Nueve años en la red

martes, 31 de diciembre de 2013 · 2 comentarios

años son los que lleva esta bitácora en la red; para celebrarlo, voy a hablar de libros, en concreto de los libros que he leído en este agonizante 2013.

Como se verá, soy un lector caótico; pero es lo que hay, y lo que les muestro, por si alguna pista sirve a alguien y le enseña o hace feliz.

Por seguir un orden más o menos cronológico (suelo llevar varios libros simultáneamente), empecemos por Pisando Fuerte. Los Tercios de España y el Camino Español (Edaf), de Fernando Martínez Laínez, un estudio apasionante, culto y bien documentado de los Tercios, al hilo de las rutas que siguieron para enlazar las posesiones del Imperio español. Los Tercios son conocidos por sus intervenciones en Italia y Flandes; pero ¿sabían ustedes que intervinieron en América, África y Asia, y que hubo Tercios del Mar, por ejemplo?

Rendición incondicional (Cátedra), de Evelyn Waugh, la última parte de la trilogía Espada de honor, magistral y personal retrato de la II Guerra Mundial, en la que destaca el ácido humor, la perfección de estilo y el testimonio de cómo el comunismo se aprovechó de la miopía -¿cobardía?- de los gobernantes aliados vencedores.

De Vida de este chico (Alfaguara)-Tobías Wolf- me quedo con su admirable escritura y disección del alma humana; pero son tan tristes estos relatos de la "América profunda"...

Vamos con Sobrevivir para contarlo (Sabai), testimonio de Immaculée Ilibagiza -escrito en colaboración con Steve Erwin- del genocidio de Ruanda de 1994. Es la historia de un impactante camino hacia el perdón, el perdón de de la mayor de las locuras, un perdón que solo puede ser, como es, divino. Fue la típica lectura recomendada que abrí por compromiso y... ¡Sorpresa! Ha quedado indeleble en el alma.

Lo primero que leo de Henning Mankell: Comedia infantil (Tusquets); porque es corto. Corto e intenso, y mágico: la grandeza del ser humano en medio de la miseria. El Hombre, capaz de lo mejor y de lo peor, y de lo grotesco y lo sublime, casi al mismo tiempo.

El final de la inocencia (Siruela), de Linzi Glass, pertenece a la serie de novelas breves como la anterior (menos de 300 páginas), maravillosamente escritas, y tristes. En esta ocasión, demasiado triste. Con el apartheid sudafricano de fondo, otra muestra de familias que no son familias.

De El hechizo de la comprensión. Vida y obra de Hanna Arendt (Encuentro), de Teresa Gutiérrez de Cabiedes, he hablado sobradamente. Me remito a lo dicho.

Cambio de tercio: Cineasta blanco, corazón negro (Ultramarina), de Jesús Lens; cine, África y jugosas referencias culturales y reflexiones. Logra hacer pensar entreteniendo. Lo abrí con intención de solo ojearlo y lo he acabado leyendo de cabo a rabo.

Otro libro recomendado, como de pasada, y que estuve por abandonar después de la primera página: El insólito peregrinaje de Harold Fry (Salamandra), primera novela de la dramaturga inglesa Rachel Joyce. Una joya, un directo puro y tenso al malestar del Hombre post moderno. Como La carretera de McCarthy; pero más cercana, más como la vida misma, y con un final más...

El último, la apoteosis final del año, para paladares habituados a la trascendencia, a la santidad, o abiertos a ella, Álvaro del Portillo. Un hombre fiel (Rialp). Extraordinario trabajo de Javier Medina Bayo, en todos los aspectos, también en el literario. Por emplear una de las palabras más presentes, conmovedor: ojalá lo lean y, como a mí, les perturbe, inquiete, altere y mueva fuertemente y con eficacia.

Y feliz 2014.


Ley de reforma del aborto: un gran paso adelante, aún muy insuficiente

sábado, 28 de diciembre de 2013 · 0 comentarios

Tengo muchísimas ganas de hablar del Anteproyecto de Ley de Protección de la Vida del Concebido, más conocida como de reforma de la ley del aborto, porque tengo muchas cosas que decir, tantas, que prefiero resumirlas en el artículo de José Luis Requero, Aborto. La ley posible. Los destacados y las notas son míos.

Hoy es precisamente el día de los Santos Inocentes, víctimas inermes del egoísmo. Hoy leemos que Herodes, burlado por los Reyes Magos, se enfureció muchísimo y mandó asesinar a todos los niños de Belén y comarca, de dos años para abajo (ley de plazos). Herodes debería ser elegido como patrón de todos esos y esas que tanto se indignan ante esta nueva reforma legislativa.

LA RAZÓN Martes. 24 de diciembre de 2013 • Tribuna •

La reforma podría ser mejor y más valiente, desde luego, pero bien puede considerarse como un éxito. Quizás sea la ley posible.

JOSÉ LUIS REQUERO - Magistrado
ABORTO: LA LEY POSIBLE

Aunque LA RAZÓN ha dado cuenta de las claves de la reforma de la ley del aborto, hay que insistir en el gran paso que supone la derogación de la ley de 2010. Primero, porque entierra el mito de que la legislación abortista es irreversible y, segundo, porque se entierra una ley basada en una de las mayores aberraciones conocidas: que una madre que acaba la vida del hijo que espera ejerce un derecho.

Hay otros aspectos no menos relevantes, por ejemplo, que la ley contemple la maternidad como un valor, que el Estado proteja la vida del no nacido, que no puedan publicitarse los «servicios» de las clínicas de exterminio, que se garantice el derecho a la objeción de conciencia del personal sanitario o que al eliminarse el aborto eugenésico se reconozca que un ser humano con deficiencias tiene derecho a vivir. A propósito del aborto eugenésico, habría que recordar cuántos médicos lo han aconsejado en estos años abortar ante la mera hipótesis de una malformación del feto y cuántas madres han optado por seguir con el embarazo dando a luz a un hijo sano*.

La aún vigente ley de 2010 tenía dos objetivos. Ante todo, legalizar el fraude instaurado desde 1985 y que ha costado la vida a más de un millón de seres humanos; en segundo lugar, satisfacer un postulado ideológico. Es tributaria de esa bandera del feminismo radical que es la ideología de género, una sibilina coartada machista que exime al hombre de toda responsabilidad, garantiza a las clínicas un buen negocio, y todo a costa de la mujer, lastrada de por vida por el trauma de abortar. Y encima se le vende la especie de que ha ejercicio un derecho. Hay que saludar, por tanto, la reforma, lo que no excluye plantearse una incógnita y un desafío.

La incógnita es obvia. Volver al sistema de 1985 y basar la reforma en la doctrina del Tribunal Constitucional es arriesgado. Con esa ley hemos vivido instalados durante estos años en un gran fraude que ha convertido a España en el centro del turismo abortivo, en palabras del Consejo de Estado. Habrá que recordar que se mantiene la indicación terapéutica, esto es, que el embarazo sea un peligro para la salud de la madre y bajo este supuesto y, en concreto, al amparo del riesgo psicológico, se han practicado cerca del 90% de los abortos en estos años y es ahí donde ha estado el fraude.

Hay que recordar que hace meses el presidente de la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del embarazo, Santiago Barambio, consideraba «aparentemente razonable» que el Gobierno optase por volver a la ley de 1985 y no por una norma «más retrógrada», aunque aquella ley «generaba inseguridad jurídica» tanto a mujeres como a profesionales sanitarios. Que la patronal del negocio del aborto salude así a la reforma genera alarma; lo que tranquilizaría sería que se indignase porque atisbase su ruina. La cuestión es, por tanto, sencilla: ¿se volverá al fraude, a la trampa?, ¿el régimen de asesoramiento será disuasorio?, ¿y los dictámenes médicos independientes serán eficaces?, ¿volveremos a la paradoja de que con la legislación más restrictiva éramos ese centro de turismo abortivo?

Y el desafío no es pequeño. Las leyes educan o deseducan y no es lo mismo que la ley diga que el aborto es un derecho a que diga que es un delito exceptuado de pena en ciertos casos. Aun así el problema de base está en la mentalidad instalada en la sociedad y en la manera de entender la sexualidad. Ahí se abre un panorama donde está todo por reconstruir, señal de una grave afección moral colectiva que una ley, por sí sola, no arregla; es más, siguen intactas otras muestras de la mentalidad abortistas, como es todo lo que rodea a las técnicas de reproducción humana asistida.

La reforma podría ser mejor y más valiente, desde luego, pero una vez más nos movemos en el terreno del mal menor. Ahora bien, conociendo las dificultades que ha habido para sacarla adelante y que el PP en estos temas no difiere mucho de la mentalidad social reinante, bien puede considerarse como un éxito.
Quizás sea la ley posible**.

* Y aunque tuviera deficiencias...
** No lo creo. Además, falta mucho por ver, cómo queda al final, cómo se aplica... En cualquier caso, es un paso necesario; pero ni mucho menos el final del camino.


Juguetes de niños y juguetes de niñas

viernes, 27 de diciembre de 2013 · 0 comentarios

No sabía como titular esta entrada: "juguetes y sexo" me parecía una ordinariez por lo equívoco, y "juguetes sexistas" otra ordinariez por lo estúpido. Pero en eso andamos, como cada Navidad, con el sexo de los juguetes a vueltas.

El Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) aprovecha estas fechas para hacer ver que hace algo y, de paso, dar otra vuelta de tuerca a la ideología de género, de la que es centro adoctrinador. Ya saben, esa según la cual entre mujeres y hombres no hay diferencias, y si las hay es por culpa de la sociedad, que perpetúa de mil modos -regalos incluidos- unos papeles atávicos que discriminan a las mujeres. Solo en este marco se entiende que un estudio del IAM concluya que el 80% de los regalos navideños "fomentan la desigualdad entre niños y niñas". ¿Fomentan o reconocen la desigualdad? Pregunto.

Con menos estudios y más sentido común, un comerciante de juguetes observa que los padres no se fijan en si los juguetes son "igualitarios", sino que compran lo que piden sus hijos. Con la misma ciencia objetiva que da la experiencia, una madre manifiesta que no se trata de "sexismo", sino que a los niños les gusta un tipo de juguetes y a las niñas otro, como ha sido siempre.

Así de simple.

Uno se pregunta si es que las señoras (y señores) del IAM no tienen hijos.


Feliz Navidad 2013 y próspero año 2014

miércoles, 18 de diciembre de 2013 · 2 comentarios

Fuente: Viajar a Madrid



Mandela

viernes, 6 de diciembre de 2013 · 4 comentarios

No voy a insistir sobre las coincidencias como motor de escritura; pero es lo que hay tantas veces, y lo que hay en esta ocasión, de nuevo. Precisamente anoche terminaba de leer Cineasta blanco, corazón negro, de Jesús Lens, con el que comparto formación académica (Derecho), profesión (comunicación) y aficiones (baloncesto, cine, literatura, cerveza). Lens, sin embargo, me aventaja en centímetros, conocimientos y pasión por el cine y la escritura, y acaba su magna obra (569 páginas del ala) sobre aventuras y desventuras cinematográficas del continente africano, con el jugoso comentario de cintas como Invictus, Malcom X, Adiós Bafana, Grita Libertad, District 9 y Under African skies.


Hoy por la mañana desayuno con la noticia de la muerte de Nelson Mandela.

Entre los tuits que conforman trending topics como #RIPNelsonMandela y #Madiba, encuentro uno de Javier Marrodán, que rescata un interesantísimo trabajo suyo, publicado en Nuestro Tiempo (Número 664, septiembre - octubre 2010), con el título Sudáfrica. El perdón como motor de la historia. La lectura de este largo artículo es muy "inspiradora", como ahora dicen, porque, como termina diciendo Marrodán (y Pedro Rivas), Sudáfrica, en ese sentido, es un caso para la esperanza: algunas utopías aún son posibles.

En todo caso, las conclusiones que se pueden extraer del caso de Sudáfrica revelan que la nueva identidad del país no podía crearse con los valores abstractos y puramente estratégicos (consenso, deliberación pública, términos justos de cooperación social, reciprocidad, etcétera.) que presenta el ideal de la democracia deliberativa. Porque tales valores –que además responden, se quiera o no, a una doctrina sobre el bien, por más que lo nieguen sus defensores– no aportan apenas nada a una comunidad política que se enfrenta a un pasado trágico. En cambio, la reconciliación y el perdón son conceptos perfectamente concretos, que exigen un esfuerzo individual.

Me parece el momento oportuno para recordar esta pieza del, en su momento muy controvertido, álbum Graceland:




¿Por qué traer un niño a este mundo?,

lunes, 2 de diciembre de 2013 · 2 comentarios

Seguramente ya he utilizado esta anécdota antes; pero acabo de descubrir este vídeo de publicidad de Unilever, la multinacional que agrupa a marcas de consumo masivo como Dove, Lipton, Cif, Ponds, Knorr, Vaseline y Helmanns, en el que alienta a los futuros padres de familia a traer a sus hijos al mundo sin temor, y me la ha recordado.

Lo oí al pasar, un joven negro hablaba con una chica vestida al estilo alternativo. Preguntaba él: ¿Para qué traer hijos al mundo, con lo mal que está? Respondía ella: Precisamente para eso, para que lo arreglen.

¡Qué raro escuchar este argumento esperanzador, basado en que el "capital" humano es de un potencial inimaginable. Unilever no llega a tanto en su publicidad, parece más bien poner sus esperanzas en la propia capacidad de su empresa. ¿Pero qué es una empresa, sino un conjunto de personas emprendedoras? En cualquier caso, bien está cualquier cosa que incentive la más maravillosa aportación que puede hacer un ser humano a este mundo: otro ser humano.




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