La Traviata

viernes, 30 de marzo de 2007 · 0 comentarios

Porque no todo va a ser debate, problemas, diferencias; no todo tiene que ser serio, estar alerta, combatir, aunque sea con los argumentos de la razón, las armas del diálogo y el tono de la amable propuesta. Porque debe haber tiempo para el descanso, el relax y la distensión; porque el arco no puede estar siempre en tensión; porque la música y el arte amansan las fieras.


Verdi - Traviata - Choeur Bohémiens
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Felices vacaciones de Semana Santa.

Arte y nihilismo

jueves, 29 de marzo de 2007 · 8 comentarios

Por FRANCISCO LORCA, E. U. DE MAGISTERIO LA INMACULADA, en IDEAL Granada, el 27 de marzo de 2007

LOS griegos sostenían que las características esenciales de la realidad -los atributos del Ser- son la verdad, la bondad y la belleza, y que sobre esos pilares está sustentada la armonía del cosmos. En esa convicción se ha basado hasta ahora la cultura occidental y sus esquemas de pensamiento. Pero la ruptura con estos planteamientos en el mundo moderno, y la inmersión de la contemporaneidad en las tesis nihilistas, es una evidencia que salta a la vista en todas las dimensiones culturales y sus múltiples expresiones artísticas. La palabra nihilismo, que antes sólo circulaba en ámbitos filosóficos y teológicos, ahora es casi de uso común. En parte, el mérito se debe a Benedicto XVI que, en una homilía previa al Cónclave que lo eligió como Papa, habló del relativismo y nihilismo de la cultura actual. El eco que tuvieron sus palabras, multiplicado por los medios de comunicación, contribuyó a que la expresión se haya generalizado" (...)

"Lo bello no está sólo en la mirada del que observa ni es puro subjetivismo. En la proporción de las notas en una obra musical, en la simetría de las formas geométricas o en la yuxtaposición de colores complementarios, existen caracteres objetivos que están en el origen de las experiencias estéticas. Todo eso está ahí, como suplicando que lo captemos con la vista y el oído para hacernos soñar y trascender. La belleza nos impulsa más allá del objeto mismo, ya sea un fenómeno natural, una obra de arte o una ley física. Hasta para algunos científicos tener en cuenta criterios estéticos en la búsqueda de una ecuación matemática hace más probable el encaje de la teoría. Se entiende así que para Tomas de Aquino las características definitorias de la belleza sean la unidad, la armonía y la claridad. El verdadero arte, incluidas las vanguardias, siempre estará en relación con el poder persuasivo de la verdad y la bondad. Por eso S. Agustín no dudó en identificar con Dios la belleza absoluta: «Tarde te he amado, Belleza tan antigua y tan nueva» (Confesiones)".
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Decía M. Heidegger que el nihilismo, el triunfo de la nada y el vacío, antes que una teoría es un hecho histórico, en el que Occidente y su modernidad llegan a la realización de su pleno declive: la carencia de sentido. La raíz del nihilismo está en el carácter superfluo de los valores últimos, y en que las grandes preguntas se vuelven caducas y obsoletas. Desmitifica la razón y rechaza las verdades objetivas, quedando sólo interpretaciones, perdiéndose así las bases mismas sobre las que se asentaban los valores (unidad, verdad, finalidad). La religión es sustituida por cosmovisiones fantasiosas y ciencias reduccionistas, sin pretender siquiera conferir sentido a la existencia y a la realidad. «Dios ha muerto», y la consecuencia es la pérdida de todo punto de referencia. «¿No erramos como a través de una nada infinita? ¿No nos golpea el espacio vacío con su aliento? ¿No hace ahora más frío que antes?», decía con patetismo Nietzsche en 'La gaya ciencia'. Y es que muriendo Dios muere también la idea más noble del hombre. El nihilismo, pues, es la historia del desfondamiento de la cultura y de la propia autocomprensión humana.

Estos planteamientos han propiciado el advenimiento de la posmodernidad, donde autores como G. Vattimo o R. Rorty la definen como la época del pensamiento débil (argumentación más con el corazón que con la razón), de la identidad fragmentada (la persona dividida en su interior), el vitalismo social (disfrutar de la vida a toda costa) y el indiferentismo religioso (la cuestión de Dios es mejor no planteársela). En definitiva «la era del vacío», como diría G. Lipovetsky. El psiquiatra granadino Enrique Rojas lo expresó bien en su visión del hombre light: «Es una persona superficial que tiene cuatro ingredientes: hedonismo (placer y más placer), consumismo (tanto tienes tanto vales), permisividad (haz lo que quieras) y relativismo (nada tiene importancia)».

Aunque es más conocido por sus columnas periodísticas en las páginas de televisión, José Javier Esparza es todo un crítico cultural. Así lo ha demostrado en su libro Los ocho pecados capitales del arte contemporáneo. Su cuestionamiento de gran parte de la actividad artística actual, que no entiende ni el ciudadano común ni el culto, y que parece haber prescindido de cualquier concepto de arte tal y cómo se concebía hasta ahora, está enmarcado en el contexto de las corrientes nihilistas. El drama del arte de nuestra época está en la búsqueda obsesiva de la novedad, la desaparición de significados inteligibles, la utilización de cualquier tipo de soporte para la obra, el imperio de lo efímero, y la sintonía con el poder entendido desde un discurso de cambio permanente. En definitiva, la claudicación del artista ante la presión de la subjetividad sin ningún referente objetivo y la pérdida del sentido de la belleza, considerando que todo es relativo: «La belleza está en el ojo del espectador». Es la sociedad del espectáculo, ligada a la dinámica del mercado, donde lo importante es la puesta en escena, el impacto de la representación que sólo pretende provocar y escandalizar. Un claro ejemplo lo tenemos en esas fotografías pornográfico-religiosas, financiadas por la Junta de Extremadura, que sólo se pueden calificar como bazofia cultural.

Lo bello no está sólo en la mirada del que observa ni es puro subjetivismo. En la proporción de las notas en una obra musical, en la simetría de las formas geométricas o en la yuxtaposición de colores complementarios, existen caracteres objetivos que están en el origen de las experiencias estéticas. Todo eso está ahí, como suplicando que lo captemos con la vista y el oído para hacernos soñar y trascender. La belleza nos impulsa más allá del objeto mismo, ya sea un fenómeno natural, una obra de arte o una ley física. Hasta para algunos científicos tener en cuenta criterios estéticos en la búsqueda de una ecuación matemática hace más probable el encaje de la teoría. Se entiende así que para Tomas de Aquino las características definitorias de la belleza sean la unidad, la armonía y la claridad. El verdadero arte, incluidas las vanguardias, siempre estará en relación con el poder persuasivo de la verdad y la bondad. Por eso S. Agustín no dudó en identificar con Dios la belleza absoluta: «Tarde te he amado, Belleza tan antigua y tan nueva» (Confesiones).

25 DE MARZO, DÍA DE LA VIDA

viernes, 23 de marzo de 2007 · 2 comentarios

Desgraciadamente, hay que celebrar un día tan bello como este denunciando la cultura de la muerte, y eso es lo que voy a hacer, con ayuda de Ángel López-Sidro y su artículo Un millón de muertos, del 15 pasado:


No me andaré con rodeos. Hace unas fechas, se nos anunciaba, con la frialdad de la pura matemática, que desde la entrada en vigor de la ley que despenalizó el aborto, se habían provocado en España un millón de abortos. Dado el tiempo transcurrido desde esa noticia, hoy el número habrá crecido en varios cientos o miles más.
Pretendo decir a este respecto varias cosas.
En primer lugar, el aborto continúa siendo un delito tipificado en nuestro Código Penal (...) En segundo lugar, hay que reiterar el valor de la vida humana, o lo que es lo mismo, su intrínseca dignidad (...) Llegados a este punto, no puedo ya reprimir unas palabras de indignación. Me sublevo ante una sociedad que se autodestruye...


con la de Provida Valencia que me da la pista de este vídeo:


y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida de la CEE, que acaba de publicar una Nota titulada Por una cultura de la vida:


El domingo 25 de Marzo, muchas diócesis y asociaciones celebrarán el día de la Vida. Con esta ocasión los Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida queremos dirigirnos a todos para ofrecer unos puntos de reflexión y para manifestar nuestro apoyo y aliento a esta celebración.

1. Ante la situación actual de España

La última Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española aprobó unas Orientaciones morales ante la situación actual de España, que querían ofrecer unos criterios para el discernimiento que hoy es necesario.

En el terreno de la vida, nos encontramos en un momento preocupante de nuestra historia. Por un lado, los recientes cambios legislativos han llevado a que España tenga una de las legislaciones que menos protege la vida humana en el mundo entero. Por otro lado, desde las instituciones se promueve la promiscuidad sexual con la falsa esperanza de que el preservativo o el recurso a la “píldora del día después” permitirán una práctica “segura” del sexo. Pero al contrario de lo esperado, las enfermedades de transmisión sexual y los abortos siguen creciendo.

No menor preocupación suscitan algunos temas que aparecen recurrentemente en los medios de comunicación que pueden llegar a anestesiar las conciencias. En
particular, diversos grupos de presión y muchos medios de comunicación promueven la regulación legal del aborto libre y de la eutanasia.

Por ello, como Pastores del “Pueblo de la Vida” (Evangelium vitae, n. 78), tenemos que denunciar la extensión en nuestra sociedad de una verdadera “cultura de la
muerte”, una visión del hombre que deja sin fundamento sus derechos fundamentales y diluye en la conciencia social el valor de la vida y la dignidad
de la persona.

Nos encontramos ante un verdadero “desafío cultural”, un cambio sin precedentes en el corazón y la conciencia de nuestras familias y de la sociedad. Este desafío requiere una respuesta a distintos niveles.


POR LA VIDA: NO MATARÁS

Los Cristeros, el documental

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Los Cristeros méxicanos, una historia tan tremenda como olvidada; un documental pretende rescatar este capítulo de la Historia, trájico y apasionante. Vale la pena entrar en el post Memoria histórica: Los cristeros, el documental y navegar por sus enlaces, que ofrecen dos resúmenes, uno más breve que el otro, del documental.

Todos contra el canon

martes, 20 de marzo de 2007 · 4 comentarios

Me ha llegado este correo, y estoy de acuerdo. El canon es un robo, un insulto -nos llama a todos ladrones- y fomenta el robo -si ya has pagado por robar, ¡roba!-. Para colmo, esta gente, que vive de la subvención pública, se dedica después a hacer política partidista.


Hay que firmar a ver si lo logramos un saludo.
SGAE (Sociedad General de Autores de España), y compañeros (entre ellos Ramoncín, Ana Belén, Fernando Arbex...), quieren hacernos pagar por hacer fotos.
El nuevo canon que se nos prepara es abusivo e injusto, y aquí van unos ejemplos:

1 ordenador con 160gb de disco duro (22 EUR de canon)
1 regrabadora de dvd's de ordenador (16,67 EUR de canon)
1 impresora multifunción (10 EUR de canon)
1 cámara de fotos con memoria para 200 fotos (9 EUR canon)
1 reproductor de dvd de salón (6,61 EUR de canon)
1 Equipo de música de salón (0,60 EUR canon)
1 línea adsl 1 MB (35 EUR canon anuales)
200 CDS vírgenes para grabar diversos datos (50 EUR de canon)
100 dvd's vírgenes para grabar diversos datos (140 EUR de canon)

En definitiva, que cualquier familia española con un ordenador pagará unos 303 EUR de canon al año. Antes no se sabía que era lo del canon, pero ahora nos vamos a enterar de sobra. Señores esto no es para paliar los datos de la piratería. Que expliquen qué van a hacer con este dinero.

Firma si no quieres pagar esta burrada. La ley está debatiéndose en el Congreso y pronto verá la luz si no hacemos nada al respecto.

TU FIRMA SÍ ES IMPORTANTE Pasa este correo si no quieres pagar a estos usureros. Necesitamos 500.000 firmas y ya llevamos más de 200.000. Copia y pega este mensaje en uno nuevo, no reenvíes que da más la lata leerlo y debemos facilitar el fin de este mensaje. Gracias.

Vida digna

lunes, 19 de marzo de 2007 · 2 comentarios

El objetivo de la moral no consiste en promover la “buena muerte”, sino en proponer la vida buena

Por Ignacio Sánchez Cámara, en La Gaceta, el 19 de marzo de 2007

El fallecimiento de Inmaculada Echeverría tiene que merecer el sentimiento de condolencia y el respeto ante su sufrimiento. El dolor, lo sepa o no quien lo sufre, siempre redime. El respeto incondicionado a la persona no impide la valoración moral de sus decisiones, que nada tiene que ver con el juicio, absolución o condena. La evaluación moral de las conductas y de las personas persigue determinar si han optado por lo mejor, por un valor positivo, por el valor más elevado. No cabe mayor respeto a una persona que tratarla como ser libre, como fin en sí, como poseedora de una dignidad que trasciende la vida.

Y ha surgido la polémica acerca de si el caso se puede o no considerar como eutanasia. El asunto no es fácil pues se encuentra en el límite. Los conceptos no poseen en muchos casos límite o fronteras precisos. Desde luego, no es un caso de eutanasia activa, que consiste en producir directamente el fallecimiento del paciente. Evidentemente, tampoco estamos ante un caso ilícito de encarnizamiento terapéutico, que utiliza medios extraordinarios para prolongar la vida del paciente. El caso está más bien en la frontera entre la eutanasia pasiva o por omisión (en este caso, retirada) de un medio habitual de mantener con vida al paciente o, por el contrario, ante la legítima renuncia por parte del paciente a una concreta terapia médica. Con todas las cautelas, según mi criterio, se trata más bien de un caso asimilable a la eutanasia, ya que la respiración asistida, como la alimentación mediante sonda gástrica o por vía parenteral, no constituyen terapias desproporcionadas, sino tratamientos habituales y comunes. Sin embargo, es comprensible la opinión de quienes estiman que, por el contrario, se trata, en cualquier caso, de un procedimiento terapéutico al que legítimamente puede renunciar el paciente. De lo que no cabe dudar es de la existencia de una relación de causalidad directa entre la retirada de la respiración asistida y la muerte del paciente...

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Lo que ya no comprendo es la utilización mediática del caso para intentar reabrir un debate sobre la eutanasia, sobre todo por parte de quienes consideran que no estamos ante un caso de eutanasia, y el empeño por convertir el suicidio en un derecho. Cuando se piensa que hay derecho a todo y se eclipsan los deberes, no es extraño que se defienda un extravagante derecho a morir. Con independencia de la debida distinción entre la moral y el derecho, existen fuertes razones para oponerse a la legalización de la eutanasia. La principal es la obligación de la sociedad de respetar y defender, en todos los casos, la vida humana. Tampoco cabe apelar al progreso, pues su práctica fue frecuente en el pasado y su prohibición constituye un avance en el proceso de humanización, ni a la autonomía de la voluntad, ya que exige la colaboración de la sociedad y no es, por tanto, un mero asunto personal. Por lo demás, no comparto la pretensión de convertir a quienes prefieren morir a padecer el dolor en algo así como héroes. Me parece mucho más heroica y ejemplar la actitud de quienes prefieren, a pesar de todo, seguir viviendo.

La vida humana siempre es digna, incluida, por supuesto, la de los enfermos incurables o terminales. Incluso en cierto sentido es aún más merecedora de apoyo y defensa, pues es más débil. El objetivo de la Medicina no puede ser prostituido. Consiste en curar y aliviar el dolor; nunca en matar. La obligación de los familiares, amigos y de la sociedad entera debe ser contribuir a paliar o atenuar ese dolor y, mediante el amor, mostrar que toda vida humana merece ser vivida. Quien ama y es amado no desea nunca morir, sino vivir para siempre. Lo que hay que hacer es abandonar lo que bien podría calificarse como una “cultura de la muerte”, y valerse del talento humano para combatir las enfermedades y paliar sus efectos. En este sentido mucho es lo que cabe esperar de la ciencia, y, más aún de la generosidad y solidaridad humanas. Todo deseo de la muerte entraña un fracaso de la vida. Lo que más admiración merece es la decisión de vivir de quienes, sufrientes e incapaces de valerse por sí mismos, siguen luchando. Quizá no sepan el tamaño y la fuerza del valor que tiene su heroísmo, para ellas y para los demás. Aunque ciertamente el heroísmo no puede constituir una obligación jurídica, sino una actitud moral, una sociedad que, renunciando a la defensa de la vida, acepta el aborto libre, la eutanasia y la pena de muerte, camina por la senda del envilecimiento.

La eutanasia no es un mal sólo por los abusos a que puede dar lugar. Ella misma, su uso es, de suyo, un abuso. Por lo demás, el objetivo de la moral no consiste en promover la “buena muerte”, la “muerte digna”, sino en proponer la vida buena. Y una buena muerte no es sino aquella que pone fin (para los creyentes, sólo terrenal) a una vida buena. Toda vida, sin restricción alguna, es digna.

Frente a la eutanasia

viernes, 16 de marzo de 2007 · 0 comentarios

Con motivo de la muerte de Inmaculada Echevarría, en mi ciudad de acogida, se ha encendido el debate. En mi opinión, el diario ABC ha hecho una información completa, destacando en sus artículos de opinión de hoy las ideas que me parecen más acertadas. En concreto, comparto plenamente su editorial, que transcribo; al final enlazo con otras opiniones e informaciones.

Una muerte que no debió provocarse
LA Junta andaluza puede invocar a su favor todos los dictámenes que crea oportuno en relación con la muerte de Inmaculada Echevarría, pero la única ley que contempla lo que se ha hecho con esta enferma es el Código Penal. Al retirarle el respirador artificial se ha provocado directamente su muerte y esto no es eutanasia pasiva ni ortotanasia. No había encarnizamiento terapéutico, ni estaba fatalmente resignada a una muerte inmediata. Es cierto que Inmaculada Echevarría quería morir, pero tal voluntad no debió ser atendida por los poderes públicos, porque estaban en juego valores trascendentes a toda la sociedad. La disposición sobre la propia vida es un acto moralmente rechazable -a salvo las instrucciones de los testamentos vitales para evitar la prolongación artificial de una vida naturalmente acabada- y la participación directa en la provocación de esa muerte, un delito perseguible de oficio. Entre el asesinato y el auxilio al suicidio hay una serie de delitos en los que se podría encajar este trágico desenlace en un hospital de Granada.
El caso de Inmaculada Echevarría se ha presentado como un dilema entre una muerte digna y una vida insoportable. Quizá sea un recurso de propaganda para provocar un movimiento general de apoyo a la eutanasia. Pero lo seguro es que se ha conseguido relanzar el equivocado mensaje de que la dignidad de la vida humana depende directamente del estado de salud. No se trata, en absoluto, de juzgar la conciencia de Inmaculada Echevarría, sino de poner límites a la actuación de los poderes públicos en relación con la vida de los enfermos. El presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, declaró ayer que la decisión de aceptar la petición de la paciente «era conforme a la ley y a la ética». ¿A qué ley y a qué ética se refería el presidente andaluz? Porque no hay ley que autorice a ningún equipo a interrumpir un tratamiento que garantizaba la continuidad de la vida de Inmaculada Echevarría, quien ayer aparecía retratada en la portada de este periódico mientras leía un libro. ¿Era esta una vida prescindible o carente de dignidad? Y sobre todo, ¿quién ha decidido lo que era ético y legal en este caso? Ni el Consejo Consultivo de Andalucía, ni la Comisión Autonómica de Ética e Investigación Sanitaria son órganos competentes para eximir de responsabilidad penal a quienes han participado en la muerte de una persona. Además, es arriesgado que el Gobierno andaluz haya dado este paso sin control judicial alguno, que es ahora cuando deberá producirse para depurar las responsabilidades penales pertinentes. Habría que recordar que cuando Ramón Sampedro solicitó de los Tribunales autorización para ser auxiliado en su suicidio, tanto el Juzgado de Primera Instancia como la Audiencia Provincial de La Coruña se la denegaron. Y, finalmente, su muerte fue investigada como un delito contra la vida de cuyas consecuencias se libró la presunta responsable gracias a la prescripción del crimen.
Es inaceptable el curso que está tomando en España el debate sobre la eutanasia y, en general, sobre el respeto debido a la vida humana. La tesis de que el Estado debe ser neutral acaba convirtiendo a los poderes públicos en una fuente de franquicias para toda propuesta que, al amparo de la modernidad y del respeto a la libertad individual, acaba traduciéndose en una nueva forma de extinción de la vida. Y esto es así a pesar de que la experiencia demuestra no sólo los riesgos de emulación en pacientes que pueden sentirse sugestionados por la muerte de Inmaculada Echevarría o Ramón Sampedro, sino también en la imposibilidad de poner límites al abuso, como está sucediendo con el aborto en España, convertido en una práctica libre que ha desbordado los ya de por sí amplios supuestos legales en los que está despenalizado. Es preocupante comprobar cómo el pensamiento políticamente correcto está despojando a la sociedad de referencias morales imprescindibles para desenmascarar la raíz profundamente desviada de este relativismo sobre la vida humana. Y hoy son casos aislados, pero mañana pueden ser la norma que tase el valor de la vida humana en función de criterios ajenos a su dignidad intrínseca.

* Contra la eutanasia, por César Nombela
* Dos vidas, dos procesos, por Carlos Herrera
* Todo no puede aceptarse, por Alfonso López de la Osa
* La muerte de Inmaculada Echevarría plantea serias dudas jurídicas y médicas
* El caso abre una nueva brecha entre la Iglesia y el PSOE

El servicio a la verdad

jueves, 15 de marzo de 2007 · 4 comentarios

Con motivo de la notificación hecha pública ayer por la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre algunas obras del P. Jon Sobrino.

Por Antonio Cañizares Llovera, Cardenal Primado de España, en La Gaceta, hoy jueves 15 de marzo de 2007

"Los hombres necesitan conocer a Jesucristo, y los cristianos necesitamos, por nuestra parte, ser confirmados y garantizados de que estamos reconociendo a Jesucristo en su realidad y verdad, a Jesucristo que es la verdad, y no una idea o interpretación acerca de Él: de otra manera no llegamos a la "verdad que nos hace libres", ni nos alcanza su salvación. No nos adherimos a interpretaciones; nos adherimos a la Persona misma de Jesucristo, que no es una invención nuestra ni fruto del pensamiento cambiante de los hombres. Es una realidad de la que no podemos disponer, que nos es dada. Nos ha sido dada una vez por todas e irrevocablemente en el acontecimiento de su encarnación, nacimiento, vida, muerte, resurrección y envío del Espíritu Santo, del que es inseparable la Iglesia. Llega a nosotros por el testimonio Apostólico, recogido en las Sagradas Escrituras, fielmente conservadas en la Iglesia, en la "Gran Tradición Católica", e interpretadas por el Magisterio autorizado de la Iglesia, garantía de nuestra permanencia en la verdad y en la realidad dada que nos salva".

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Tengo motivos para saber, tal vez como pocos, cómo se actúa en la Congregación para la Doctrina de la Fe

Antonio Cañizares Llovera

Ayer mismo la Congregación para la Doctrina de la Fe hizo pública una notificación sobre algunas obras del P. Jon Sobrino. Ya se han divulgado descalificaciones globales y juicios apresurados en contra, antes, incluso, de que se diese a conocer. Es, sin embargo, muy de agradecer a la Congregación el servicio que con esta notificación, ratificada por el Papa, presta a toda la Iglesia, al Pueblo de Dios, a la gente de fe sencilla y también, consiguientemente, al resto de los hombres, que tienen derecho a conocer la fe de la Iglesia en toda su verdad para poder abrirse a Cristo y seguirle en su realidad no desfigurada por interpretaciones.

Tengo motivos para saber, tal vez como pocos, cómo se actúa en esta Congregación. Lejos de ella las cosas que se le imputan. Ni en su modo de proceder, ni en sus juicios, ni en su riguroso pensamiento, hay nada que se le parezca a un espacio que impide la libertad en la Iglesia. Todo lo contrario. Su servicio es un servicio a la verdad en un respeto exquisito a los autores, cuando se trata de juicio de doctrina. Es un servicio de ayuda a Pedro, el Papa, para que Pedro pueda confirmarnos a toda la Iglesia en la verdad de la fe.

"El deseo de verdad pertenece a la naturaleza humana misma del hombre, y toda la creación es una inmensa invitación a buscar las respuestas que abren la razón humana a la gran respuesta que desde siempre busca y espera: la verdad de la revelación cristiana, que se manifiesta en Jesús de Nazareth, permite a todos acoger el misterio de la propia vida… Aquí la relación entre libertad y verdad llega al máximo y se comprende en su totalidad la palabra del Señor: Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres" (Benedicto XVI).

Los hombres necesitan conocer a Jesucristo, y los cristianos necesitamos, por nuestra parte, ser confirmados y garantizados de que estamos reconociendo a Jesucristo en su realidad y verdad, a Jesucristo que es la verdad, y no una idea o interpretación acerca de Él: de otra manera no llegamos a la "verdad que nos hace libres", ni nos alcanza su salvación. No nos adherimos a interpretaciones; nos adherimos a la Persona misma de Jesucristo, que no es una invención nuestra ni fruto del pensamiento cambiante de los hombres. Es una realidad de la que no podemos disponer, que nos es dada. Nos ha sido dada una vez por todas e irrevocablemente en el acontecimiento de su encarnación, nacimiento, vida, muerte, resurrección y envío del Espíritu Santo, del que es inseparable la Iglesia. Llega a nosotros por el testimonio Apostólico, recogido en las Sagradas Escrituras, fielmente conservadas en la Iglesia, en la "Gran Tradición Católica", e interpretadas por el Magisterio autorizado de la Iglesia, garantía de nuestra permanencia en la verdad y en la realidad dada que nos salva.

Ésta es la naturaleza de la revelación cristiana: entraña una realidad que le es dada al hombre como algo que soberanamente le adviene y es independiente de él. La Revelación no puede diluirse en las interpretaciones subjetivas de individuos y comunidades. Se falsearía la Revelación si se quisiera o pretendiera medirla por una norma diferente de ella misma. Resulta contraria, por lo mismo, a la Revelación toda interpretación o práctica que, por acomodarla al espíritu del tiempo o ponerla en sintonía con la cultura del momento o del lugar, pretenda reducir dicha Revelación a un simple eco de ese tiempo o de ese momento. Cuando una cultura, o un momento, o una situación se convierte en medida del Evangelio, el cristianismo se disuelve en la cultura o en la situación, se imposibilita la evangelización; y la fe, desfigurada, se convierte en soporte de la cultura, pero se torna incapaz de dar sentido total a la vida.

"La Congregación —como señaló Benedicto XVI en febrero de 2006— encuentra aquí el motivo de su compromiso y el horizonte de su servicio. El servicio de la Congregación a la plenitud de la fe es un servicio a la verdad y, por eso, a la alegría que proviene de lo más íntimo del corazón y brota de los abismos del amor que Cristo ha abierto de par en par con su corazón traspasado en la Cruz y que su Espíritu difunde con inagotable generosidad en el mundo". Este servicio de Doctrina de la Fe "es un servicio a la plena difusión de la luz de Dios en el mundo" (Benedicto XVI).

Por eso doy las gracias a la Congregación para la Doctrina de la Fe que, con su "difícil y fascinante compromiso" de colaborar con el Sucesor de Pedro en mantener viva la fe recibida, al ofrecer esta Notificación sobre algunos escritos del P. Jon Sobrino en algunos puntos no conformes con la fe de la Iglesia, hoy podamos responder fielmente con Pedro en toda y plena verdad: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo". Esto es lo que salva, esto es lo que ilumina la vida de los hombres y lo que les hace libres, ahí es donde está el verdadero y pleno Amor que se identifica con los pobres y últimos y se vuelca con su amor en favor de ellos.


El 'escaneo' de intenciones

miércoles, 14 de marzo de 2007 · 2 comentarios

Por ARMANDO SEGURA, CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA DE LA UNIVERSIDAD DE GRANADA, en IDEAL, hoy 14 de marzo de 2007

EXPERIMENTOS llevados a cabo por investigadores del Instituto Max Plank de Alemania de otros importantes centros de Tokio y Londres, han finalizado con éxito. Dadas las repercusiones de todo tipo que se seguirán, unas positivas y otras muchas más bien negativas, vale la pena dedicarles alguna atención.

Según se lee en la revista Current Biology y en un comunicado del Max Plank se ha conseguido 'escanear' las intenciones mediante resonancia magnética.

Hablando con propiedad lo que se ha captado por 'escáner' es la actividad que produce en determinadas zonas de la corteza cerebral prefrontal, determinados pensamientos. El éxito es sensacional (del 70% de aciertos) y en ningún caso simple 'sensacionalismo' de ciencia-ficción. Ahora bien habrá que ver si lo conseguido no crea más problemas que los que puede solucionar...

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El intento de averiguar las intenciones por los rasgos faciales y por la expresión del rostro es antiguo y fue considerado científico: la fisiognomía: Un pensamiento trasluce en la expresión facial unos ligeros movimientos casi imperceptibles, que un observador experto puede interpretar. En el fondo, detectives, médicos, psiquiatras y también actores parten del supuesto de que las emociones y los pensamientos siempre tienen repercusión sensible.

En está línea, en la Ilustración italiana el penalista Cesar Lombroso propuso una tesis, harto peligrosa y desechada en general, según la cual los criminales podían detectarse por las facciones. Había tipologías diversas que reflejaban las actitudes y temperamentos de los seres humanos.

En el mismo Génesis, Dios le dice a Caín: «¿Por qué andas cabizbajo? ¿No tendrías buen ánimo si obraras bien?». Podemos observar como en este pasaje la figura física refleja las consecuencias visibles del obrar libre sin que tenga que ver con una mecánica conductista.

Ahora se ha dado un paso más allá, porque se trata de captar no simples emociones sino intenciones, pensamientos. Se le dice a los sujetos del experimento que piensen en qué van a hacer con toda libertad: sumar o restar, por ejemplo. El 'escáner' fotografía patrones de actividad cerebral fijos y determinados.

El siguiente paso será, naturalmente, crear una base de datos, una especie de Diccionario en donde figuren todas las intenciones con sus traducciones cerebrales correspondientes. La acumulación de observaciones y 'escaneado' permite identificar patrones neurales de acuerdo con los pensamientos que los produjeron.

Desde el punto de vista teórico, la fenomenología de Husserl estudia minuciosamente desde 1900 la diferencia entre significación, expresión y percepción sensible de un objeto. Es clave saber distinguirlos porque lo único que puede hacer un 'escáner' es conseguir fotografías de alta resolución de los movimientos o de la actividad sensible cerebral.

Puedo fotografiar un plato pero no un círculo. Puedo 'escanear' el cerebro pero no un teorema. Los teoremas están en todos los cerebros y son válidos independientemente de las neuronas de los matemáticos. El universo se mueve con teoremas. Los platos pueden verse pero el concepto de círculo no; sólo se entiende. O como se suele decir, «el concepto de azúcar no es dulce».

Sin embargo, el descubrimiento es sensacional e implica repercusiones técnicas y sobre todo éticas. Entramos por unos derroteros tecnológicos que afectan al campo de la bioética y repercuten en la totalidad de la vida humana: la identidad personal, la intimidad, la libertad, etc. Es perfectamente factible clasificar la población por tendencias mentales ¿Es decente utilizar estas técnicas para controlar a los ciudadanos y sus mentes? ¿Cabe, en nombre del progreso, dar el visto bueno sin más a unos métodos que disuelven cada vez más al ser humano y lo convierten en objeto manipulable?

Por otra parte, se anticipan aplicaciones prácticas de gran utilidad relacionadas con la informática. Un simple pensamiento genera una señal eléctrica en el cerebro. Un software adecuado puede, según afirman, manejar un ordenador y lo que, a través de él, puede ejecutarse que es mucho. Los tetrapléjicos tienen con esta tecnología más oportunidades. Pero tener delante un detective, un psiquiatra o un jefe de empresa (o un Departamento gubernamental) que me diga: «Se lo que usted. está pensando», y además sea cierto, no me alarma, sino me subleva.

Pienso que es el momento de iniciar un Movimiento por la Liberación Mental (MLM) que vaya creando conciencia de todas las formas tecnológicas o psicológicas de manejar la conciencia y logre un riguroso filtro de todas ellas. La información es poder y la libertad humana no debe tolerar las derivaciones negativas del progreso tecnológico. En eso como en todo.

El valor supremo de la vida

martes, 13 de marzo de 2007 · 2 comentarios


POR JUAN MANUEL DE PRADA, en ABC, el 12 de marzo de 2007

EL azar ha querido que la atenuación de la pena al criminal De Juana Chaos haya coincidido con la petición de Inmaculada Echevarría, una paciente aquejada de distrofia muscular que reclama la aplicación de la eutanasia. La evaluación de ambos casos nos depara conclusiones paradójicas que demuestran cómo los principios rectores del Derecho han sucumbido a la marea del relativismo. El criminal De Juana Chaos se declara en huelga de hambre reivindicativa y muestra su voluntad poco sincera de morir por inanición, mientras el Gobierno se resista a aliviar o abreviar su pena; para que su designio no se cumpla, primero se le alimenta mediante una sonda nasogástrica, esto es, mediante medios artificiales que el recluso rechaza con violencia, ante lo cual se opta por aplicarle una atenuación de la pena. Para justificar una decisión tan desquiciada, el presidente Zapatero invoca «el valor supremo de la vida», que el Estado debe proteger por encima de cualquier otro. Pero el presidente Zapatero olvida precisar que De Juana Chaos ha puesto en riesgo ese valor supremo para obtener fines ilícitos; olvida que De Juana ha comprometido su vida con el fin de conseguir que el Estado deje de ejercer o ejerza de distinta forma potestades que le confiere el ordenamiento jurídico. La misión del Estado, en efecto, era proteger la vida del recluso, pero sólo hasta donde dicha protección no lo obligase a atender sus reivindicaciones...


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Atendamos ahora al caso de Inmaculada Echevarría, quien quizá cuando estas líneas aparezcan publicadas haya muerto. El derecho a la vida constituye un presupuesto ontológico para la existencia de los demás derechos; por ello, merece una especial protección; se trata, en efecto, del valor supremo de nuestro ordenamiento jurídico, y el Estado tiene una obligación específica de contribuir a su mantenimiento. Las personas pueden tener libertad para decidir voluntariamente su propia muerte por un acto propio, pero en ningún caso para reclamar que les asistan en este trance, pues esto equivaldría a consagrar un aberrante «derecho a la muerte». Reconocer el «derecho a la muerte» significaría declarar la licitud de la renuncia a los derechos fundamentales y, más concretamente, al derecho fundamental a la vida, que es presupuesto de los demás. La autonomía personal del individuo no puede esgrimirse como fundamento de una renuncia a derechos fundamentales. Es regla general del Derecho que un principio jurídico no puede ejercerse para ser destruido o anulado. Así, por ejemplo, nadie puede ejercitar su libertad para abdicar de ella y convertirse voluntariamente en esclavo. Del mismo modo, nadie puede reclamar que le sea administrada la muerte, pues estaría utilizando su libertad para destruirla. Por lo demás, el Derecho nos enseña que el valor de la libertad no es absoluto; cuando colisiona con el valor de la vida, el Derecho siempre le otorga primacía a este último. Así, el Derecho permite que una persona ejerza la violencia (esto es, que reprima la libertad) de otra que se apresta a suicidarse; incluso admite que llegue a lesionarla sin incurrir en responsabilidad penal, pues considera que la defensa de la vida es más valiosa que la libertad del suicida.
Esgrimiendo también motivos humanitarios (pero ya sabemos que las invocaciones humanitarias son la coartada de quienes se disponen a conculcar el Derecho), con Inmaculada Echevarría se va a hacer exactamente lo contrario que con De Juana Chaos. A la hora de evaluar la situación del criminal, se ha considerado que su vida era más valiosa que su autonomía personal, esto es, su libertad para infligirse la muerte mediante huelga de hambre (libertad que, por lo demás, no requería ninguna colaboración). En cambio, para justificar la muerte de Inmaculada Echevarría (que, no lo olvidemos, exige auxilio o colaboración), se argumenta que debe respetarse la autonomía de la paciente. Tanto Inmaculada Echevarría como De Juana Chaos se hallan bajo custodia administrativa; pero el valor supremo de la vida deja de serlo, o se convierte en excusa para obtener fines ilícitos, según corresponda. Estamos asistiendo a la muerte del Derecho.

Tuertos obcecados

viernes, 9 de marzo de 2007 · 0 comentarios

Por HERMANN TERTSCH, en EL PAÍS, el martes 6 de marzo de 2007

Decíamos ayer..., y caemos en esa insufrible pero frecuente costumbre de tantos de citarse a sí mismos, con o sin pretexto de fray Luis de León. Decía el 24 de agosto de 1994, hace casi trece años, en un artículo titulado Los obcecados, que “en España siguen aún algunos empeñados en defender su último laboratorio social, su terráriurn caribeño para experimentos con seres vivos”. Hablaba sobre el doloroso hecho de que en Cuba, el régimen de Fidel Castro, ese triste Ceausescu de las Antillas, se había convertido en trágica excepción, pura astracanada, cuando en Europa el comunismo caía al basurero de la historia, bajo la ofensiva de una revolución democrática. El muro de Berlín era escombros y los tenebrosos aparatchiks, líderes del Pacto de Varsovia, cuya única legitimidad era el miedo, eran ya caterva liquidada, unos depuestos y otros muertos.

Lamentaba entonces que en el seno de las democracias camparan, sin ninguna vergüenza, los defensores de aquella ideología totalitaria redentora, la que más victimas había generado en la historia, aún más que el totalitarismo único que siempre será el nazismo. Algo no funciona moralmente en quien ve en Joseph Mengele un monstruo y en Laurenti Beria un simple amigo de Santiago Carrillo. La experimentación social izquierdista nunca ha sido tan condenada como la nazi, por lo que siempre se corre el riesgo de que sea rehabilitada. Como en Cuba...

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Cuando los comunistas defienden la experimentación en Cuba, no sólo defienden a Castro; también exoneran a Mengele. Nunca derrotados en guerra, los comunistas acabaron viendo la caída del muro de Berlín como un accidente. Eso salvó al régimen de Castro. Y hundió a Cuba por tres lustros más. Eso y todo ese ejército de colaboracionistas con las dictaduras comunistas que nunca fueron juzgados por las democracias como aquellos que se vendieron al nazismo o al fascismo. Son legión desde hace décadas esos que perseguirían a Pinochet o a Stroessner, sus hijos o nietos, más allá de la tumba, pero jalean a Castro, un déspota que acumula crímenes cuyas victimas multiplican en mucho a las caídas bajo la dos dictaduras mencionadas. Los antifascistas defensores del último gran fascista de la América Latina.
Ralph Giordano, escritor, guionista, intelectual judío alemán, víctima del nazismo, comunista emancipado de su ideología liberticida, gustaba llamar a los obcecados la “Internacional de los tuertos”. Se refería a quienes viven cómodos en democracias, pero jalean con impudicia méritos de regímenes comunistas como el de impedir la huida sus súbditos, perseguir con pena de muerte a quienes desafían sus órdenes absurdas y, ante todo, cosechar miseria. Estos “tuertos obcecados” son los defensores a ultranza sistemas que no soportarían para si mismos, pero con los que colaboran y trafican visados y favores, coches, bonos y boletos, contactos, puros habanos y souvenirs. Forofos la libertad parecen resignados a medrar de la necesidad, la humillación y la falta de libertad de los cubanos y sus hijas.
Entonces creíamos que la pesadilla acababa también en Cuba. No. Hay menos resignados y más irredentos. Con dinero venezolano, apoyo en La Paz, en Caracas, en Buenos Aires, Quito y Madrid, tienen un lema revitalizado: “El mal es Occidente”. El relativismo moral del izquierdismo europeo actual hace del criminal agonizante Castro un estadista decente; del fanático muerto Che Guevara, un mito, y de los etarras muy vivos Otegi y De Juana, “hombres de paz”. Si en su día Sajarov era un saboteador, hoy es el demócrata cubano Carlos Alberto Montaner un “terrorista”, y todos los que no digieren el mencionado relativismo, unos “fascistas con aguiluchos”. No es buen balance.

Tip y Coll

miércoles, 7 de marzo de 2007 · 2 comentarios

Ha fallecido José Luis Coll, la mitad del humor surrealista de España (la otra mitad, Luis Sánchez-Polack "Tip", lo hizo hace ocho años). Mientras fueron pareja de hecho humorístico supusieron para mi infancia y primera adolescencia un aprendizaje de una forma de ver las cosas seria, divertida y buscándoles las revueltas. Unos maestros (también de francés, idioma que puede ser útil cualquier jour de Dimanche).

El famosísimo numerito del vaso de agua lo es porque se lo merece: a la vuelta de tantos años, visto y revisto cien veces, sigue matando de risa. Vean, vean...

Los científicos y la religión

martes, 6 de marzo de 2007 · 2 comentarios

Por Francisco Lorca, en IDEAL de Granada, el 28 de febrero de 2007.

"Un buen ejemplo puede ser el último libro de Eduardo Punset, 'El alma está en el cerebro'. El ambiguo título —tal vez intencionado— parece sugerir, para regocijo del materialista y sorpresa del creyente, que el alma y el cerebro son la misma cosa. Pero la cuestión está en que para el cristiano no debería haber ninguna dificultad en esta expresión, pues desde una antropología unitaria y bíblica afirmar la interdependencia de lo físico y lo espiritual es pertinente. Que el alma, como principio espiritual, está en relación con el cerebro pero no es el cerebro ni se identifica con él, es compatible con la teología católica. Este tipo de malentendidos, que en este caso implica presuponer que la antropología religiosa es dualista (alma y cuerpo separados, y hasta platónicamente enfrentados), es lo que muchas veces dificulta un verdadero encuentro entre la religión y la ciencia".
"La ciencia siempre será necesaria para conocer lo penúltimo, el cómo de la realidad, pero sólo la apertura a lo trascendente nos llevará a situarnos en el por y para qué, en aquello que confiere sentido último a la existencia".

Para leer el artículo completo (3' 15'').

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