Góticas

miércoles, 30 de septiembre de 2009 · 8 comentarios

Vaya por delante que me parece magnífica la decisión del Presidente Rodríguez Zapatero de preservar la intimidad de sus hijas ante la curiosidad malsana del público. Es más, siendo nuestro sistema democrático el que es, la familia del Presidente del Gobierno no debe dejar de ser gente normal y corriente, como lo somos los demás, pues votamos y elegimos a una persona, no a su familia. Bastante tiene ésta con tener que soportar las medidas de seguridad y otras incomodidades por el hecho de tener un pariente en el ejercicio de tan altas responsabilidades.

PERO..., hay un pero. En el famoso caso de la foto con Obama, comentado hasta la saciedad en todo tipo de medios y foros, pienso que el error es de Rodríguez Zapatero, que no debería haberse llevado a sus hijas al trabajo, y mucho menos haberlas hecho posar con sus colegas de oficina: tratándose de un cargo público de tanta relevancia, tiene que admitir que la foto sea pública.

Ahora bien, a lo que voy es que me parece bastante cutre que para una reunión de tan alto copete las niñas estas acudan disfrazadas de familia Monster, y que sus padres se lo permitan: ¡menudo ridículo! que además nos salpica a todos los españoles. Ellas pueden vestir como quieran; pero no cuando acompañan a un padre que está representándonos a todos (mal que nos pueda pesar).

Item más. Para colmo de males, en España a las pobres góticas les han aplicado esa estúpida medidad -en mi opinión- de desfigurar la cara para que no se las reconozca, con lo que no sólo no las preserva de nada, si no que se las acaba de desgraciar.

En compensación, cuelgo la foto que nunca debió hacerse pero que, hecha, debió publicarse: da menos susto.

Vídeos sobre Familias Numerosas

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Se han colgado en YouTube, dos vídeos sobre la importancia de las familias numerosas, que pretenden sensibilizar a la opinión pública y reforzar a las propias familias numerosas, hacerse oir y ganar cada vez mayor presencia en la sociedad.

Los vídeos, una iniciativa de Hirukide, pretenden destacar el papel de las familias numerosas, las injusticias que se cometen con ellas y el escaso reconocimiento que tienen.

¡Que disfrutéis viéndolos!

Señores Gobernantes
¿Por qué tenemos que pagar más impuestos por tener un coche más grande?
¿Por qué nos castigan por tener una casa más grande?
...

¿Qué hubiera sido
Miguel de Cervantes: 6º de 7 hermanos
Maria Teresa de Calcuta: 3ª de 3 hermanos
Michael Jordan: 4º de 5 hermanos

Somos millones de ciudadanos los que tenemos el honor de pertenecer o haber pertenecido a una familia numerosa!

Diez razones PARA NO OBJETAR a Educación para la Ciudadanía

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La polémica sobre las asignaturas de Educación para la Ciudadanía surgió hace dos cursos con la implantación de la asignatura de 2º ó 3º de la ESO. Desde entonces decenas de miles de padres se han opuesto a que sus hijos sufran la carga de adoctrinamiento moral que, establecida por el Estado, pretenden inculcar dichas asignaturas.

Para leer el artículo en Cheque Escolar

Benigno Blanco en COPE: 17O por la vida

jueves, 17 de septiembre de 2009 · 13 comentarios


Cristina Llorente

sábado, 12 de septiembre de 2009 · 4 comentarios

Es tan frecuente encontrarse personajes patéticos y destructivos en el mundo del espectáculo que toparse con alguno que no lo sea, sino todo lo contrario, parece un milagro, sobre todo porque a estos, gente normal a pesar de ser grandes artistas, suele silenciarlos la industria y la mafia que domina el gremio: si no se les puede corromper, hay que ignorarlos.

Uno de estos artistas normales -pero grandes- es Cristina Llorente, actriz, cantante, bailarina... y con la cabeza y los pies bien en su sitio. Una mujer joven, gran profesional, muy completa, con varios musicales en su currículo, un disco, etc.

Mejor que contar yo más, os invito a disfrutar paseando por su página web (creación de los geniales 101rpm que dirige mi amigo Gustavo), y por su blog, Permiso para ser yo, toda una declaración de intenciones.

Para abrir boca, os dejo con este clip de Cristina:

La objeción de conciencia

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Por Jaime Rodríguez-Arana, en La Gaceta de los Negocios, 10 de septiembre de 2009

En un sistema democrático cada uno debe poder pensar lo que le venga en gana.

Los derechos fundamentales de la persona son reconocidos y garantizados por el Ordenamiento jurídico. Son uno de los elementos centrales del Estado de Derecho. Su protección jurídica constituye, qué duda cabe, una de las grandes conquistas del pensamiento democrático. La Constitución no los crea ni los genera, los reconoce, asegura y protege. Estos derechos no los confieren los políticos, no los regalan los gobernantes. Son de titularidad personal.

El Estado de Derecho se diseñó, entre otras cosas, para que el ciudadano pueda disponer de un ámbito de libre desarrollo inmune a las injerencias estatales.

En un sistema democrático cada uno debe poder pensar lo que le venga en gana y debe poder actuar coherentemente con su criterio siempre que no atente contra los derechos de los demás o el orden público. Desde luego en temas de conciencia esto es bastante claro. Nos referimos, insisto, a asuntos graves, a cuestiones que configuran el modo de ser, de estar en el mundo, no a cuestiones de orden menor. Si, por ejemplo, a un médico que pretende salvar y curar a los pacientes, se le obligara a practicar eutanasias o abortos en contra de sus convicciones, se estaría violentando su libertad de pensamiento, su libertad ideológica.

Lee el artículo completo

En este caso, los ordenamientos jurídicos, para lesiones de derechos fundamentales de la persona, establecen un sistema de protección judicial y también el ejercicio de la objeción de conciencia. La objeción de conciencia es, por tanto, un derecho fundamental de la persona a ser en general y en concreto libre, a pensar y actuar de acuerdo con sus principios. Si sólo se protegiera la libertad de pensamiento y no sus consecuencias lógicas, se estarían desgajando dos partes de la libertad que en si mismas son inescindibles.

No reconocer la objeción de conciencia es no reconocer la primacía de los derechos fundamentales.
En España, el Tribunal Constitucional ha reconocido el derecho a la objeción de conciencia así los códigos deontológicos de numerosas profesiones. Es lógico porque, de lo contrario, la efectividad de los derechos fundamentales sería una quimera y se estaría permitiendo que el poder pueda avasallar la conciencia de cualquier ciudadano en asuntos graves.

Un gobierno obsesionado por evitar la objeción de conciencia es un gobierno autoritario al que molesta sobremanera el ejercicio de la libertad. Es un gobierno que piensa que los ciudadanos son mansos borreguitos que deben obedecer ciegamente los dictados que vienen de la cúpula. En España, mal que nos pese, tenemos en este momento un gobierno que, en algunos temas, incumple numerosos mandatos constitucionales. Es un gobierno que no promueve la libertad (art. 9.2), que no respeta el libre desarrollo de la personalidad de todos los españoles (art. 10.1) y, fundamentalmente, es un gobierno que ha vaciado de contenido, por utilizar una expresión suave, el mandato constitucional de “tener en cuenta las creencias de los españoles”, tal y como señala el párrafo tercero del artículo 16 constitucional. ¿O es que tener en cuenta las creencias de los españoles, como la Constitución manda a los poderes públicos, es eliminar los símbolos religiosos de los espacios públicos, obligar a los médicos a practicar abortos, impedir la libertad educativa evitando que los padres puedan elegir el colegio de sus convicciones para sus hijos, desnaturalizar una institución social tan relevante como el matrimonio u obligar a los farmacéuticos a dispensar píldoras del día después?

Si esta es la manera en que los poderes públicos tienen en cuenta las creencias de los españoles, entonces, como suele decirse: “Apaga y vámonos”. Insisto, la Constitución reconoce y asegura el ejercicio de los derechos fundamentales a todos los españoles. A eso debe dedicarse cualquier gobierno democrático. Entre nosotros, ahora, por la razón que sea, tenemos un gobierno empeñado en agredir a una mayoría importante de ciudadanos. Al menos, al 50% de la población. ¿Por qué será?

El mito de la homosexualidad incurable

sábado, 5 de septiembre de 2009 · 2 comentarios

Pedro Beteta, Doctor en Bioquímica y en Teología, arriesga en Análisis Digital con un el tema más tabú de nuestro tiempo: hace falta valor para salir a la palestra con esto estos días, aunque se haga con el exquisito tacto con el que lo hace.

Dice, por ejemplo:

En las últimas décadas, sin embargo, se ha impuesto una especie de férrea censura social que tacha de intolerante todo lo que contradiga la pretensión de normalidad defendida por determinados grupos homosexuales muy activos. Estos grupos de influencia presentan el estilo de vida homosexual de modo casi idílico. No es ahora el momento de relatar cientos de experiencias escritas por homosexuales que han superado esa tendencia, en ocasiones muy arraigada, quizá en otro momento; pero si concluir con lo que dice Aardweg, uno de los mejores expertos en el tema: “esto no es más que simple propaganda, pues cuando se escucha la historia personal de homosexuales se ve claro que en ese género de vida no se encuentra la felicidad. La otra cara de la moneda, que tantos se empeñan en silenciar, es la ansiedad, los celos, la sensación de soledad o las depresiones neuróticas, por no mencionar las enfermedades venéreas y otras patologías somáticas”.

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Tintín bajo llave

martes, 1 de septiembre de 2009 · 4 comentarios

Este verano he leído –releído, en este caso-, entre otras cosas, dos álbumes de Tintín, El Templo del Sol y Los Cigarros del faraón. He vuelto a disfrutar con las continuas peripecias de sus característicos personajes y, sobre todo, con las escenas de y en los barcos, que son mis preferidas. De regreso, leo en Aceprensa que la biblioteca de Brooklyn ha decidido poner bajo llave Tintín en el Congo, sólo disponible para el personal de la biblioteca y para quienes, por alguna razón de peso, solicitan con antelación verlo.

Ya hace años que el Bambi de Disney fue declarado para mayores (con reparos) en Suecia, ahora Tintín en el Congo ha caído en desgracia porque su contenido ha sido considerado ofensivo hacia los negros, en las ilustraciones y en el texto, después de la denuncia de algún ciudadano, probablemente tonto del haba o simplemente gamberro: estoy casi seguro de que no fue un negro.

Luis Daniel González, autor del artículo de la agencia, hace varias reflexiones de gran interés al respecto. Me quedo con estas tres: una, “esto significa el reconocimiento de que la literatura o, en general, el consumo de ficciones, es también una experiencia ética”; otra, “que parece indicar que algunos responsables bibliotecarios piensan (…) que los demás o son más tontos que ellos o son tan literales e incapaces de contextualizar lo que leen como ellos”; y la última, “tal vez la cuestión sea que vivimos en una cultura que ha perdido su religión, sí, pero conserva una moralidad hecha de prohibiciones que son como fósiles de las verdades de un antiguo credo”.

Aborto y objeción de conciencia

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Por Ignacio Sánchez Cámara, en La Gaceta de los Negocios, el 31 de agosto de 2009

Es una barbaridad que los médicos tengan la obligación jurídica de matar

De las declaraciones del ministro de Justicia sobre el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales de la Sanidad con relación a la nueva ley reguladora del aborto, sólo muy levemente matizadas después, cabe extraer tres conclusiones principales. Caamaño excluye tajantemente el derecho a la objeción de conciencia en este caso. Considera que es necesario que cada ley reconozca, en su caso, el ejercicio de ese derecho. Y entiende que, por lo tanto, los médicos que se resistan a practicar los abortos —a quitar la vida a los embriones— incurrirán en desobediencia civil. Las tres afirmaciones son graves y, a mi juicio, equivocadas.

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