La destrucción del Derecho

miércoles, 28 de septiembre de 2005 · 2 comentarios

Este artículo se refiere al inmediatamente precedente: es aconsejable, si interesa el tema, leer los dos.

JUAN MANUEL DE PRADA
ABC, 24.09.05
PUBLICABA ayer el profesor Javier Martínez-Torrón en estas páginas un muy atinado artículo sobre el matrimonio que, implícitamente, proponía una reflexión sobre la destrucción del Derecho. Denunciaba el profesor Martínez-Torrón que el matrimonio ha dejado de ser una institución propia del derecho de familia, con unos requisitos y unas finalidades concretas, para convertirse en un derecho individual; esta «privatización» del matrimonio permitiría su libre configuración (ya no sería necesario que los contrayentes fuesen hombre y mujer), así como una mayor flexibilidad en su disolución, que ya no estaría supeditada a unas causas establecidas, sino a la mera voluntad de los cónyuges. Así, el matrimonio se convierte en un derecho del individuo que se casa con quien le apetece y se descasa cuando le viene en gana; tal grado de ejercicio libérrimo de la voluntad no se observa ni siquiera en los contratos privados. De este modo, el Derecho claudica en su función primordial (que no es otra que la consecución de un bien social a través de la seguridad jurídica), para someterse a la voluntad del individuo y autorizar legalmente su capricho. Este entendimiento del Derecho es el mismo que, en su día, postularon los totalitarismos: solo que ahora la voluntad unilateral del tirano se disfraza de voluntad ciudadana, democrática. Pero relativismo y totalitarismo anhelan un mismo objetivo: la destrucción del Derecho...

Por supuesto, en esta deificación de la voluntad del individuo subyacen conveniencias inconfesables. La destrucción del Derecho reporta réditos electorales: esa, y no otra, es la razón por la que la facción gobernante ha impulsado una reforma de la institución matrimonial; esa, y no otra, es la razón de los titubeos de la facción opositora, que teme que su recurso ante el Tribunal Constitucional adelgace su provisión de votos. Lo que en dicho recurso se sustancia no es tanto la constitucionalidad del llamado matrimonio homosexual, sino la determinación de su naturaleza. La institución matrimonial, tal como la concibió el Derecho, no atiende a las inclinaciones o preferencias sexuales de los contrayentes, sino a la dualidad de sexos, conditio sine qua non para la continuidad social. La finalidad de la institución matrimonial no es tanto la satisfacción de derechos individuales como la supervivencia de la sociedad humana, a través en primer lugar de la procreación y luego de la transmisión de valores y derechos patrimoniales que dicha procreación genera. Quienes defienden el llamado matrimonio homosexual se preguntan contrariados por qué habrá gente que no desea que los homosexuales sean felices; naturalmente, esta pregunta es una necedad o un alarde de cinismo (o ambas cosas a la vez), puesto que la misión de la institución matrimonial, según la concibe el Derecho, no ha consistido jamás en garantizar la felicidad de los contrayentes (con cierta frecuencia, incluso, ha garantizado más bien su desdicha solidaria). Pero en esta vindicación retórica de la «felicidad» se demuestra que la satisfacción de un deseo, de una pura volición personal, ha suplantado la finalidad originaria de la institución matrimonial. Esta concepción del matrimonio como garante de la felicidad individual incorpora, además, un inexistente «derecho a la adopción». De este modo, una institución jurídica que trataba de restablecer los vínculos de filiación del niño (vínculos que presuponen a un hombre y a una mujer) se ha transformado en un nuevo «derecho» de los cónyuges; de este modo, el niño adoptado se convierte en un bien mostrenco que los contrayentes -heterosexuales u homosexuales- pueden procurarse según su capricho.

Estamos caminando sin darnos cuenta hacia la destrucción del Derecho. Tampoco los borregos que se hacinan en el remolque de un camión saben adónde los llevan.

Matrimonios a la carta

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Por JAVIER MARTÍNEZ-TORRÓN CATEDRÁTICO DE LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UNIVESIDAD COMPLUTENSE
ABC, 23 de septiembre de 2005
LA legislatura de California aprobó, el 6 de septiembre, una ley que permitirá el matrimonio homosexual, al definir el matrimonio como una unión entre «dos personas», y no entre hombre y mujer. La actitud de la Asamblea Legislativa californiana -dominada por el Partido Demócrata- viene así a unirse a la reciente experiencia canadiense y española. Es una buena noticia para quienes contemplan el matrimonio desde la estricta perspectiva de un derecho individual más que como una institución vertebradora de una familia en el sentido tradicional del término. Pero es también una sorprendente noticia para los ciudadanos californianos, que en un referéndum de marzo de 2000, por mayoría del 61,4 por ciento, aprobaron una reforma del Código de Familia según la cual sólo podía celebrarse o reconocerse válidamente «el matrimonio entre un hombre y una mujer». De ahí que el gobernador Schwarzenegger haya anunciado que, por respeto a la voluntad de los ciudadanos, vetará la ley recién aprobada (el estrecho margen por el que fue aprobada la ley le permite hacerlo). «No podemos tener -declaraba su portavoz- un sistema en el que el pueblo vota y la legislatura actúa contra ese voto»...

Para sus valedores, la eliminación de la heterosexualidad significa un paso más en la apertura hacia nuevas formas de matrimonio, basadas en una privatización de su contenido jurídico, como una consecuencia que derivaría de su consideración estrictamente como derecho individual. En esa línea se inscriben también otras políticas matrimoniales, como las de agilizar al máximo el procedimiento de divorcio. La unión en sí misma, y la tutela jurídica de su estabilidad, pierde consistencia a ojos del legislador, quien tiende a prestar atención sólo a los deberes derivados de la eventual paternidad, los cuales existirían con o sin el matrimonio.

No ha de extrañar, por otro lado, que ahora se reclame el matrimonio homosexual, pues hace ya más de medio siglo que viene produciéndose un proceso de privatización a ultranza del matrimonio, así como una clara apuesta por su fácil disolución que otorga a la voluntad unilateral de los cónyuges un mayor grado de eficacia que en otros contratos. Tampoco ha de extrañar que ese itinerario de privatización y de apertura hacia nuevos modelos no se detenga aquí. Si se aceptan esos principios, el resultado lógico sería un matrimonio a la carta. Lo cual incluiría la posibilidad de la poligamia -tanto masculina como femenina-, que no es más contraria a la concepción tradicional de matrimonio que la ruptura de la heterosexualidad (en todo caso menos). Y eliminaría el tradicional rechazo del incesto: irrelevantes ya los argumentos morales en el contexto actual, los argumentos eugenésicos han perdido toda su fuerza frente a eficientes sistemas contraceptivos y a una política liberal en materia de aborto. Ese potencial desarrollo futuro de los principios desde los que se preconiza el matrimonio homosexual debería mover a reflexión acerca de si el estricto individualismo es el fundamento más adecuado para redefinir una realidad, el matrimonio, que se ha juzgado esencial, universalmente, para el buen funcionamiento de una sociedad. En efecto, los modelos de matrimonio y familia muestran notables variaciones históricas y geográficas, pero con una constante: se los ha considerado instituciones que trascienden el interés meramente individual, por legítimo que sea.

Por otra parte, hay algunas cosas en el presente debate político y mediático sobre el matrimonio que no se comprenden bien. Especialmente dos.

Primero, este proceso de transformación radical del modelo legal de matrimonio y de familia -que termina por influir poderosamente en las costumbres y la ética sociales- se ha ido llevando a cabo fragmentadamente, y a menudo precipitadamente. No se ha propiciado, y a veces ni siquiera se ha permitido, un serio debate intelectual, social o político. Podrá discutirse si el modelo tradicional de familia es de verdad inmutable, o bien si es posible sugerir una metamorfosis integral de ese modelo (o su extinción). Pero no parece adecuado transformar lo que ha sido uno de los pilares de nuestro tipo de sociedad sin abordar los problemas que su radical privatización puede plantear -y los que de hecho lleva planteando desde hace años- con cierta calma y profundidad. Y también con real libertad de expresión, nada fácil en un clima de «discusión» mediática que tiende a estigmatizar, y a descalificar, a quienes se atreven a mantener posiciones diferentes (paradójicamente, tachándolos de dogmáticos y reaccionarios: se supone que lo más dogmático es no tolerar la opinión contraria a la propia).

En segundo lugar, sorprende que la autonomía de la voluntad suela invocarse como argumento sólo a favor de la laxitud de las reglas aplicables al matrimonio, pero no en sentido opuesto. Quiero decir que el mismo principio debería aplicarse a aquellas personas que libremente decidan someter su matrimonio, y su proceso disolutorio, a un régimen más estricto. La opción por privatizar la regulación jurídica del matrimonio -el matrimonio «a la carta»- implica también la posibilidad de que, en virtud de su autonomía contractual, los contrayentes pacten un esquema matrimonial parecido al del matrimonio tradicional. Es lo que se ha tratado de hacer, en muchos estados norteamericanos, con la figura del covenant marriage, recurriendo a las reglas básicas del derecho de contratos.

No estoy seguro de que el actual proceso de transformación jurídica del matrimonio en algunas sociedades occidentales tenga marcha atrás en el futuro inmediato. Pero sí tengo claro que los mismos principios en que se basa -parezcan o no legítimos- permiten el afianzamiento de posiciones favorables al matrimonio-institución. Es algo que no deberían olvidar sus partidarios, y especialmente las iglesias, que son las que principalmente mantienen hoy la necesidad de retornar a una noción de familia centrada en el matrimonio, y a una noción de matrimonio que responda al diseño que ha sido predominante en Occidente durante siglos. Quizá tendrían que apostar por la vía de la responsabilidad social de los ciudadanos más que por la vía de una imposición legal que de momento resulta poco probable. En vez de seguir una estrategia de no contaminación con un sistema jurídico matrimonial que se considera inaceptable, se trataría de utilizar el principio de autonomía de la voluntad para reclamar el derecho a regular la propia vida matrimonial del modo que uno considere más conveniente.

Sida: El "preocupante" éxito de Uganda

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Ignacio Aréchaga
Aceprensa 101/05, 14-09-2005
Uganda es un caso raro de éxito en la lucha contra el sida en África. La tasa de infección por el VIH de las personas de 15 a 49 años ha pasado del 30% a principios de los años noventa al 5% el pasado año. En comparación, en Sudáfrica, un país más avanzado, están infectadas el 21,5%. Hay motivos, pues, para mirar a Uganda -un país de 27 millones de habitantes, el 43% católicos- y tratar de copiar esa estrategia que tanto éxito ha tenido. Pues no. A juzgar por la prensa internacional, la situación de Uganda "preocupa". Hasta ha merecido un editorial del "New York Times" (5-09-2005). No, no es que haya aumentado la tasa de infección. Lo que preocupa es que se utilizan menos condones y se acusa al gobierno ugandés de no promoverlos...


Es sabido que el avance en Uganda en la lucha contra el sida se debió a cambios en la conducta sexual. Desde 1986 las campañas del gobierno lanzaban un mensaje claro conforme a la estrategia que se ha dado en llamar ABC: Abstinencia, fidelidad (Be faithful), usar Condones si falla lo anterior. La llamada a dejar de tener varias parejas, ser fiel a la propia y retrasar las relaciones sexuales en el caso de los adolescentes, dio fruto. El mayor descenso de la tasa de infección por VIH y el cambio más acusado en la conducta sexual se produjeron entre los jóvenes de 15 a 19 años. La promiscuidad sexual de los mayores también bajó. Ningún otro gobierno africano sostuvo tan constantemente la estrategia ABC. Y ninguno ha tenido tanto éxito.

Pero es un éxito preocupante para algunos, por el modo en que se ha conseguido. Sthepen Lewis, antiguo embajador de Canadá en la ONU, y ahora enviado especial de la ONU para la lucha contra el sida en África, está muy alarmado. A finales de agosto declaraba en una teleconferencia que Uganda estaba poniendo más énfasis en la abstinencia y la fidelidad que en los condones. "En los últimos diez meses ha habido una significativa reducción en la utilización de preservativos, orquestada por las políticas del gobierno", dijo. Lewis aseguró que había una campaña para desacreditar el uso de preservativos, dirigida por la mujer del presidente Museveni, y que eso solo podía conducir al aumento de las infecciones.

A la vez, algunas ONG de origen occidental, como el Centro para la Salud y la Igualdad de Género, denunciaban que los condones han subido de precio, que hay escasez de preservativos gratuitos, que el gobieno los retiene, y que desde octubre del año anterior solo se han distribuido 32 millones cuando Uganda necesita entre 120 y 150 millones de condones al año. Por su parte, el "New York Times" asegura que se necesitan 80 millones. Ya se ve que no es una cifra muy "científica".

El ministro de Salud ugandés ha respondido que el gobierno sigue manteniendo la estrategia ABC que tan buenos resultados ha dado. Niega que exista una escasez de preservativos. El gobierno, dice, "es consciente de que hay gente que tendrá que utilizar condones, como prostitutas, parejas descontentas y jóvenes sexualmente activos". Y contraataca diciendo que "existe una campaña de desprestigio coordinada por los que no quieren que se usen otras alternativas simultáneamente con los condones en la lucha contra el sida".

Pero los ataques contra el gobierno de Uganda miran sobre todo a desautorizar la política de EE.UU., que es el mayor donante mundial de fondos en la lucha contra el sida. Así, el citado Stephen Lewis ha acusado a EE.UU. de "poner en peligro" los avances que ha hecho Uganda en la lucha contra el sida. La administración Bush está apoyando programas que no se centran solo en los condones, sino en el cambio de conducta sexual por la abstinencia y la fidelidad. Esto basta para que algunos grupos denuncien que está "moralizando" un asunto que es solo de salud pública. Lo cual no les impide a su vez denunciar como "inmoral" que un gobierno limite las opciones de la gente haciendo mayor énfasis en A y B. En realidad, cuando la moral ayuda al descenso de la tasa de infección de un virus, se convierte en un buen recurso sanitario.

Quizá lo que preocupa a algunos es que el éxito de Uganda demuestre por contraste la insuficiencia y hasta el fracaso de las políticas centradas solo en los preservativos. Pero aquellos que no creen "realista" plantear un cambio en las conductas sexuales deberían al menos atender a la realidad de las cifras. Lo curioso es que gente como Stephen Lewis está más preocupada por la falta de preservativos en un país que ha tenido éxito en la lucha contra el sida que por el fracaso de la estrategia en otros países donde los preservativos abundan.

La conquista de la verdadera libertad

martes, 20 de septiembre de 2005 · 0 comentarios

Alfonso López Quintás es Catedrático emérito de la universidad Complutense de Madrid Miembro de la RealAcademia de Ciencias Morales y Políticas y Presidente de la Escuela de Pensamiento y Creatividad

Destacados psicólogos afirman que una persona está básicamente formada cuando tiene una idea cabal de la libertad. El protagonista de la obra de Jean Paul Sartre Los caminos de la libertad. La prórroga va a la estación de la que han de partir los movilizados para defender a la patria de la invasión nacionalsocialista. Pero deja que el tren se aleje, abarrotado de jóvenes, y se vuelve a París. Callejea sin rumbo, contempla largamente el Sena, da vueltas a mil pensamientos, se siente invadido de libertad. Todo él es libertad. Pero al final se pregunta: “Y ¿qué voy a hacer yo con toda esta libertad? ¿Qué voy a hacer conmigo”? Sin duda intuyó que su libertad era vacía, no conducía a ninguna meta, no era impulsada por ningún ideal digno de la persona humana.

Un desertor es una persona que rompe amarras con su patria. Cuando un país es invadido por un enemigo, se moviliza entero en orden a su defensa. Todo cambia en él de sentido. Las metas de cada vida quedan supeditadas a la gran meta: defender la patria. Al hacerlo, cobra sentido la vida de cada ciudadano. Matthieu, el protagonista de la obra de Sartre, no se orienta hacia esa meta. Por ello, cuanto haga estará fuera de lugar. Carecerá de sentido. Será un extraño en su país. Se ha desvinculado, es libre, pero tan menguada libertad no le lleva a ninguna parte que dé sentido a su vida. Esa libertad vacía no es fruto de una conquista, sino puro resultado de una huida traidora. El traidor se mueve con una forma de libertad absoluta (ab-soluta, desgajada de todo vínculo), pero, al hacerlo, no hace sino “deslizarse por un astro muerto”. París, toda Francia, el mundo entero es para él un desierto. La libertad vacía deja la vida humana desolada.

Esta situación de desconcierto resulta especialmente penosa para nosotros pues el anhelo de libertad se halla enraizado en lo más profundo de nuestro ser. Es ley de vida que el ser humano quiere emanciparse de cuanto bloquea su desarrollo normal. El bebé se agita en la cuna para ejercitar sus potencias motrices; el niño va perdiendo poco a poco su apego casi fusional a los padres a fin de moverse autónomamente; el joven se esfuerza por independizarse en el pensar y actuar... Es una lucha por adquirir libertad. Pero ¿en qué consiste la verdadera libertad? Descubrirlo es un hallazgo decisivo para toda la vida. Por esta profunda razón, una tarea ineludible del proceso de formación humana es descubrir en qué consiste verdaderamente ser libre.
Por fortuna, el conocimiento de la función que ejerce en nuestra vida el auténtico ideal nos permite clarificar a fondo esta cuestión. Para hacerlo, veamos, por sus pasos, cómo van surgiendo en nuestra vida y articulándose entre sí las diversas formas de libertad.

Diversas formas de libertad

1) La libertad de ejercitar las potencias fisiológicas y psíquicas.
La primera forma de libertad que desea ejercitar el ser humano es la de movimiento. El bebé, en la cuna, mueve sus extremidades constantemente y se sentiría muy frustrado si no pudiera realizarlo. A medida que pone en forma sus potencias –moverse, ver, oír, tocar, pensar, recordar, querer…-, el niño tiende a ejercitarlas con avidez.

El paralítico se ve trabado, incapaz de dar rienda suelta a su afán de caminar por propia cuenta, desplegar energías, desplazarse, tomar iniciativas… No se siente libre, y su estado de postración le causa un profundo malestar. Le falla la vida en su misma raíz, porque la libertad de ejercitar las potencias fisiológicas y psíquicas está enraizada en las bases mismas del propio ser.

2) La libertad de ejercitar dichas potencias en todo tiempo y lugar. El recluso que tiene libertad para ejercitar sus potencias naturales, por gozar de buena salud, pero no puede hacerlo donde y cuando quiere siente la cárcel como un encierro asfixiante, pues reprime una tendencia natural. Su deseo de liberación es, en cierta medida, semejante al del minusválido. Aunque la prisión sea amplia y confortable, la imposibilidad de planificar sus movimientos le produce una sensación desazonante de ahogo, semejante al del asmático que se ve rodeado de aire por todas partes pero no puede aspirarlo. Al prisionero le sucede esto respecto al espacio.

3) La libertad de moverse en la sociedad con el indispensable desahogo económico. El que puede moverse sin trabas en un medio social que ofrece múltiples posibilidades de diverso orden pero no puede asumirlas por carecer de medios económicos adecuados se siente privado de libertad. Como acabamos de ver, nuestra primera forma de libertad viene dada por la capacidad de ejercitar sin traba alguna nuestras potencias: andar, ver, oír, hablar, pensar, hacer proyectos de todo orden... Pero el ejercicio de las potencias no es fecundo si no contamos con posibilidades. Leonardo da Vinci tuvo potencias extraordinarias –inteligencia, imaginación creadora, poder inventivo…-, pero no pudo satisfacer su ansia de volar, porque su sociedad carecía de posibilidades para ello -conocimientos científicos y técnicos, recursos económicos, planes políticos...- La falta de posibilidades supone para el hombre una merma de libertad. De ahí que pasar de la penuria económica a la holgura suponga una liberación.

Para sentirse libre, debe uno contar con posibilidades diversas entre las que poder elegir. Por eso los niños y los jóvenes suelen considerarse muy libres cuando disponen de numerosas posibilidades y pueden elegir las que desean. Esta capacidad de elección podemos denominarla libertad de maniobra. El gobernante que ofrece este tipo de libertad a los ciudadanos es considerado a menudo como un liberador, un promotor de la libertad. ¿Es ésta una valoración justa? En ciertos casos sí, mas en otros no, pues poder elegir entre muchas posibilidades no equivale todavía a ser libre interiormente. Es sólo una condición para ello, como lo es el ejercicio expedito de las propias potencias -ver, oír, andar...-.

4) La libertad de moverse en la vida social con un plan ilusionante. Uno puede disponer de amplia libertad de movimiento y elección pero no tener un plan de conjunto que oriente sus decisiones hacia una meta, un valor que dé sentido a la vida. Siente satisfacción al poder elegir, pero se ve frustrado al advertir que sus elecciones se mueven dentro de un horizonte vital muy angosto. Hay formas de pensar y de orientar la vida que reducen considerablemente el valor de cuanto se realiza: el amor es reducido a la saciedad de un impulso pasional; el deporte es visto como mera competición, afanosa de ganar a cualquier precio por razones de revancha y prepotencia; el poder es ansiado como medio para aumentar el dominio y la posesión de bienes de todo orden… Estas precarias “concepciones de la vida” someten, en la actualidad, a multitud de personas a servidumbre espiritual mediante los recursos demagógicos de la manipulación. El que es presa fácil de las tácticas manipuladoras carece de libertad interior.

5) La libertad de moverse en un ambiente acogedor. Una persona puede disponer de las diversas formas de libertad indicadas anteriormente, pero hallarse sometido a diversas presiones y chantajes debido a motivos ideológicos, políticos, morales o religiosos. Tiene capacidad para actuar con eficacia y excelencia, incluso en niveles culturales elevados, pero se enfrenta a un cerco de hostilidad que convierte cada decisión en una fuente de riesgos. Los que han vivido alguna época de terror en su vida no podrán olvidar el deseo vehemente que sentían de verse liberados de esa insufrible tensión.

6) La libertad para crear las formas más elevadas de unidad, es decir, formas de encuentro. Supongamos que una persona disfruta de las cinco formas de libertad reseñadas anteriormente -tiene capacidad de ejercitar sus potencias en todo tiempo y lugar, dispone de holgura económica, se halla en un entorno propicio, actúa con una finalidad precisa…- y desempeña, merced a ello, un papel relevante en la sociedad. Podemos pensar que es totalmente libre, pues cuenta con muchas posibilidades y se halla en franquía para elegir las que desea. Debemos recordar, no obstante, que esta elección de posibilidades sólo tiene cabal sentido en nuestra vida si se ajusta a las exigencias que plantea nuestro desarrollo personal. Tales exigencias son las mismas del encuentro, ya que los seres humanos vivimos como personas y nos perfeccionamos como tales creando toda suerte de encuentros, entendidos en su plenitud de sentido. Crear estos modos elevados de unidad es nuestra meta en la vida, nuestro ideal. Hemos de orientar la capacidad de elección hacia dicha meta. En caso positivo, somos “libres para ser creativos”.


La libertad creativa consiste en orientar la vida hacia el ideal auténtico


En las cinco primeras formas antedichas de libertad se pone el acento en la liberación de alguna traba: la imposibilidad de movernos –en absoluto o en determinados lugares-, la carencia de posibilidades económicas, la falta de un entorno amistoso…-. Esto puede inclinarnos a pensar que ser libre es carecer de impedimentos que coarten las diversas formas de juego que deseamos realizar en la vida. Ser plenamente libre se reduce, así, a disfrutar de una plena “libertad de maniobra”. Tal limitación del concepto de libertad lo priva de su sentido más elevado.

Tras explicar esto en un congreso, un joven se acercó a mí visiblemente conmovido y me dijo con gran tristeza: “¡Me ha hecho usted polvo!”. “No era mi intención -le respondí-. ¿Qué le sucede?”. “Hasta hace una hora –agregó- yo me creía la persona más libre del mundo, pues mis padres me mantienen a tope una cuenta corriente y me dejan tomar las iniciativas que desee. Pero yo elijo sólo en virtud de mis apetencias. Y usted acaba de explicar que los deseos no llevan en sí su propia justificación. Por eso, puedo desear algo intensamente, y, al conseguirlo, buscarme la ruina”. Me acerqué un poco más a él, para ganar en confidencialidad, y le dije, cálidamente: “No esté tan triste, hombre, levante el ánimo porque le queda toda la vida por delante para disfrutar del descubrimiento que acaba de hacer. Usted consideraba la libertad de maniobra como la única y suprema forma de libertad. Ahora adivina que, por encima de ella, existe la libertad creativa. Celebre este hallazgo. ¿Sabe usted a qué abismos se estaba asomando a diario, cuando disponía de tantas posibilidades y no tenía un móvil elevado que orientara debidamente su capacidad de elección?”.

La libertad de maniobra es, de por sí, algo valioso porque ensambla varias formas de libertad, pero no significa todavía una auténtica libertad interior, pues no discierne si lo que se elige es constructivo o destructivo para nuestra vida personal. Elegir en cada momento unas posibilidades u otras sólo tiene sentido si tal elección contribuye a nuestro desarrollo como personas. Y, como nos desarrollamos plenamente al realizar nuestro auténtico ideal, elegimos con libertad creativa cuando escogemos una posibilidad entre varias no porque nos agrada más sino porque nos lleva a la creación de modos elevados de unidad.

Este modo de libertad exige cierta dosis de desprendimiento, que nos permite tomar distancia frente a las ganancias inmediatas y liberarnos del apego a lo fascinante. El desprendimiento nos da luz para ver, al mismo tiempo, una acción concreta y el ideal que la mueve. El ideal perseguido imanta -por así decir- toda nuestra vida, la orienta hacia la plenitud, hace que realicemos libremente lo que constituye un deber para nosotros. El que se siente ligado a un ideal libremente acogido sabe ver la obligación como una vinculación fecunda que lo conduce a su cabal desarrollo.

La selección de las posibilidades que puedan desarrollarnos debidamente debemos hacerla a la luz de una idea clara de lo que somos como personas y, por tanto, de nuestra vocación y misión en la vida. La libertad de elegir ha de estar encauzada por la figura de hombre que estamos llamados a adquirir. Los seres humanos podemos realizarnos de formas diversas libremente. Esa libertad será auténtica si nuestro desarrollo responde a nuestra verdadera vocación, a las exigencias más profundas de nuestro ser. Será inauténtica si nuestro uso de la misma nos desvía de la figura humana que debemos configurar a lo largo de la vida.

¿Cómo ha de ser esa figura humana? Merced a la investigación científica actual y a nuestra propia experiencia sabemos bien que no podemos crecer como personas mediante la realización de actos insolidarios, por gratificantes que sean. Nos desarrollamos creando diversas relaciones de encuentro. En el plano biológico no podemos ser fecundos a solas. En el plano personal no logramos ser creativos sin abrirnos a otras realidades para asumir activamente las posibilidades que nos ofrezcan. Elegir desde la soledad del propio egoísmo supone una libertad vacía, que no sirve a la edificación de la vida humana. Ejercitar la libertad de maniobra –la capacidad de elegir diversas posibilidades- de forma insolidaria no denota libertad auténtica, pues estamos llamados a tejer una vida en comunidad. Los valores que implica ese tipo de libertad deben ensamblarse en la clave de bóveda que es el ideal de la unidad. Si no se orientan hacia la realización de este ideal, esas formas de libertad quedan desgajadas y se tornan infecundas, cuando no incluso destructivas.

Cuando elijo algo, no porque sea agradable y favorezca mis intereses inmediatos, sino porque me ayuda a realizar el verdadero ideal, me distancio de mi afán de dominio y manejo –nivel 1-, para elevarme al plano de la colaboración creativa –nivel 2- y optar incondicionalmente por los grandes valores –nivel 3-. Esa capacidad de distanciarme de los valores inmediatos me permite ver a través de todo lo que haga el ideal que debe inspirar mi acción y darle sentido. Este ideal polariza toda mi vida, la orienta hacia la plenitud, le da pleno sentido. Esa capacidad de ver al mismo tiempo distintos aspectos de la vida y ordenarlos conforme a su rango constituye la libertad interior o libertad creativa. Se trata de un modo de libertad muy lúcido: al verme ligado a un ideal voluntariamente elegido sé ver la ob-ligación de realizarlo como vinculación nutricia que me conduce a mi pleno desarrollo.

Esta elección libre del deber puede hacerse por motivos diversos, y de esta diversidad se derivan los grados distintos de perfección de la libertad.


Los grados de perfección de la libertad creativa


Si elijo lo que debo hacer pues lo considero como una obligación que me viene impuesta por mi misma realidad personal –vista en todas sus implicaciones-, soy verdaderamente libre, pero en grado elemental.

Si asumo tal deber con amor, por ver en él un medio para realizar el ideal de mi vida, mi libertad es más perfecta. Amar un ideal verdadero confiere una gran libertad interior.

Cuando ese amor deja de ser simple afecto para alcanzar la cima del entusiasmo, la libertad se hace suprema. Realizo, entusiasmado, lo que debo realizar. El esfuerzo que tal realización implica queda con ello transfigurado; se hace leve; se integra en un proceso de elevación a lo mejor de uno mismo; deja de significar una represión para entrañar una sublimación.

Esta forma de altísima libertad la rehuimos con frecuencia porque no tenemos el coraje de aceptar responsablemente todo lo que somos . Ser responsable indica estar activamente a la escucha de cuanto encierra un valor y me pide que lo asuma y realice en mi vida. Algo es valioso para mí cuando me ofrece posibilidades para actuar con sentido. Si respondo positivamente a los valores que me invitan a asumirlos, actúo responsablemente y me hago responsable del resultado de mis acciones.

Sólo el hombre responsable es libre, está liberado de la reclusión egoísta en la soledad de su yo y se halla abierto a las realidades que hacen posible su creatividad y su desarrollo personal. Cuando sabe responder activamente al valor más alto –la unidad que funda con los demás el que está dispuesto a dar la vida por amigos y enemigos-, consigue una forma de libertad perfecta, diríamos sobrehumana .

Es asombroso pensar que un ser finito pueda poner frente a sí todo cuanto existe, desde el ser más insignificante hasta el mismo Creador, e incluso enfrentarse a quien es el origen y la meta de su vida. Esta ruptura supone negarse a responder a su llamada y volverse irresponsable. Que el Ser Supremo haya creado libremente un ser finito capaz de rebelarse contra Él es para nosotros un gran enigma, sólo accesible en alguna forma cuando nos abrimos a la revelación bíblica de que el Dios Todopoderoso se define como Amor (1 Jn 7). De este modo, el enigma de la libertad se convierte en misterio y nos invita a adoptar una actitud básica e incondicional de responsabilidad. Debemos saber responder adecuadamente, con nuestra conducta, al privilegio de ser libres, de poder elegir una meta como ideal y dirigir nuestra existencia hacia éste con la energía que él nos otorga.


La libertad perfecta viene dada por la entrega al amor absoluto

En el infierno de un campo de concentración, un padre de familia está a punto de ingresar en un calabozo para morir allí de extenuación. Uno de los prisioneros se adelanta y se ofrece para entrar en su lugar. Esta libertad interior frente al propio instinto de conservación sólo es posible cuando uno ha interiorizado de tal modo el ideal de la unidad que todos los demás valores –incluido el de la propia vida- quedan supeditados a él.

Un joven israelita es arrastrado, a empellones, fuera de los muros de Jerusalén. Al final del trayecto, el grupo que lo acosa se aleja un tanto de él y empieza a lapidarlo. ¿Puede alguien hacerse una idea del desamparo espiritual que supone morir cercado de odio? Los animales moribundos suelen buscar un refugio para sentirse menos desvalidos. Esteban se hallaba solo, en el descampado, frente a sus verdugos. Lo normal era intentar huir, gritar, defenderse a la desesperada, morir matando. Pero se mantuvo sereno, con la mirada dirigida a lo alto, y desde esa altura pronunció una palabra de perdón para quienes poco después le dejarían sin voz para siempre. Hace falta una capacidad sobrehumana de despego de sí mismo, de distanciamiento respecto a la propia situación adversa para desbordar el presente y situarse en el punto de vista del puro amor, del amor que, incluso en una situación límite, consagra las últimas fuerzas a restaurar la unidad que los enemigos están desgarrando de forma implacable. Esta identificación con el amor absoluto, incondicional, marca el momento cumbre de la libertad humana.

The Exorcism

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Una película de exorcismo y tribunales, éxito de taquilla en EEUU.

'El exorcismo de Emily Rose', inspirado en un caso real, aborda el tema de la posesión demoníaca respetando tanto la visión creyente como la escéptica.

Se estrenó en EEUU el viernes 9 de septiembre y en su primer fin de semana recaudó 30 millones de dólares, tres veces más de lo que esperaban los analistas del sector cinematográfico, colocándose en el número 1. A España no llegará hasta el 11 de noviembre...

Por caridad

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Por JUAN MANUEL DE PRADA
ABC, 17 de septiembre de 2005
DE milagrosa podemos calificar la concesión del Premio Príncipe de Asturias a las Hijas de la Caridad. El desprestigio actual de la caridad, su degradación paulatina y su sustitución por simulacros campanudos, se ha convertido en uno de los signos distintivos de nuestra época. Hoy ya casi nadie emplea la palabra «caridad» (que viene de carus, dilecto, amado), por temor a que se le acuse de adhesión vaticanista. Hemos suplantado esta bella y valerosa palabra por un eufemismo más llevadero, «solidaridad», que nadie sabe exactamente lo que designa, pero que, a la vista de los acontecimientos, se refiere a una serie de actividades ostentosas (millonetis con mala conciencia y hambre de notoriedad que destinan una parte ínfima del dinero que les sale por las orejas en «labores humanitarias», etcétera) que antes quedaban comprendidas bajo la denominación menos hipocritona de «beneficencia». Pero la beneficencia es justamente lo contrario de la caridad; la beneficencia es el impuesto que pagamos para mantener nuestra conciencia tranquila.

La verdadera caridad..., según nos enseñaba san Pablo, es sufrida y paciente, no se pavonea ni ensoberbece. La verdadera caridad (a diferencia de esa solidaridad de pacotilla que nuestra época ha impuesto, que siempre elige a sus beneficiarios a quienes viven en el otro hemisferio, para que no nos salpique su dolor) necesita un prójimo tangible sobre el que volcarse; y, si además se pretende cristiana, debe contemplar el rostro de Jesús copiado en el rostro de cada hombre que sufre. En el Evangelio de san Mateo, leemos: «Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; peregrino fui y me acogisteis; estaba desnudo y me vestisteis; enfermo y me visitasteis; preso y vinisteis a verme». Y es que, como afirmaba san Juan, es imposible amar a Dios, a quien no vemos, si no amamos antes a nuestro prójimo, a quien vemos. En estas pocas líneas se condensa el legado más hermoso del cristianismo: Dios anida en el rostro de cada una de sus criaturas afligidas; y el amor, la adhesión con esas criaturas sufrientes, se erige en la única justificación de nuestro paso por la tierra.

Naturalmente, esta mística centrada en el amor a Cristo, que se encarna en el hombre que sufre, resulta muy difícil de entender para nuestra época. San Vicente de Paúl consideró que la perfección cristiana no se alcanzaba sólo en la clausura, sino también a través del servicio a los pobres. Conviene resaltar el carácter secular de las Hijas de la Caridad: no son una orden ni una congregación, sino una sociedad de vida apostólica. No las obligan, pues, los tradicionales votos religiosos. Su convento son las casas de los enfermos; su claustro, las salas de los hospitales; su celda, las escuelas y las prisiones. Su fundador les dejó escrito: «Pronto verás que el amor pesa mucho más que el caldero de la sopa y el cesto de pan. Pero conserva tu dulzura y tu sonrisa. No todo consiste en dar el caldo y el pan. Eso pueden hacerlo los ricos. Tú eres la pobre sierva de los pobres, la sierva de la caridad. Siempre sonriente y de buen humor. Ellos son tus amos. Únicamente por tu amor, sólo por tu amor, te perdonarán los pobres el pan que les des».

Ese inmenso amor que cargan sobre los frágiles hombros, numeroso como el dolor que desgarra al hombre, no sería explicable si no lo alentase una encomienda divina. A la prensa correcta, que tanto gusto halla en caracterizar a la Iglesia católica como una fuerza oscurantista y en airear escándalos fantasmagóricos que la enfanguen y denigren, le habrá fastidiado sobremanera que, siquiera por una vez, se muestre a los ojos de la masa adoctrinada el verdadero rostro de la Iglesia, que es el rostro del hombre que sufre. Gracias, queridas Hermanas, por permitirnos escuchar el susurro de la caridad, entre tanto metal que suena y tanta campana que retiñe.

Democracia e Iglesia, ¿antagónicas?

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Entrevista al profesor César Izquierdo
PAMPLONA, martes, 13 septiembre 2005 (ZENIT)
¿La Iglesia se mete en política cuando expone su punto de vista? ¿Iglesia y democracia son antagonistas? Zenit lo ha preguntado a César Izquierdo, coeditor junto a Carlos Soler del libro «Cristianos y democracia».

Izquierdo, que es el director del departamento de Teología Dogmática de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra
advierte que «democracia no es lo mismo que relativismo epistemológico y moral».

En el libro se recogen intervenciones de Rafael Navarro-Valls, Diego Contreras, Alberto de la Hera, María Elósegui, Andrés Jiménez Abad y monseñor Fernando Sebastián, arzobispo de Navarra, entre otros. Está editado por EUNSA

--¿Por qué se presentan a menudo Iglesia y democracia como antagónicas?

--Izquierdo: Hay que tener en cuenta que la abundancia de medios de comunicación, con todos los aspectos positivos que comporta, va acompañada también de un aumento de las formas de manipulación de personas poco críticas, para las que es más cómodo repetir tópicos que informarse y pensar por sí mismas.

En otros casos, el pretendido antagonismo entre la Iglesia y la democracia se basa en una concepción de la democracia que podríamos calificar de «salvaje»: la que considera que todo debería estar sometido a la decisión de los ciudadanos. A esto se opone no sólo la Iglesia, sino el simple sentido común.

Lo más valioso de la democracia es que ofrece un camino para que en una sociedad brille la justicia en la convivencia. El fin, por tanto, es la justicia, no la democracia misma, que es medio de llegar a ella. Por esta razón, la democracia necesita contar con una referencia fuera de sí misma.
Si la calidad de la democracia se juzgara solamente por la corrección de los procedimientos, correría el riesgo de pervertirse y corromper a la sociedad.

Lo que molesta a algunos es que, no sólo la Iglesia, sino muchos ciudadanos corrientes, de diversas procedencias confesionales y culturales, defiendan la existencia de la verdad y el bien para la sociedad, como fundamentos de la justicia. Y es que solamente si hay una verdad y un bien más allá de la discusión, de las libres opiniones y del puro pragmatismo, es posible defender la justicia, especialmente respecto a los más débiles, en cualquier sociedad.

Quienes no admiten esto, difunden un sentido de democracia que equivale a un relativismo epistemológico y moral: nadie puede decir a los otros qué es verdadero o bueno, por tanto, habría que limitarse a estar de acuerdo en aceptar, en dar por bueno lo que diga la mayoría en cada momento.
Ahora bien, me parece que detrás de la opinión de que todo está sujeto al consenso, aparecen de inmediato los que se sirven de la democracia como estrategia para sus intereses particulares, tanto ideológicos como económicos, políticos y culturales.

Todos los hombres son iguales y tienen derecho a opinar, se dice; pero quienes tienen el poder de los medios, de la política, de la economía, etc., utilizan toda su enorme fuerza para influir en los resultados que les interesan. Para ello no dudan en perseguir la «muerte» civil de quien se atreva a defender lo contrario.

--¿Por qué se tilda de «intromisión» la opinión de la Iglesia en ámbito político?

--Izquierdo: En un sistema democrático, la expresión libre de opiniones sobre la marcha de la sociedad nunca es una intromisión. Esa es la grandeza de la democracia. Cuando se acusa a la Iglesia de intromisión indebida se actúa de forma bien poco democrática, porque en definitiva lo único que se le reprocha es no estar de acuerdo con otras opiniones.

Pero es que resulta que eso es lo que hace viva a una sociedad: que todos puedan proponer -y nunca imponer- su visión propia de las cosas al servicio de la sociedad. El contraste de opiniones y el diálogo respetuoso estimulan a los ciudadanos a participar en el debate social.

Lo que sucede es que muchos amigos en teoría de la libertad, reaccionan con fiereza cuando alguien discrepa de ellos. Un ejemplo de esto lo hallamos en las armas dialécticas que se usan. Y así, mientras la Iglesia expone su postura con respeto y con argumentos, sabe que al atreverse a hacerlo se debe preparar a ser objeto de todo tipo de ironías, de argumentos zafios, descalificaciones y burlas. Atacar a la Iglesia es algo que no cuesta caro en nuestra sociedad.

--¿Es posible, y deseable, una ética civil no religiosa?

--Izquierdo: En teoría no veo cómo podría ser posible una ética puramente civil, es decir, sin un fundamento inconmovible, como solamente lo puede constituir Dios. Y entiendo la ética en un sentido fuerte, es decir, no una ética «civilizada» que equivalga a ser solamente un buen ciudadano que cumple las leyes, sino una ética que incluye la exigencia del heroísmo, cuando sea necesario por fidelidad a la conciencia.

Sin embargo, lo que en la teoría parece imposible, se da en la práctica, y existen sin duda personas con un profundo sentido moral, aunque con un débil sentido religioso. Pero la vida vivida con generosidad y sentido moral termina acercando a Dios.

Como dice Dostoievski, quien ama a los demás hasta la abnegación, acaba no teniendo dudas ni sobre la inmortalidad ni sobre Dios.

--Se insiste mucho en potenciar las minorías religiosas en los países. ¿Qué ocurre con las mayorías?

--Izquierdo: El respeto a las minorías está en la entraña de la democracia que, sin embargo, se gobierna contando con mayorías. Se da así un curioso contraste: quienes defienden el derecho de la mayoría a inspirar el gobierno de una sociedad, respetando al menos en teoría, a los grupos minoritarios, actúan de forma diversa cuando se trata de un aspecto fundamental de la sociedad como es el religioso.

Es un caso más de imposición de un pensamiento único, para el que todo se debe interpretar a partir de las decisiones políticas de la sociedad. Para ello, la atención a las minorías religiosas pasa, de ser una obligación de la sociedad, a constituirse en una excusa para debilitar a la Iglesia, con la que se identifica la mayoría de los ciudadanos.

--¿Cree que Juan Pablo II y Benedicto XVI tienen la misma visión sobre Iglesia y democracia?

--Izquierdo: En este punto sólo puedo aventurar conjeturas. Tienen la misma visión de la Iglesia, sin duda; pero la Iglesia vive en circunstancias diversas en cada tiempo. La situación del mundo y de la Iglesia en nuestros días no es la misma que se encontró Juan Pablo II en 1978, y supongo que Benedicto XVI tendrá una visión propia de la misión de la Iglesia en este tiempo.

En cuanto a la democracia, no se me ocurre que haya otra diferencia entre un Papa y otro que el de la diversa experiencia personal. Para el Papa Karol Wojtyla, la democracia fue, durante muchos años, una aspiración para su patria y para los demás países del Este con regímenes comunistas.

En cambio, Benedicto XVI conoce la democracia desde dentro, con sus evoluciones, avances y retrocesos. Ambos, en todo caso, han tenido en común la experiencia de vivir bajo regímenes totalitarios.

Ratzinger tuvo que sufrir el nazismo (al que, por cierto, se había llegado con el consentimiento democrático de los ciudadanos alemanes), y Wojtyla vivió la mayor parte su vida en un régimen comunista. Esta común experiencia les ha dado a ambos un aprecio muy particular de la libertad, de una libertad que sólo puede ser tal si va unida a la verdad.

Familia y voluntad política

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Benigno Blanco
Presidente de la Federación Española de Familias Numerosas
En analisisdigital, 14 de septiembre de 2005


Acabamos de conocer que existe un exceso de recaudación por parte del Estado respecto a las previsiones del propio Gobierno en la Ley de Presupuestos. Dicho de otra manera: el Estado tiene recursos excedentarios para financiar más generosamente determinadas políticas, como va a hacer con el déficit sanitario de las CCAA. Es el momento de reclamar que parte de este exceso de ingresos se dedique a dotar a España de una verdadera política familiar, empezando por aquellas familias que, por el número de hijos –las familias numerosas-, más esfuerzo tienen que hacer para sacar adelante mes a mes a los suyos.

Estamos pendientes de la aprobación del Reglamento de la Ley de Familias Numerosas que lleva casi dos años de retraso.
El nuevo Reglamento no puede ser una copia mimética de la ley, sino que debe dar pasos adelante en la solidaridad pública con las familias. España lleva demasiado retraso en esta materia y sigue siendo el país de la Unión Europea que menos recursos públicos dedica a las políticas familiares. Es necesario empezar a converger con Europa también materia de familia .

No se puede seguir poniendo la excusa de que no hay recursos. Los hay pero se dedican a otras cosas. Lo que falta es voluntad para priorizar a la familia en la definición de las políticas de gasto público. Por ejemplo, resulta ya urgentísimo crear la prestación universal por hijo a cargo, pues somos de los poquísimos países de Europa que no cuentan con esta elemental medida de apoyo a las familias.

España tiene un problema muy grave de envejecimiento de población por la escasa natalidad. No afrontar este problema mediante una política activa de apoyo económico a las personas que tienen hijos es cerrar los ojos a los retos que nos va a plantear el inmediato futuro. Las políticas de conciliación y apoyo a la natalidad han dado sus frutos en países como Suecia, Noruega o Islandia invirtiendo tendencias históricas negativas para la natalidad. ¿Por qué no afrontar este reto también en España con visión de futuro, antes de que los problemas demográficos estrangulen los sistemas asistenciales públicos?

El sistema fiscal es injusto con las familias numerosas, a pesar de las reformas más recientes del IRPF han mejorado algunas cosas. Mientras no se grave realmente la renta disponible por la familia, es decir, la que resulta después de atender los gastos asociados a todos los miembros de la misma -que, obviamente, son mayores cuantos más miembros tenga la familia-, la fiscalidad personal sobre la renta será injusta y estará penalizando a las familias, más cuanto más numerosas sean.

En resumen, España tiene hoy recursos para empezar a crear una política familiar activa que haga justicia a lo que las familias aportan a la sociedad y, en paralelo, para eliminar las normas fiscales discriminatorias con las familias con hijos que todavía configuran nuestro IRPF. El Reglamento de la Ley de Familias Numerosas es una pieza en este paso adelante que resulta urgente y debe ser redactado en clave de la nueva política familiar a impulsar y no como mero cumplimiento cicatero de la ley vigente, que fue un importante paso adelante pero insuficiente.

Cuestión de inconstitucionalidad y expedientes matrimoniales

jueves, 15 de septiembre de 2005 · 0 comentarios

Rafael Navarro-Valls, de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación
www.analisisdigital.com


El matrimonio entre personas del mismo sexo está produciendo reacciones en cadena en los medios jurídicos. Primero fueron los dictámenes adversos del Consejo de Estado, Consejo del Poder Judicial y Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Luego, promulgada ya la norma, tres jueces (Denia, Telde y Burgos) han planteado cuestiones de inconstitucionalidad frente a la ley 13/2005 de 1 de julio, por la que se modifica el Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio.

Inmediatamente, el debate se ha centrado en esta pregunta: ¿Resulta posible el planteamiento de una Cuestión de Inconstitucionalidad en el seno de un expediente matrimonial o de adopción? Desde mi punto de vista, sí. De modo que el planteamiento de esos tres jueces es absolutamente razonable. Sintetizaré las razones que me mueven a estas afirmaciones:

1.- Es doctrina reiterada del Tribunal Constitucional que, frente a rigorismos formales, debe predominar la finalidad de depuración objetiva del ordenamiento a la que atiende este proceso constitucional y la colaboración que, para ello, prestan los órganos jurisdiccionales (por todas, SsTC 127/87, 155/87, 19/88 y 141/88).

2. El mismo TC ha afirmado que la utilización de las palabras “fallo” y “sentencia” en el artículo 163 de la CE y 35.2 de la LOTC, respectivamente, no impide que los Autos ( que es la resolución que finaliza el expediente matrimonial) , en cuanto resoluciones motivadas sobre cuestiones incidentales en el sentido más amplio de la expresión, u otras resoluciones judiciales, puedan dar lugar a una Cuestión de Inconstitucionalidad. Tal Cuestión surge respecto a una ley de cuya validez dependa la decisión judicial, pudiendo plantearse tanto si ésta adopta la forma de sentencia como la de auto,pues la razón es la misma en uno y otro caso.

3. Respecto al requisito de la concurrencia de “un proceso” para poder plantear la cuestión de inconstitucionalidad, un detenido análisis de la jurisprudencia del TC abona la conclusión de que el Tribunal Constitucional ha venido haciendo una interpretación flexible de este requisito, estimándolo cumplido no solo ante la presencia de un proceso en sentido estricto sino también cuando curse cualquier actuación judicial en la que deba aplicarse una norma legal.

4. En este línea flexible se pronunció, el TC en su sentencia 76/1992, de 14 de mayo, cuyo F.J. 2ª admite que cuando deba aplicarse una ley en el curso de unas actuaciones sea cual sea su naturaleza y forma de desarrollo, en las que los órganos judiciales ejerzan un poder de decisión, no podrá negarse su legitimación para plantear las dudas de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional.

5. Con estos criterios, no debería haber gran dificultad para sostener que las cuestiones de inconstitucionalidad puedan promoverse también en los expedientes previos a la autorización de matrimonio civil – ya se les conceptúe como actos de jurisdicción voluntaria o actos de naturaleza jurídica especial- pues en ellos no falta el elemento básico de que se trata de actuaciones judiciales en las que se ejerce un poder decisorio. Algo similar ocurre con los expedientes de adopción.

La ley del deseo

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ANGEL LÓPEZ-SIDRO LÓPEZ/PROFESOR DE DERECHO DE LA UNIVERSIDAD DE JAÉN
IDEAL Granada, 13 de septiembre de 2005
POCO a poco se van perfilando las siluetas de una nueva realidad que se atisbaba borrosa, pero que empieza a ser tan contundente y extendida como la amenaza de una epidemia. Se trata de un fenómeno que, en los casos menos graves, resulta pueril, como cuando el niño, que no hace tanto manifestaba a sus padres su antojo por tal juguete, por una moto, por llegar a casa más tarde ha pasado a «reclamar su derecho» a tales cosas. Para la mayoría de los que todavía no se han percatado de la mutación, no ha habido más que una mudanza terminológica, una incorporación de sinónimos. Qué poco se valoran ahora las palabras, casi tan poco como las ideas, y unas y otras van de la mano. Es un ignorante, hay que decirlo así, quien concede el mismo significado al gusto que al derecho. Pero es un peligro el que, además, ejerce como reclamante de uno u otro, que tanto da, por lo visto.

Sería prolijo analizar las causas que han llevado a esta situación, me conformo aquí con ponerla de manifiesto. Porque es una evidencia para cualquiera que lo que antes se sentía como capricho, y se trataba de conseguir con timidez en los mayores y con descaro berreante en los niños, ahora se percibe como derecho, y eso evapora el rubor para que en su lugar el descaro infantil conquiste los rostros, con argumentos de voz adulta en lugar de llantos, pero con la misma raíz. Lo malo es que se cae en el campo de juego del otro, se acepta la mayor, esto es, el derecho, en lugar de negarle tajantemente lo que es, simple apetencia. Por el contrario, se entra en un debate sobre derechos, y entonces ya estamos perdidos, porque cuando se discute lo absurdo y sin fundamento se está concediendo una dosis de razón, y la razón en tal caso no se encuentra con su homónima al otro lado, sino que se despeña y sucumbe.

Se ha llegado a un punto en el que los deseos pueden llegar a convertirse en leyes. No sería la primera vez, para qué negarlo. Lo grave es que esas leyes se impongan a la naturaleza de las cosas, que obvien la realidad y se la salten a la torera. «Por la presente de decreta que el mundo es cuadrado. Por tanto, lo que antes se llamaba redondo ahora se llama cuadrado», proclama el legislador. «¿Y qué pasa con lo cuadrado?», inquiere un pasmado. «Ahora no es momento de discutirlo». No se discute, pero se tendrá que hacer tarde o temprano. Porque si se varía la naturaleza de las cosas, ocurre como en esas películas en las que alguien viaja al pasado, cambia algo allí, y entonces se inicia una cadena de acontecimientos que transforma radicalmente el mundo conocido. Ninguna de esas consecuencias se había previsto, ni siquiera se habían deseado ni resultaban deseables, pero sobrevienen. Cambiar el pasado y sufrir sus consecuencias en el presente es ciencia ficción; manipular la realidad y estrellarse en el futuro ha ocurrido un millón de veces en la historia.

Tan preocupante o más que el deseo imponga el gusto sobre el derecho es que se transforme además en el principio que rija la vida cotidiana. También estamos chapoteando en esa ciénaga, y el lodo ya cierra los ojos, obtura los oídos y hasta puede que se infiltre en el cerebro, a la vista de la oligofrenia en que nos hallamos sumidos. Los ejemplos se multiplican como pústulas. Del afán de paternidad, legítima y comprensible aspiración, se pasa al derecho al hijo, que no solamente socava las leyes naturales si es preciso para «obtener» la prole, sino que provoca que el nuevo ser se despersonalice en objeto de deseo, de derechos, lo mismo que un esclavo o un perro.

Se habla de embarazos no deseados y volvemos a la misma cuestión. El que desea acostarse con alguien, sin más, y lo hace, se puede encontrar con un resultado que no contemplaba. El deseo lleva a lo no deseable. El deseo es la ley del irresponsable, del que se niega a aceptar las consecuencias de sus actos. Hoy, incluso, se puede decir que se enseña a las gentes que los actos fruto del deseo no tienen más conclusiones que la inmediata satisfacción del mismo. Como aquel hombre del que hablaba Tagore, que en primavera se hizo una guirnalda con las flores del almendro, y no halló fruto al ir a buscarlo en otoño. No es difícil imaginar su desconcierto si es que, como parece, nadie le explicó que el fruto era consecuencia de una trasformación de la flor que él arrancó, y que su capricho canceló el proceso. Tampoco cuesta figurarse la oscuridad en que se sumen tantos jóvenes cuando descubren que la felicidad no se construye en noches de placer alborotado, y continúan el resto de su vida buscando esa guirnalda de alegría efímera en una espiral donde giran el sexo, el alcohol y las drogas, procesos que arrastran sus propias consecuencias como son las separaciones, la soledad, la violencia o la muerte.

Qué ingenuidad se nos ha inoculado perversamente, al hacernos creer que la felicidad puede llegar indistintamente a través de cualquier comportamiento. Qué maldad la de quienes nos inducen a pensar que el capricho puede recrear la realidad a mi conveniencia, que tengo derecho a todo aquello que me apetece, que esa es la ley por la que puedo regirme sin temer desgracias. Y es erróneo suponer que por esta vía habrá seis mil millones de leyes que manden en el mundo: siempre hay unos cuantos empeñados en imponer sus deseos. Al final, sólo cuando se estén apurando las heces de este cáliz, se comprenderá la necesidad de derrocar a esos dictadores que quitaron al hombre su libertad y la trocaron por un amasijo de instintos para dominarnos. Muy penoso será entonces desandar el camino para quienes desconocen cómo llegaron al lugar en que se encuentran.

Opción religiosa en los centros

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María Rosa de la Cierva y de Hoces rscj. Miembro del Consejo Escolar del Estadoo (Español)

DATOS SIGNIFICATIVOS SOBRE LA OPCION RELIGIOSA EN LOS CENTROS (Educativos)

En el borrador del Informe sobre el estado y situación del Sistema educativo durante el curso 2003-2004, (página 398) borrador que se estudiará en el mismo Consejo Escolar del Estado a partir del 27 de Septiembre hasta la celebración del Plano el día 3 y 4 de Noviembre, aparecen los siguientes datos:

ALUMNOS QUE CURSARON ENSEÑANZAS DE RELIGIÓN Y ACTIVIDADES ALTERNATIVAS DURANTE EL CURSO 2003/2004, EN CENTROS PÚBLICOS Y PRIVADOS (1)

Católica-----Evangélica----Islámica-----Judía----- Actividades Alternativas

853.441-- ----3.304----------1.701---------20-------------------187.820-------------Andalucía

91.050-------323---------------66------------0----------------------32.349--------------Aragón

65.619-------54-----------------0-------------0----------------------21.436--------------Asturias

65.205--------6----------------15-------------0----------------------39.823--------------Baleares

165.191-----232--------------10-------------0----------------------60.172--------------Canarias

41.079--------82---------------0-------------32---------------------10.445-------------Cantabria

188.753-----902--------------16-------------0----------------------43.077---------Castilla-León

179.685------77---------------29-------------0----------------------43.184-----Castilla-Mancha

312.880----1.081----------1.592----------344--------------------325.010-------------Cataluña

329.015------241-------------96-------------8----------------------176.196-------------Valencia

111.344------269--------------8--------------0-----------------------22.899--------Extremadura

203.798-------0----------------0--------------0-----------------------52.194--------------Galicia

419.234----1.276-----------646------------204-------------------179.840---------------Madrid

131.594-------48-------------31-------------286--------------------31.737---------------Murcia

42.740---------24--------------0----------------0--------------------13.974---------------Navarra

105.703--------0---------------0----------------0---------------------79.003----------País Vasco

23.118----------0---------------0----------------0----------------------5.633----------------Rioja

5.415----------89------------2.638------------114--------------------2.043---------------Ceuta

3.438-----------3------------2.852--------------45--------------------3.098---------------Melilla

3.338.302---8.011----------9.700-----------1.053----------------1.329.933--------Total


(1) Comprende el alumnado de Educación Primaria, E.S.O. y Bachillerato.
NOTA: Datos provisionales.

Son datos "oficiales" que apoyan nuestras propuestas para hacer efectivo el cumplimiento del art. 16,3 de la Constitución Española cuando afirma el compromiso de una "especial colaboración con la Iglesia Católica" .

El Proyecto de Ley de Educación no se entera, no quiere enterarse de estos datos que, por otra parte, proceden del mismo Ministerio de Educación y Ciencia.

Sra. Ministra, por favor. Sres. colaboradores, por favor. Sean coherentes. Modifiquen los cambios precisos en la Disposición 2ª de su Proyecto de Ley. Sería mejor para todos.

Todavía tengo esperanza.

El cine de la tele

domingo, 11 de septiembre de 2005 · 0 comentarios


El día 8 de septiembre de 2004 vio la luz bloggermania.com gracias a la colaboración entusiasta y desinteresada de los autores de las críticas de películas y de las editoriales Ediciones Palabra y CieDossat.

Un año después ofrece información de 4.248 películas al haber incorporado a la web el contenido de los libros Cine 93 a Cine 99 de Ediciones Palabra y de Cine Forum 2000 a Cine Forum 2005 de CieDossat.

Además de la crítica, incluye una ficha técnica completa y una información de los contenidos específicos de la película. Bloggermania.com incorpora un potente buscador que facilita la localización de la información deseada.

El objetivo de la bloggermania.com es poner al alcance una información de calidad de las películas que emiten las distintas televisiones. Va dirigido a quien tenga interés en contar con una información previa de la película, en particular a padres y madres de familia, educadores, jóvenes, etc.

En los últimos cuatro meses bloggermania.com ha servido una media de 375.000 páginas al mes, que responden a las más de 70.000 sesiones mensuales. En el primer año bloggermania.com ha recibido casi 900.000 visitas, que han superado con creces las expectativas iniciales.

Algunas de las sugerencias señalaban lo oportunidad de que el nombre respondiera mejor al contenido de la web: “bloggermania” sonaba raro. Atendiendo a estas peticiones anunciamos que, a partir de ahora, también se puede a acceder a bloggermania.com desde la dirección http://www.peliculastv.com/. No se trata de una nueva web, sino de una dirección más sencilla de recordar que redirige a bloggermania.com.

Bloggermania.com es un proyecto vivo que desea poner al alcance, de quienes visitan la página web, nuevos contenidos de interés –que esperamos anunciar en breve– y siempre, manteniendo el carácter totalmente gratuito de la información que ofrece la web.

Agradecemos que, en la medida de tus posibilidades, difundas bloggermania.com. Puedes hacerlo del modo que veas más eficaz, también enviando esta información con las modificaciones que veas oportunas.

Contamos con tus sugerencias para mejorarla.

Gonzalo Nadal

Siete técnicas para manipular una encuesta

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Sacado de ForumLibertas

Ya no hablamos de cómo se publica sino incluso de cómo, cuándo y a quién hacen las preguntas. 'Crisis Magazine' señala las 7 técnicas más comunes.
¿Te ha sucedido alguna vez? Suena el teléfono, es un encuestador haciendo un sondeo sobre política, religión, moral... ¡Por fin podemos dar nuestra opinión! Es difícil, porque las preguntas están fraseadas de forma extraña, pero elegimos entre las opciones que nos dan. Días después, al leer sondeos en la prensa, no se parecen nada a lo que dijimos.
La revista norteamericana Crisis Magazine explica a sus suscriptores “los 7 secretos que los encuestadores no quieren que conozcas”, siete técnicas que usan algunos institutos de sondeos en diversos grados para “orientar” los resultados. Los repasamos brevemente.

Técnica 1: dar ideas por supuesto

“¿Cree usted que el derecho de una mujer a elegir debería restringirse por ley federal? ¿Sí, no o no está seguro?”

Respondas lo que respondas, se da por supuesto que estás de acuerdo con el derecho de una mujer “a elegir”... (a elegir abortar, se entiende). Más aún, que lo consideras “derecho”. Y si respondes “sí, que se restrinja” se entiende que estás denegando un derecho, lo cual siempre suena mal porque ¡tenemos derecho a tener derechos!

Con esta técnica, se consigue que el encuestado esté de acuerdo con la ideología del sondeo incluso antes de que se le haga la pregunta. La pregunta incluye una afirmación ya ideológicamente decantada y la respuesta, sea cual sea, sirve a la causa del encuestador.

Otras veces no sólo tiene una carga ideológica sino incluso emotiva: “¿cree usted que deberíamos dejar que el medio ambiente continúe su camino hacia la destrucción?” Se da por supuesto que el medio ambiente va camino a la destrucción, una expresión muy emotiva.

Ante esta técnica, el encuestado debe elegir: responder la opción que más se acerque a sus ideas o decir “no puedo responder esta pregunta porque la premisa ya es errónea; hágame otras preguntas que estén formuladas correctamente”.

Técnica 2: la pregunta super-fácil

“¿Cree usted que los europeos de raza negra deberían tener el mismo trato en el trabajo que los de raza blanca? ¿Sí, no, o no está seguro?”

Sólo los racistas dirían que no. ¿Por qué hacen una pregunta tan fácil? ¿Para averiguar el nivel de racismo de la población? Eso no se averigua con preguntas tan evidentes. Se trata de preguntas tan obvias, que apenas justifican la encuesta...

La realidad es que luego salen unos titulares que apenas tienen que ver con la pregunta, con respuestas ya preparadas y un marco ya prefabricado. La encuesta super-fácil es sólo una excusa para publicar una serie de eslóganes. ¿Qué eslóganes? Preguntando qué entidad ha encargado la encuesta podemos hacernos una idea... si el encuestador no nos dice quién es el cliente, podemos negarnos a responder más preguntas.

Técnica 3: la falsa opción

Es la que te obliga a elegir entre dos opciones, cuando la respuesta exacta es otra. Por ejemplo:

“La prohibición de la Iglesia Católica de ordenar homosexuales activos ¿los discrimina? ¿Si, no, no está seguro?”

Por supuesto, es técnicamente innegable que esta norma discrimina a los homosexuales activos –en el sentido de seleccionar, optar por unos candidatos y rechazar otros- , ya que al llevar a cabo una actividad contraria a la enseñanza moral católica resultan malos candidatos para el cargo. Pero si respondemos: “sí, es evidente que les discrimina”, ya podemos imaginar el titular: “el 90% de los católicos denuncia que la Iglesia discrimina a los homosexuales”. Con este tipo de preguntas se obtienen a menudo esos resultados en los que los feligreses se pronuncian contra la doctrina católica en porcentajes enormes.

Una opción que tiene el encuestado es saltarse la formulación técnica de la pregunta y responder lo que más le interesa para defender su opción. Un católico que quiere que la Iglesia salga bien en la encuesta puede decir: “no, la Iglesia no discrimina” (y no lo hace en el sentido que los lectores de titulares entenderán).

Técnica 4: información insuficiente

Esta técnica consiste en camuflar el tema para que no respondas lo que normalmente responderías.

“¿Piensa usted que se debería someter a los recién nacidos a un tratamiento médico que puede causar infecciones abdominales que incluso pueden llegar a amenazar su vida?”

“No, por Dios”, responderíamos. Pues bien, quitar el cordón umbilical es exactamente eso, un tratamiento médico, que sólo en ciertas condiciones extremas puede producir una infección.

Es evidente que todo el mundo está a favor de que se corte el cordón umbilical a los recién nacidos. Por eso esta técnica se usa para preguntar por temas muy impopulares. La mejor defensa es estar atentos al leer la pregunta: ¿de qué están hablando en realidad, por qué no son más concretos en decir a qué tratamientos, infecciones, etc... se refieren?

Técnica 5: datos falsos y simples mentiras

“¿Está usted de acuerdo con la doctrina católica de la infalibilidad papal, según la cual el Papa es incapaz de cometer pecados? ¿Sí, no, no está seguro?”

El engaño está en que la doctrina católica no dice eso. La doctrina católica dice que el Papa es protegido de hacer un error doctrinal cuando define solemnemente un asunto de fe o moral; no dice que el Papa no pueda pecar; el Papa peca y se confiesa como cualquier católico.

Debido a la ignorancia de la gente –católicos incluidos- muchos votarían “no a la infalibilidad, el Papa no está libre de pecar”.

En la historia del aborto en EEUU esta técnica se ha usado con profusión. El profesor Raymond J. Adamek, sociólogo de la Kent State University, publicó un estudio titulado “Sondeos sobre el aborto 1965-1998: ¿diseñados para medir o para moldear la opinión pública?”. En el estudio encontró que de 1973 a 1998, hubo 8 grandes empresas encuestadoras que en 85 ocasiones describían la sentencia Roe vs. Wade como si permitiese el aborto “durante los 3 primeros meses de embarazo”, cuando lo cierto es que Roe vs. Wade permite el aborto en cualquier momento del embarazo y por cualquier causa.

La única forma de contrarrestar esta técnica es estar informado, ser un ciudadano atento que conoce los temas principales del debate social.

Técnica 6: la llamada a la hora de comer

¿Por qué los encuestadores llaman a tu casa a la hora de comer? ¿Para asegurarse que estás en casa? ¿O para aprovechar que es un momento que estás especialmente atareado con la comida en el fuego y los niños pidiendo el segundo plato, y que así respondas las preguntas corriendo y sin pensarlas mucho?

La única solución a esto es dejar que se te enfríe la sopa y pensar con tranquilidad las respuestas a las preguntas de la encuesta. Es tu forma de hacer oír tu voz e influir en la sociedad.

Técnica 7: entrevistar a la audiencia equivocada

Si quieres saber lo que las mujeres piensan de un tema, ¿a quién encuestarás? A mujeres, claro. ¿Y si quieres saber lo que piensan los católicos? A católicos, ¿no? Pero ¿cómo sabes quién es católico?

Una de las grandes empresas de sondeos, John Zogby, cuando quiere encuestar católicos les pregunta si lo son. Parece razonable pero... ¿cuánta gente dice ser católica sin haber ido a misa en 20 años? En EEUU uno puede considerarse a sí mismo católico simplemente porque su abuelo era polaco y su madre irlandesa. ¿Puede una encuesta considerar “católicos” a quienes no practican ni la asistencia al culto ni creen ni conocen lo básico de la doctrina? Las encuestas más serias suelen usar el criterio de la práctica como “ir a misa”, que al menos es un indicador: los que no van nunca; los que van sólo ocasionalmente (Navidad, Pascua), los que van 2 o más veces al mes; los de misa semanal y los que van dos o más veces por semana.

Cuando una encuesta hable de “izquierdas”, “derechas”, “católicos”, etc... seamos críticos y veamos cómo han definido cada uno de estos campos.

Mamá se ha enfadado

miércoles, 7 de septiembre de 2005 · 2 comentarios

Cada día me gusta más este otro opinador, así que id acostumbrándoos a verlo en esta bitácora...

Semanal Digital-José Javier Esparza-07-09-2005

6 de septiembre de 2005. Aquí tenemos dicho que vivimos bajo el Estado-Mamá, que es la forma del Estado en un tiempo donde lo político ha sido reemplazado por la moral o, más bien, por la moralina, que es su sucedáneo.
Sigue aquí

Kanye West: Rap, bien y éxito

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‘Rap’ cristiano en la cumbre: El nuevo trabajo de Kanye West, mejor disco del año
Late registration convence a la crítica con sus rimas espirituales contra las drogas, la adicción al sexo, la explotación o la discriminación.

Concierto pro víctimas del Katrina

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Acaba de llegar este comentario, que transcribo por si interesa a alguien ayudar por este medio.

Anonymous said...
Landed on your blog tonight and really enjoyed your writing style and your vision.

I wondered if you could help let others know about the latest news regarding a few popular music artists and their efforts to aid over 1,000,000 Hurricane Katrina victims?

With many others, Green Day, Alicia Keys, Usher and Dave Matthews will be involved in a Hurricane Katrina relief concert aired live on three music networks - MTV, VH1 and CMT. All proceeds will go to the Red Cross for the southern USA victims.

Thank you for allowing me to comment here and spread the word. If you're interested in
music files you might like this site for mp3 music...

11-V

sábado, 3 de septiembre de 2005 · 2 comentarios

José Javier Esparza Torres
El Semanal Digital. 31 de agosto de 2005

Podrá encontrárselos usted cualquier día 11 de cada mes, al caer la noche, en las puertas de cualquiera de esas fábricas de muerte industrial que son los centros abortistas: algunas decenas de personas, velas encendidas, una alocución breve y sentida, una oración... Son las veladas por la vida que periódicamente organiza un grupo sin más armas ni medios que sus propias convicciones. El grupo se llama 11-V. Pide cosas muy sencillas: que la Administración dote de recursos a las madres embarazadas con problemas para que no estén abocadas a matar a su hijo; que esos recursos sean, al menos, los mismos que se emplean para financiar el aborto; que la sociedad tome conciencia de que "no puede existir una ley tan injusta que condene a muerte al inocente en aras de un ´derecho´ inexistente". Eso hace el 11-V. Es ese tipo de gente que le devuelve a uno la esperanza en el prójimo.

Dentro de pocos días, las Naciones Unidas van a aprobar un documento, dentro de sus "Metas del Milenio para el Desarrollo", en el que se insistirá en la práctica del aborto como instrumento de regulación de la natalidad... El eufemismo empleado es casi sarcástico: "Asegurar el acceso a la salud reproductiva de mujeres y niñas". Para la ONU, la salud reproductiva no consiste en reproducirse, sino en obstaculizar la reproducción. Dentro de ese propósito, el aborto se convierte en práctica recomendable para garantizar un "derecho de las mujeres".

(En la primera parte de mi trilogía El final de los tiempos, titulada El Dolor, Ed. Áltera, imaginé que una sociedad construida sobre el despotismo de la máquina elevaría el aborto a la dignidad de derecho soberano del individuo. Era una previsión que se quería paródica, pero la realidad de la civilización técnica supera los peores augurios. ¿Fue Coleridge quien señaló como maldición expresamente moderna el tomarse las metáforas al pie de la letra?).

El aborto es seguramente el mayor baldón que pesa sobre nuestras sociedades. Nunca, en ningún otro tiempo, en ningún otro lugar, se ha institucionalizado semejante desprecio por la vida. Aniquilar a un embrión es un homicidio; por tanto, es algo malo en sí mismo. Pero hay algo aún peor: una política organizada de abortos. Esto último ya no es un homicidio, sino que es un crimen, y la diferencia no reside sólo en el grado. El hecho de que el crimen venga rodeado de batas blancas e informes técnicos, de moralina humanitaria y de jerigonza filantrópica, acentúa el mal: muestra con mayor claridad que aquí no estamos ante unos hombres que matan a otros -eso no sería nuevo-, sino que lo que tenemos delante es un orden neutro e impersonal que decreta la aniquilación de seres humanos por imperativo tecnoeconómico. Es un genocidio aséptico y frío. Es la barbarie técnica con rostro humano. Es el espíritu pulimentado y mecánico de la civilización menos humana que ha co! nocido la Historia.

Al otro lado de la Historia, quizá por debajo y por encima de ella, está ese grupo que reza, con sus velas encendidas, allá donde los Grandes Matarifes ejecutan sus ritos sacrificiales en los altares temibles de la Máquina. El 11-V es la resistencia. Y donde hay resistencia, hay esperanza.

La caverna y el cielo

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ABC, 1 de septiembre de 2005
Por IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA Comienza el curso político, y también el otro, el más importante, el curso escolar, allí donde se encuentran los peligros y las esperanzas de salvación. Como escribió Hölderlin, «es cercano/ y difícil captar al Dios./ Pero donde está el peligro, crece también lo que da salvación». Y nace el nuevo curso entre la polémica, porque acaso donde unos ven el peligro, otros ven la salvación, y donde aquéllos esperan la salvación, éstos atisban el peligro. No estaría mal que la polémica política huyera de lo accesorio y falso, y se centrara en lo que verdaderamente importa: en el cuidado del alma del alumno. El debate aguarda en el Parlamento y quizá también en la calle. El proyecto de Ley Orgánica de Educación suscita naturales alarmas. ¿Dónde se centra la polémica? Si no me equivoco, en dos cuestiones fundamentales: la calidad y la libertad (de los padres). Y, también, en una tercera, que afecta a la igualdad: la necesidad de que el sistema educativo garantice una formación mínima común a todos los españoles, con independencia de su región de origen.

Y sobre los tres planean sombras e inquietudes... No parece que el nuevo proyecto, carente del debido acuerdo entre las dos principales fuerzas políticas, vaya a contribuir a mejorar la calidad, que nace del rigor y de la exigencia, y no de una superada concepción que atiende principalmente a la igualación por abajo, y para la que toda distinción nacida del mérito parece agravio a la igualdad y atentado contra la autoestima de los peores estudiantes. Se trata, pues, de rebajar exigencias y allanar mediocridades. Lo mismo cabe augurar de la libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos, sagrado deber reconocido y garantizado por la Constitución. El lema parece ser: laicismo y «Educación para la ciudadanía», para todos; y el que quiera algo más o algo distinto, que se las apañe como pueda.

Por lo demás, la educación cívica debería ser más práctica cotidiana en la escuela que objeto de una asignatura especial que huele a adoctrinamiento. También se pretende que las comunidades autónomas estén en su derecho de hacer de su capa pedagógica un sayo a su particularista conveniencia. Y así, la Religión católica, la Historia de España, las Humanidades clásicas, por no hablar de la Filosofía, resultan condenadas o, si se es más moderado, puestas bajo sospecha.

Y, de esta guisa, caminamos hacia Europa, renegando de lo que constituye la secular esencia espiritual de nuestra cultura. Lejos de nosotros la funesta manía de exigir y la disciplina de las Reválidas, muy elitistas y generadoras de agravios. El sistema educativo parece orientado a mantener a los alumnos en las tinieblas de la caverna platónica. Ionesco afirmó que «los hombres giran alrededor de su jaula que es la tierra, porque han olvidado que se puede mirar el cielo». Desde las oscuras profundidades de la caverna, no se puede ver el cielo.

PERSECUCIÓN A LOS CATÓLICOS EN CHINA

jueves, 1 de septiembre de 2005 · 6 comentarios

MINUTO DIGITAL
1 de septiembre de 2005
China parece determinada a restringir la expansión del cristianismo en el país. Las autoridades están ahora usando las mismas tácticas contra las Iglesias cristianas que emplearon para aplastar el movimiento espiritual Falun Gong.

La campaña, ordenada a fines del año pasado por los líderes políticos chinos, está siendo llevada a cabo por una parte del destacamento que coordinó la campaña contra Falun Gong. El principal foco se encuentra en las zonas rurales, donde está aumentando el fervor religioso.

«La extensión del cristianismo preocupa verdaderamente al gobierno, por lo que se ha convertido en un objetivo», declara Kang Xiaoguang de la Academia de Ciencias China.

El gobierno apunta a los que denomina «cultos», que son descritos de modo libre. En la práctica, el término se aplica a cualquier grupo que no haya recibido el permiso oficial para operar. Aparte de la continua persecución a los grupos católicos que no se someten al control oficial, el gobierno está particularmente preocupado por los grupos evangélicos y protestantes, que se han expandido rápidamente.

CRÓNICA DE LA PERSECUCIÓN

Dos organizaciones activas en documentar la persecución religiosa, el Center for Religious Freedom, una sección de Freedom House, y Compass Direct, han recogido noticias sobre la campaña de las autoridades de un amplio abanico de fuentes. Entre los informes de los pasados meses se encuentran los siguientes sucesos:

-- 22 de julio. Más de 100 líderes religiosos son arrestados en la provincia occidental de Xinjiang. Los arrestos tuvieron lugar durante un encuentro organizado por la Iglesia de Ying Shang, una gran red de hogares iglesia cuya cabeza se encuentra en la provincia de Anhui. Los arrestos tuvieron lugar poco después de que 40 líderes de la iglesia-hogar fueran arrestados cuando asistían a un seminario de formación en la ciudad de Cheng Du, en la provincia de Sichuan.

-- 19 de julio. Las autoridades chinas detuvieron e interrogaron al líder de la iglesia-hogar, Samuel Lamb, tras los servicios religiosos del 13 de junio. Diez de sus colaboradores fueron también detenidos e interrogados. Ésta es la primera vez en 14 años que las autoridades chinas toman medidas represivas contra Lamb, que recibe a 3.000 fieles a la semana en su lugar de reunión en Guangzhou.

-- 5 de julio. Una mujer de 34 años fue golpeada en la cárcel hasta la muerte el día de su arresto por haber repartido biblias en la provincia de Ghizhou. La policía arrestó a Jiang Zongxiu el 18 de junio por sospechas de «esparcir rumores e incitar a disturbios de orden social», según la prensa local. Su suegra, Tan Dewei, fue arrestada con Jiang pero fue puesta en libertad más tarde. Ella explicó que la policía golpeó a Jiang repetidamente durante el interrogatorio.

-- 24 de mayo. Gua Xianggao, un profesor del grupo de la iglesia-hogar, fue golpeado hasta la muerte por los funcionarios de la Oficina de Seguridad Pública.

-- 16 de mayo. Dos sacerdotes católicos, Lu Genjun y Cheng Xiaoli, fueron arrestados el 14 de mayo en An Guo, provincia de Hebei, por la policía de seguridad del gobierno. Los sacerdotes estaban a punto de comenzar las clases para los cursos de teología moral. El padre Lu había sido arrestado previamente el Domingo de Ramos de 1998 por un corto periodo. Fue arrestado otra vez poco después de la Pascua del 2001 y detenido durante tres años.

-- 10 de mayo. Los cristianos chinos proporcionaron evidencias de la persecución en un encuentro especial convocado por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en abril. Los testigos testificaron sobre apaleamientos, torturas y hostigamiento. Los miembros femeninos de la Iglesia del Sur de China también dieron testimonio de torturas y asaltos sexuales a manos de los oficiales de policía. Sus evidencias se apoyaban en documentos y en un vídeo que mostraba la destrucción de una iglesia en la provincia de Zhehiang.

TEMOR A LA RELIGIÓN

Una mirada profunda a las razones que están detrás de la persecución del gobierno contra los grupos religiosos fue publicada el 31 de marzo por la organización de derechos humanos con sede en Noruega, Forum 18. El Décimo Congreso Nacional del Pueblo, que concluyó en Pekín el 14 de marzo concluía con una enmienda a la constitución china, estableciendo que «el estado respeta y salvaguarda los derechos humanos».

Forum 18 observaba que esta nueva disposición levantó escepticismo entre los comentaristas, dado que la constitución ya contenía garantías de protección de los derechos humanos. Estas garantías no han impedido violaciones pasadas.

De hecho, el informe observaba que el 5 de marzo, el mismo día en que se abrió el Congreso, fue arrestado el obispo de Qiqihar en la provincia de Heilongjiang, Mons. Wei Jingyi.

Un factor importante tras la represión, según Forum 18, puede encontrarse en la ideología comunista. La política oficial prohíbe que los miembros del Partido Comunista se adhieran a ninguna creencia religiosa o participen en actividades religiosas.

Aunque la ideología comunista ya no es tan popular, en noviembre del año pasado un artículo en el Diario del Pueblo, el periódico de Partido Comunista, titulado «Un Estudio Histórico de la Teoría y Política sobre la Religión del Partido Comunista en China», condenaba la religión.

Forum 18 afirmaba que el gobierno teme a la religión porque representa una amenaza a la capacidad del Partido Comunista para movilizar a las masas, especialmente el campesinado. Los funcionarios estiman que hay por lo menos 100 millones de creyentes de todos los credos en China, y las autoridades están preocupadas por el hecho de que las religiones puedan repetir lo que ocurrió en el pasado, cuando la religión fue un factor clave en las revueltas populares.

Perforaciones y tatuajes

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Perforaciones y tatuajes: actividad no regulada por las autoridades


Buen Artículo de La Nación sobre lo que los jóvenes no saben del piercing. Los clientes son chicos de entre 14 y 18 años, a veces sin permiso de los padres; el Estado no realiza controles sanitarios

Por Evangelina Himitian. De la Redacción de LA NACION. 14-8-05

Un día cualquiera, en Buenos Aires, 1500 personas se perforarán alguna parte del cuerpo para ponerse un gancho y otras 1200 se harán tatuajes. La mayoría serán jóvenes. El piercing, como se denomina genéricamente a las perforaciones con fin estético, tiene mayoría de adeptos entre adolescentes de entre 14 y 18 años.
Las chicas los prefieren en el ombligo y en la nariz. Ellos, en la ceja, en el mentón o en la lengua. Y los padres... fuera del cuerpo de sus hijos.
En los últimos cinco años la actividad tuvo un crecimiento exponencial del 300 por ciento, de acuerdo con las cifras de la Asociación de Tatuadores y Afines de la República Argentina (Atara). Sin embargo, para preocupación de los padres, no hay ninguna ley que regule la actividad. Por ende, nadie fiscaliza a quienes practican tatuajes y piercing.
Distintos médicos especialistas en adolescencia consultados por LA NACION advirtieron que, en ese mismo período, aumentó la cantidad de consultas de chicos por reacciones adversas a la perforación o al tatuaje. La mayoría dijo que antes de practicárselo no recibió información sobre las posibles consecuencias. (Ver aparte.)
Pese a que utilizan agujas y equipos de perforación, los locales sólo requieren una habilitación comercial para operar. LA NACION consultó al Ministerio de Salud de la Nación y a las secretarías de Salud y de Control Comunal porteñas. La respuesta fue unánime: hoy para abrir uno de estos locales, basta con tramitar una habilitación comercial bajo el rubro "servicios personales directos en general", rótulo que engloba oficios como manicuría, pedicuría o cosmetología.
El único requisito extra es estar inscriptos en el registro de residuos patogénicos de la Dirección General de Control de la Calidad Ambiental. Nadie controla las condiciones de asepsia con las que operan los tatuadores y piercers. Oficialmente, voceros de la Secretaría de Control Comunal explicaron que tampoco ellos hacen verificaciones sanitarias, ya que ni en la Ciudad (ni en la Nación) existe una ley que regule el tema. Tampoco hay una norma que autorice ni que prohíba a un tatuador o piercer realizar una intervención en menores de edad sin el consentimiento de los padres.
Hace unas semanas hubo un caso que desató controversia en la ciudad de La Plata. Un adolescente se hizo un piercing. El padre, muy enojado, denunció a los dueños del local y un juez entendió que había habido una violación del código civil, y que se había violentado la integridad física de un menor, que jurídicamente no tiene poder de decidir sobre su cuerpo. El caso derivó en una ola de inspecciones y clausuras en el centro de La Plata y en municipios del sur del conurbano bonaerense. En la Legislatura porteña duermen dos proyectos de ley sobre tatuajes. Uno, el del diputado Jorge Giorno (Partido de la Ciudad), que de alguna manera es una síntesis de proyectos que están en danza desde 1999, y que nunca fueron tratados.
Prácticas inescrupulosas
El otro, el que elaboró Atara, y que presentó la legisladora Beatriz Baltroc, plantea que se cree un registro de tatuadores y perforadores, y que éstos deban recibir una capacitación sanitaria. También que se establezcan sanciones para los que trabajen sin autorización de los padres, y se faculta al Poder Ejecutivo a controlarlo.
Según explicaron en Atara, en la ciudad hay unos 300 locales. Distintos tatuadores consultados por LA NACION en los locales de Santa Fe al 1700 dijeron que a diario se realiza un promedio de cinco perforaciones y unos cuatro tatuajes. De allí surge la estimación de que por día se hacen unos 1500 piercing y unos 1200 tatuajes. "Pero no todos hacen las cosas como corresponden. Hay muchos inescrupulosos que perforan o tatúan a menores, y que operan en condiciones sanitarias peligrosas", explica Diego Staropoli, presidente de Atara.
Autoclaves y descartables
La asociación de tatuadores tiene unos 100 miembros, a quienes se les exige que tengan equipos de autoclave para esterilizar, que trabajen con material descartable y que una vez por mes certifiquen ante un inspector de Atara los lotes de materiales que utilizan.
También se les exige que hagan un curso de esterilización e higiene, otro de bioseguridad y otro de primeros auxilios. "Pero como el gobierno no lo controla, eso es algo que queda sujeto a la autorregulación. Y no debiera así", dice Staropoli. Otro de los requisitos es que pidan autorización escrita de los padres para tatuar o perforar a menores. Durante la recorrida que hizo LA NACION por la galería Bond Street, la mayoría de los locales aseguraron que así lo hacían.
"No atendemos a menores si no viene un mayor a cargo", explicó Ivo, del local CXG, en la entrada de la galería. Ninguno tuvo inconveniente para abrir las puertas de la suerte de quirófano en el que realizan las perforaciones y mostrarlo. No todos reaccionaron de igual manera. "No pueden pasar ni sacar fotos. No quiero hablar ni salir en ninguna nota", salió al cruce una joven que atiende en Tattoo Museum.

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