Ante la tiranía ideológica de EpC

jueves 17 de enero de 2008

Intolleranza

Ya lo saben, unos pocos han impedido -por ahora- que el Papa Benedicto XVI hable en la Universidad romana de La Sapienza (La Sabiduría). Unos pocos profesores -muy pocos, 67 de 5.000-, un puñado -muy pequeño- de alumnos y unos cuantos activistas lesbigays, feministas y ateos han logrado la "hazaña": impedir que uno de los intelectuales de más talla del mundo hable en una Universidad.

Y aún se regodean.

Repito, no ha sido "el mundo académico", ni siquiera la Universidad de La Sapienza: sólo un minúsculo grupúsculo de intolerantes, que se ufanan -¿será posible?- de haber impedido hablar, de censurar una inteligencia, de apagar una voz.

También quisieron acallar a Juan Pablo II en esa misma Universidad; pero no se puede detener un vendaval; ahora creen haber detenido a Benedicto XVI; pero su silencio es más elocuente que su palabra (aunque yo opine que debería haber ido y hablado, de todas formas).

No he encontrado aún análisis sobre este logro del laicismo rancio, y no está Internet hoy como para buscar mucho. Lo que sí quiero señalar es que me parece que La Sapienza tiene ya, además de muchas otras cosas, algo de qué avergonzarse: de haber permitido ser, por un día, sede de la Intolleranza.

2 comentarios:

Gonover dijo...

La gnete de La Sapienza está que trina.

Saben que es un desprestigio enorme para su Universidad, y todo por culpa de los de siempre.

cambiaelmundo dijo...

Y mientras tanto, el discurso del Papa está siemdo más difundido y aplaudido que si le hubieran dejado pronunciarlo. Por una vez, nos beneficia el escándalo.