Vatileaks o la desinformación masiva

jueves, 31 de mayo de 2012 · 0 comentarios

Mi colega Marc Argemí dedicó el día de ayer a dar algunas vueltas a las noticias que circulan sobre la filtración masiva de documentos del Vaticano. Ha puesto las ideas en orden (unas 1300 palabras) y las ha publicado en su blog sobre Benedicto XVI, con el título Vatileaks o la desinformación masiva sobre Benedicto XVI y el Vaticano.

Una lectura muy recomendable.

Ver también Quién es quién en el Vatileaks.

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Iglesia e IBI: argumentos

· 0 comentarios

Mi primer pensamiento hoy al respecto es: ¿Por qué tenemos que pagar el IBI? En lugar de exprimir más y más al ciudadano, individual o colectivamente, quizá haya que ir pensando en disminuir el montaje del Estado y sus excrecencias. ¿Qué hace un ayuntamiento montando guarderías, escuelas de danza o centros de empleo, por ejemplo? Quizá no le corresponda.

Opino que hay una inflación de "lo público", y cuando veo el clamor popular para que se paguen más y más impuestos, pienso que estamos sometidos a un chantaje, metidos en un laberinto sin conciencia ya de que pueda haber algo fuera.

Así que, a esta hora, ¿más IBI? NO GRACIAS: menos Estado.

De todas formas, para seguir con el tema de moda, acompaño el argumentario sobre asuntos económicos "Financiación de la Iglesia y régimen de fiscalidad", que ha elaborado la Conferencia Episcopal Española. Clarificador... para el que quiera ver.

¿El Estado financia a la Iglesia?

Para su sostenimiento, la Iglesia no recibe nada del Estado. Los contribuyentes eligen libre y voluntariamente, cada año, poner la X en la Declaración de la Renta. Esto supone un 25% del total de la financiación de la Iglesia.
El artículo 16 de la Constitución Española de 1978 establece que los poderes públicos “mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones”. Por otra parte, el Acuerdo sobre Asuntos Económicos entre la Santa Sede y el Estado Español, de enero de 1979, establece que “el Estado se compromete a colaborar con la Iglesia Católica en la consecución de su adecuado sostenimiento económico, con respeto absoluto del principio de libertad religiosa” (art II.1). Es un Tratado internacional a todos los efectos, constitucional y refrendado por las Cortes Españolas en octubre de 1979, con abrumadora mayoría en el Congreso (273 votos a favor) y ningún voto en contra en el Senado.
Cooperación y colaboración no es financiación directa, ni subvención. 

Lee el argumentario completo

¿La Iglesia ahorra al Estado?

Es muy difícil conocer con exactitud la cantidad que la Iglesia ahorra al Estado. Solo en el campo educativo, donde el cálculo del ahorro es mucho más sencillo, podemos afirmar que, según datos del propio Ministerio de Educación, una plaza en un centro público tiene un coste anual de 3.518 euros. En un centro concertado, esa misma plaza cuesta al erario pública únicamente 1.841 euros. Solo por este concepto, y tomando como base los datos de gasto público del Ministerio de Educación en 2009, la Iglesia ahorra al Estado 4.399 millones de euros
¿No debería la Iglesia renunciar a todos sus bienes a favor de los más pobres y, de manera especial, renunciar a las inmensas riquezas que posee (museos, catedrales, etc.)?
“La Iglesia puede disponer de bienes para alcanzar sus propios fines”, que son: sostener al clero y a sus ministros, anunciar la Palabra de Dios, mantener el Culto, ejercitar la caridad (CDC, canon 1254)
La Iglesia es depositaria de un importante patrimonio cultural que a lo largo de los siglos han sido creados o recibidos por distintas instituciones de la Iglesia. Este patrimonio no se plantea como una riqueza en sí misma, ni supone un tesoro económico o fuente de negocio. Se ha planteado siempre como servicio a los demás, es un tesoro cultural para todos, pero en ningún caso un tesoro económicamente rentable. Más bien todo lo contrario.

Cáritas, sí; Iglesia, no

Cáritas no solo pertenece a la Iglesia sino que es la misma Iglesia, en su estructura más fundamental que es la parroquia. Los miles de voluntarios de la Iglesia, que realizan actividades sociales, no nacen por generación espontánea. Son miembros de la Iglesia que han recibido el anuncio de la Buena Noticia y viven y alimentan su fe en la comunidad eclesial. Esa experiencia es la que da razón de ser a toda su actividad.

¿La Iglesia solo aporta un 1% del presupuesto de Cáritas?

Este es un bulo que corre por internet y redes sociales. Confunden aportación de la Iglesia con la donación de la CEE y ni siquiera ese dato sería correcto a día de hoy, porque la aportación- mediante el donativo extraordinario- supone el 2% del presupuesto de Cáritas Española.

¿La Iglesia no paga el IBI?

Es falso. La Iglesia paga el IBI de todos los inmuebles que no estén exentos por ley.

¿La Iglesia es la única que, en algunos casos, está exenta del pago del IBI?

También es falso. Tampoco lo pagan, entre otras, las Fundaciones, las Asociaciones de utilidad pública, las federaciones deportivas, los partidos políticos, los sindicatos, las iglesias evangélicas, las comunidades hebreas y musulmanes. En Madrid, por ejemplo, no pagan el IBI: el museo del Prado, la SGAE, el Hotel Ritz, el Palacio de Liria, etc.
Está regulado en la llamada Ley de mecenazgo (ley 49/2002)

¿Qué sentido tiene que “algunos” en “algunos” casos no paguen el IBI?

Se trata de una medida de incentivo fiscal con la que el Estado reconoce las actividades de interés general que realizan muchas instituciones. Es lógico que el Estado promueva e incentive –también fiscalmente- a quienes trabajan a favor del bien común.

¿La Iglesia no paga tasas municipales?

Sí las paga (basuras, vados de garajes, etc.). No hay ninguna exención prevista en la Ley sobre el pago de estas tasas.
La Ley le da la razón a la Iglesia, pero en este momento tan duro de crisis, ¿no podría hacer un gesto ante la sociedad y renunciar voluntariamente a la exención del IBI?
La Iglesia hace gestos reales y diarios en favor de los que más lo necesitan. Muchos obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos han hecho signos visibles, reduciéndose el suelo, y otros muchos lo han hecho y no lo han dicho.

¿A la Iglesia no le afectan los recortes?

Como a todo el mundo, porque vive en el mundo, al lado de los que más sufren. Este año, por ejemplo, a pesar de seguir subiendo el número de contribuyentes que han puesto la X en su Declaración de la Renta, la recaudación ha sido menor, porque menores han sido, en general, los ingresos de los contribuyentes.

 ¿La Iglesia vive en un paraíso fiscal?

La Iglesia en España no dispone de un régimen fiscal privilegiado sino que se rige, en su aplicación práctica, por el mismo régimen que se aplica a otras instituciones no lucrativas del país y al resto de confesiones religiosas.
Los católicos ni tenemos ni queremos tener privilegios, pero tampoco ser discriminados.

¿Y si hubiera un cambio en la legislación fiscal?

La Iglesia estará siempre a lo que dicte la Ley. Si hubiera un cambio en la legislación fiscal, estaría a lo que dictara la norma, siempre con el límite de los beneficios previstos en los Acuerdos, que tendrán rango superior.

¿Y si tuviera que pagar impuestos de los que ahora está exenta, peligraría la misión de la Iglesia?

La Iglesia va a seguir cumpliendo su misión con los medios de que disponga. Lógicamente, si se dispusiera de menos recursos, las actividades podrían resentirse, pero como afirmamos en la Memoria de Actividades, cada euro que se invierte en la Iglesia rinde como 2,5 en el mercado. Con más o con menos, seguiremos haciendo mucho por tantos que todavía necesitan tanto.


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The Family Watch

miércoles, 30 de mayo de 2012 · 0 comentarios

Aprovecho la comunicación de mi amigo Paco García, nuevo impulsor del área de Consultoría y Servicios Institucionales, para hablar del Instituto Internacional de Estudios de la Familia - The Family Watch, una de esas iniciativas sobre las que pesa el tupido velo del silencio provocado por el "periodismo declarativo", atento solo a los dimes y diretes del mundo político oficial. Para esto están los blogs y las redes sociales, para dar visibilidad a tanta realidad como nos escamotea el "sistema".

The Family Watch se dedica a analizar la realidad social de la familia en el ámbito del mundo científico, los foros de expertos nacionales e internacionales, los creadores de opinión y la divulgación en medios de comunicación. Impulsa el intercambio de información y servicios, la integración de iniciativas y esfuerzos, el impulso de actividades docentes e investigadoras, la producción de contenidos, la organización de eventos, la creación y concesión de premios y distinciones.

La semana pasada The Family Watch participó -junto a otros 18 participantes de 12 países- en la Sede de Naciones Unidas de Nueva York, en un Encuentro de Expertos preparatorio del XX Aniversario del Año Internacional de la Familia que tendrá lugar en 2014.

La semana próxima organiza en Bruselas otro Encuentro de Expertos de ámbito europeo, con la participación también de Naciones Unidas, el Comité de las Regiones de la Unión Europea y el Doha Instituto Internacional de la Familia de la Fundación Qatar,

El lunes pasado presentaron a los medios de comunicación el INFORME TFW 2012 sobre LA FAMILIA COMO AGENTE DE SALUD.

Sugiero visites su página web en demanda de más información sobre asuntos en los que la familia es protagonista. En ella verás que puedes suscribirte gratuitamente a su newsletter semanal.

En esta línea, han organizado para el 22 de junio, en la sede de Madrid, un SEMINARIO DE POLITICAS LOCALES DE APOYO A LA FAMILIA dirigido a Concejales y Gestores del Área de Familia de los Ayuntamientos.

También están ya dispuestos a ofrecer la ESCUELA DE PADRES 5.0 a aquellas instituciones públicas o privadas que la demanden. En ella no se trata de oír la opinión de expertos sobre determinados temas, sino, tomando pie en un caso real, enseñarles a educar, a pensar el proyecto educativo que quieren para sus hijos, a utilizar sus capacidades de análisis y toma de decisiones y a concluir en medidas operativas. Piensan que puede ser muy bien recibida en Escuelas Públicas, Centros Educativos Concertados, Empresas, Asociaciones de todo tipo.

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PSOE, IBI, Iglesia y demagogia

lunes, 28 de mayo de 2012 · 0 comentarios

foto jbrage
A vueltas con el IBI (impuesto de bienes inmuebles) de la Iglesia católica en España. Los comunistas han encontrado la manera de tener algo con que encubrir su indigencia ideológica y ahora los socialistas se suman para dar rienda suelta a su bajo vientre anti clerical.

Algunas pistas que deberían hacer sospechar que los motivos de esta campaña son indecentes:

1. Los socialistas la lanzan ahora, después de no haber hecho nada parecido durante los últimos años en que han estado en el poder.
2. Los socialistas llevan protestando por los recortes en esto y lo otro del actual gobierno; pero para esta campaña dicen que "todos deben hacer un esfuerzo".
3. Dicen que "todos deben hacer un esfuerzo"; pero no piden que partidos políticos, sindicatos, otras confesiones religiosas, multitud de entidades más o menos públicas (como la SGAE), ONG, etc. lo hagan.

En fin, no sigo, porque de esto hay mucho que decir, y en particular, que detrás de unos cuantos euros está la verdadera campaña, la del desprestigio público de la Iglesia, afianzando prejuicios como el de los "privilegios" de que se supone que goza.

Muy recomendable sobre este tema, el artículo 10 claves sobre la Iglesia Católica y el IBI, publicado en arguments.

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Los 25 mandamientos de Tim Radford para periodistas

jueves, 17 de mayo de 2012 · 0 comentarios

Loss 25 mandamientos de Tim Radford para periodistas de a pie en el día de la Libertad Mundial de Prensa

Comentario de Juan José García Noblejas, sabado 3 de mayo de 2012

Tim Radford ha sido Editor científico en el Guardian, y también Editor artístico y literario, y ha condensado su experiencia periodistica en un conjunto de reglas que es bueno tener a mano. Las publicó en enero pasado en el Guardian (A manifesto for the simple scribe – my 25 commandments for journalists), pero la falta de tiempo para traducirlas ha hecho que ahora, gracias a algunos resúmenes que han ido apareciendo, y sobre todo al cuidadoso trabajo de traducción de Toni Piqué, pueda cumplir aquí aquel deseo de hace unos meses.

De todos modos, he traducido los cuatro párrafos que Tim Radford utiliza para introducir sus nada pretenciosos "mandamientos":

Escribí estos 25 mandamientos como una reacción de pánico, hace unos quince años, al recibir una invitación para hacer un poco de media training con un grupo de editores de Elsevier. Empecé a ponerlos juntos porque yo acababa de preguntarme qué era lo más importante a tener en cuenta cuando se escribe una historia, y la respuesta resultó clara y fuerte: "Lograr que alguien la lea".

En última instancia, no hay otra razón para escribir. Los periodistas escriben para apoyar la democracia, mantener la verdad, hacer ver la justicia, justificar los gastos, ver mundo y ganarse la vida, pero para hacer alguna de estas cosas de manera satisfactoria tienes que tener lectores. La imparcialidad y la exactitud son, por supuesto, profundamente importantes. Sin ellas, no eres propiamente un periodista: está jugando a otra cosa. Pero, sobre todo, tienes que ser leído, y si no, no estás para nada en el periodismo.

Anoté lo que tenía en la cabeza, y una vez que comencé a numerar aquello, tuve que seguir adelante. Escribí más de 10 y luego más de 20, y me detuve en 25 con sensación de culpabilidad. Pero no tenía tiempo para reducir el texto a los Diez Mandamientos. Las 25 cosas se distribuyeron entre los editores de Elsevier a la mañana siguiente y más tarde me pidieron que hablara con algunos miembros del personal en Nature, así que usé la misma lista de instrucciones, y una o dos personas me pidieron una copia.

Dí a aquello el subtítulo más bien poco serio de "manifiesto para un simple escribano" y entonces me di cuenta de que cuando las historias que yo había tratado de escribir quedaban mal, era porque no había guardado alguna de mis propias reglas. Así que pensé que debía haber escrito algo bastante útil, a fin de cuentas.

1. Cuando te sientes a escribir habrá una sola persona importante en tu vida. Se trata de alguien a quien jamás verás llamado lector.

Lee el artículo completo

2. No escribes para impresionar al científico al que acabas de entrevistar, ni al profesor que fue decisivo para tu graduación, ni al editor estúpido que te rechazó o a esa persona tan atractiva que acabas de conocer en la fiesta y sabía que eras periodista (o a su madre). Escribes para impresionar a alguien que está colgado de la barra del metro entre las estaciones de Green Parson y Putney y que dejaría de leerte en un milisegundo si pudiera hacer algo mejor.

3. Así pues, la primera frase de tu artículo será la más importante en su vida y luego la segunda y la tercera. Porque, a pesar de que tú –empleado, apóstol o apologista– te sientas obligado a escribir, nunca nadie está obligado a leer.

4. El periodismo es importante. Pero uno nunca debe engreírse con esa importancia. Nada mejor que la pomposidad para llevar al lector a cambiar tu pieza por el crucigrama o los resultados hípicos. Por tanto, las palabras simples, las ideas claras y las frases cortasson de vital importancia. Y también un toque irreverente.

5. Una frase que merecería ser grabada en la funda de tu computador: “Nadie se quejará jamás si escribes algo fácil de entender.”

6. Otra cosa que debes recordar cada vez que te sientes ante el teclado: “Nadie tiene por qué leer esta mierda”.

7. En caso de duda, asume que el lector no sabe nada. Sin embargo, nunca cometas el error de suponer que es estúpido. El error clásico en periodismo es sobreestimar lo que el lector sabe y subestimar su inteligencia.

8. La vida es complicada, pero el periodismo no puede ser complicado. Precisamente porque asuntos como la medicina, la política, la contabilidad o las ordenanzas de Mornington Crescent son complicados, los lectores recurren a The Guardian, o a la BBC, o
a The Lancet. Porque tienen la esperanza de que se los expliquen de forma sencilla.

9. O sea, si un asunto está tan enredado como un plato de espaguetis, tu texto consiste en un solo espagueti cuidadosamente extraído del plato. Lo ideal sería que además llevara adherida salsa de aceite, ajo y tomate. El lector agradecerá que le hayas dado una parte simple y no todo el enredo del plato. Porque (a) el lector sabe que la vida es complicada y agradece que alguien le explique con claridad al menos un fragmento, y (b) porque nadie lee informaciones que sugieren algo como “lo que sigue es inexplicablemente complicado...”

10. Por lo tanto, una regla básica es esta: una información sólo debe contener una gran historia. Si te sientes aguerrido para lidiar con cuatro grandes asuntos de una historia, haz que el entrelazamiento de esos asuntos sea el argumento de tu información. Puedes agregar algún elemento picante pero sólo si no te aparta del único argumento narrativo que hayas elegido.

11. Una observación. Ni se te ocurra empezar a escribir hasta que no hayas decidido cuál será tu argumento y no puedas decirlo en una sola frase. Pregúntate luego si tu madre escucharía esa frase durante más de un microsegundo antes de dedicarse de nuevo a la plancha. Porque cuando quieras venderle un artículo a tu editor recibirás ese mismo nivel de atención. Así que ten mucho cuidado con esa frase. Además, esa frase será a menudo –no siempre, pero muchas veces– la primera frase de tu artículo.

12. Siempre hay una primera frase –una introducción, una entrada…– ideal para cualquier artículo. Pensar en ella antes de empezar a escribir ayuda de verdad: descubrirás que las siguientes frases se escriben casi solas y muy rápidamente. Esto no significa que seas simplista, facilón, superficial o pícaro. Ni tampoco un superdotado. Solo significa que has dado con la entrada idónea.

13. Un periodista no debe sentirse insultado si lo llaman “simplista”, “facilón”, “superficial” o “pícaro”. Cuando paga por un periódico, el comprador desea que la información le llegue con facilidad y rapidez, sin notas ni referencias oscuras o aclaraciones a pie de página.

14. Palabras como "sensacional" o "trivial" no son insultos para un periodista. Uno lee lo que lee –teatro isabelino, novelas rusas, cómics franceses, novela negra americana…– porque algo en esas obras apela a su sentido de la emoción, del humor, del romance o de la ironía.El buen periodismo debe ofrecer sensación de humor, de emoción, de intensidad o acidez. “Trivial” es el insulto favorito de los estudiosos. Pero incluso ellos se interesaron por su objeto de estudio porque se sintieron atraídos por algo brillante, llamativo y, en efecto, trivial.

15. Las palabras tienen significado. Debes respetarlo. Ve a la raíz [be radical]: búscalos en el diccionario, averigua de dónde vienen. Luego, utilízalos de forma adecuada. [No hagas alarde de autoridad porque eso puede demostrar tu ignorancia. No te metas por un camino complicado sin preguntarte antes cómo piensas recorrerlo (el original es un juego de palabras y significados que pillo pero no sé traducir bien)].

16. La regla dice que debes huir de los clichés como de la peste. Excepto cuando das con el cliché adecuado. Te sorprendería lo útil que es un buen cliché usado con criterio. Porque en el periodismo no siempre tienes que ser tan inteligente, pero siempre tienes que ser muy rápido.

17. Las metáforas son buenísimas. Eso sí, no las elijas disparatadas y nunca, nunca las mezcles. En The Guardian, los copy-editors [en los diarios británicos los llaman “sub[editor]s”] concedían el premio “Piraña Amordazada”, una especie de Oscar de la incompetencia que toma el nombre de un reportero de laboral, que advirtió al mundo que “los gatos monteses del congreso del Sindicato se ocultan en la maleza, dispuestos a saltar como pirañas si no son amordazados”. George Orwell informa de un diputado que dijo: “el pulpo fascista calzado con botas [jackbooted] ha entonado el canto del cisne”.

18. Ojo con hacerse el enrollado, el buena onda. Cuando Moisés ordenó a sus comandantes que degollaran a todos los madianitas no lo hizo para demostrar que él era muy duro. Cuando advirtió al Faraón que dejara ir a su pueblo no le dijo: “colega, déjanos sitio, ¿no?” y el Faraón tampoco respondió: “ni de coña, tío”. El habla de taberna o de café tiene su propio ritmo, su propio lenguaje corporal, sus propias señales. El habla de la página de diario no tiene acento, no hay tono de voz que señalice la ironía, la comedia o la broma. Debe ser directo, claro y vívido. Y para eso es preciso que respete la gramática oficial.

19. Cuidado con las palabras largas y absurdas, con la jerga. Esto es doblemente importante si eres periodista científico, pues de vez en cuando tendrás que manejar palabras que no utiliza ningún ser humano normal: fenotipo, mitocondria, inflación cósmica, campana de Gauss, isostasia… Así que no es necesario que, además, digas “radiante” y “dichoso” en lugar de “brillante” y “feliz”.

20. Es mejor el inglés que el latín [la lengua ordinaria que la culta]. No extermines, mata. No salives, que se te caiga la baba. No incineres, quema. Moisés no le dijo al Faraón: “La consecuencia de no liberar a cierto grupo étnico podría dar lugar en última instancia a algún tipo de manifestación de las algas en la principal cuenca hidrográfica, con resultados imprevisibles para la flora y la fauna, que podrían afectar al consumo humano.” No. Le dijo: "las aguas del río se convertirán en sangre, los peces que hay en él morirán y el río apestará.”

21. La gente siempre respondemos a lo que nos es próximo. Los ciudadanos del sur de Londres deberían preocuparse más por la reforma económica en Surinam que del próximo resultado del Millwall [un equipo de fútbol de la zona], pero la mayoría no lo hace.

Acéptalo. El 24 de noviembre de 1963, el Hull Daily Mail me mandó buscar un ángulo local sobre el asesinato del presidente Kennedy. Hasta que no encontré este arranque: "Los ciudadanos de Hull estaban ayer de luto...", no me dejaron seguir explicando todo lo que había pasado en Dallas.

22. Lee. Lee un montón de cosas diferentes. La Biblia del Rey Jaime y Dickens y los poemas de Shelley y Marvel Comics y novelas de Chester Himes y Dashiell Hammett. Fíjate en las maravillas que puedes hacer con las palabras. Mira la forma en que esos autores evocan mundos enteros en apenas media página.

23. Cuidado con los definitivos. El último caballo en el hipódromo de Surrey quizá no sea el último en Godalming. Casi siempre hay alguien que es más grande, más rápido, más viejo, más precoz, más rico o más nauseabundo que el candidato a quien acabas de calificar con ese superlativo. Ahórrate la molestia. Escribir “uno de los primeros...” te sacará del apuro. Si no puedes, sigue la norma: escribe “según el Libro Guinness de los Récords...”, "según la lista de los más ricos del Sunday Times..." y así.

24. Hay cosas que el buen gusto y la ley no permiten escribir. Mis favoritos son “Asesino absuelto” y (en un reportaje sobre una obra de teatro sobre la Pascua de Resurrección) “Paul Myers, que interpretó a Jesucristo, fue la estrella del espectáculo.” Examina qué textos son de mal gusto y cuáles te pueden costar hasta medio millón de libras por palabra.

25. Los periodistas tienen una responsabilidad que no es sólo legal. Por tanto, busca la verdad. Si es difícil de alcanzar, y a menudo lo es, por lo menos busca la imparcialidad y sé consciente de que la historia siempre tiene otras caras. Cuidado con las apelaciones a la objetividad. Son las más sospechosas entre todas. Puedes informar que la Royal Society dice que la modificación genética es una buena cosa y que el uranio empobrecido es casi inofensivo. Pero debes recordar que quienes inventaron la modificación genética fueron incorporados inmediatamente a la Royal Society por miembros de esa entidad que entraron porque sabían cómo enriquecer barras de combustible de uranio y empobrecer el sobrante. Parafraseando a Mandy Rice-Davies, diríamos: "¿qué otra cosa podían hacer, no?".


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Cosquillas TV

viernes, 11 de mayo de 2012 · 0 comentarios

Un año más, he participado en el Blogs y Medios (#bym9). En las Flash Talks (también en lo demás) siempre encuentras personas y cosas muy interesantes, por ejemplo, Cosquillas TV, la web TV de las familias. Dejemos que sea el propio Gustavo el que lo presente:



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JMJ Young Answers 2

martes, 8 de mayo de 2012 · 0 comentarios

Lejos de arrugarse por la polémica -que los lanzó a la fama- de la primera serie de vídeos, la gente de arguments vuelve a la carga.

Los vídeos son fruto del trabajo realizado por estudiantes universitarios tras la JMJ Madrid 2011. Después de haber saltado a la fama con la primera serie y habiendo tratado los temas más polémicos de la opinión pública acerca de la Iglesia Católica, en esta segunda entrega trata temas más específicos de la religión católica.



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Viernes de periodismo

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El viernes pasado, cuatro de mayo, lo pasé yendo y viniendo por Granada, de acto en acto periodístico. Por la mañana fui a la sede de la Asociación de la Prensa de Granada (cuyo enlace no funciona en este momento), donde se celebraba el Día de la Libertad de Expresión. Uno de mis intereses en este acto era conocer a Jon Lee Anderson, cosa que pude hacer antes de que le hicieran la entrevista de la foto.


A continuación participé a la ofrenda en memoria de los periodistas asesinados en todo el mundo, una lista de 73 sólo en un año.


Por la tarde me escapé a la sede de ESCAV para ver y escuchar a Carles López hablar y componer sobre la reactable.


De allí me sacaron Rafa Marfil y Miguel Ángel Rodríguez Pinto para ir al Hotel Carmen, donde se celebraban las mesas redondas iniciales del Máster de Periodismo Deportivo que organiza ESCO. Además de oír las explosivas declaraciones de Quique Pina, presidente del Granada CF, pude saludar a Gregorio Manzano (y eso que me alegré cuando lo sustituyeron por Simeone...).


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Diálogo... de sordos

viernes, 4 de mayo de 2012 · 0 comentarios

La panacea -del griego panákeia, planta imaginaria a la que se atribuía la virtud de sanar todo mal-, esto era el diálogo, la solución de todos los males, la "panacea universal", se decía. Ponte a dialogar y ya está.

Hoy casi nadie habla de dialogar, ahora estamos inmersos en "la conversación", un murmullo infinito en el que todos hablen y no se sabe si alguien escucha -y se escucha no tiene tiempo para reflexionar sobre lo que oye-. Estamos siendo sepultados por este exceso diarreico de diálogo que es la conversación.

Pero, además de excesos, el diálogo tan venerado en Europa en los años 70 y 80 -y aún hoy, como reliquia- tiene límites cortantes como filos. Porque el diálogo es un camino, pero de poco sirve si no lleva a algún sitio: si se toma como fin en sí mismo, nos deja a la intemperie. En el otro lado del precipicio está que para dialogar hay que partir de algún sitio, de alguna certeza, caminar sobre algún punto de apoyo, mejor si es común, o el filo será tan delgado que no permitirá afirmar la pisada y, tarde o temprano, según sea la pericia del funambulista, nos precipitaremos en el vacío de la violencia.

Estas reflexiones me vienen con motivo de la retrasada lectura del artículo de Juan Manuel de Prada, Diálogo, que recomiendo vivamente.


He aquí una de esas palabras-talismán (o más bien palabras-ídolo) a las que nuestra época ha levantado un trono (o más bien un altar), antes incluso de determinar su significado. Tal vez por contraposición con `monólogo´, se tiende a pensar que `diálogo´ es conversación de dos (o, por extensión, de muchos), palabras que se cruzan en un mero intercambio verbal; pero, buceando en su etimología, descubrimos que `diálogo´ no contiene alusión numérica alguna, pues no está formado por el sufijo di-, que expresa dualidad (como en `dicotomía´, `dilogía´, `dióxido´ y tantas otras), sino por la preposición griega diá, que significa «a través de, por medio de». `Diálogo´ significa, pues, literalmente «a través de la palabra» o, si se prefiere, «a través de la razón» (suponiendo que las palabras sean la encarnación de un pensamiento racional, cosa que a estas alturas empieza a resultar dudoso); y alude a la capacidad humana de llegar al entendimiento o penetrar la verdad de las cosas mediante el instrumento de la palabra.

Lee el artículo completo

Pero en la acepción que comúnmente se da al `diálogo´ la palabra ha dejado de ser instrumento, para convertirse en fin. Basta con que dos hablen para que se considere que existe diálogo, aunque sus palabras conduzcan hacia callejones sin salida, o sean puros circunloquios que no conducen a ninguna parte, sino en todo caso al punto de partida (que con frecuencia es un punto inexistente, un no-lugar anegado por el vacío). Así el diálogo pierde su naturaleza dilucidadora, esclarecedora, para convertirse en jaula de grillos; y «a través de la palabra» solo se alcanza una mayor confusión (un ejemplo de este diálogo estéril nos lo suelen ofrecer las llamadas `tertulias políticas´que infestan los medios de comunicación).

Esta conversión del diálogo en logomaquia aturdidora –en el que las palabras dejan de ser un medio para alcanzar un fin y se erigen en fines en sí mismas– parte de una consideración errónea sobre la naturaleza de los dialogantes. Se considera que el título para dialogar es la dignidad o libertad intrínseca de la persona, en lugar de la ciencia cierta que posee sobre el asunto que se trata. A nadie se le ocurriría pensar que para ser jugador de baloncesto baste nuestra dignidad intrínseca como personas, ni nuestra libertad para elegir el oficio que nos pete; tampoco que midiendo metro y medio o cultivando una señora barriga aspiremos a jugar al lado de Pau Gasol. Sin embargo, se contempla con desarmante naturalidad que dialoguen quienes ningún conocimiento poseen sobre la materia sobre la que dialogan; y, en el caso de que dialoguen un perito en la materia (alguien que ha adquirido dominio de la misma gracias a la fatiga y el estudio) con alguien que la desconoce (o que en todo caso le ha dedicado alguna reflexión rápida y ocasional), se considera que sus opiniones son igualmente válidas y `respetables´. Es decir, se supone que toda persona, por el hecho de ser racional, tiene título suficiente para dialogar con cualquiera sobre cualquier cosa. El resultado de tales diálogos, inevitablemente, es una mayor oscuridad; y su eficacia persuasiva se sustituye por un `discusionismo´ cuasikafkiano, cuyos resultados estragadores los contemplamos cada día, en una sociedad que dialoga mucho pero no logra entenderse casi nunca.

Otra condición que la idolatría dialogante ha olvidado (y que más que condición es premisa) es que el diálogo solo es posible cuando existe un principio común que las partes coloquiantes aceptan; y a partir del cual pueden desarrollarse, «a través de las palabras» o razones, argumentos que limen asperezas. No existiendo tal principio común, el diálogo deviene imposible o improductivo (lo que popularmente se denomina `diálogo de besugos´), porque quienes en él participan rechazarán inevitablemente toda demostración que se pretenda construir sobre el principio que repudian; o en todo caso, se alcanzará un acuerdo de conveniencia mutua, lo que a la larga es aún más perjudicial que la falta de acuerdo, por mucho que se disfrace de `consenso´, pues se funda sobre la renuncia de los principios, disfrazada de `cesiones´ parciales. Un diálogo, pongamos por caso extremo, entre alguien que justifica al asesinato en todos los casos y alguien que en todos los casos lo condena no puede resolverse en la justificación del asesinato en determinados casos, o bajo tales o cuales circunstancias; pues tal diálogo es más odioso que la misma guerra. Pero tal es el laberinto en el que el diálogo, convertido en un fin en sí mismo, nos ha introducido.


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