, quien comunica se hace prójimo, cercano. El buen samaritano no sólo se acerca, sino que se hace cargo del hombre medio muerto que encuentra al borde del camino. Jesús invierte la perspectiva: no se trata de reconocer al otro como mi semejante, sino de ser capaz de hacerme semejante al otro. Comunicar significa, por tanto, tomar conciencia de que somos humanos, hijos de Dios. Me gusta definir este poder de la comunicación como «proximidad».

Cuando la comunicación tiene como objetivo preponderante inducir al consumo o a la manipulación de las personas, nos encontramos ante una agresión violenta como la que sufrió el hombre apaleado por los bandidos y abandonado al borde del camino, como leemos en la parábola. El levita y el sacerdote no ven en él a su prójimo, sino a un extraño de quien es mejor alejarse. En aquel tiempo, lo que les condicionaba eran las leyes de la purificación ritual. Hoy corremos el riesgo de que algunos medios nos condicionen hasta el punto de hacernos ignorar a nuestro prójimo real.

No basta pasar por las «calles» digitales, es decir simplemente estar conectados: es necesario que la conexión vaya acompañada de un verdadero encuentro. No podemos vivir solos, encerrados en nosotros mismos. Necesitamos amar y ser amados. Necesitamos ternura. Las estrategias comunicativas no garantizan la belleza, la bondad y la verdad de la comunicación. El mundo de los medios de comunicación no puede ser ajeno de la preocupación por la humanidad, sino que está llamado a expresar también ternura. La red digital puede ser un lugar rico en humanidad: no una red de cables, sino de personas humanas. La neutralidad de los medios de comunicación es aparente: sólo quien comunica poniéndose en juego a sí mismo puede representar un punto de referencia. El compromiso personal es la raíz misma de la fiabilidad de un comunicador. Precisamente por eso el testimonio cristiano, gracias a la red, puede alcanzar las periferias existenciales.

Lo repito a menudo: entre una Iglesia accidentada por salir a la calle y una Iglesia enferma de autoreferencialidad, prefiero sin duda la primera. Y las calles del mundo son el lugar donde la gente vive, donde es accesible efectiva y afectivamente. Entre estas calles también se encuentran las digitales, pobladas de humanidad, a menudo herida: hombres y mujeres que buscan una salvación o una esperanza. Gracias también a las redes, el mensaje cristiano puede viajar «hasta los confines de la tierra» (Hch. 1,8). Abrir las puertas de las iglesias significa abrirlas asimismo en el mundo digital, tanto para que la gente entre, en cualquier condición de vida en la que se encuentre, como para que el Evangelio pueda cruzar el umbral del templo y salir al encuentro de todos.

Estamos llamados a dar testimonio de una Iglesia que sea la casa de todos. ¿Somos capaces de comunicar este rostro de la Iglesia? La comunicación contribuye a dar forma a la vocación misionera de toda la Iglesia; y las redes sociales son hoy uno de los lugares donde vivir esta vocación redescubriendo la belleza de la fe, la belleza del encuentro con Cristo. También en el contexto de la comunicación sirve una Iglesia que logre llevar calor y encender los corazones.

No se ofrece un testimonio cristiano bombardeando mensajes religiosos, sino con la voluntad de donarse a los demás «a través de la disponibilidad para responder pacientemente y con respeto a sus preguntas y sus dudas en el camino de búsqueda de la verdad y del sentido de la existencia humana» (Benedicto XVI, Mensaje para la XLVII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 2013).

Pensemos en el episodio de los discípulos de Emaús. Es necesario saber entrar en diálogo con los hombres y las mujeres de hoy para entender sus expectativas, sus dudas, sus esperanzas, y poder ofrecerles el Evangelio, es decir Jesucristo, Dios hecho hombre, muerto y resucitado para liberarnos del pecado y de la muerte. Este desafío requiere profundidad, atención a la vida, sensibilidad espiritual. Dialogar significa estar convencidos de que el otro tiene algo bueno que decir, acoger su punto de vista, sus propuestas. Dialogar no significa renunciar a las propias ideas y tradiciones, sino a la pretensión de que sean únicas y absolutas.

Que la imagen del buen samaritano que venda las heridas del hombre apaleado, versando sobre ellas aceite y vino, nos sirva como guía. Que nuestra comunicación sea aceite perfumado para el dolor y vino bueno para la alegría. Que nuestra luminosidad no provenga de trucos o efectos especiales, sino de acercarnos, con amor y con ternura, a quien encontramos herido en el camino. No tengan miedo de hacerse ciudadanos del mundo digital. El interés y la presencia de la Iglesia en el mundo de la comunicación son importantes para dialogar con el hombre de hoy y llevarlo al encuentro con Cristo: una Iglesia que acompaña en el camino sabe ponerse en camino con todos. En este contexto, la revolución de los medios de comunicación y de la información constituye un desafío grande y apasionante que requiere energías renovadas y una imaginación nueva para transmitir a los demás la belleza de Dios.

Vaticano, 24 de enero de 2014, fiesta de san Francisco de Sales

FRANCISCUS



NO firmo la petición sobre el aborto

lunes, 20 de enero de 2014 · 2 comentarios

La petición en Change.org viene creada por Emilia Sánchez (Pozuelo de Alarcón - Castelló, Spain), por la Libertad de voto en la ley del aborto.

Es una pena que uno no pueda decir qué le parecen estas peticiones, cuando no quiere firmarlas sin más. Por eso la traigo aquí, donde puedo explicar porqué no firmo esta que, con apariencia de neutralidad, es claramente partidista en la cuestión del aborto. Con la apelación al voto en conciencia, pretende que algunos diputados del Partido Popular se desmarquen de la política del partido; suponiendo que eso no va a suceder en ninguno de los demás grupos parlamentarios.

Veamos algunas afirmaciones de la petición con las que no estoy de acuerdo, sin ánimo de ser exhaustivo.

¿No crees que en un tema tan personal para las mujeres como el aborto, cada diputado y diputada debe poder votar en conciencia y libertad, no atendiendo las órdenes de ningún partido?

No. No me parece un "un tema tan personal para las mujeres", sino un tema fundamental para toda la sociedad en su conjunto, porque afecta a la vida de todos los seres humanos, muchísimo más que a la intimidad de las mujeres; muchas de las cuales, además, por motivos de mucho peso, están contra el aborto y a favor de la vida.

La constitución española en sus artículos 79.3 y 71 establece que el voto de sus señorías es personal e indelegable.

No debemos olvidar que los diputados representan a los que los hemos elegido, lo que les obliga a votar, precisamente, lo que sus representados queremos que voten: no les hemos elegido para que voten "en conciencia", sino para que cumplan con su voto el mandato recibido por sus electores. Máxime, mientras no haya listas abiertas, por lo menos, y podamos votar a un candidato en función de su conciencia, y no solo según el programa electoral de su partido.

Pensando si deben permitir que las creencias de una parte mermen los derechos de todos, pero sobre todo de todas las mujeres.

Esta parte es particularmente insidiosa, al contraponer "creencias" con "derechos". Primero, las creencias son tan legítimas como las opiniones en el debate público. Segundo, en el caso del aborto, la defensa de la vida se basa en la Ciencia, no en creencias, mientras el abortismo emana del egoísmo -criminal en este caso-, no de derechos. No puede ser un derecho matar; menos aún matar a un ser humano. En realidad, son las "creencias" de los abortistas las que violan el derecho más fundamental de todos, hombres y mujeres, a la vida.

Podría destripar y triturar mucho más esta propuesta; pero no me apetece seguir haciéndole caso. Aprovecho para aportar dos enlaces que sí pueden interesar, porque ponen ideas y sensatez en este debate en el que los abortistas actúan retorciendo, hasta la náusea, las evidencias.

1. Artículo Cosas dichas y publicadas ayer sobre el aborto que conviene conocer a los profesionales de la comunicación, del especialista en comunicación Juan José García-Noblejas.
2. Entrevista en COPE al Ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón.


Conversaciones con Periodistas

lunes, 13 de enero de 2014 · 0 comentarios

El 29 de enero de 2013 se presentaba en Madrid la edición critico-histórica de Conversaciones con Monseñor Escrivá en un acto homenaje al periodismo y a uno de los impulsores de los estudios de Comunicación en España. Junto con la presentadora del evento, la periodista Pilar Urbano y José Luis Illanes, coautor del libro, intervinieron cuarenta periodistas de manera virtual. Este evento organizado por la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra y por la Oficina de Información del Opus Dei en España, reunió a más de 150 personas. Entonces se decidió que el movimiento #celebratingjournalism no podía parar y que –anualmente- se organizaría algo similar entorno al 24 de enero, festividad de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas.

¿EL OBJETIVO?: Celebrar la profesión, pensar sobre ella, unirnos con el fin de tomar las riendas de nuestro propio trabajo.

El evento central de este año tendrá lugar el mismo 24 de enero de 2014 en el Centro Internacional de Prensa, en Madrid, a las 18:00 horas, con la asistencia de David Levy, director del Reuters Institute for the Study of Journalism (Universidad de Oxford) que hablará sobre los Retos y Oportunidades del Periodismo (nuevos lectores y nuevos productos informativos).

En el acto, además, se recogerán –a través de un reportaje audiovisual- las opiniones de más de una veintena de profesionales españoles de diferentes medios que han hablado sobre el futuro de los medios: Juan Carlos Laviana-Orbyt, Manuel Erice-ABC, Javi Nieves-COPE, etc. Todas estas entrevistas -y mucha otra información de calidad sobre periodismo- pueden seguirse desde el pasado día 8 a través de la web conversaciones con..., su blog, su canal de Youtube y su cuenta de Twitter: @conversacionesc.


El futuro ya está aquí

sábado, 11 de enero de 2014 · 0 comentarios

La siguiente presentación no es más que una de tantas listas de cosas a las que prestar atención durante 2014, tan discutible como cualquiera. Pero después de echarle un vistazo, me ha parecido un ejercicio interesante de puesta al día, y de preparación para lo que ya es, en gran medida, una realidad que nos envuelve, para bien, mal o regular.

Según JWTIntelligence, están sucediendo cosas apasionantes, curiosas, fútiles o preocupantes como las siguientes: el fin del anonimato, un consumo más consciente y la mezcla de tecnología y tradición. Lean para que les vayan sonando conceptos como impresión 3D, algas, bitcoins, vino chino, drones, fiestas de divorcio, iglesias sin fe, vegetales, moda espacial y moda folk, hypertasking, y así hasta 100.

No hay que obsesionarse, claro; pero algo de todo esto hay.



La Toma

jueves, 2 de enero de 2014 · 0 comentarios

Esta mañana he sacado a pasear mi ciudadanía granadina y mi paraguas y me he encaminado a la Plaza del Carmen, para participar como uno más en el acto conmemorativo de la reconquista de Granada por los Reyes Católicos (2 de enero de 1492), conocido como La Toma. En todas partes hay conmemoraciones de hechos históricos más o menos ancestrales y trascendentales -incluso algunos celebran derrotas- y, por lo general, no pasa nada. Aquí no, aquí cuando nos entra la memez buenista nos crecen los tontos del haba a puñados.


Como nos ha agarrado un fervor de converso a esto de la alianza de civilizaciones, ahora todas estas fiestas surgidas a raíz de la Reconquista -hecho extraordinariamente trascendental para la incorporación de España a Occidente-, con más de medio siglo de tradición a sus espaldas, se han convertido para algunos en sospechosas de todos los males posmodernos.

He estado ahí esta mañana y he visto ciudadanos normales y corrientes disfrutando pese a la lluvia y participando -se trata de un acto participativo- en una fiesta sencilla, breve, colorista y con un poso histórico fundamental que explica lo que somos, aunque a muchos se les escape tanta relevancia. También he visto al consabido grupo de "ultraizquierda", tratando de fastidiar el acto e incordiando al personal, además de ofendiendo los símbolos comunes con sus abucheos. A juzgar por sus banderas, se juntan comunistas de hoz y martillo, republicanos nostálgicos, independentistas andaluces y anti sistema: una retrospectiva imagen del comunismo y sus compañeros de viaje de mediados del siglo pasado.

En la otra esquina del cuadrilátero, los de extrema derecha, tan pocos que no se les hubiera visto si no es por sus banderas. Entonces he caído en la cuenta de que no es La Toma la que produce un "peligroso efecto llamada" que congrega a la "ultraderecha" un día como hoy en Granada. La Toma produce un "peligroso efecto llamada" sobre la extrema izquierda, y es ésta la que, con poco éxito, al menos hoy, puede que atraiga a sus antagonistas.

En resumen, como los extremos se tocan, opino que si los extremo izquierdos dejan de acudir como tales al acto, tampoco lo harán los de la otra punta, y los de a pié y los turistas tendremos la fiesta en paz.

Y el atribulado Chamizo podrá dormir tranquilo. Esto no tiene nada que ver con los inmigrantes.


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