Mi canción preferida

domingo, 28 de enero de 2007 · 2 comentarios

¿Por qué he puesto Another Man's Woman como canción de entrada? Porque considero Supertramp mi grupo favorito, aún recuerdo cuando un compañero de clase y vecino me dejó un par de lp, Crisis? What Crisis? y Crime Of The Century, a una edad en que las emociones imprimen carácter. En el primero estaba esta canción, y me enamoré de ella. No fue por la letra, un llanto y un ruego por la duda de si el amor es o no correspondido, ni porque la última parte, con toda su energía, era entonces la vigorosa sintonía de entrada de Informe Semanal, programa que me entusiasmaba en aquella época; fue, y es, porque en la transición de la parte cantada a la exclusivamente instrumental está una pequeña pieza preciosa de piano blues (lo que más me gusta de Supertramp son los pianos), que aún me pone el vello de punta.


Aquí está la letra



Artista: Supertramp
Álbum: Crisis? What Crisis? y It Was The Best Of Times
Título: Another Man's Woman

If there's no way of knowing where's the answer,
You should know if you need me by now, tell me how.
You saw me in the first place,
Who d'you think I am
How can you be so two-faced
And tell me where I stand
Yeah, we've been here once before,
I see you by the door,
You said you knew and all were calling,
Yeah, you know you just can't lose,
All you have to do is choose, let me in on where your heart is.

You ain't nothing but another man's woman,
Living on another man's land;
At night I hear a hound dog callin,
A callin' me a cheatin' man.
I tell you somethin', I need good lovin', but you don't understand,
At night I see you cannonball comin'
To blow me to the promised land.

If there's no-way of showing where your love lies,
Is it me?, is it him?, or no-one;
What will be done?
About the mess you made me,
Oh don't you give a damn,
You're gonna drive me crazy,
It's more than I can stand,
'Round and 'round we always go
First it's yes and then it's no,
Oh whatever keeps me sane?
I'm so helpless, can't you see?
Did you cast a spell on me,
Say you love me please, I'm praying
CHORUS

Niños-target

sábado, 27 de enero de 2007 · 0 comentarios

Objetivo, los niños, esto desvela un estudio de la Asociación Plaza del Castillo de Usuarios de Medios de Comunicación bajo el título "Revistas para niños y preadolescentes. Análisis crítico de 15 cabeceras: contenidos y valores", documento elaborado durante 2006 conjuntamente con el Servicio de Consumo del Gobierno de Navarra.
"Las revistas dirigidas a niños y preadolescentes dedican el 40 % de sus páginas a publicidad, especialmente a la dedicada a juegos de ordenador, fomentando en el menor a través de un "lenguaje pobre" y "lleno de tópicos", una actitud consumista que potencia el aislamiento, olvida valores como el espíritu de superación, la fuerza de voluntad o el compañerismo y presenta a los padres como censores", dice el estudio, según la noticia Las revistas para menores fomentan el consumismo y el aislamiento social de sus lectores que he recogido del boletín El Espacio del Dircom.

Destruirse desde dentro

domingo, 21 de enero de 2007 · 4 comentarios

Por Juan Manuel de Prada
ABC, 20-1-2007

HA declarado Mel Gibson que su película Apocalypto, en la que se recrean las postrimerías de la civilización maya, constituye en realidad una alegoría sobre la decadencia de las sociedades occidentales. Apocalypto se abre con una cita de Will Durant que basta para advertirnos de sus intenciones: «Una gran civilización no es conquistada desde fuera hasta que no se ha destruido a sí misma desde dentro». La frase, de una lucidez que espanta, sirve de diagnóstico para nuestra época. Mucha gente me pregunta si considero que el islam es un enemigo para Occidente; mi respuesta es siempre la misma: «En absoluto. El enemigo está dentro, el enemigo somos nosotros mismos».

¿Qué peligro podría significar el islam si Occidente estuviese orgulloso de defender los valores que conforman su idiosincrasia? Los musulmanes residentes en nuestros países tendrían que acatar estos valores si desearan disfrutar de las ventajas que les reportan; desde el primer instante en que se atrevieran a infringirlos, serían despachados con viento fresco, o castigados por la Ley, como cada hijo de vecino. El problema no está en los musulmanes, por mucho que profesen una fe que a la vez postula un ordenamiento sociopolítico a cuyo rebufo se cobijan las más sórdidas dictaduras; bastaría con que los musulmanes tuviesen claro que jamás podrían ver realizados, en Occidente, sus anhelos expansionistas.

El problema para Occidente comienza cuando se muestra incapaz de defender los valores que fundan su ordenamiento jurídico, cuando descree de los hitos que han propiciado su progreso, cuando reniega de la moral que ha humanizado su convivencia; cuando, en definitiva, se niega a sostener la supremacía de su orden social y, a cambio, se abandona a un aguachirle de necedades merengosas que, bajo el marbete de Alianza de Civilizaciones o de cualquier otra majadería limítrofe, prefiguran la rendición.

Lee el artículo completo


Todavía quedan algunos ilusos que, a la hora de imaginarse el fin de nuestra civilización, se dedican a otear el horizonte, en busca de enemigos externos. Olvidan que, cuando entraron en Roma, los bárbaros no tuvieron que librar ninguna encarnizada batalla con un ejército defensor, ni vencer la resistencia de sus vecinos; entraron como Pedro por su casa, sin asestar un mandoble, enseñoreándose de una posesión que les pertenecía desde mucho tiempo atrás, desde que los gobernantes del otrora amedrentador imperio se convirtieron en una patulea de pacifistas claudicantes, desde que sus ciudadanos se entregaron con regocijo a las ventajas de la vida muelle y al disfrute de su opulencia.

Así perecen las civilizaciones, así las potencias más poderosas devienen naciones de opereta: destruidas desde dentro, inmoladas por los botarates que rigen sus destinos y por la chusma que los encumbró al poder. Porque no debemos pensar que los gobernantes irresponsables que rigen los destinos de los países en decadencia son meteoritos que abruptamente irrumpen en la vida política, venidos del espacio exterior, surgidos de la nada; por el contrario, son el fruto natural de una sociedad podrida y dimisionaria, son la expresión quintaesenciada de un clima moral decrépito, que es el de los pueblos dispuestos a mirar siempre hacia otro lado, dispuestos a entregar su primogenitura por un plato de lentejas, dispuestos a ceder a la extorsión, a renunciar a los principios que fundan su existencia, a ponerse de rodillas ante quien los quiere genuflexos, con tal de diferir un problema que se les viene encima, no importa que esté enturbantado o cubierto por la capucha macabra del terrorismo.

En estos días en que la dulce paz de los esclavos vuelve a asomar a los labios de nuestros gobernantes, amortizados ya aquellos dos muertecitos accidentales del aeropuerto; en estos días en que vuelve a iniciarse ese «proceso» indecoroso que tanto regocija a los enemigos de España, ya sabemos, con insobornable certeza, que la destrucción vendrá desde dentro.

Aznar y occidente

· 3 comentarios

Aznar acusa a las élites intelectuales europeas de ser “condescendientes con los terroristas

El resumen está sacado de El País, viernes, 19 de enero de 2007, que no puede decirse que se alinée mucho con Aznar ni con sus posiciones, precisamente.

El ex presidente del Gobierno José Maria Aznar pronunció ayer una lección magistral al ser investido doctor Honoris causa por la Universidad Católica del Sacro Cuore, de Milán, un galardón que recibió al mismo tiempo Romano Prodi, el jefe del Gobierno italiano. Aznar hizo un análisis sobre la pérdida de valores y el “relativismo moral” que en su opinión triunfa en Europa y defendió la raíz cristiana de la UE. Éstas son algunas de sus reflexiones:

Valores occidentales. “Europa tiene miedo. Si decidimos que no queremos ser lo que somos, si caemos en la dictadura del relativismo moral, alimentaremos la desconfianza, el miedo al futuro y al cambio. Promoveremos el apaciguamiento con quienes quieren destruirnos, un error fatal que ya cometió Europa hace años. Las autoproclamadas élites intelectuales y académicas de Occidente parecen fascinadas por todo lo que sea antioccidental, aunque eso suponga ser condescendiente con terroristas o con dictadores execrables”.

Raíces cristianas. “Europa es sencillamente inexplicable sin sus raíces cristianas. Creo que negar esa herencia cristiana es uno de los elementos que más contribuye a alimentar la confusión moral de nuestro tiempo”.

Destrucción de la familia. “Un relativismo moral radical lleva a redefinir instituciones básicas en nuestra cultura, como la de la familia o la del matrimonio. Las sociedades fuertes son las que se basan en instituciones sólidas y respetadas, entre ellas, sin duda, la familia. Y de acuerdo con nuestra tradición occidental, matrimonio es la unión de un hombre y una mujer”.

Europeos sin hijos. “El relativismo moral es una de las causas de la profunda crisis demográfica de Europa. Si no creemos en casi nada y la satisfacción inmediata y sin complicaciones es el tema centro de nuestras vidas, ¿para qué tener hijos? Una Europa que no crece económicamente, que no quiere tener hijos y que no está dispuesta a defender sus valores, ¿dónde va?”.

Límites a la ampliación de la UE. “Hay que trazar un límite geográfico, porque el proyecto no puede consistir en la expansión perpetua. Europa debe ser viable y gobernable. Y convertir el eje de Europa en su ampliación sin limites es una forma de hacerlo inviable y de intentar esconder la falta de proyecto sugestivo”.

Inmigrantes con valores europeos. “Es urgente que cada nuevo inmigrante que llegue a Europa sea para compartir nuestros valores, de raigambre judeocristiana, pero abiertos a todos”.

Fin del modelo social. ‘Mientras debatimos sobre un supuesto modelo social europeo que ha creado millones de parados, el mundo sigue girando. Si queremos generar confianza para crecer, la solución no es el intervencionismo ni el proteccionismo”.

Efectos psicológicos de realizar un Aborto

viernes, 19 de enero de 2007 · 0 comentarios


Traducido de Touchstone Magazine

Por Rachel MacNair

"Sueño con fetos, como todos los que estamos aquí: sueños de abortos, uno tras otro, de baldes de sangre salpicados por las paredes; árboles colmados de fetos gateando". Así habló Sallie Tisdale sobre el tiempo en que trabajó como enfermera en una clínica de abortos. En un artículo para la revista Harper, ella escribió acerca de un sueño en el que dos hombres la sujetaron y la arrastraron a la fuerza.

"Hagamos un aborto", dijeron con una nauseabunda mirada lasciva. Yo empecé a gritar, estaba sumergida en una visión de succiones, de dolores chirriantes, de ser extendida y desmembrada por una serie de instrumentos que cumplen la función para la que fueron hechos. Desperté casi sin poder respirar e imaginé mesas de cocina y percheros, agujas de tejer manchadas de sangre y a mujeres que en soledad apretaban almohadas en sus bocas para evitar que sus gritos perforen las paredes de sus departamentos.

Lee el artículo completo, si te atreves...


No es un trabajo ni fácil ni agradable. "Hay momentos de cansancio, sombríos momentos en los que creo no poder aguantar un recipiente más lleno de restos sangrientos, en que no creo poder pronunciar alguna otra clase de frase de consuelo", escribió. "...me preparo para el siguiente recipiente, para otra breve y áspera pérdida.'¿Cómo aguantas?' Hasta los pacientes
preguntan...observo desinflarse el abdomen hinchado de una mujer en tan sólo unos momentos y mi propio estómago se estremece de dolor, de pesar".

¿Cuál es el impacto emocional en las personas que realizan abortos? Quienes los hacen han escrito y dicho lo suficiente como para mostrar que no se trata de un procedimiento médico cualquiera. Algunos, como Tisdale, tienen pesadillas. Otros sufren muchos de los síntomas asociados con el Desorden de Estrés Post-traumático (PTSD), alguna vez llamado "neurosis de guerra" y "fatiga de batalla". La práctica de la medicina, de curar, no debería dar pesadillas, no debería causar una neurosis de guerra.

A continuación, se citarán solamente a doctores pro-opción, enfermeras y publicaciones médicas oficiales, salvo por los dos médicos citados al final. Sus creencias de que lidiar constantemente con el aborto es una inusual y significativa fuente de estrés, más que la medicina ordinaria, de ninguna manera proviene de la oposición al aborto.

Sus Traumas

Es notable la poca atención y estudio prestado a los médicos, enfermeras, consejeros y demás trabajadores de las clínicas abortivas. Sólo se han realizado dos estudios que observan una gran cantidad de personas, y fueron hechos por investigadores que no trabajaban en el campo del aborto. El primero (de M. Such-Baer), apareció en Social Casework en 1974 y el otro (de K. M. Roe) apareció en Social Science and Medicine en 1989.

Ambos estudios fueron realizados por personas a favor del aborto legal, no obstante lo cual, ambos notan la alta frecuencia de los síntomas que se enmarcan en la condición conocida hoy como Desorden de Estrés Post-Traumático (PTSD). El estudio publicado en 1974, antes de que se adoptara el término, describe que "eran frecuentes los pensamientos obsesivos sobre el aborto, depresiones, fatiga, ira, baja autoestima y problemas de identidad. El complejo sintomático fue considerado un 'desorden reactivo transitorio', similar a la 'fatiga de batalla'".

El otro estudio mostró síntomas similares: "Los periodos ambivalentes se caracterizaban por una variedad de sentimientos otrora poco comunes y un comportamiento que incluía aislamiento de los colegas, resistencia a ir al trabajo, falta de energía, impaciencia con los clientes y un sentimiento de desasosiego general. Pesadillas, imágenes que no se iban y preocupación era
elementos comunes. También era común la profunda y solitaria intimidad en la que los médicos se enfrascaban para afrontar esta ambivalencia.

Todavía no puede afirmarse que los médicos abortistas sufren de PTSD porque realizan abortos. Es difícil de probar: Puede ser difícil determinar quien y quien no está realizando abortos; aquellos que han sufrido más ya pueden haber dejado la práctica; puede ser que las personas que han sufrido eventos traumáticos en el pasado están más inclinados a participar de los abortos; finalmente, el debate político actual puede afectar la manera en como percibe la gente su trabajo.

Sin embargo, la evidencia recogida hasta el momento muestra que se necesitan más estudios.

American Medical News, una revista publicada por la Asociación Médica Americana, señaló que las discusiones en el taller de la Federación Nacional del Aborto "iluminan un aspecto poco conocido del debate sobre el aborto: los sentimientos de conflicto que afectan a muchos proveedores...La idea de que las enfermeras, doctores, consejeros y los demás trabajadores en este campo sienten escrúpulos de que el trabajo que realizan es un secreto muy bien guardado".

Entre las historias.

Una enfermera que había trabajado en una clínica abortista durante menos de un año dijo que sus peores momentos no aparecían en la sala de operaciones sino después. Muchas veces, dijo, las mujeres que acaban de someterse a un aborto se echaban en la sala de recuperación y lloraban, "He matado a mi hijo. Acabo de matar a mi hijo". "No sé qué decirle a estas mujeres", dijo la enfermera al grupo. "Una parte de mí piensa, 'Tal vez tienen razón'".

Un doctor en Nuevo México admitió que


A veces se sorprendía por la ira que un aborto tardío podía provocarle. Por un lado, dijo el médico, está molesto con la mujer. "Pero paradójicamente", añadió, "Tengo sentimientos de molestia hacia mí por sentirme bien al apretar el tope de la cabeza del bebé, por sentirme bien por haber realizado un procedimiento técnicamente bueno que destruye al feto, que mata un bebé".

Casi todo negativo

El estudio Such-Baer, hecho en 1974, un año después de la legalización del aborto en todo el país gracias a Roe vs Wade, reportó que "casi todos los profesionales involucrados en trabajos abortivos reaccionaban con sentimientos negativos". Quienes tienen contacto con los residuos fetales tienen mayores sentimientos negativos que aquellos que no entablan contacto, y su reacción no varía mucho: "Todas las reacciones emocionales fueron unánimemente, extremadamente negativas".

El más grande estudio publicado incluía entrevistas a 130 "trabajadores del aborto" en San Francisco entre enero de 1984 y marzo de 1985. Los autores no esperaban encontrar lo que encontraron. "Particularmente sorprendente fue el hecho que el malestar con los clientes del aborto o con los procedimientos tenía lugar en los médicos que apoyaban fervientemente el derecho al aborto y que expresaban un gran compromiso con su trabajo", anotaron. "Este
hallazgo preliminar sugirió que incluso aquellos que apoyan el derecho de una mujer a eliminar un embarazo, pueden estar luchando con una fuerte tensión entre sus creencias formales y la experiencia situada en sus trabajo con el aborto".

Como reacción, los investigadores decidieron "entrevistar solo a médicos que se consideraban pro-opción y que estaban comprometidos a continuar con su labor por lo menos durante seis meses". Creyeron que estas personas, "en tanto libres de sentimientos preexistentes de anti-opción y resistentes a su potencial influencia, proveerían datos valiosos sobre los dilemas y
dinámicas del trabajo en el aborto legal". Esto redujo la muestra a 105 trabajadores.

Setenta y siete por ciento de ellos habló del tema del aborto como un acto destructivo, de la destrucción de algo vivo. Sobre el asesinato: "No se esperaba que salga este tema entre médicos pro-opción, sin embargo, el dieciocho por ciento habló de él cuando habló de su participación en el aborto en algún punto de la entrevista. Este tema tendía a surgir lentamente en las entrevistas y era siempre presentado con una evidente incomodidad".

Incluso Tisdale, que aún creía en el aborto, admitió la ambigüedad de realizarlos. El aborto, dijo, "es el límite más estrecho entre la amabilidad y la crueldad. Hecho de la mejor manera posible, sigue habiendo violencia -violencia misericordiosa, como darle muerte a un animal sufriente...es una dulce brutalidad la que aquí practicamos, una dura y amorosa frialdad".

El estrés parece crecer en la medida en que el no-nacido se desarrolla. "Mientras el embarazo avanza, la idea del aborto se vuelve más y más repugnante para muchas personas, incluso para el personal médico", dijo un doctor abortista llamado Don Sloan en un libro que apoyaba vigorosamente la necesidad de la legalización del aborto. Como respuesta, "Los médicos intentan divorciarse del método". Luego de describir el procedimiento de gráficamente, incluyendo la necesidad de revisar las partes del cuerpo para asegurarse de que todo el feto haya sido removido del útero, concluyó diciendo: "¿Quieres abortar? Paga el precio. Hay un viejo dicho en medicina: Si quieres trabajar en la cocina, tendrás que romper algún huevo. El horno se calienta. Prepárate para quemarte".

Los abortos en una etapa avanzada del embarazo ofrecen "un inusual dilema", dijo Warren Hern, especialista en abortos, en un trabajo para la Asociación de Médicos de Planned Parenthood. Los doctores y enfermeras que los realizan tienen "fuertes reservas personales acerca de participar en una operación que ellos ven como destructiva y violenta". Explicó sus reacciones de la
siguiente manera:
Parte de nuestra herencia cultural y tal vez biológica retrocede ante una
operación destructiva de una manera muy similar a la nuestra, incluso cuando sabemos que el acto tiene un efecto positivo en una persona viva. Nadie que no haya realizado este procedimiento puede saber cómo es o lo que significa; pero habiéndolo hecho, quedamos perplejos ante las posibilidades de interpretación. Hemos alcanzado un punto en esta tecnología en particular, en el que no hay posibilidad de negar el acto de destrucción del operante. Está frente a nuestros ojos. Las sensaciones de desmembramiento fluyen a través de los fórceps como una corriente eléctrica...Mientras más parece que solucionamos el problema, más espinoso se vuelve.

Pesadillas

Pero son los sueños de los médicos los más nos pueden decir al respecto. Los malos sueños son tan comunes que su mención, aunque sea pequeña, puede esperarse en casi todas las presentaciones sobre el tema de las reacciones emocionales de los trabajadores que realizan abortos en un clínica abortiva. Muchos de ellos dejaron de realizar abortos porque se convencieron de estaba mal, gracias a sus sueños sobre abortos.

Los reportes varían respecto del número de trabajadores que sufrían de pesadillas relacionadas con el aborto: Un estudio del Dr. Hern señala que solo dos de 23 trabajadores reportaron pesadillas sobre el aborto, mientras que una noticia sobre abortos en embarazos avanzados aparecida en ObGyn News dijo que un cuarto de los trabajadores soñaban con abortos. Tisdale dijo que en su centro médico todos tenían esos sueños, pero eso probablemente haya sido una licencia poética.

¿Cómo son estos sueños? Tisdale habló de sueños de "sangre salpicada en las paredes" y "árboles repletos de fetos gateando", así como de su propia violación. Otro escritor habló sobre una enfermera que soñó que "estaba metiendo un bebé por la boca de un jarrón [de antigüedades]. El bebé la miraba con una expresión suplicante. Había un aro blanco alrededor del jarrón. Ella interpretó esto como la representación de las demás enfermeras observando su acto y condenándolo".

Él llegó a la conclusión de que su sueño (el de ella) "muestra que inconscientemente el acto de abortar se experimentó como un acto de asesinato. Debe notarse que esta enfermera estaba absolutamente involucrada e intelectualmente comprometida con la nueva ley del aborto. Tuvo una reacción típica. Sin importar la religión u orientación filosófica de cada quien, la visión inconsciente del aborto permanece igual. Esto es lo más significativo de todo lo que se aprendió en estas sesiones". (Esta historia apareció en un editorial de Obstetricia y Ginecología, que argumentaba que los trabajadores de centros abortistas deben ser alentados a hablar sobre
sus problemas como una manera de que sigan realizando su trabajo).

American Medical News reportó lo siguiente del taller de la Federación Nacional del Aborto: "Ellos [quienes realizan o ayudan a realizar abortos] se preguntan si es que el feto siente dolor. Hablan sobre el alma y a donde va. Y acerca de sus sueños, en los que los fetos abortados los miran con ojos de ancianos (ancient eyes) y con sus manos y pies perfectamente
desarrollados preguntándoles, '¿Por qué? ¿Por qué me hiciste esto?'".


Un informe presentado a la Asociación de Médicos de Planned Parenthood describió los sueños de dos personas que soñaron que "vomitaban fetos, junto con un sentimiento de horror". Los escritores concluyeron, "En general, parece que mientras mayor es el contacto físico y visual (de los doctores y enfermeras), se experimenta mayor estrés. Esto es evidente tanto en el estrés consciente cuanto en las manifestaciones inconscientes como los sueños. Por lo menos, los dos individuos que reportaron varios sueños significativos desempeñaban estos roles".

Explicaciones Alternativas

¿Cómo podemos dar cuenta de los problemas de los médicos, especialmente de su sueños? Puede ser que sea así como la mente humana responde a una matanza, como se ha sugerido en otros grupos de personas que matan. Quienes creen que el aborto es un asesinato, y que matar a otro ser humano es algo que pocas personas pueden hacer de manera natural, encontrará plausible esta explicación.

Pero científicos sociales ofrecen otras dos explicaciones. Una de ellas dice que las personas sufren de agotamiento, como tantos en las profesiones de ayuda. Es por ello un problema más fácil de resolver, ya que requiere solo de vacaciones y rotación de responsabilidades. Considerando el alto volumen y la alta velocidad de los más de los abortos, puede ser que sí estén agotados, lo cual no quita que sufran de conciencia o también PTSD. Más aún, el agotamiento no explica sus sueños.

La otra explicación es que las personas responden negativamente por un primitivo o infantil mal entendimiento de los hechos. El editorial en Obstetricia y Ginecología antes citado dijo que "el niño mezcla inevitablemente la realidad con la fantasía. Incapaz de conceptuar todo el
proceso en términos sofisticados, el niño piensa en términos concretos. Visualizó un 'huevo' en 'el estómago' y cree que un bebé formado se desarrolla desde el principio, creciendo por nueve meses hasta llegar a ser un infante de tamaño completo".

Este autor cree que esta es la manera de explicar los sueños. No obstante los adultos entienden la reproducción, "las fantasías primitivas permanecen en el inconsciente...Por tanto, incluso quienes están intelectualmente comprometidos con el aborto tienen que luchar contra la visión de un feto como un bebé real que tiene su propio inconsciente. El trauma emocional observado en estas enfermeras fue el resultado de un conflicto entre su compromiso intelectual, por un lado, y sus posturas inconscientes por el otro. En su interior, tienen la experiencia de haber participado en un asesinato".

Si el ver al feto como un bebé es un mero producto de la imaginación, un símbolo o una sobresimplificación, la solución es simple. La mejor manera de enfrentar una fantasía es mostrando la realidad. La tecnología moderna nos ha provisto de fotografías de embriones y fetos en cada etapa de su desarrollo, y los sonogramas muestran sus movimientos en tiempo real. Pero esta técnica no parece ser útil a la hora de reducir los síntomas de los que sufren los que trabajan con abortos, como otro editorial titulado "Advertencias de Impactos Psicológicos Negativos de la Sonografía en el Aborto", mostraba en 1986.

Una Advertencia

Los defensores del aborto creen que es un tipo de medicina. Quienes se oponen creen que es asesinato. Si el aborto se trata de quitar una vida humana, algunos o muchos de los que los realizan sufrirían ciertas consecuencias psicológicas asociadas con el trauma causado por dañar a
otros. Si no encontramos tales consecuencias, el caso de que el aborto no es violencia de ningún tipo se ve fortalecido. Si es que hay consecuencias, se fortalece el caso de que hay violencia. La evidencia anecdótica y tales estudios sugieren, como nosotros lo hemos hecho, que algunos de los que realizan abortos sufren daños psicológicos; que realizar abortos tiene esas consecuencias.

Tal vez los sueños sean una advertencia. De serlo, esas pesadillas pueden ser una bendición. Bernard Nathanson, hablando del tiempo en que era un pionero en preparar centros abortistas, recuerda haber sido abordado por la esposa de un médico en un cocktail. "Me llevó a un lado y me habló muy agitada acerca de las cada vez más frecuentes pesadillas de su esposo. Él le
había confesado a su esposa que sus sueños estaban plagados de niños y sangre, y que luego se había obsesionado con la idea de que alguna justicia terrible se impondría sobre sus hijos como pago por lo que estaba haciendo".
Estos sueños y sentimientos pueden haber sido una advertencia de su conciencia para que no siga.

El ex doctor abortista McArthur Hill ha hablado acerca de cómo él intentaba salvar bebés prematuros y cómo luego encontró que los bebés que había abortado eran más grandes que los prematuros que había salvado.

Fue ahí cuando empecé a tener pesadillas...En mis pesadillas, yo recibía a un saludable recién nacido. Luego tomaba a ese saludable recién nacido y lo cargaba. Estaba frente a un jurado de gente sin rostro y les preguntaba qué hacer con ese bebé. Ellos tenían que mostrar el dedo pulgar hacia arriba o hacia abajo, y si mostraban el pulgar hacia abajo, yo tenía que soltar el
bebé dentro de una balde lleno de agua que estaba en el suelo. Nunca llegué a soltar al bebé porque siempre me despertaba en ese momento.

El doctor Hill, eventualmente, despertó a la realidad de lo que estaba haciendo. Otros también lo han hecho. Si es verdad que las pesadillas de los médicos abortistas y otros síntomas resultan de su trabajo, como lo sugieren las evidencias, habrán muchos otros médicos abortistas que serán llevados por sus sueños a escuchar la voz de sus conciencias y dejarán de ayudar en la matanza de los no nacidos.

Rachel M. MacNair, Ph.D., es directora del Institute for Integrated Social Analysisen Kansas City, brazo investigativo de la organización Consistent Life, y es autora de Perpetration-Induced Traumatic Stress: The Psychological Consequences of Killing (Praeger, 2002), una obra que examina grupos involucrados en matar, incluyedo veteranos de guerra y verdugos.

Copyright @ ACI Prensa

Caminhada da Vida

jueves, 18 de enero de 2007 · 3 comentarios

El mal no descansa, en Portugal los abortistas vuelven a la carga; la Associação Portuguesa de Famílias Numerosas informa de que el próximo 11 de febrero está convocado otro referéndum para permitir el aborto en las 10 primeras semanas de embarazo; en su opinión, esta vez la opción provida tiene muy difícil ganar, como hizo en 1998, ya que la mayoría del Parlamento y del Gobierno está haciendo campaña a favor de la muerte.
Todas las asociaciones provida y pro-familia están trabajando duro para evitarlo. Están preparando una gran manifestación para el 28 de enero por las calles de Lisboa, llamada "Caminhada da Vida", y agradecen cualquier apoyo.

Más información en Portugal planta cara a la despenalización del aborto.



Por su parte, en Francia el mal ya está hecho; pero no por eso nos conformamos, y también han preparado una gran marcha provida por las calles de París para el 21 de enero, organizada por 30anscasuffit (se creó con motivo del 30 aniversario de la ley del aborto), según el siguiente plan.

Educación y ciudadanía

domingo, 14 de enero de 2007 · 4 comentarios

Los padres de familia y los profesores de colegios e institutos han advertido claramente del riesgo de que la nueva asignatura obligatoria Educación para la Ciudadanía se convierta en un instrumento para imponer determinadas ideologías a los alumnos.
La principal patronal de la enseñanza en España ha manifestado también su punto de vista contrario a la imposición de esa asignatura
Quizá la aportación social más notable en defensa de las libertades, y para prevenir a padres y educadores, haya sido la reciente publicación del libro EDUCACIÓN Y CIUDADANÍA EN UNA SOCIEDAD DEMOCRÁTICA (Ed. Encuentro, Madrid, 2006, 267 pp.).
EDUCACIÓN Y CIUDADANÍA EN UNA SOCIEDAD DEMOCRÁTICA es también el título de un artículo que recomiendo muchísimo y que me parece definitivo sobre esta cuestión, publicado en el blog arguments.

Más sobre Wielgus

viernes, 12 de enero de 2007 · 2 comentarios

Varsovia. Las últimas dos semanas han supuesto la crisis más profunda de la Iglesia polaca desde la caída del comunismo o, por ir más lejos, desde el encarcelamiento del cardenal Wyszynski por el anterior régimen en 1953. La renuncia el día de su investidura del recién nombrado arzobispo de Varsovia, Mons. Stanislaw Wielgus, por haber ocultado su colaboración con los comunistas, ha conmocionado a los fieles, pero también muchos han dado un suspiro de alivio.

Así resume Higinio Paterna, desde Polonia, su artículo sobre la "no-toma" de posesión del más efímero arzobispo de Varsovia de la historia (supongo). Ya Marta Salazar en Planisferio ha explicado magníficamente la perspectiva alemana, es decir, muy próxima. Espero que el siguiente artículo, escrito desde dentro, arroje aún más luz.


Alivio por la renuncia del arzobispo de Varsovia



Alivio por la renuncia del arzobispo de Varsovia
La colaboración con la policía comunista, un lastre en la vida pública polaca
Firmante: Higinio Paterna
ACEPRENSA 001/07 de 10-01-2007

Todo estaba ya preparado para la ceremonia de ingreso del nuevo arzobispo de Varsovia. Pero el arzobispo Wielgus se puso a disposición de Benedicto XVI y éste aceptó la renuncia. En lugar de la ceremonia de investidura se celebró una Misa de acción de gracias por los frutos de la labor de su predecesor, el cardenal Józef Glemp, que provisionalmente va a seguir al frente de la diócesis. Según el portavoz de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, "la renuncia por parte del arzobispo Wielgus al cargo de arzobispo de Varsovia aceptada por el Santo Padre parece la mejor solución posible".

De la negativa a la confesión

No había peligro de división en la Iglesia polaca: los fieles católicos, tanto sacerdotes como laicos, acatarían las decisiones del arzobispo Wielgus, pero la prueba habría sido dura. El senador y conocido intelectual Jaroslaw Gowin declaraba el viernes 5 de enero al diario "Dziennik" que las acusaciones son tan graves que, de confirmarse, "constituirían un obstáculo moral para desempeñar incluso el empleo de profesor en una escuela. Y ¿qué decir si se trata de la dignidad de arzobispo de Varsovia?".

Por su parte, Ewa Czaczkowska, periodista del periódico "Rzeczpospolita", constataba que "el haber colaborado no descalifica a nadie, pues todos pecamos y en la Iglesia podemos obtener el perdón, pero es condición necesaria confesar el pecado y cumplir la penitencia. En las primeras declaraciones del arzobispo no hubo disculpas por haber defraudado la confianza de miles de fieles, por habernos mentido. Sólo aparecieron el viernes por la tarde".

Efectivamente, durante las dos últimas semanas el arzobispo Wielgus fue modificando su versión de los hechos y fue eso lo que más dolió a los polacos y a los varsovianos en particular. Al principio calificó el artículo del diario "Gazeta Polska" –el primero que sugería sus contactos con el aparato represor comunista– como un ataque a la Iglesia y desmintió rotundamente los hechos. Conforme aparecían pruebas fue dando pasos atrás. Aclaró que nunca hizo todo lo que le pedían, que solo se limitó a informarles y que nunca hizo daño a nadie con sus declaraciones. Finalmente, la comisión histórica de la Iglesia que se ocupó del caso e investigó los documentos que custodiaba el Instituto de Memoria Nacional (IPN en sus siglas en polaco) confirmó en la mañana del 5 de enero que la colaboración duró más de 20 años y que fue libre y consciente.

Aun entonces Wielgus se negó a conceder valor a las acusaciones. Pero por la tarde, ya después de tomar posesión de la diócesis, admitió la culpa y pidió perdón a los fieles. Wielgus reconoció que "causé entonces un daño a la Iglesia y lo he vuelto a causar en estos últimos días con mis esfuerzos por desmentir las acusaciones".

Por supuesto, los invitados a la ceremonia de ingreso, principalmente vecinos y amigos del arzobispo, protestaron al enterarse de su renuncia, pero la palabra que se oye con más frecuencia en las calles de Varsovia es "alivio". Lo que más ha sorprendido, por ser un hecho sin precedentes, ha sido la rápida reacción de la Santa Sede a la confirmación por parte de la comisión histórica de la Iglesia de la colaboración del arzobispo Wielgus con los órganos de represión del sistema comunista. Los periodistas polacos ven que este cambio de posición fortalece la autoridad de la Santa Sede, al corregir la situación después de que han aparecido nuevos datos.

La campaña mediática

Interesante ha sido el comportamiento de los medios de información polacos durante la crisis. No han sido los medios críticos con la Iglesia los que han pedido al arzobispo que aclarase la situación y más adelante que pospusiera o renunciara a la investidura, sino periodistas e intelectuales católicos.

Argumentaban que sería motivo de escándalo que la sede del cardenal Wyszynski y el título de pastor de la diócesis donde trabajaron sacerdotes como el padre Popieluszko, asesinado por los comunistas, fueran ocupados por un antiguo confidente de la policía secreta sin haber explicado su situación ni pedir perdón si fuera el caso. Les preocupaba que las decisiones del arzobispo de una de las más importantes diócesis del país pudieran estar condicionadas por gente que conociera su pasado. También se daría a entender a otros miembros de la Iglesia que la colaboración con los comunistas no era un mal en sí, en contra de lo que la Conferencia Episcopal afirmó en su memorial de agosto pasado.

Decían también que si en la Santa Sede el arzobispo Wielgus había declarado sobre su pasado lo mismo que en Polonia, había inducido a error al Vaticano. Es cierto también que, de momento, han funcionado mal las comisiones históricas diocesanas que debían investigar los documentos del IPN. La de Varsovia sólo se ocupó de los documentos sobre Wielgus a última hora, a partir del día 2 de enero, lo que querría decir que seguramente en el Vaticano no lo sabían todo.

En cuanto a las reacciones de la prensa, ha sido cuanto menos curiosa la sintonía entre el diario progresista "Gazeta Wyborcza" y la muy conservadora Radio Maryja en defensa del arzobispo, en una cruzada contra lo que llamaban un "linchamiento". Para ellos los culpables de la situación han sido los medios que publicaron los documentos que, a juicio de los historiadores, no dejan lugar a dudas. En una entrevista publicada en "Gazeta" hace pocos días, el arzobispo aún negaba que sus relaciones con la policía secreta fueran nada más que encuentros para que le concedieran el pasaporte.

Esto resulta revelador a la luz de los acontecimientos posteriores y teniendo en cuenta que la línea de este periódico es absolutamente contraria a la "lustración" de agentes del antiguo sistema y de que siguen apareciendo nombres de colaboradores del diario que resultaron ser confidentes de los órganos de seguridad comunistas. Puede que el arzobispo Wielgus creyera al general Kiszczak, que aseguró que las actas de los servicios secretos relativas a eclesiásticos habían sido quemadas. Pero no parece que la palabra de uno de los artífices de la ley marcial y de la lucha contra Solidaridad y la Iglesia sea muy de fiar: efectivamente, en este caso no quedaron papeles, pero los microfilmes estaban intactos.

Declaración de la Santa Sede

El padre Federico Lombardi, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, emitió el domingo 7 una declaración en la que afirma que "el comportamiento de monseñor Wielgus en los años pasados del régimen comunista en Polonia ha comprometido gravemente su autoridad, incluso ante los fieles. Por ello, a pesar de su humilde y conmovedora petición de perdón, la renuncia a la sede de Varsovia y su rápida aceptación por parte del Santo Padre ha parecido una solución adecuada para afrontar la situación de desorientación que se ha creado en esa nación".

"El caso de monseñor Wielgus no es el primero y probablemente no será el último de ataques a personalidades de la Iglesia en virtud de la documentación de los servicios del pasado régimen", añade. "Se trata de un material enorme y, al intentar evaluarlo y sacar conclusiones fiables, no hay que olvidar que fue producido por funcionarios de un régimen opresivo y chantajista".

"La actual oleada de ataques a la Iglesia católica en Polonia no parece una sincera búsqueda de transparencia y verdad, sino más bien una extraña alianza entre perseguidores del pasado y otros adversarios, una venganza por parte de quien, en el pasado, la había perseguido y fue derrotado por la fe y por la sed de libertad del pueblo polaco". "La verdad os hará libres", dice Cristo –concluye el portavoz–. La Iglesia no tiene miedo de la verdad y, para ser fieles a su Señor, sus miembros deben saber reconocer sus propias culpas".


Ha nacido un Dictador

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La muerte de Augusto Pinochet llenó portadas y páginas y páginas de prensa y horas y horas de emisión; la muerte de Saparmurat Niazov, dictador de Turcmenistán ha pasado casi inadvertida -salvo para Marta Salazar y unos pocos-; el declive de Castro es contemplado con piadosa preocupación, mientras la consolidación de Chávez en Venezuela está pasando casi de puntillas.
Para los que estén libres de las anteojeras ideológicas que padecen los revolucionarios de salón, cuelgo a continuación este esclarecedor artículo, "Venezuela: Deriva totalitaria", de Gustavo de Arístegui, publicado en La Gaceta de hoy.


Venezuela: Deriva totalitaria



Venezuela: Deriva totalitaria
Gustavo de Arístegui
La Gaceta, 12 de enero de 2007

Llevo años denunciando la deriva totalitaria del régimen de Hugo Chávez Frías, hemos detallado cómo ha ido adaptando la Constitución, las leyes y las principales instituciones del Estado a sus planes y ambiciones. La concentración de poder viene confirmándose desde hace años, la separación de poderes, el Estado de derecho, el imperio de la ley, el pleno respeto y garantía de los derechos y libertades fundamentales, son todos pilares esenciales de la democracia, que en Venezuela dejaron de existir hace ya algunos años. La oposición ha denunciado de manera reiterada que las máquinas electorales smartmatic podían favorecer de manera muy fácil la manipulación de los resultados electorales. Además del posible fraude electoral electrónico, es de justicia denunciar el escandaloso ventajismo de los partidarios del teniente coronel Chávez, que le permitió usar y abusar de las retransmisiones en cadena, amedrentar a sus opositores y amenazar a los medios de comunicación críticos con no renovar sus licencias si continuaban en su línea editorial. ¿Alguien puede de verdad creer en la imparcialidad del Consejo Nacional Electoral para vigilar y organizar las elecciones, si su presidente acaba de ser nombrado vicepresidente de la República en pago a sus inestimables servicios? Verdaderamente escandaloso.

Es verdaderamente sorprendente, por no decir triste y decepcionante, que pocos hayan denunciado en Europa el acoso a tantos periodistas y medios de comunicación, cuyo último y hasta ahora más grave incidente es el ataque brutal a la libertad de expresión (sin la que no hay verdadera democracia, claro que la de Venezuela dejó de serlo desde que los planes totalitarios de Chávez se pusieron en marcha) que supone el cierre de la veterana Radio Caracas Televisión, la decana del país y, junto con otros medios, firmemente comprometida con la democracia y la libertad en ese país. La lista de periodistas perseguidos, acosados, agredidos, amenazados o contra los que se han cometido atentados, es sencillamente interminable. En Venezuela se han producido en los últimos ocho años casi 100.000 muertos entre homicidios y asesinatos. En esa cifra se puede disimular muy fácilmente un asesinato político y responsabilizar al profundo deterioro que ha sufrido la seguridad ciudadana desde que llegó Chávez al Poder en 1999. La lista de presos políticos es imposible de determinar, pues a muchos se les aplica el Código Penal de manera completamente arbitraria, y en consecuencia figuran como delincuentes comunes, cuando en realidad son presos de conciencia. La Agencia Tributaria venezolana el Seniat se ha convertido en otro instrumento de presión. Que no crea el lector que la amenaza consiste en buscar al defraudador y someterlo al chantaje de la inspección y la cárcel si no se pliega, es mucho más burda, se inventan delitos fiscales, se fabrican pruebas y se crea un caso de derecho-fiscal-penal-ficción, en el que la víctima carece de derechos, capacidad para defenderse o incluso de réplica, y puede dar con sus huesos en la cárcel, pagando una multa inhabilitante o con sus bienes confiscados.

Los periódicos de la semana informaban poco de la designación del nuevo Gabinete de Chávez; en España pocos medios se hicieron eco del grave síntoma de parcialidad del Poder Electoral que suponía el nombramiento de su presidente como vicepresidente de la República. Casi todos se han centrado en las nacionalizaciones, que han provocado el desplome de la bolsa venezolana, que no lo duden, era uno de los objetivos de la ya no tan incipiente dictadura populista, pues, cuanto más débiles se encuentren las empresas, más fácil será controlarlas y someter a los empresarios, espantar a los inversores internacionales, controlar las empresas más importantes del país y arruinar la economía, para que todo el mundo dependa del monocultivo del petróleo y sea así más fácil controlar a un país que ha demostrado a lo largo de su historia ser rabiosamente celoso de su libertad. Venezuela es un país grande, rico y bastante poblado, con una clase media que fue en tiempos la columna vertebral de la democracia venezolana y que hoy es cada vez más raquítica por el empobrecimiento de amplias capas de esa ya casi inexistente clase media, lo que ha facilitado enormemente el proyecto de poder total en el que Chávez se embarcó en 1999.

OTRA cuestión importante es la creación de las milicias populares que sólo dependen y responden ante el presidente, y son más un calco de las SS nazis que otra cosa. No hay que olvidar la creación de un nuevo partido único que aglutina a todos los movimientos y partidos integrados en el MVR (Movimiento Quinta República), así como los demás partidos aliados del régimen. El partido nace con vocación de ser partido único y en consecuencia de primero limitar y luego seguramente prohibir los partidos de oposición.

Chávez no se conforma con dominar dictatorialmente su país, ha intervenido, más cabría decir interferido, de manera intensa e indisimulada en los asuntos internos de numerosos países de la región, pagando las campañas de los candidatos que él consideraba más afines ideológicamente, si bien tendríamos que matizar lo de ideológico, pues, como dice el ilustre profesor y analista de la izquierda chilena Patricio Navia, el populismo y Chávez no son de izquierdas, y desde luego no pertenecen ni por casualidad a la izquierda democrática. Lo que ocurre en Venezuela es una verdadera tragedia que traerá consecuencias muy graves para todos, pues Chávez se ha embarcado en la alianza antisistema y antidemocrática, convirtiéndose en un personaje de culto entre islamistas radicales y extremistas de todo pelaje.

La deshumanización del hombre

jueves, 11 de enero de 2007 · 0 comentarios

Todo lo humano es precisamente lo que no puede ser reducido a física y química: la persona
Ignacio Sánchez Cámara
La Gaceta de los Negocios, 18 de noviembre de 2006

CREO que el más terrible mal que se ha ido abriendo paso a lo largo de los últimos siglos ha consistido en el retroceso de la creencia en la realidad personal del hombre, es decir, lo que podría calificarse como la despersonalización o deshumanización del hombre. Se manifiesta en muchos aspectos. Hay uno muy expresivo: el regocijo que algunos sienten cuando reciben una información que, para su limitado entendimiento, entraña la reducción del hombre a la pura animalidad. Por ejemplo, les regocija especialmente saber la proximidad de la dotación genética humana con la del ratón, la mosca o el cerdo.

En realidad, son unos rebeldes contra la bipedestación a quienes lo que más les agradaría sería andar a cuatro patas. Ignoran que una diferencia aparentemente pequeña puede ser trascendental. Sienten también una intensa aversión a la palabra espíritu, que les evoca presuntas tinieblas medievales. Para ellos, el hombre es un animal entre animales y una cosa entre cosas: pura fisicoquímica. Cuando, por el contrario, todo lo verdaderamente humano es precisamente lo que no puede ser reducido a física y química: la persona.

No son pocos los síntomas de esta prolongada crisis...

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... que no es fruto de la modernidad y de la ilustración, sino productos bastardos de su extravío. Uno de ellos, sin duda de los más graves, es la aceptación social del aborto. Pocas cosas como él entraña la degradación de la persona al estado de cosa, y la consideración del ser humano como medio y no como fin en sí. Si el aborto es lícito moralmente, entonces la vida humana carece de valor y sentido. Otro, sólo aparentemente menor, es la generalización del consumo de drogas. No porque el mal se lo inflija uno a sí mismo deja de ser un grave mal. El hombre abdica de su condición personal cuando canjea su libertad y dignidad por un placer efímero. Luego, cuando la libertad ya se ha desvanecido, puede extinguirse la culpa pero no la responsabilidad ya contraída. No deja de ser expresivo que se hable de dependencias. También cabe incluir en esta nómina deshumanizadora a la destrucción de embriones con cualquier fin, incluido el terapéutico. No es lícito eliminar un embrión humano para curar a otro ser humano. Aceptarlo entraña la deshumanización del embrión y su cosificación. Lo mismo cabe decir de la clonación humana. Como ha reiterado el profesor César Nombela, el progreso científico confirma cada vez más las posibilidades de reprogramación del desarrollo de células humanas que no dependen de la obtención de embriones clónicos, ni de ningún tipo de embrión humano. El desarrollo de la medicina regenerativa no va por el camino de exigir una vía que suponga la creación y destrucción de embriones humanos. El Gobierno, sin embargo, sigue adelante con su proyecto de Ley de Investigación Biomédica, que permite la clonación y la destrucción de embriones con fines terapéuticos. Es decir, se empeña en conducir al derecho por la senda torcida de la deshumanización.

Por un lado, podría imputarse el extravío a la soberbia humana que se obstina en considerar al hombre arbitrario señor del bien y del mal, en lugar de vigía y testigo del mundo objetivo de los valores. En realidad, es una extraña y paradójica mezcla de soberbia y degradación. Soberbia, porque concibe su arbitraria voluntad como norma suprema. Degradación, porque se empeña en mineralizar lo humano, en rebajar al hombre arrebatándole cualquier atributo personal. Pero, en el fondo, la paradoja es sólo aparente: soberbia y degradación van unidas, son las dos caras de la misma moneda deshumanizadora. Tal vez la clave resida en la generalización de graves errores filosóficos, o, para ser más precisos, en el repudio de la filosofía y en la suplantación de ella por otras cosas, sin duda valiosas, pero que no son filosofía. Así, padecemos las consecuencias de errores cuya raíz, causas y naturaleza ignoramos.

Y la educación, en lugar de proporcionarnos las bases filosóficas de lo que realmente somos, se empecinan en consumar el prolongado extravío. Porque el problema no estriba en discutir y precisar las consecuencias morales de la dignidad humana, sino en determinar si el hombre posee la dignidad derivada de su condición personal, o si, por el contrario, carece de ella. Acaso aquí resida la raíz de todas las disensiones que dividen a los hombres de nuestro tiempo. Y malas perspectivas hay de solución mientras se imponga de hecho, que no derecho, la falsa tesis de que todas las opiniones poseen el mismo valor porque, entonces, la falsa moneda filosófica tiende a expulsar a la buena de la normal circulación de las ideas. Si el bien y el mal poseen los mismos derechos, si la verdad y el error tienen el mismo valor, entonces quienes ganan son el mal y el error. Y no hay mal y error comparables a la negación de la condición personal del hombre.

Escritores Conversos

lunes, 8 de enero de 2007 · 2 comentarios

Escritores Conversos. La inspiración espiritual en una época de incredulidad.
Joseph Pierce. Ed. Palabra, Madrid, 2006.

Sencillamente apasionante miscelánea de la conversión al catolicismo romano de una sorprendentemente extensa pléyade de escritores ingleses durante el convulso siglo XX. Sobre la tierra abonada por John Henry Newman y el Movimiento de Oxford, desfilan figuras de la talla de Ronald Knox, G.K. Chesterton y T.S. Elliot, junto a muchas otras no tan conocidas pero igualmente interesantes. Entre la larga lista de intelectuales conversos, he podido descubrir personajes arrebatadores como Dorothy L. Sayers -que no llegó a "pasarse al Papa"- y el poeta Roy Campbell, que luchó en nuestra Guerra Civil defendiendo la fe católica contra el comunismo. Pero, sobre todo, ha aumentado una enormidad mi admiración por Evelyn Waugh, el escritor al que mejor conocía de todos con diferencia, por su apasionada labor proselitista: "no entiendo cómo no se hacen todos católicos", exclamaba.
Joseph Pierce hace una labor de titanes para mostrar la obra literaria y el proceso de conversión de tantos escritores, destacando las relaciones e influencias que se dieron entre unos y otros. A veces me he perdido un poco entre tantos nombres, que aparecen, desaparecen y vuelven a aparecer, pero el orden básicamente cronológico hace que uno vuelva a situarse.
El libro es delicioso porque recoge textos breves magníficos de la producción literaria y epistolar de estos autores, y provocador por cuanto todos ellos llegan a la Iglesia Católica Romana después de un largo proceso profundamente racional. Es revelador que lo que más les atrajo y les sirvió de garantía de autenticidad fue, junto con la liturgia anterior al Vaticano II, la seguridad de un dogma cierto y la existencia en la Iglesia de una autoridad firme, para que ahora vengan algunos y mamoneen.
Por encima de todos -o quizá haya que decir por debajo-, descuella la figura del propio Pearce, converso él mismo, que deja hablar maravillosamente a sus biografiados, dirigiendo la escena con absoluta delicadeza y con un admirable tino para resaltar virtudes y defectos, consiguiendo momentos de enorme emoción y la total complicidad del lector.
Un libro absolutamente recomendable para quienes quieran pensar un poco y disfrutar muchísimo, y para quienes quieran seguir el consejo de Sayers, que en tono exhortativo incluía en una «nota para una lectura creativa» añadida como apéndice a su libro Empezar ahora:

Les ruego no sigan la indolente y desmoralizadora costumbre de coger un libro «para distraerse» («distraer», esa es la palabra) o «matar el tiempo» (ya es muy poco el tiempo que nos queda, y acabará con nosotros demasiado pronto). La única razón honesta para leer un libro es querer saber qué es lo que contiene.

La Magia Real de los Reyes Magos

sábado, 6 de enero de 2007 · 0 comentarios

Hoy es un día importante, y bello. Los expertos destacan su necesidad desde el punto de vista psicológico, y cuando Charles Ryder exclama aquello de que no puedes creer porque sea bonito, Sebastian Flyte le responde: ¿por qué no? (Evelyn Waugh, Retorno a Brideshead). De Prada ha diagnosticado el mal que nos corroe e impide creer: el hombre contemporáneo ha aceptado la muerte de su espíritu.
Pero siempre hay esperanza, el espíritu siempre está presto a resucitar. Que hoy traigan Sus Majestades de Oriente muchos regalos y, sobre todo, la resurrección del espíritu, al que lo necesite.




Milenaria y recién nacida
Por Juan Manuel de Prada
XLSemanal 23 de Diciembre de 2006

El azar, que como sostenía Breton siempre es objetivo, ha querido que la entrega milésima de nuestra revista coincida con la Navidad. No incurriremos en la bobería supersticiosa; pero, desde luego, la coincidencia no podía ser más promisoria. Hay algo en la Navidad que nos habla de la incesante novedad del mundo, de la posibilidad de estrenarlo de nuevo, cuando ya lo creíamos marchito y extenuado; algo que también nos remoza a los hombres por dentro, que nos lava con su agua lustral, que nos invita a despojamos del hombre viejo. Se dice con frecuencia que la Navidad es una fiesta triste porque nos recuerda el paraíso abolido de la infancia, o porque agiganta la ausencia de las personas que amamos y ya no están entre nosotros. Todos, ciertamente, añoramos aquellas fiestas navideñas en que aún éramos candorosos, en que aún las decepciones y los desengaños nonos habían convertido en trastos desportillados; todos tenemos que lamentar alguna pérdida que nos ha dejado mutilados y que, como el brazo amputado que martiriza al manco con un vivísimo (y fantasmagórico) dolor en los días que auguran cambios atmosféricos, en estos días se nos hace más aflictiva que nunca. Pero no creo que la tristeza que invade a tantas personas en estos días, esa tristeza que multiplica el consumo de fármacos antidepresivos casi en la misma proporción que el gasto, tenga su causa más profunda en estas razones. La rememoración de la inocencia perdida puede ser, antes que un motivo de angustia, un poderoso motor de cambio vital; y el dolor que nos araña cuando evocamos a quienes nos dejaron puede ser un dolor fecundo, a poco que nos esforcemos por hacerlo productivo, a poco que logremos espantar el espectro aciago de la desesperanza.
Creo que, a la postre, esa tristeza navideña que se ensaña con tantas personas tiene que ver con el asesinato del espíritu. El hombre contemporáneo persigue la felicidad como si de una fórmula química se tratase. Naturalmente, esta búsqueda suele saldarse con un fracaso, pues en el mejor de los casos esa sensación resultará pasajera, apenas un analgésico que distrae por unos pocos días el dolor en sordina que martiriza al hombre cuando decide amputarse, renegando de un elemento que le es consustancial. No hay felicidad sin una aceptación plena de lo que somos; y lo que somos incluye una dimensión espiritual que no se puede extirpar sin un grave menoscabo de nuestra propia naturaleza. El hombre contemporáneo, al expulsar a Dios de su horizonte vital, se ha convertido en un ser demediado; y siente en las fechas navideñas esa amputación que ha infligido a su propia naturaleza como una desazón angustiosa que trata de combatir mediante lenitivos euforizantes. Una vez extinguidos sus efectos, vuelve a sentir el dolor de la amputación, y otra vez vuelve a ensordecerlo con esos lenitivos que, como el opio, a la vez que lo alivian lo esclavizan y embrutecen. A veces brota en el hombre contemporáneo la reminiscencia de una nostalgia, que confunde con alguna estampa más o menos idílica de su niñez y que, a la postre, no es sino añoranza de aquel estado originario en que aún no había asesinado el espíritu. Los lenitivos que el hombre contemporáneo ha ideado para acallar la protesta de su naturaleza son de diversa índole: desde el consumismo desmelenado y bulímico hasta ese humanitarismo falsorro que se queda en puro aspaviento, pasando por la torpe satisfacción de placeres primarios. Pero ninguno de estos subterfugios nos exonera del dolor que provoca el asesinato del espíritu; sólo cuando logre restaurar ese componente consustancial a su propia naturaleza, el hombre contemporáneo se sentirá completo y conforme consigo mismo; y de esa conformidad brotará, como una irradiación que no declina su llama, la verdadera felicidad. El hombre contemporáneo que acepta la muerte de su espíritu es, en cierto modo, como ese gallo descabezado que corretea poseído por la desazón mientras se desangra; aunque no lo sepa, es tan sólo un muerto que camina, pues ha extraviado la fuente de la que emana su felicidad.
Pero el espíritu siempre está presto a resucitar. Basta concederle unos cuidados mínimos, basta con que lo alimentemos con un poco de vida interior, para que su semilla, milenaria y recién nacida, vuelva a germinar. En estas fechas en que Dios vuelve a nacer, algo nuevo y bueno puede nacer dentro de cada hombre, a poco que nos esforcemos por ser lo que verdaderamente somos, a poco que nos rebelemos contra la amputación que desean infligirnos.

En algo hay que creer

martes, 2 de enero de 2007 · 6 comentarios

A veces sucede que los verdaderos tesoros se encuentran en los lugares más insospechados. Este artículo, incisivo y veraz, lo encontré al ir a tirar a la papelera una revista de una asociación universitaria de mi ciudad de acogida, Recogidas 35. El autor, Antonio Barnés, lo tiene también en su blog, The Lecturer.

En esta vida hay que creer en algo. Se puede creer, por ejemplo, -como sucede a muchos-, en un Dios misericordioso y justo, que premia a los buenos y castiga a los malos; o se puede creer en la propia nación, y en tal caso es el gobierno de turno el que premia a los nacionales y castiga a los extranjeros, quien beneficia a los hablantes de la lengua y perjudica a los que no la emplean.
Se puede creer en un equipo de fútbol, y se está feliz cuando gana y triste cuando pierde.
Se puede creer en la salud, y se aspira a incrementarla, y la vida pierde sentido cuando falta.
Pero hay que creer en algo.
Se puede creer en la psicología, y se piensa que ella resolverá todos los problemas.
Se puede creer en la cultura, y se desprecia a los ignorantes.
Se puede creer en la gastronomía, y se hace de la comida un rito.
Se puede creer en el cuerpo danone y hay que torturarse en el gimnasio para lograrlo.
Se puede creer en el sexo y se convierte en un fin en sí mismo, trasformando el erotismo en una religión de enorme barroquismo, donde el instinto se disfraza de estética posmoderna.
En algo hay que creer.
Si creemos en Dios, podemos dejar en sus manos la justicia final, sin abandonar la justicia terrena.
Si no, es fácil que se implante la justicia primitiva: vivan los de mi pueblo, mueran los del otro. Arriba los de mi raza, abajo los de la otra. Se distingue así entre ciudadano y paria; entre amigo y enemigo; entre seres “con calidad de vida” y seres que más vale dejar en los brazos plácidos de la muerte.
En algo hay que creer. Y el pecado es lo que se opone al objeto de la creencia. Si se cree en la salud, el pecado es fumar; si se cree en la democracia, el pecado es disentir; si se cree en el sexo, el pecado es poner coto a las fantasías eróticas; si se cree en el trabajo, el pecado es “perder” el tiempo con la familia.
Pero en algo hay que creer, y algo ha de ser pecado.
Si se cree en la ecología, el pecado será verter crudo en el mar y, quizás, el aborto una elección.
Si no se quiere creer en nada, lo mejor es no pensar, y para ello, lo adecuado es la juerga nocturna y la dormida diurna. (A la juerga la llaman ahora movida). El tiempo que se tarda en dormir se vuelve peligroso: incita a meditar, y se evita con el reproductor de mp3.
Pero no pensar es otro tipo de creencia, cuya religión se denomina superficialidad. Las tardes pueden consumirse entre el chat y la teleserie. Los Serrano es una bonita forma de no usar de la inteligencia y de convertirse en un frívolo. El ritual puede proporcionar el piercing y la vestimenta unisex.
En algo hay que creer. Como decía Chesterton, unos creen en los dogmas cristianos, y lo saben. Y otros creen también en dogmas, pero no lo saben: el dogma del horóscopo, el dogma de la era acuario, el dogma de la pitonisa televisiva, el dogma del último telepredicador, el dogma ilustrado, el dogma de un racionalismo que produce monstruos.
En algo hay que creer. ¿Tú en qué crees?

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