Vacacioneeeeees....

sábado, 30 de junio de 2007 · 8 comentarios

Lo siento, amigos, desconecto y me voy al mundo real y tangible del Pirineo catalán (Pirineu)
Pero pronto vuelvo... El 25 estaré de regreso, para seguir en la batalla por cambiar el mundo.


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Transexualidad e ideología

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Por Josep Miró i Ardèvol en El blog de Josep Miró, el 22 de junio de 2007

La naturaleza, nuestra condición natural, ecológica está en el fundamento del ser hombre y mujer, del aparejamiento de la paternidad y maternidad, de la filiación y la fraternidad. Por esto son previos al Estado.

Se pueden desarrollar con independencia de él y sin él. Son fruto de la condición natural humana y de las leyes naturales que rigen sus hábitats. Si rechazamos forzar a la naturaleza porque vemos dónde nos lleva la crisis ambiental y del medio natural, tampoco podemos forzar la condición humana que también es naturaleza y no sólo construcción ideológica.

A lo largo de toda su historia por diferentes que fueran las épocas y las civilizaciones, la sociedad se ha fundamentado en lo mismo: Hombres y mujeres, padres, madres, hijos y hijas, parientes. Sobre esto se ha construido el clan, la tribu, la nación, la sociedad política, el estado, las unidades supra-estatales.

Todas estas han cambiado, algunas se han extinguido. ¿Dónde están hoy los iberos? Pero la continuidad hombre-mujer y de sus generaciones articuladas por los matrimonios y la cohabitación, la descendencia y el parentesco han continuado.

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Esta es la única razón por la cual hoy nosotros podemos estar aquí. Y esta es también la única razón por la que el estado del bienestar es posible. Sin hombres y mujeres unidos por el vínculo estable el tiempo suficiente para tener hijos y educarlos, el estado del bienestar no puede existir empezando por el sistema de pensiones, que necesita de una natalidad suficiente, algo más de dos hijos por mujer en edad fértil, para ser viable.

Esta es precisamente la causa por la que la solidaridad que representa la seguridad social en nuestro país, basada en un sistema de reparto, quebrará entre el 2015 y el 2020. No podemos agravar más este futuro con planteamientos que sólo conducen al caos demográfico, social y económico, porque los que pagarán, sobre todo, las consecuencias son nuestros jóvenes.

No se pueden alterar las instituciones inventándose nuevas concepciones y pensar que no pasa nada, que todo continuará igual. La sociedad no se divide por lo tanto en heterosexuales, homosexuales, transexuales, bisexuales, sino en hombres y mujeres.

En el terreno sexual, estos hombres y mujeres tienen en algunos casos comportamientos que se apartan de la atracción mutua entre el hombre y la mujer, que fundamenta las instituciones que nos dan vida, prosperidad, y bienestar. Pero estas opciones personales, que forman parte de la libertad y del derecho de cada persona no se pueden transformar en instituciones insustituibles.

No es el impulso sexual lo que da carta de naturaleza a las instituciones. El impulso sexual es otra cosa y responde a otra lógica. Los transexuales en concreto son personas en las que se presenta una contradicción entre su sexo subjetivo, el sentido y pensado, y sus características físicas.

Aquí no hay una opción, sino un desajuste que hoy en día se puede corregir y adecuar. Es posible reajustar las apariencias físicas para que se ajusten a aquello que se siente.

Estas personas deben verse respetadas y sus derechos ejercitados sin limitaciones, pero no porque sean transexuales, sino por su condición común de persona.

Un hombre gordo, una mujer delgada no tiene unos derechos especiales por ser gordo o delgado, sino por ser seres humanos, personas. Y si no se hace así, y se inventa una teoría que se singulariza en aras del propio bien, al transexual, entonces en realidad se le está discriminando porque se le singulariza por aquello que no es común en el resto de seres humanos, su condición de transexualidad, en lugar de proclamar aquello que lo hace igual: El ser persona, ser humano.

¡GUERRA a la EpC!

jueves, 28 de junio de 2007 · 0 comentarios

Es la guerra, y esta bitácora se alista en el bando rebelde, ocupa su lugar en la trinchera y se apresta a saltar el parapeto. ¡Ánimo! ¡A OBJETAR!; pero no sólo eso: hay que tumbar esta indoctrinación sectaria, sesgada y tiránica, con las armas de la razón, del pensamiento, y con el coraje de la dignidad.

Como aún hay mucha gente en Babia, que no sabe lo que nos jugamos, os invito a leer un poco, a pensar, ¡Y A ACTUAR!

* ¿Es que no tenéis sangre en las venas? (Reproche -contundente- par a católicos), por José Javier Esparza (4:45 min)
* Nueva declaración sobre la Ley Orgánica de Educación (LOE) y sus desarrollos: profesores de Religión y Ciudadanía, por Conferencia Episcopal Española (7:00 min)
* La FERE y el dinero, por Ramón Pi (1:15 min)
* La neomoral de rebaño, por Luis Sánchez de Movellán de la Riva (4:30 min)
* El pecado original de la educación para la ciudadanía, por Jorge Otaduy (3:30 min)
* Para la ciudadanía, Editorial de La Gaceta de los Negocios
* El cardenal Cañizares advierte que “si la ley traspasa las competencias del Estado e impone una formación moral a los ciudadanos, adaptarla es colaborar a que eso continúe
* Manuales de EpC defienden la dictadura castrista, la poligamia o incluyen un video sobre lesbianismo

¿Educación cívica?

miércoles, 27 de junio de 2007 · 2 comentarios

Por JUAN MANUEL DE PRADA, en ABC, 25 de junio de 2007

EN alguna ocasión mi admirado Manuel Martín Ferrand ha mostrado en sus artículos su estupor ante las reacciones virulentas que desatan los pronunciamientos de la Conferencia Episcopal. En una sociedad democrática donde se reconoce la libertad de expresión parece natural, en efecto, que los obispos alcen su voz para ofrecer respuestas, o siquiera orientación, en asuntos que de algún modo atañen a la moral o a la fe de millones de católicos españoles. Por eso me ha sorprendido que juzgue impertinente la declaración reciente de la Conferencia Episcopal sobre la nueva asignatura obligatoria llamada «Educación para la Ciudadanía». Se pregunta Martín Ferrand si debe considerarse perverso «educar cívicamente a los niños y jóvenes». La respuesta se la brinda la propia declaración de los obispos, en donde leemos que una asignatura que «no hubiera invadido el campo de la formación de la conciencia y se hubiera atenido, por ejemplo, a la explicación del ordenamiento constitucional y de las declaraciones universales de los derechos humanos, hubiera sido aceptable e incluso, tal vez, deseable».

Los obispos no se oponen a la transmisión de una deseable educación cívica, sino a que el Estado se arrogue el papel de educar la conciencia de esos niños y jóvenes, suplantando el derecho originario e inalienable de los padres a la formación moral de sus hijos. Que la asignatura llamada «Educación para la Ciudadanía» aspira a algo más que a una elemental transmisión de normas de convivencia cívica lo demuestra José Antonio Marina, autor de un manual de dicha asignatura que la ministra de Educación bendijo en sede parlamentaria, cuando afirma: «En algunos críticos de la Educación para la Ciudadanía me parece detectar un peligroso escepticismo acerca de la posibilidad de enseñar una ética universal. Es una creencia muy extendida, basada en el monopolio moral que han ejercido siempre las religiones, y que a estas alturas no se puede aceptar». Los obispos españoles, sin embargo, no aspiran a imponer ningún «monopolio moral»: se limitan a reclamar «el ejercicio del derecho a la educación por aquellos sujetos a quienes les corresponde tal función»; y piden que no se imponga «una formación moral no elegida por el alumno o por sus padres: ni una supuestamente mayoritaria, ni la católica, ni ninguna otra». Exigen, en fin, el cumplimiento estricto del artículo 27 de la Constitución, según un criterio de obligada neutralidad ideológica.

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Es la asignatura llamada «Educación para la Ciudadanía» la que pretende instaurar ese monopolio moral. A nadie se le escapa que enseñar -como propone Marina- una «ética universal» en una sociedad como la nuestra ha devenido una tarea imposible. Nuestra Constitución, por ejemplo, consagra el «derecho a la vida» como principio rector del ordenamiento jurídico; sin embargo, sucesivos gobiernos han propiciado una aplicación laxa de la legislación penal sobre el aborto, y más recientemente han permitido la
experimentación con embriones. Para muchos españoles tales actuaciones legislativas son éticamente reprobables y contrarias al «derecho a la vida»; para otros muchos son admisibles, por considerar que la vida del nasciturus no merece protección legal (lo cual constituye un contrasentido jurídico, pues no parece de recibo que nuestro Código Civil reconozca derechos patrimoniales a quien no se le reconoce el derecho más elemental a la vida).
¿Cómo se puede explicar el derecho a la vida que consagra nuestro ordenamiento desde una perspectiva ética universal? O bien se recurrirá a las generalidades huecas, reprimiendo la natural curiosidad de los alumnos, o bien se formará su conciencia desde presupuestos que en modo alguno pueden considerarse una «ética universal», sino adoctrinamiento ideológico. Cuando los obispos exhortan a los católicos a «recurrir a todos los medios legítimos» contra la asignatura llamada Educación para la Ciudadanía nohacen sino defender la libertad de conciencia. Cumplen con su obligación; y la nuestra exige que no nos dejemos engañar ingenuamente: el adoctrinamiento ideológico no es educación cívica.

Un santo para todas las horas

lunes, 25 de junio de 2007 · 0 comentarios

26 de junio, fiesta de San Josemaría Escrivá de Balaguer, Fundador del Opus Dei.
Por cambiaelmundo

Cuando cojo la pluma para escribir este artículo, la Iglesia celebra la festividad de Santo Tomas Moro, lo que trae a mi memoria la famosa película de Fred Zinnemann A man for all seasons (Un hombre para la eternidad, en castellano), basada en un guión de Robert Bolt, Oscar a la mejor película, director y actor (Paul Scofield) entre otros. Sir Thomas More, Gran Canciller de Inglaterra entre 1529 y 1532 –el primer laico en ocupar ese cargo-, hizo en su tiempo todo lo políticamente posible para salvar a un tiempo su lealtad al Rey, su conciencia y su propia cabeza: cuando llegó al convencimiento de que esto era imposible, no dudó en sacrificar su vida antes que violentar su conciencia y poner el poder por encima de la verdad. Por eso, en 2000 fue propuesto y proclamado “Patrono de los Gobernantes y Políticos”. En el texto de petición al Papa se señala, entre otras cosas, que Santo Tomás Moro aparece como el modelo ejemplar de esa unidad de vida en la que Su Santidad ha cifrado la expresión específica de la santidad para los laicos (...). En Santo Tomás Moro no hubo señal alguna de esa fractura entre fe y cultura, entre principios y vida cotidiana, que el Concilio Vaticano II lamenta “como uno de los más graves errores de nuestra época”.

La dimensión religiosa del hombre se manifiesta, de un modo o de otro, en la vida social, y en muchas ocasiones lo hace con una especial relevancia, cosa que no deja de plantear algunas dificultades en este mundo plural, globalizado y multicultural nuestro. A veces, esta pluralidad de convicciones genera tensiones, o simplemente parece que complica las cosas, por lo que algunos sienten la necesidad de encontrar un mínimo común sobre el que construir. Sin embargo, esos elementos comunes resultan arduos de identificar y problemáticos en su determinación. En esta época, en la que se embrollan diversas formas de entender la necesaria separación y cooperación entre poder civil y religioso, las palabras de San Josemaría Escrivá, cuya fiesta celebramos hoy 26 de junio, pueden servir de orientación para los ciudadanos que suman a esta condición la de cristianos, y para otras personas que buscan sinceramente el bien común. Será la quinta vez en que tenga lugar su fiesta como santo, tras la canonización de 2002.

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El fundador del Opus Dei suscitó la responsabilidad del laico católico, impulsándolo no sólo a vivir con coherencia el Evangelio, sino también a trabajar por la justicia, codo con codo con personas de cualquier credo o filosofía, con el punto de partida de un trabajo bien hecho, tanto desde el punto de vista técnico como ético.

La teoría y la praxis de San Josemaría engarzan con la línea presentada por Juan Pablo II en su encuentro con los jóvenes españoles en Cuatro Vientos en 2003: “la verdad se propone, no se impone”. Las llamadas de Escrivá a secundar a la jerarquía eclesiástica en materia de fe y moral, a implicarse en la defensa del matrimonio y de la libertad de enseñanza, no incitan a la agresividad, sino al diálogo y al estudio; en una entrevista respondía: “Se trata, en una palabra, de comportarse como cristianos, conviviendo con todos, respetando la legítima libertad de todos y haciendo que este mundo nuestro sea más justo”.

Los católicos debemos proponer no imponer; como se espera de cualquiera en una sociedad democrática. “No ser anti nada ni anti nadie” era un lema de San Josemaría, que siempre distinguió, y así lo inculcó en sus hijos espirituales y amigos, entre las convicciones y quienes las detentan. No se puede maltratar a nadie porque piense de una manera distinta. Debe haber libertad para expresar los propios pensamientos, pero sin pretender capitidisminuir al que piensa de otra manera. Porque un cristiano no se siente enemigo de nadie. Hay un ejemplo de esto especialmente significativo en la vida de San Josemaría; le entusiasmaba la idea de impulsar un college en Kenya. Pero se negó rotundamente a que se hiciera bajo las sombras de la discriminación. Si había college, debía estar abierto a cualquier raza, a cualquier religión, a cualquier condición social. Esa es la historia de Strathmore College, el primer centro educativo interracial creado en África.

San Josemaría es un santo para todas las horas, para quienes, ciudadanos de este mundo, ejercitan su libertad de sentirse también ciudadanos de la ciudad celestial, lo cual no les impulsa a desentenderse del mundo en el que viven, sino todo lo contrario, a aportar el signo más, signo que, curiosamente, coincide con la cruz. En 1948 escribía: “Vuestro amor a todos los hombres os debe llevar a afrontar los problemas temporales con valentía, según vuestra conciencia. No tengáis miedo al sacrificio, ni a asumir cargas pesadas. Ningún acontecimiento humano puede seros indiferente, antes al contrario todos deben ser ocasión para hacer bien a las almas y facilitarles el camino hacia Dios”.

El imperio de la diversión

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Como en realidad no se puede ser feliz –vienen a decirse– vamos a intentar al menos vivir entretenidos

Por Jaime Nubiola, en La Gaceta de los Negocios, viernes 22 de junio de 2007

Uno de los rasgos que afectan medularmente a nuestra sociedad es el enorme auge del espectáculo, de la industria del entretenimiento y del comercio de la diversión. En estas semanas finales del curso académico un buen número de estudiantes se distrae de la tensión de los exámenes pensando que no harán nada de provecho en el verano, y eso es precisamente lo que más les atrae después de unas semanas de atención intensa al estudio. "Desconectar" es quizás el verbo que expresa mejor esa actitud ante las vacaciones, como si en nuestra vida ordinaria fuéramos máquinas de trabajar que se desenchufan al llegar el verano. Lo importante es distraerse, divertirse, desconectar de la rutina habitual.

Esto es así a escala europea. Nuestro país se ha convertido en un destino turístico, elegido por más de 50 millones de visitantes al año. Se trata –dicen nuestros conciudadanos europeos– de un país divertido, en el que es posible pasárselo muy bien y además sin hacer un enorme gasto. Toda España viene a ser en el verano como un Disney World para adultos.

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De forma creciente el imperio de la diversión no se concentra exclusivamente en el verano, sino que se extiende a las demás temporadas del año, y no afecta sólo a la infancia y la juventud sino que coloniza todos los estratos de la vida. Esto se advierte bien en los medios de comunicación, quizá particularmente en las cadenas de televisión. Los programas de televisión han dejado de tener una función formativa o informativa y se han volcado decididamente en el entretenimiento, "porque es lo que la audiencia pide" dicen los responsables.

La libertad en apuros

En este sentido, me impactó la escena de hace unas pocas semanas en la cárcel de Pamplona. Se trataba de una situación extrema como son casi siempre las que ocurren en los márgenes de la sociedad. Un preso marroquí, de 36 años, eludió los controles de seguridad en un momento de descuido y se encaramó al tejado donde permaneció durante más de dos horas hasta que, con la ayuda de un psicólogo, fue bajado a la calle en la cesta de los bomberos. Durante el tiempo que estuvo en el tejado de la cárcel amenazó con suicidarse y en una crisis de ansiedad arrancó varias tejas que echó a los viandantes y rompió la antena de televisión del centro penitenciario. "Nos has quitado la poca libertad que teníamos", le gritaban los otros internos, que le insultaban e increpaban para que se tirara del tejado a la calle y terminara así con su vida. El enfado de los presos por haberles roto la antena era notable. Aquel recluso les había dejado sin televisión, que es la forma legal que tienen de evadirse de su reclusión al menos por unas horas al día.

Los ciudadanos libres que encuentran en la televisión el recurso habitual para desconectar, para liberarse de sus obligaciones, para no prestar atención a los demás, me dan todavía más pena que el recluso marroquí, pues muestran que de forma voluntaria se han sometido a una esclavitud de la atención que casi siempre les vacía y empobrece. Se trata –suele decirse– de descansar, de estar entretenido, de pasar el rato, pero todos sabemos que la distracción consiste casi siempre en prestar atención a cosas tan banales, en el mejor de los casos, como el cotilleo de los famosos o la vida privada de los invitados a los programas.

Diversión y vida con calidad

En nuestra sociedad hay un miedo atroz al aburrimiento y lo combatimos con el entretenimiento que narcotiza la capacidad de atención. Lo superficial, lo epidérmico o lo efímero son el antídoto que convierte la existencia humana en un zapping vital. Las formas preferidas de entretenimiento son ahora aquellas que producen una gratificación inmediata y que en todo caso no exigen apenas esfuerzo. De forma creciente, la calidad de una vida comienza a medirse por la cantidad de diversión que contiene. Como en realidad no se puede ser feliz –vienen a decirse– vamos a intentar al menos vivir entretenidos, vivir sin padecer la angustia de la soledad existencial.

Esta actitud, tan difundida en nuestra sociedad, que considera a la diversión como el objetivo final de la vida, convierte a la propia vida en un videojuego banal incapaz de dotarla de sentido. Quienes invierten su tiempo y su dinero en Secondlife muestran la verdad de este diagnóstico. Viven una segunda vida en las pantallas de sus ordenadores porque no tienen una vida de primera, una vida real que merezca la pena, con sus penas y sufrimientos, pero también con sus gozos y alegrías.

Familias rebeldes y numerosas

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Las madres y los padres necesitan un arsenal de ideas y frases para responder a la mentalidad anti-niños

Por Patrick Meagher en ACEPRENSA

Quien tiene hijos se encuentra en la primera línea de fuego de la guerra cultural. En total contraste con el dicho “un hijo es una bendición”, hay casos de hostilidad patente.

María López y su marido, Alex, reciben más sonrisas que malas caras, más elogios que menosprecio cuando se dirigen a la tienda de comestibles en la capital de Canadá, Ottawa, con sus cuatro hijos. Pero les asombra que también hayan de escuchar críticas. En un mundo en el que a la mayoría nos han enseñado que, cuando no se tiene nada agradable que decir, mejor no decir nada en absoluto, no deja de ser revelador que la gente condene abiertamente a las familias por tomar la decisión de tener un hijo cuando, según parece, no se debe tener más de dos.

En otra ocasión, una mujer, refiriéndose a un hombre con cinco hijos, le dijo a López: “¿Es que no ha oído hablar del control de natalidad?” López le respondió de la forma más suave que pudo: “¿No estaba usted a favor de la libertad de elección? Pues esto es lo que él ha elegido”.

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Frases con gancho

En la era de las frases cortas con gancho en la batalla de las ideas, las madres y los padres se encuentran en primera línea de fuego intentando defender la familia con oraciones de quince palabras o menos. Yo también soy padre de cuatro hijos y estaba con un pequeño grupo de familias canadienses, cuando la charla giró hacia el tema de la hostilidad. Nuestra conversación se convirtió en una sesión estratégica improvisada sobre cómo responder de manera coherente. Estábamos de acuerdo en que, después del insulto, lo mejor es actuar con rapidez. Los atacantes, con su sonrisa complaciente, en realidad no quieren discutir la filosofía de la norma no escrita de los dos hijos; en cambio, los padres agraviados sí desean responder con una máxima que conduzca a una reflexión posterior. “Creo que el mejor regalo que le puedes hacer a un niño es tener hermanos” fue la respuesta ganadora.

Ahora, imagine que tiene, por ejemplo, diez niños. Una pareja de Texas con diez hijos cuenta que la mayoría de la gente se queda maravillada. En los restaurantes, la camarera les pregunta que de qué campamento o grupo son. Pero una vez, les dijeron: “¿Y se consideran personas responsables teniendo diez hijos?” La madre, Catherine Musco García-Prats, respondió: “No medimos nuestro sentido de responsabilidad por el número de niños que tenemos, sino por lo que hacemos con ellos”. Se nota que tiene práctica en responder a las críticas. Cuando le preguntan si hay tiempo para querer a tantos, García-Prats contesta: “El amor se multiplica. Cada uno de ellos cuenta con nueve hermanos que lo adoran”.

Yo he dejado de decir que tener hijos significa contar con alguien que venga a verme cuando sea viejo. En el fondo, es una respuesta egoísta. Prefiero decir que los niños invitan al sacrificio y estimulan la bondad de las personas. Los niños hacen del mundo un lugar mejor porque obligan a sus padres a madurar al hacerles pensar en las necesidades de los demás.

El recurso más valioso

Si disipamos la cortina de humo, veremos que los índices de natalidad muestran lo contraria a los niños que es la sociedad actual. Un país necesita un mínimo de 2,1 hijos por mujer (como en los Estados Unidos) sólo para sobrevivir. Una sociedad que quiere a los niños no tiene una tasa de fecundidad de tan solo 1,5 hijos por mujer, como en Canadá, o de 1,3, como en España, Italia y Grecia. De hecho, toda Europa tiene poblaciones implosivas, a juzgar por sus tasas.

Hasta hace poco, cuando numerosos países occidentales se encontraron con la crisis de natalidad, no se ofrecía ningún tipo de beneficio fiscal a las familias que generaban el recurso más valioso: la siguiente generación. En casi todos los países occidentales, después de que una mujer haya tenido un bebé, una enfermera le da una charla sobre métodos anticonceptivos. Naciones Unidas da fondos a la organización de planificación familiar Planned Parenthood, que gasta más dinero en poner fin a embarazos que en cualquier otra cosa, y cuando las parejas tienen hijos, los esconden. Se envía a los niños a la guardería, pero no hay ningún adulto que levante la mano cuando se pregunta: ¿Quién hubiera preferido la guardería a estar con su madre cuando era niño?

El mundo occidental padece algo peor que un desdoblamiento de personalidad: lo que es una bendición para unos, supone una carga para otros. Cuando las dos partes se encuentran, los acontecimientos pueden dar un curioso giro. Una conocida llevó a sus cinco hijos de compras. Cuando el dependiente de la caja se enteró de que todos los niños eran de ella, comentó: “Los hay avariciosos”. Qué extraño.

Pero los comentarios despectivos de los que son blanco las madres, en muchos casos no van dirigidos a ellas, sino a la persona que los pronuncia. Son justificaciones para la mujer que decidió no tener hijos y ahora se arrepiente, o que esperó demasiado.

Por lo general, la hostilidad de los hombres no es más que el mismo egocentrismo de siempre. Me topé con esta situación por primera vez cuando mi primer hijo tenía seis meses y me lo llevé a un restaurante donde me encontré con unos conocidos. Para la joven pareja que tenía al lado, tener familia no entraba en sus planes debido a las consecuencias para la figura de ella, la vida sexual de ambos, las noches de hockey de él y sus planes de viaje conjuntos. Él se inclinó hacia nosotros para expresar su opinión: formando una cruz con los índices de las manos, los colocó ante la cara de mi hijo, como para protegerse de todo mal, y anunció desafiante que en sus vidas los niños estaban absolutamente fuera de toda discusión. Ella no dijo nada. Visto desde ahora, creo que esta escena fue un mensaje para ella, no para mí.

Aliados secretos

Pero esta moneda también tiene una cara alentadora. En la guerra cultural, las familias tienen sus aliados secretos. Cuando, de repente, aparecen unos desconocidos que te dicen “tiene unos niños preciosos” o “es usted valiente” o “qué suerte tiene”, al padre abatido se le sube la moral, como a un soldado en las trincheras después de escuchar que los refuerzos están en camino. Ahora, hago un esfuerzo consciente para felicitar a los padres y las madres con hijos pequeños, para ayudarles a abrir una puerta o para bregar con el cochecito. Una sonrisa cómplice que diga “la paternidad no es para pusilánimes” es, a veces, el elixir que un padre necesita para superar un desastre infantil.

Por una serie de circunstancias complicadas, hace poco mi mujer tuvo que ir sola a la iglesia con nuestra hija pequeña. Al final de la misa, la pequeña Catalina lloraba tan alto que muchos giraron la cabeza. Mi mujer se puso colorada y se le hizo eterno el camino hasta la puerta. Pero lo importante en esta anécdota fue que un desconocido se acercó a ella, la felicitó por haber acudido y le dijo que sabía que su labor era difícil. A pesar de lo mal que lo había pasado, cuando me lo contó más tarde, mi mujer estaba radiante.

Nunca está de más que te den ánimos. En el mundo actual, los padres y las madres lo necesitamos más que nunca.

Lo público y lo púdico

viernes, 22 de junio de 2007 · 0 comentarios

Por Antonio Barnés Vázquez. Sevilla (1967).

Ser vergonzoso o sinvergüenza no son conductas atractivas ni positivas. Como decía Aristóteles, en el medio está la virtud. Entre la mojigatería y la sirvengonzonería, lo púdico –pudor, pudoroso- se muestra lo más razonable y equilibradamente humano.

Lo púdico se relaciona con lo público desde el momento en que hablamos de intimidad en la persona humana, concepto que no aplicamos a los simios. No hay orangutanes desnudos o medio desnudos, porque el vestido no es una categoría pertinente para los animales.

Para los hombres y mujeres sí es significativo el vestido, y no tanto en relación con el calor y el frío cuanto a su intimidad.

El ser humano no es reducible a su cuerpo por la sencilla razón que apunta Viktor Frankl: una persona con un cuerpo exactamente igual al de mi madre, no es mi madre, que es mucho más que su organismo perfectamente reproducido.

Hombres y mujeres poseemos intimidad porque, entre otras cosas, somos libres para desvelarla y entregarla a quien merece nuestra confianza.

Por eso, el escenario por antonomasia de la intimidad es la familia, en sentido amplio, pues incluye también a los amigos.

El chimpancé es el mismo en el cuarto de baño, en la playa y en la calle.

Pero el ser humano no debe confundir la playa con el cuarto de baño ni la calle con la playa, porque estaría despojándose de la intimidad y se deshumanizaría.

En la actualidad, abundan en nuestras playas y calles personas masculinas y femeninas que abdican de su intimidad, porque en su modo de desvestir no disciernen entre el cuarto de baño, la playa y la calle.

Se ha producido un corrimiento antropológico. Muchos están en la costa como en la ducha y en la vía pública como en la playa.

Para recuperar el respeto a los demás –violencia doméstica, violencia en las aulas, conflictividad laboral, etc- hay que empezar por el respeto a uno mismo y al propio cuerpo. Hay que empezar por recuperar la intimidad.

Primeros libros de texto de Educación para la Ciudadanía

jueves, 21 de junio de 2007 · 0 comentarios

La ministra de Educación de mi atribulado país, Mercedes Cabrera, ha pedido que se lean los manuales de Educación para la Ciudadanía antes de juzgar esta asignatura.
A parte de que ya es más que suficiente con haber visto el programa del ministerio, ya hemos empezado a castigar nuestras neuronas con los manuales de marras. Cheque Escolar, por ejemplo, ha recogido el guante de la ministra y se ha puesto a trabajar:

Las editoriales educativas han comenzado a publicar libros de texto de Educación para la Ciudadanía.

Los primeros manuales plasman la intensa experimentación ideológica a que da pie el currículo de la asignatura fijado por el Ministerio y ampliado por las Comunidades Autónomas según la orientación política de sus respectivos gobiernos. Se trata de uno de los riesgos advertidos por el movimiento cívico de oposición a este ensayo de adoctrinamiento de toda una generación. LIBERTAD DIGITAL ha comparado los dos primeros manuales en aparecer, el de la editorial progresista Octaedro, y el de SM, casa editorial de los Marianistas que se aplicará mayoritariamente en los centros católicos concertados y ha sido elaborado por José Antonio Marina.


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Clonación ¿terapéutica?

miércoles, 20 de junio de 2007 · 2 comentarios

No cabe esperar de la clonación ninguna curación, sino sólo esperar presuntas expectativas

Ignacio Sánchez Cámara. La Gaceta de los Negocios, 20 de junio de 2007

El pleno del Congreso de los Diputados aprobó el pasado jueves la nueva Ley de Investigación Biomédica, que convierte a España en el cuarto país europeo que legaliza la clonación con fines terapéuticos. Sólo el Partido Popular se opuso a la medida. La noticia ha pasado casi inadvertida, perdida en algún discreto lugar de las páginas de Sociedad de la mayoría de los diarios y, con apenas alguna excepción, por ejemplo este periódico, sin ningún comentario o análisis valorativo. Es decir, se ha colado de manera vergonzante.

La escasa repercusión en los medios contrasta con la trascendencia de la decisión, acompañada de una buena dosis de hipocresía. Así, la ley prohíbe expresamente crear embriones para la investigación, pero eso es precisamente lo que aprueba, sin más que recurrir a una tergiversación del lenguaje. Sutilmente, lo que se clona no son “embriones” sino “óvulos activados”. Esperamos con ansiosa curiosidad la diferencia.

En realidad, estamos ante la aprobación del uso de embriones humanos con fines pretendidamente terapéuticos. Y digo pretendidamente, porque, como explicó magistralmente en estas páginas el viernes pasado Natalia López Moratalla, la clonación carece hasta ahora de uso terapéutico y sólo puede utilizarse, de momento, con fines de investigación.

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Hoy por hoy, no cabe esperar de la clonación ninguna curación, sino sólo presuntas expectativas. Por esta razón, no cabe hablar estrictamente de clonación terapéutica, sino de clonación con fines investigadores. Por el contrario, sí es posible curar mediante la utilización de células madre de adulto, lo que no plantea ningún conflicto moral. Cada vez se abre más paso la evidencia científica acerca de la validez de la células del propio paciente en medicina regenerativa. Y se dirá, ¿es que la clonación con fines de investigación médica sí plantea conflictos morales? Y hay que responder afirmativamente, pues se trata de “fabricar” seres humanos (eso sí, invisibles para el ojo humano, y a quién le va a importar el destino de lo que no se ve), aunque el fin sea la búsqueda, que no la curación efectiva, de eventuales métodos terapéuticos.

La clonación es una de esas barreras que la humanidad no debe traspasar, aunque sea al servicio de fines, en principio, loables. Y no sólo por razones de naturaleza moral, sino porque transforma la autoconcepción que los hombres tenemos de nosotros mismos. Es una puerta abierta a algo que va más allá de lo que, al menos hasta ahora, ha sido la humanidad. Si fuera algo de suyo bueno, y que no planteara graves objeciones morales, no se trataría de manera tan vergonzante y con tantos circunloquios y enredos verbales. Se anuncia con cierta complacencia, como si eso nos situara en la vanguardia de la ciencia universal, que España es el cuarto país europeo en aprobarla, después del Reino Unido, Bélgica y Suecia. Y se omite el número de los que no lo han hecho “todavía”. ¿Por qué no lo han hecho ya más países si es cosa tan fantástica y que permitirá curar tantas enfermedades? Por otra parte, en Estados Unidos, líder mundial indiscutible en investigación biomédica, aunque la clonación terapéutica no está prohibida, no se practica como consecuencia de las restricciones de los fondos federales para ello y del ambiente contrario en la opinión pública.

Por lo demás, nuestro Parlamento ha aprobado esta medida sin promover el necesario debate en la sociedad y sin alcanzar el consenso con la oposición. Poco ruido para demasiadas nueces. Al parecer, eso de que el fin no justifica los medios empieza a ser considerado como prescindible antigualla.

Algo se mueve

viernes, 15 de junio de 2007 · 0 comentarios


Cristianos y musulmanes en el Family Day, consuelo para mujeres que han abortado, ligas anticalumnias, promoción social, lucha contra el porno: ¡únete a la acción!

Clonación

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Ayer fue un día triste en España, otro más de los muchos a los que ya parece que venimos acostumbrándonos, un paso más, y no precisamente pequeño, de la CULTURA DE LA MUERTE, una profundización mayor en la crisis de valores y en la decadencia de nuestra sociedada: ayer, el Gobierno legalizó la clonación, según informa hoy La Gaceta:

La norma, que rechazó el PP, permite la transferencia nuclear con fines terapéuticos

F.J.G. / Agencias. Madrid. España se convirtió ayer en el noveno país del mundo y el cuarto de Europa en aceptar la clonación terapéutica con la aprobación definitiva en el Pleno del Congreso de la Ley de Investigación Biomédica, que fue apoyada por todos los grupos con la excepción del PP.

En la votación separada de las enmiendas incorporadas al proyecto a su paso por el Senado, el PP apoyó las negociadas en esa Cámara y votó en contra del núcleo de la ley, según indicó su portavoz en la Comisión de Sanidad del Congreso, Mario Mingo. El texto prohíbe expresamente la constitución de preembriones o embriones humanos exclusivamente con fines de experimentación.

Sin embargo, la norma legaliza la clonación terapéutica. Esta técnica supone la transferencia del núcleo de una célula adulta de un paciente a un ovocito al que se le ha extraído su núcleo para reprogramar su crecimiento celular y poder crear así células madre embrionarias capaces de crear tejidos u órganos que se puedan trasplantar a la persona enferma.

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Según la ministra de Sanidad, Elena Salgado, la norma es una "ley de garantías" que pretende alcanzar un equilibrio entre el respeto a la libertad de investigación y los controles que garantizan que ésta se realiza en el respeto a los derechos del ser humano y, en particular, a la protección de las personas participantes en los ensayos.

Además, la ley garantiza el derecho a la no discriminación, la confidencialidad de los datos y la gratuidad de las donaciones de material biológico, y para asegurar su desarrollo se constituye el Comité de Ética de la Investigación, que garantizará que las investigaciones se adecúen a los requerimientos metodológicos, éticos y jurídicos exigidos. Asimismo, se crea la Comisión de Garantías para la Donación y Utilización de Células y Tejidos Humanos, que debe informar de los proyectos que utilicen o generen estos materiales, incluida la reprogramación celular.

Mario Mingo destacó que aunque se ha mejorado la iniciativa inicial, que era "francamente mala", incluye "elementos nucleares dañinos para la ética y el concepto científico de la realidad de hoy". El Gobierno se sigue "empecinado en sus errores" y está "anticuado" desde el punto de vista científico, ya que maneja conceptos anteriores a 1995. Según Mingo, se ha "desaprovechado una oportunidad" para regular y potenciar la investigación con células madre adultas, que son "las que están dando resultados", por lo que confió en que "muy pronto, cuando gobiernen, puedan subsanar este problema".

En este sentido, la directora general científica y técnica de VidaCord, Mónica López Barahona, aseguró que "no existe a día de hoy ningún ensayo clínico aprobado en todo el mundo con células madre embrionarias, mientras que existen 710 con células madre adultas".

El PP sí votó a favor de enmiendas como la disposición que permite la creación de bancos de cordón umbilical que tengan por objeto la gestión de servicios de procesamiento, preservación, almacenamiento y distribución del material biológico.

El presidente del Foro Español de la Familia, Benigno Blanco, dijo que la ley supone un "retroceso ético absolutamente rechazable", porque convierte el embrión en "mero material" de investigación. "Creo que es una ley profundamente negativa porque España va a ser uno los países del mundo donde la vida del ser humano, en sus fases de desarrollo, más desprotegida va a estar".

El presidente de la Asociación Española de Bioética, Manuel de Santiago, explicó que con esta ley España vuelve a "dar la nota" y se define como un "país radical a través del pseudoprogresismo".

Más información:
*El Congreso aprueba la Ley de Investigación Biomédica
*El Foro de la Familia considera...

Una copa de más

miércoles, 13 de junio de 2007 · 6 comentarios

Si bebes, no gobiernes, o por lo menos no des ruedas informativas; el chiste es fácil, por eso no vale mucho, además, es tradicional la desconfianza popular hacia esas personas tan severas que nunca hacen ninguna tontería. Reagan fue famoso por sus metiduras de pata y resultó una persona clave en la caída del muro. Chesterton afirmaba que no debía confiarse demasiado en las personas abstemias, de las que decía que no eran más que viciosos ocultos.
Sarkozy, dice ser abstemio, quizá por eso le sentó tan mal el vodka de Putin; pero al menos muestra su debilidad en público, quizá esté destinado a grandes logros. ¿Qué pensar?

Bernard Kouchner:

martes, 12 de junio de 2007 · 0 comentarios

Un toque de "diplomacia moral" para Francia

Por Antonio R. Rubio Plo, Historiador y Analista de Relaciones Internacionales
En Análisis Digital, el 5 de junio de 2007

Nicolas Sarkozy tiene prisa, mucha prisa, y con un doble objetivo: convencer a la opinión pública de que tiene proyectos con los que trabajar de inmediato, y arrebatar bazas a sus adversarios políticos para las elecciones legislativas de junio. Ha jugado, por ejemplo, la carta políticamente correcta de la paridad ministerial aunque no con esa lógica de ciencia exacta que se respira en otros países: en Francia son ocho hombres y siete mujeres, pues lo más importante son las capacidades y no las cuotas preestablecidas. Pero lo más llamativo del nuevo gobierno es el toque de “gabinete de unidad nacional” que le ha infundido el presidente al convocar a personalidades centristas como Hervé Morin en Defensa y a izquierdistas como Bernard Kouchner en Asuntos Exteriores. La oposición ha quedado desconcertada en un momento de fuertes tensiones internas tras la derrota de Ségolène Royal, pues Sarkozy da la imagen de apostar por un centrismo que François Bayrou pretendía monopolizar. Si la reacción socialista es radicalizar su discurso en la próxima campaña electoral, seguramente las urnas no le serán muy propicias y la UMP de Sarkozy consolidará sus posiciones en el ejecutivo y en el legislativo.

Por de pronto, el socialismo francés ha reaccionado con la expulsión automática de Bernard Kouchner del PS. Pero el ex ministro de Acción Humanitaria del gobierno Jospin y fundador de Médicos sin Fronteras y Médicos del Mundo, no lo lamentará excesivamente. Siempre se consideró hombre de izquierdas: fue militante del PCF en su juventud y un activista en la universidad parisina en mayo del 68. Mas a diferencia de otras personas de su generación, que adoptaron posiciones pragmáticas o selectivas, se tomó muy en serio lo del combate por los derechos humanos. Al presenciar sobre el terreno muchas de las catástrofes humanitarias de las décadas de 1970 y 1980, propagó al final de la guerra fría una doctrina que le daría a la vez prestigio y críticas: el derecho de injerencia. Esto implicaba la oposición global a todas las tiranías fueran del signo que fueran. Se explica así que Kouchner aplaudiera la intervención en los conflictos balcánicos, sobre todo en Kosovo. No está tan lejano aquel 1999 en el que líderes izquierdistas europeos como Jospin, Blair, Fischer o D’Alema, unidos al presidente demócrata Clinton, se implicaran en una guerra contra la Serbia de Milosevic, pese a no tener el aval del Consejo de Seguridad. El propio Kouchner sería designado representante especial del secretario general de la ONU en Kosovo entre 1999 y 2001. Los albano-kosavares tienen que agradecerle su labor en la reconstrucción del territorio con unas elecciones municipales democráticas y estarán sin duda encantados por su nombramiento como ministro de Exteriores, un claro indicio de que Francia apostará inequívocamente por la independencia de Kosovo.

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Se ha dicho de Kouchner que ama las contradicciones. Desde luego es atípico en un hombre de izquierdas apoyar el derrocamiento de Sadam Hussein pero el nuevo ministro francés lo consideraba legítimo pues él mismo participó en la operación de ayuda humanitaria a los kurdos tras la guerra del Golfo de 1991. La dictadura de Sadam no merecía sobrevivir y Kouchner no está de acuerdo con ese relativismo moral, presentado como pragmatismo, que asegura que en Irak se vivía mejor con aquel régimen. Por la misma regla de tres habría que ser un nostálgico de la guerra fría y del equilibrio del terror nuclear para no tener que soportar un mundo más impredecible y peligroso como el que ha surgido tras el 11-S. La conclusión que puede sacarse de estos argumentos, unos confesados y otros inconfesables, es que el mejor amigo de la paz es el statu quo, con lo que muchos que se proclaman pacifistas nos estarían diciendo que la paz puede y debe conseguirse a cualquier precio. Esto se llama apaciguamiento y desde luego no se asienta sobre bases morales sólidas, sí acaso sobre sentimientos. Puede llevar incluso a cerrar los ojos o a disculpar violaciones de los derechos humanos en nombre de unas supuestas y legítimas diferencias culturales. Kouchner se ha rebelado siempre contra estos planteamientos y, en consecuencia, se ha hecho..... pro-americano. No le gusta, sin embargo, la Administración Bush ni los neocons, pero adora el idealismo de tipo wilsoniano en el que la democracia liberal es un paradigma para el mundo y debe propagarse por la corteza terrestre en desafío a toda clase de tiranías. Esto no es obstáculo para que haya criticado la gestión americana de la posguerra en Irak, que ha recaído más sobre el Departamento de Defensa que sobre el de Estado, y que no ha implicado desde el principio a los distintos grupos étnicos y políticos en la reconstrucción. Dicen también que Kouchner es atlantista: lo será en el sentido de veneración por el sistema democrático y como un signo de que Sarkozy quiere distanciarse de la diplomacia de Chirac respecto a Washington. Mas no cabe duda de que todo el historial del ahora ministro está repleto de combates por causas tercermundistas desde Liberia a Somalia pasando por el Kurdistán.

Con la designación de Kouchner, el presidente francés quiere dar a su gobierno un toque de “diplomacia moral”, un poco más de valores y un poco menos de pragmatismo relativista. En Moscú no se habrá recibido con mucho entusiasmo a quien ha criticado la guerra en Chechenia, y en algunos países árabes se hablará de las supuestas simpatías pro-israelíes de un hombre de padre judío. Mas no olvidemos que la última palabra en política exterior la marcará el palacio del Elíseo.

De Bono, Pombo y otros "teólogos"

domingo, 10 de junio de 2007 · 0 comentarios

Por Antonio Barnés Vázquez, en The Lecturer.

Aquí todo el mundo es experto en teología, particularmente políticos y escritores.

La verdad es que erigirse en maestro de lo que no se ejerce como oficio no deja de ser una falta de honradez intelectual.

Así, el político Bono, que muestra un gran afán de notoriedad, busca la foto en la parroquia rebelde de Madrid, y se permite el lujo de darnos lecciones sobre la eucaristía y la iglesia de los pobres.

Los siete millones de personas ayudadas por Caritas en España en el 2006 encontraron, afortunadamente, más cristianos dispuestos a solidarizarse con ellos que a fotografiarse. Esa es la iglesia de los pobres, o sea, la iglesia.

El escritor Pombo se permite decir cosas de Jesucristo en la contraportada de El Mundo que no diría de Mahoma. Parece ser que la condición de escritor autoriza a escupir sobre el personaje más influyente de la historia y al que adoran como Hijo de Dios mil millones de personas.

Pero la cuestión no es tanto que exponga ideas que contradicen los Evangelios, sino que no las fundamenta. Las dice como el que bromea tras varias cervezas en la barra de un bar. Se indigna contra los comentarios machistas (hace bien), pero se concede frivolizar con la sexualidad de Jesucristo. Realmente su ejercicio de incoherencia es de manual.

El ensayo de Marañón sobre Tiberio, que aborda el resentimiento, arroja luz sobre esta cuestión. Hablo de quienes, no compartiendo la visión cristiana de la sexualidad, juegan a burlarse de ella. La chanza es el arma de quienes renuncian a una argumentación intelectual.

Su pensamiento está demasiado obstruido por las hormonas. Como decía San Pablo, el hombre animal no entiende las cosas que son del Espíritu de Dios.

Argumenten, razonen, no tergiversen los Evangelios, no repitan –sin citarlos- a los deconstructores ilustrados del cristianismo que pusieron puente de plata a los totalitarismos “humanistas” y “científicos” del siglo XX.

Puestos a burlarse, mejor lo hacían los goliardos (y además, en latín…).

Blanca objeta y Marina no le deja

martes, 5 de junio de 2007 · 9 comentarios

La entrevista a Margarita Ponce, madre de Blanca María Díez, la primera estudiante objetora de conciencia ante la Educación para la Ciudadanía.

Nota de Prensa
El Foro Español de la Familia contesta a José Antonio Marina

"Prima el derecho cierto de los padres a educar a sus hijos sobre el inexistente derecho de José Antonio Marina a educar a los hijos de los demás"

El Tribunal Constitucional ampara el derecho de objeción de conciencia de los menores.

Madrid, 1 de junio de 2007.- El Presidente del Foro Español de la Familia, Benigno Blanco, manifestó esta mañana: "el portavoz oficioso del Ministerio de Educación y Ciencia respecto a Educación para la Ciudadanía ha empezado una carrera desaforada de denegación de derechos vigentes en su defensa de la nueva asignatura. Las palabras de Marina negando el derecho de una chica de 16 años a objetar de conciencia y el de los padres a educar a sus hijos ponen de manifiesto la profunda contradicción entre Educación para la Ciudadanía y los derechos constitucionales de las familias y las personas. Sería aconsejable que el Ministerio de Educación cambiase de portavoz pues con este tipo de defensa está deslegitimando absolutamente la nueva asignatura", destacó.

Asimismo, Blanco señaló que "el profesor Marina afirma que los padres no tienen un derecho absoluto a decidir sobre la educación de sus hijos: Y es así: ningún derecho es absoluto; pero, el derecho de Marina a educar a los hijos de los demás es equivalente a cero. Claramente prima el derecho cierto, aunque no absoluto, de los padres a educar a sus hijos sobre el inexistente derecho de José Antonio Marina a educar a los hijos de los demás".

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Respecto al derecho a la objeción de conciencia de los mayores de 16 años, e incluso de menores de esta edad, la legislación española es muy clara: este derecho existe, es de rango constitucional y está amparado tanto por las leyes como por la jurisprudencia del Tribunal Constitucional (TC) En prueba de lo anterior, el Foro Español de la Familia recuerda las siguientes resoluciones del TC y Leyes Orgánicas vigentes:

La STC 53/1985, de 11 de abril, señala " por lo que se refiere al derecho a la objeción de conciencia (...) EXISTE Y PUEDE SER EJERCIDO CON INDEPENDENCIA DE QUE SE HAYA DICTADO O NO TAL REGULACION. LA OBJECION DE CONCIENCIA FORMA PARTE DEL CONTENIDO DEL DERECHO FUNDAMENTAL A LA LIBERTAD IDEOLÓGICA Y RELIGIOSA RECONOCIDO EN EL ARTÍCULO 16.1 CE, y como este Tribunal ha señalado en diversas ocasiones, la Constitución es directamente aplicable, especialmente en materia de derechos fundamentales" (FJ 14). En la STC 15/1982, de 23 de abril, se lee:"puesto que la libertad de conciencia es una concreción de la libertad ideológica que nuestra Constitución reconoce en el art. 16, puede afirmarse que la objeción de conciencia es un derecho reconocido explícita e implícitamente en la ordenación constitucional española"(FJ 6).

En la STC 154/2002 "El menor es titular del derecho a la libertad religiosa. Partiendo del genérico reconocimiento que el art. 16.1 CE hace, respecto de los derechos y libertades que contempla, a favor de "los individuos y las comunidades", sin más especificaciones, debe afirmarse que los menores de edad son también titulares del derecho a la libertad religiosa y de culto". Confirmado además por la Ley Orgánica de libertad religiosa, de desarrollo de dicho precepto constitucional, que reconoce tal derecho a "toda persona" (art. 2.1) y por el art. 10.2 CE, por lo dispuesto en la Convención de derechos del niño, de 20 de noviembre de 1989 (Instrumento de ratificación de 30 de noviembre de 1990, publicado en el "Boletín Oficial del Estado" de 31 de diciembre de 1990), en cuya virtud quedan los Estados parte obligados al respeto del "derecho del niño a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión" (art. 14.1), sin perjuicio de "los derechos y deberes de los padres y, en su caso, de los representantes legales, de guiar al niño en el ejercicio de su derecho de modo conforme a la evolución de sus facultades" (art. 14.2). Asimismo, prescribe el art. 14.3 de dicha Convención que "la libertad de profesar la propia religión o las propias creencias estará sujeta únicamente a las limitaciones prescritas por la ley que sean necesarias para proteger la seguridad, el orden, la moral o la salud públicos o los derechos y libertades fundamentales de los demás".

En la STC 141/2000, FJ 5, que "desde la perspectiva del art. 16 CE los menores de edad son titulares plenos de sus derechos fundamentales, en este caso, de sus derechos a la libertad de creencias y a su integridad moral, sin que el ejercicio de los mismos y la facultad de disponer sobre ellos se abandonen por entero a lo que al respecto puedan decidir aquellos que tengan atribuida su guarda y custodia o, como en este caso, su patria potestad, cuya incidencia sobre el disfrute del menor de sus derechos fundamentales se modulará en función de la madurez del niño y los distintos estadios en que la legislación gradúa su capacidad de obrar (arts. 162.1, 322 y 323 Código Civil o el art. 30 Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de régimen jurídico de
las Administraciones públicas y del procedimiento administrativo común)".

Y Además la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de protección jurídica del menor, en esta misma línea, les reconoce explícitamente "derecho a la libertad de ideología, conciencia y religión" (art. 6.1), cuyo ejercicio "tiene únicamente las limitaciones prescritas por la ley y el respeto de los derechos y libertades fundamentales de los demás" (art. 6.2). En relación con este derecho dispone igualmente el art. 6.3 que "los padres o tutores tienen el derecho y el deber de cooperar para que el menor ejerza esta libertad de modo que contribuya a su desarrollo integral".

Estas sentencias dejan suficientemente claro que una menor puede platear objeción de conciencia. Conviene que el profesor Marina recuerde también que a los menores de entre 16 y 18 años les han sido otorgados una serie de derechos como por ejemplo, el derecho a consentir las relaciones sexuales (cfr. Artículos 185 y 186 del Código Penal), conducir un ciclomotor, trabajar, recibir tratamientos sanitarios con su sólo consentimiento (incluso puede decidir algo tan dramático como abortar o consumir la píldora del día después), pueden casarse civil y canónicamente, etc.

El Presidente del Foro Español de la Familia concluyó "visto el amplísimo ámbito de decisión que las leyes vigentes permiten a los mayores de 16 años, resulta incomprensible que Marina, por sí y ante sí, decida que Blanca, la chica que ha presentado objeción de conciencia, no puede saber si una asignatura es buena para su formación académica y personal".

Atentamente,
Carmen González
Coordinadora de Comunicación
prensa@forofamilia.org
91 413 29 57 / 618 614 294
Foro Español de la Familia

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